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El Greco, Doménico Theotocópuli

María Teresa García Pardo

Doctora en Historia del Arte

El Greco, Doménico Theotocópuli

(Candía, Creta, 1541 – Toledo, 1614)

N.B. Debido a la extensión del documento, en esta entrada sólo aparece la biografía de El Greco. El documento completo se puede leer y descargar al final del mismo

El Greco. El caballero de la mano en el pecho

El Greco nació en la capital de la isla de Creta, Heraklion, territorio de la República de Venecia, en el seno de una familia griega, probablemente católica.

Se formó como pintor de iconos en la tradición tardobizantina y utilizaba grabados del renacimiento italiano.

Su familia posiblemente era ortodoxa y puede que se mantuviera en su fe toda la vida, pero se convirtió en católico al ir a Venecia, ya que un pintor ortodoxo no hubiese prosperado en Italia.

Tuvo un hermano diez años mayor que él, que era cobrador de impuestos y no lo desempeñó correctamente y terminó en la cárcel.

En 1556 murió su padre, cuando Doménico tenía sólo 15 años y su hermano mayor fue su protector. Pero los problemas económicos de su hermano hicieron que años después buscara la protección del pintor, cuando tenía fama en Toledo, y en su casa murió en 1604.

Abandonó Creta para no volver jamás y no sabemos si dejó allí familia.

En 1563 era ya maestro de pintura y en 1566 solicitaba permiso para que se le tasara un icono de la Pasión, para poder venderlo.

La pintura de iconos era encorsetada y él necesitaba mayor libertad.

Se vendió una pintura suya por un precio muy alto en una lotería “La pasión de Nuestro Señor” y con el dinero que obtuvo pudo ir a la metrópolis, Venecia, que era la escuela más atractiva del momento.

En 1567 llega a Venecia, donde residió hasta 1570 y donde pudo aprender el estilo de Tiziano desde fuera de su taller.

Fue muy feliz en Venecia. Veía como trabajaban los maestros y aprendió de Tiziano y Tintoretto. Esto le hizo dar un paso extraordinario en la visión del color y la luz.

En Venecia había grandes figuras y no consiguió el éxito, pero los rojos de Tiziano embargaron su alma.

En Venecia se afianzó en el dominio del empleo del color, la perspectiva, la anatomía y la técnica del óleo, aunque no abandonará por completo sus usos tradicionales.

Tras un viaje de estudios por Italia: Padua, Vicenza, Verona, Parma y Florencia, se instaló en Roma.

Florencia fue su siguiente etapa: Miguel Ángel, Botticelli, etc. El aprende de todos y lo fusiona en su mente, creando su propio estilo.

1570, Roma será su siguiente etapa italiana. En ella conoció al cardenal Alejandro Farnesio.

En Roma conoció a Chacón, un canónigo toledano, y a D. Luis de Castilla y oyó hablar del gran proyecto del rey Felipe II, El Escorial.

El Greco despreció la obra de Miguel Ángel, el gran genio del Renacimiento, y esto fue el gran escollo que le generó grandes enemistades, aunque Miguel Ángel le influirá siempre.

Cuando el Papa Gregorio XIII dijo que había que eliminar el Juicio Final de Miguel Ángel por considerarlo indecente, El Greco dijo que sería bueno que lo hiciesen porque ahora lo podría hacer él mejor, dejando a todos estupefactos.

Doménico decía que Miguel Ángel pintó esculturas en la Sixtina y le expulsaron inmediatamente de Roma.

En Roma permaneció hasta 1576, en contacto con el círculo intelectual del cardenal Alejandro Farnesio, que frecuentaban diversos religiosos y hombres de letras españoles, e inicialmente estuvo alojado en el ático de su palacio.

En 1572 fue expulsado de la servidumbre del cardenal e ingresó, con derecho a abrir su propio taller, en la asociación gremial romana, la Academia de San Lucas.

Trabajó preferentemente desde entonces como retratista y en pequeñas obras religiosas para clientes particulares, sin éxitos de envergadura, por lo que decidiría emigrar.

Decidió venir a España, a la Corte de Felipe II, el país más poderoso del mundo, para decorar el Monasterio de El Escorial.

En España se encontraba en la primavera de 1577, primero en Madrid y luego en Toledo.

El Greco llegó a Toledo, que era un hervidero de espiritualidad, y mantenía el crisol de las tres culturas que le hicieron famoso.

En Toledo, ciudad imperial con Carlos V, El Greco se convirtió en el genio precursor de las vanguardias.

