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Sicilia. Semana Santa. 14 a 21 de marzo de 2008.

 

 

SEMANA SANTA 2008 – EL VIAJE A SICILIA

 

En marzo de 2008, durante el periodo vacacional de Semana Santa, 50 personas enamoradas de la Historia del Arte realizamos un inolvidable viaje a Sicilia.

 

El día 14 volamos de Madrid a Milán y desde el avión pudimos contemplar una maravillosa panorámica de los Alpes nevados.  Por fin, en la capital de la moda, cogimos el avión con destino a Palermo y allí nos alojamos en un agradable hotel junto al mar.

 

Al día siguiente visitamos Monreale y más de una persona se estremeció al contemplar “La Capilla Sixtina del mosaico bizantino”. Por la tarde recorrimos Palermo y nos sorprendieron sus deliciosos helados de pistacho y  su ambiente bullicioso y desenfadado.

 

El día 16 conocimos Cefalú, un bonito pueblo marinero de época medieval, en el que pudimos contemplar otro maravilloso mosaico bizantino con el tema del Pantocrátor en el ábside.  Después de una estupenda comida visitamos Piazza Armerina, centro geográfico de la isla, para deleitarnos con los 3500 m2 de mosaicos de la Villa romana del Casale, declarada por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad.

 

La mañana del día 17 fue muy especial porque subimos al Etna. Este volcán, majestuoso y omnipresente en la zona, a comienzos de la primavera ofrece una singular imagen por el contraste entre la piedra negra volcánica y la nieve.  Los más osados subimos en fonicular hasta las pistas de esquí, donde el viento y el frío cobran una fuerza tan  particular, que en ningún momento nos hacen recordar que estamos en el reino de Vulcano.

 

Después de una deliciosa comida visitamos Taormina, sede de un magnífico teatro griego, posteriormente modificado por los romanos, quienes le agregaron un escenario que en la actualidad impide contemplar una hermosa vista del Mar Jónico. El teatro es de una singular belleza, pero lo más impactante en él son las vistas al mar que hay en la parte posterior de la cávea y la fuerza del Etna sobresaliendo tras el escenario. Algunos nos quedamos allí hasta la puesta de sol y añoramos el poder disfrutar de una obra de teatro clásico en tan imponente enclave.

 

En la mañana del día 18 visitamos Catania, donde pudimos observar una costumbre muy siciliana, un mercado: fruta, carne y pescado al aire libre. Por la tarde llegamos a Siracusa para hacer una agradable travesía en barco y conocer la ciudad. Sin ninguna duda lo más impactante de Siracusa es su catedral, con una imponente fachada barroca, que es telón del grandioso templo dórico que constituye su interior.

 

El día 19 visitamos Noto, una hermosa ciudad barroca plagada de iglesias y palacetes, donde nos cautivaron con interesantes historias locales. La más famosa recuerda las veladas que pasaban Onasis y María Callas en el palacio de un noble de la ciudad. Los vecinos de Noto recuerdan con nostalgia como “la Callas” obsequiaba a su anfitrión con hermosas canciones al concluir la cena y como los vecinos de Noto acudían con sus sillas a esa calle para poder disfrutar también de esas incomparables melodías.

 

 

A continuación seguimos camino hacia Ragusa, donde destaca la espléndida fachada barroca de su catedral, como colofón a una empinadísima calle. En esta ciudad pudimos degustar unos deliciosos helados de vino dulce y,  Mª Jesús, que ha organizado con tanta calidad y esmero este viaje, tuvo la delicadeza de recordar que era el día del padre y se encargó de que todos pudiéramos saborear algún dulce típico siciliano para conmemorar esta efemérides.

 

Por la tarde llegamos a Agrigento y allí disfrutamos de la visita estrella del viaje: el Valle de los Templos, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. En él destaca el Templo de la Concordia, considerado el mejor conservado del arte helénico. Esta visita resultó muy especial porque pudimos admirar los templos de día, durante la puesta de sol y al anochecer con el incomparable escenario que nos ofreció una maravillosa luna llena.

 

Todos abandonamos con nostalgia el Valle de los Templos pero, tras la cena, nuestro amable y erudito guía, Hugo, nos ofreció una visita nocturna en bus para poder disfrutar por última vez de estas magníficas arquitecturas dóricas iluminadas. Hugo, hombre de una sensibilidad exquisita, ambientó el paseo con una delicada música, que convirtió la visita en una romántica velada.

 

El día 20 salimos hacia Segesta y allí disfrutamos de un magnífico templo dórico del S. V a. c. en medio de una armoniosa fusión de arquitectura y naturaleza. 

 

A continuación nos dirigimos a Erice, ciudad que conserva su ambiente medieval, sobre el Mt. San Giuliano, a 750 m. sobre el nivel del mar. Debido a la altura soplaba un viento frío que contrastó con la cálida temperatura que tuvimos en todo el circuito. Recorrimos las laberínticas calles de Erice y siguiendo su dificultoso empedrado llegamos a la zona alta de la ciudad, donde se pueden contemplar unas espectaculares vistas del Mar Tirreno.

 

Tras la comida nos tomamos un capuchino acompañado de un cannoli,  canuto de hojadre relleno de delicioso requesón dulce, que constituye el postre más típicamente siciliano.

 

Al caer la tarde del Jueves Santo llegamos a Palermo y paseamos por esta ciudad hasta casi la media noche, pudiendo observar la costumbre siciliana de visitar las iglesias acompañados por familiares y amigos. Este día los templos se engalanan con flores y cortinajes creando una espectacular escenografía.

 

El Viernes Santo era nuestro último día en Palermo y quisimos aprovecharle al máximo. En el Museo Arqueológico disfrutamos de las metopas de los templos griegos de Selinonte.  La belleza de estos relieves, unida a las esculturas y a la cerámica griega, nos proporcionaron un complemento ideal a las arquitecturas helénicas que habíamos contemplado en nuestro periplo. Después fuimos a  la ópera y estuvimos en el Palco Real que nunca llegaron a utilizar los Saboya. Por último, visitamos la maravillosa iglesia barroca de los teatinos, San José, ubicada junto a las cuatro fuentes. Esta visita fue muy especial para mi porque allí volví a ver al padre Arteaga, poeta teatino a quien conocí hace muchos años mientras concluía  mi tesis doctoral y este afortunado reencuentro nos permitió visitar la iglesia de San José de manera privilegiada.

 

Después de comer salimos hacia el aeropuerto para tomar un avión con destino a Roma. Pero las inclemencias meteorológicas, copiosa lluvia y fuerte viento en la ciudad eterna, hicieron que llegáramos con tres horas de retraso a Madrid.

 

Desde el punto de vista gastronómico quiero destacar el pan siciliano, enriquecido con semillas de sésamo, sus antipasto, suculentos y variados, sus dulces y pasteles, y sus excelentes vinos como el Corvo.   Pero, sin lugar a dudas, lo más impactante de Sicilia en primavera es su verde y atrayente paisaje.

 

Finalmente, como enamorada del Arte, quiero decir que este viaje ha sido para mi un auténtico deleite, tanto por las ciudades y arquitecturas que he podido contemplar, como por las estupendas personas con las que he podido compartir estos bonitos momentos.

 

Podeis ver otras fotos del viaje en http://picasaweb.google.es/edperela/ y en el blog de Enrique http://marcelodelcampo.blogspot.com/ en su intervención Un paseo por Sicilia

 

Maite

 

 

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