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HISTORIA

Berenguela de Castilla (1180 – 1246)

María Teresa García Pardo

Doctora en Historia del Arte

BERENGUELA DE CASTILLA

(1180 – 1246)

La reina Berenguela de Castilla (Museo del Prado)

 

INVASIÓN MUSULMANA, 711

La invasión musulmana en la península Ibérica se inició en el año 711, cuando las tropas árabes y bereberes derrotaron al ejército visigodo del rey don Rodrigo, víctima de la traición de sus allegados, entre los que destacaba el arzobispo de Sevilla.

Don Rodrigo resultó derrotado en la batalla a orillas del río Guadalete, en Cádiz, a finales de julio del año 711, precedida de diversos escarceos durante varios días y muriendo en ella o inmediatamente después el propio rey Rodrigo y los nobles que permanecieron junto al rey.

Entre el 711 y el 722, se consuma lo que la historiografía española denomina la pérdida de España, pero también la reacción que se inició en Asturias contra los conquistadores, capitaneada por el noble visigodo D. Pelayo, que obtuvo una gran victoria en la batalla de Covadonga, en el año 722.

El historiador D. Claudio Sánchez Albornoz explica la pérdida de España por la discordia crónica entre los visigodos, que permitió con facilidad la invasión. Todo ello se explica y queda reflejado en su importante obra “El reino de Asturias, con el antetítulo Orígenes de la nación española”.

El apoyo de los judíos de Toledo y Granada fue decisivo para el éxito de las campañas islámicas en la península, vengándose así de la prolongada e injusta persecución a que les habían sometido los reyes y concilios de los visigodos, y generando el posterior antisemitismo.

El sistema de pactos concebido por los invasores musulmanes, en el que se garantizaban ciertos derechos a los vencidos, contribuyó a minar el espíritu de resistencia y a dulcificar la situación.

Según D. Claudio Sánchez Albornoz había pactos de dos clases:

1. El que se concertó con Teodomiro en Murcia con una autonomía política considerable y

2. El otorgado a Mérida, que imponía el respeto a las vidas y los bienes, aunque confiscaba las propiedades de la Iglesia y las de los huidos al norte.

 

LA BATALLA DE LAS NAVAS DE TOLOSA, 1212 (JAÉN)

En el siglo XIII, nos encontramos con una Península Ibérica dividida y enfrentada en cinco reinos cristianos:

1. Castilla, con Alfonso VIII a la cabeza;

2. León, con Alfonso IX;

3. Portugal, con Alfonso II;

4. Aragón, con Pedro II;

5. Navarra, con Sancho VII.

Estos reinos, en continúa disputa por los territorios, descuidaron la Reconquista, ya que no consiguieron unirse hasta el siglo XIII.

Frente a estos reinos cristianos, desunidos y enfrentados, se encontraba el Imperio Almohade, con su califa Yusuf Al-Mansur a la cabeza, sucedido por su hijo Mohamed Al-Nasir en 1199.

Los almohades se dirigieron al Algarve, y después a Sevilla, ciudad que se erigió como capital del Imperio en Al-Ándalus. Los almohades arrinconaron a los reinos cristianos, sometiendo a los andalusíes, apartando las costumbres relajadas de los almorávides e imponiendo el Islam.

El Imperio Almohade ocupaba al principio del siglo XIII la mitad meridional de la Península Ibérica y el norte de África hasta Trípoli (Libia).

La derrota en Alarcos (1195) de Alfonso VIII de Castilla frente al califa almohade Yusuf Al-Mansur fue decisiva. Alfonso VIII no quiso esperar refuerzos que otros reinos cristianos y los jinetes arqueros musulmanes masacraron a la caballería castellana, teniendo que retroceder hasta Toledo.

Los musulmanes tras la victoria de Alarcos decidieron pasar al ataque. Sin embargo, la repentina muerte del califa Yusuf Al-Mansur (1199) y la proclamación de su hijo retrasaron los planes ofensivos.

Alfonso VIII buscó el apoyo del Papa Inocencio III, quien puso en marcha una bula de cruzada que garantizó la protección de Castilla, la cual no podría ser atacada por ninguno de sus reinos vecinos bajo pena de excomunión.

La amenaza musulmana y la bula de cruzada lograron cierta unidad entre los reinos cristianos de Aragón, Castilla y Navarra.

España en 1212 batalla de las Navas de Tolosa

Mapa de la península en Las Navas de Tolosa (1212)

La batalla de las Navas de Tolosa fue el mayor enfrentamiento bélico de la época. El contingente armado cristiano abandonó Toledo en mayo de 1212 y avanzó hacia el sur. Almohades y cristianos se encontraron el 13 de julio de 1212, separados únicamente por la llanura de las Navas de Tolosa (Jaén).