D. Luis de Castilla, hijo natural del Deán de la catedral de Toledo, D. Diego de Castilla, será el patrocinador principal de El Greco.

El artista tasaba muy alto sus pinturas y fue muy polémico. Sus precios fueron muy elevados para la época, pero le hicieron muchos encargos.

En Toledo tuvo contratos con la catedral y el monasterio de Santo Domingo el Antiguo. Sus primeros lienzos fueron “el Expolio” para la catedral, que tuvo un pleito largo y costoso, que tardó años en cobrar y tres retablos para el monasterio, de los que dos lienzos se conservan en el Museo del Prado.

El Retablo Mayor de Santo Domingo el Antiguo presenta unas figuras que claramente son herencia del genio florentino, Miguel Ángel, a pesar de las críticas que hizo de él.

En 1578 nació su hijo Jorge Manuel Theotocópuli, fruto de una relación efímera con Jerónima de las Cuevas, mujer que procedía del medio artesanal toledano.

Se cree que ella murió tras el parto, ya que no se vuelven a tener noticias suyas y Doménico dio su apellido a su hijo Jorge Manuel.

No existen noticias sobre el matrimonio entre ambos, creyéndose que Doménico ya estaba casado en Italia y que Jorge Manuel era hijo natural, refiriéndose a él en una ocasión como “sobrino” apelativo que se utilizaba en la época para referirse a los bastardos.

Desde esta fecha, Doménico “El Griego” reside en Toledo, de donde saldrá en escasas ocasiones, siempre por motivos laborales.

Tuvo nueve pleitos documentados, incoados por él mismo o por algunos de sus clientes, ya fuera a causa del valor y precio por el que se tasaban sus lienzos o por las quejas, de orden técnico o por razones iconográficas, que levantaron algunos de ellos, como el propio “Expolio” o “la Virgen de la Caridad de Illescas” (Toledo), al inicio y final de su carrera.

Tras ser rechazado en 1584, por Felipe II y la congregación jerónima escurialense, su encargo de “El Martirio de San Mauricio” para uno de los altares de la basílica, El Greco amplió su taller.

Inició la producción de retablos y lienzos, para conventos y parroquias de la ciudad y del arzobispado toledano.

También realizaba cuadros de pequeño formato para una clientela de carácter privado.

Sus principales trabajos consistieron en la ejecución de retablos para monasterios, parroquias y capillas:

· la parroquia de Talavera la Vieja (Cáceres),

· la capilla de San José y la capilla del Colegio de San Bernardino de Toledo,

· el Colegio de la Encarnación o de doña María de Aragón de Madrid,

· la iglesia del Hospital de Nuestra Señora de la Caridad de Illescas,

· la capilla Oballe de la parroquia de San Vicente Mártir o los del Hospital de San Juan Bautista o Tavera de Toledo, que dejó sin acabar a la hora de su muerte. Contrató, a veces con su hijo, otros muchos que nunca llegó a ejecutar, como el del monasterio de Nuestra Señora de Guadalupe (Cáceres).

En sus últimas obras, El Greco proyectó de forma innovadora conjuntos artísticos plurales, en los que se combinaban la arquitectura y las esculturas de los retablos con sus lienzos y otras telas empotradas en muros o bóvedas, concibiéndolos como complejos sistemas formales y visuales que debieron producir, hoy es difícil encontrar alguno en su estado original, efectos fascinantes.

La arquitectura le interesó a lo largo de su carrera española y, a pesar de no diseñar ningún edificio, adoptó una postura de oposición al arquitecto real Juan de Herrera y sus fieles seguidores.

El Greco vivió un ambiente refinado, gastando más de lo que ingresaba por su trabajo, y rodeado por la intelectualidad académica toledana y un breve grupo de amigos italianizados y helenistas.

Doménico era un sibarita y llevaba un fastuoso tren de vida, como indica Jusepe Martínez: “ganó muchos ducados, pero los despilfarró en una vida ostentosa; incluso mantenía a músicos asalariados en su casa de modo que pudiera gozar de estos placeres mientras comía”. Pacheco observó que “era extraordinario en todo y tan extravagante en sus pinturas como en sus costumbres”.

El Greco murió sin dictar testamento el 7 de abril de 1614, dejando una obra elogiada por los poetas Luis de Góngora y fray Hortensio Félix Paravicino.

Se rechazaban sus obras por el carácter inapropiado de sus realizaciones religiosas y por sus colores fuertes.