Alfonso VIII decidió cambiar la estrategia empleada en Alarcos, en esta ocasión el ejército cruzado se dispuso en tres líneas, la primera ocupada por varias milicias castellanas y numerosos caballeros, todos ellos liderados por Diego López de Haro, señor de Vizcaya.

La segunda albergaba a más milicianos, a los aragoneses, a los navarros, a los portugueses y a las órdenes militares y la tercera, en retaguardia, fue el lugar escogido para los tres monarcas cristianos, Alfonso VIII de Castilla, Pedro II de Aragón y Sancho VII de Navarra.

Los cruzados estuvieron a punto de ser vencidos. Pero, Alfonso VIII, no volvería a Castilla otra vez derrotado y se lanzó a la carga, siendo seguido por los monarcas de Aragón y Navarra, produciéndose la famosa carga de los tres reyes.

Con los almohades derrotados, los cristianos tomaron el campamento musulmán y la tienda roja del califa. Quien había estado toda la batalla encerrado leyendo el Corán.

En la batalla de las Navas de Tolosa fue fundamental el cambio de estrategia. Se decidió que Sancho VII de Navarra no entraría con su caballería en la primera cabalgada, lo que fue decisivo ya que cuando los almohades empezaron a envolver a la caballería cristina, Sancho VII entró en juego con sus tropas, junto a Alfonso VIII y Pedro II, arrasando las defensas almohades y decantando la batalla del lado cristiano. Sin embargo, a pesar de la contundente victoria cristiana las bajas fueron numerosas para ambos bandos.

Consecuencia inmediata de la victoria fue la toma de Úbeda y Baeza. La victoria habría sido mucho más efectiva si no se hubiera desencadenado una hambruna que ralentizó la Reconquista y se prolongó hasta 1225. Por primera vez desde el año 711 la frontera castellana se restableció en la línea de Sierra Morena.

El poder musulmán comenzó su declive y la Reconquista tomó un impulso que produjo en los siguientes cuarenta años el avance de los reinos cristianos, que conquistaron casi todos los territorios del sur bajo poder musulmán.

Castilla, que aportó 2 tercios de las tropas y fue impulsora de la empresa bélica, fue la mayor beneficiada con la victoria. Sus fronteras se fortalecieron y se posicionó como el reino peninsular predominante, impulsando la conquista del sur peninsular.

Este proyecto alcanzó su máximo esplendor tras la unión de los reinos de Castilla y León bajo el reinado de Fernando III el Santo, quien logró tomar: Córdoba en 1236, Murcia en 1243, Jaén en 1245 y Sevilla en 1248.

A lo largo del siglo XIII la presencia musulmana en la Península fue difuminándose. Erigiéndose como único bastión musulmán el reino Nazarí de Granada, vasallo del rey de Castilla, cuya conquista no planteaba prisa, ya que pagaba importantes tributos de oro a la Corona. En 1492, durante el reinado de los Reyes Católicos, se conquistó Granada, poniendo fin a la Reconquista.

Herencia cultural, gastronómica y lingüística árabe

La conquista no solo tuvo consecuencias políticas y económicas, sino que existió un fuerte impacto cultural y lingüístico. Diversas tecnologías fueron traídas a la península por los musulmanes, además parte del pensamiento griego que había sido asimilado por los musulmanes en Mesopotamia (de pensadores y traductores árabes cristianos) y llegó a la península y de aquí paso a Europa.

Adoptaron el arco de herradura visigodo en la arquitectura musulmana, como queda de manifiesto en la Mezquita de Córdoba o en la Alhambra de Granada.

En el ámbito lingüístico se introdujeron muchos términos árabes. Se calcula que en el español, el componente léxico árabe es el componente más numeroso tras el léxico de origen latino, usadas todavía en español moderno: almohada, algarabía, acequia, aljibe, algodón, alcohol, algoritmo, álgebra, etc. que tiene su origen en esta etapa y que se han ido consolidando hasta nuestros días.

También es notable la influencia árabe en la toponimia y en los apellidos: Aznar, Alcázar, Alcolea, Alcántara, Alcocebre, Benicásim, Benalmádena, etc.

Un efecto inesperado de la invasión del reino visigodo fue la huida de gran número de eruditos, nobles, religiosos y obispos visigodos. Con ellos se llevaron buen número de libros clásicos, romanos y griegos, que estaban en la antigua Hispania y que habían sido conservados o copiados por los visigodos.