Su arte, repudiado por la Ilustración del XVIII, fue redescubierto por los pintores franceses del siglo XIX, por una interpretación acorde con sus propios intereses, iniciándose la apropiación españolista del hasta entonces tenido por un griego discípulo de Tiziano.

La Generación del 98 lo entendió como representación del espíritu religioso español del Siglo de Oro, en su vertiente literaria de la época: la mística de Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz.

Las corrientes pictóricas de comienzos del siglo XX le vieron como un precedente libre, opuesto a la imitación mecánica de la realidad.

En la actualidad, se interpreta la pintura de El Greco como la de un pintor intelectual y filósofo, que se tuvo por “genio“, ajeno a las preocupaciones de los devotos y eruditos contemporáneos.

Estuvo al servicio de la Contrarreforma en la España de Felipe II y Felipe III y a contracorriente con una pintura personalísima, que plasmó en anotaciones personales en libros de su rica biblioteca, como en los márgenes de las “Vidas”, de Giorgio Vasari y de “Architettura”, de Vitrubio.

El Museo del Prado conserva también lienzos del “Retablo del colegio de los agustinos de Doña María de Aragón” (1596-1600), como “La Anunciación”, “El Bautismo de Cristo” y “La Crucifixión”, así como dos “La Resurrección de Cristo” y “Pentecostés” cuya adscripción a este retablo es muy discutible.

Más tardío es “Adoración de los pastores” (1612), procedente de su “Retablo funerario de Santo Domingo el Antiguo“.

Otras obras se han supuesto iniciadas por Doménico y concluidas, tras su muerte, por su hijo Jorge Manuel y el taller de Toledo, obras, por lo tanto, muy tardías y restauradas.

Sus figuras se hacen cada vez más estilizadas, en un estilo manierista muy personal con figuras desproporcionadas, colores violentos y vibrantes y fuertes escorzos, que consiguen calar profundamente en la mística sociedad toledana.

Fue enterrado en la iglesia del convento de Santo Domingo el Antiguo en un altar cedido en 1612 por las monjas “para siempre jamás” a cambio de 32.000 reales condonados por un monumento para la Semana Santa y por el compromiso de decorar el altar. Para ello realizó la Adoración de los pastores que hoy guarda el Museo del Prado.

A partir de estas noticias existen dos hipótesis: sigue en Santo Domingo enterrado junto a su nuera, Alfonsa de los Morales, cubiertas las tumbas por construcciones posteriores, o en 1618 fueron trasladados su cuerpo y el de su nuera a la iglesia de San Torcuato, cuyas obras estaba dirigiendo Jorge Manuel.

Esta iglesia toledana ha desaparecido por lo que no sabemos en la actualidad dónde se encuentra el cuerpo del pintor.

Su vida se resume en unos versos de su buen amigo el poeta Fray Hortensio Félix Paravicino: “Creta le dio la vida y los pinceles, Toledo mejor patria, donde empieza a lograr con la muerte eternidades”.

El entierro del señor de Orgaz - El Greco

El guion del documento completo es el siguiente:

  • Martirio de San Mauricio, El Escorial
  • San Mauricio, Patrón de la Orden del Toisón de Oro
  • El Expolio de Cristo, Catedral de Toledo
  • El Entierro del Señor de Orgaz
  • Don Gonzalo Ruiz de Toledo
  • El Cielo y la Tierra
  • El Cielo
  • La Anunciación, Museo del Prado
  • La Trinidad, Museo del Prado
  • El Caballero de la Mano en el Pecho
  • El Greco (y Taller) la Santa Faz
  • Greco y Taller. La Coronación de la Virgen
  • Bautismo de Cristo. Museo del Prado
  • La Crucifixión. Museo del Prado
  • La Resurrección de Cristo. Museo del Prado
  • La Anunciación. Museo del Prado
  • La Sagrada Familia, Santa Ana y San Juanito. Museo del Prado
  • Pentecostés. Museo del Prado
  • El Greco en Illescas (1603-1605)
  • Hospital de la Caridad
  • Santuario de la Caridad, Illescas, Toledo
  • San Ildefonso (606- 669). Obispo de Toledo
  • Milagro del Encuentro con la Virgen
  • San Ildefonso
  • La Coronación de la Virgen, la Anunciación y la Natividad
  • Epimeteo, Museo del Prado
  • Pandora, Museo del Prado
  • Adoración de Los Pastores. Museo del Prado
  • San Sebastián. Museo del Prado
  • El Greco. Expulsión de los mercaderes
  • Iglesia de San Ginés, Madrid

 

La Coronación

 


 

Descarga el pdf aquí

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