Con ellos se llevaron obras visigodas, como las Etimologías del San Isidoro, obispo de Sevilla, obra monumental que recopilaba buena parte del saber de entonces, y que fue para esa época y los primeros siglos de la Edad Media La Enciclopedia en la Ilustración. Por ello, algunos autores destacan el importante papel de los emigrados visigodos en el renacimiento carolingio del siglo VIII.

Los árabes influyeron en nuestra gastronomía de distintas maneras: introdujeron nuevas técnicas en la agricultura; nuevos productos y cosechas hasta entonces inexistentes en la península; introdujeron un nuevo ceremonial de mesa y novedosas recetas mezclando distintos ingredientes, recetas que continúan formando parte de nuestra gastronomía.

Con la llegada de los árabes, empieza la “revolución agrícola. Los productos e ingredientes introducidos más importantes fueron: el arroz, azafrán, azúcar, frutas cítricas (naranjas y limones), frutos secos.

Fue un gran impacto el que causaron en la gastronomía, cambiando desde los ingredientes hasta el ceremonial de la mesa con la introducción de un orden en el servicio: primero los entrantes, luego los platos fuertes y para finalizar los postres.

 

Frutas y verduras

Se produjeron nuevas introducciones: la alcachofa, el espárrago y la berenjena, las naranjas (de origen Chino), los dátiles y los cocos. En la España romana, estos alimentos eran consumidos como un plato principal, no formaban parte de los guisos o de un plato con varios ingredientes.

Los árabes inculcaron la mezcla de los diferentes ingredientes, como puede ser el caso de las ensaladas de lechuga a las que añadieron hierbas, aceite de oliva y aceitunas.

También introdujeron el método de secado de frutas como los higos, ciruelos, albaricoques y uvas. Integraron el uso de las frutas en varias recetas que todavía hoy perduran en nuestra cultura gastronómica, como son los sorbetes y los zumos.

 

La miel y el Islam

El Corán afirma sobre la miel que es una “curación para la humanidad”. Es el oro líquido.

La miel ofrece extraordinarias propiedades antisépticas, antioxidantes y estimulantes del sistema inmunológico para la salud. No solo combate la infección y ayuda a la cicatrización de tejidos, sino que también ayuda a reducir la inflamación y a menudo es utilizada para tratar problemas estomacales, como la indigestión, úlceras y gastroenteritis.

Investigadores de todo el mundo están investigando sobre los beneficios de la miel y otros elementos de curación producidos en la colmena, como el propóleo, la jalea real y el polen de abejas.

Los beneficios de la miel dependen de su calidad. La miel pura proviene directamente del panal. Esta miel sin procesar tiende a cristalizarse y al baño María regresa a su estado líquido.

Cuando la miel es procesada mantiene una vida útil más larga, pero las vitaminas y minerales que benefician al sistema inmunitario son destruidos en su mayor parte durante el proceso. Por lo tanto, no es tan nutritiva como la miel cruda.

La miel ámbar y oscura posee las mejores propiedades medicinales. Además de carbohidratos, la miel contiene proteínas (incluyendo enzimas) y aminoácidos, y es rica en vitaminas: B6, tiamina, niacina, riboflavina, ácido pantoténico y aminoácidos.

Los minerales incluyen calcio, cobre, hierro, magnesio, manganeso, fósforo, potasio, sodio y zinc. El contenido de 18 aminoácidos presentes en la miel es único y varía según la fuente floral.

También posee polifenoles que actúan como antioxidantes y limpian el cuerpo de radicales libres y de compuestos reactivos que ayudan en enfermedades como el cáncer y las enfermedades del corazón.

La miel contiene una gama similar de antioxidantes a la encontrada en vegetales verdes, como el brócoli y las espinacas, y en frutas como las manzanas, naranjas y fresas.

La miel pura se utiliza para ayudar a aliviar la tos nocturna y mejorar el sueño.

En relación al cuidado de heridas, la Revista Estadounidense de Dermatología, dice que la miel aplicada de forma tópica a una herida puede promover su curación tan bien o mejor que las pomadas convencionales. Sus propiedades antinflamatorias reducen la inflamación y el dolor, mientras que sus propiedades antibacterianas previenen la infección.

La glucosa contenida en la miel se absorbe rápidamente por el organismo, dando un impulso energético inmediato, mientras que su contenido de fructosa es absorbido más lentamente, proporcionando energía sostenida.

La miel mantiene los niveles de azúcar en la sangre y es una fuente de carbohidratos suave en comparación con otros carbohidratos.

Conclusión:

1. La miel ha sido utilizada durante miles de años para calmar la tos de los niños,

2. ayuda a aliviar problemas de colesterol y de digestión

3. ayuda en la curación de heridas.

Los árabes poseen una de las grandes reposterías del mundo y utilizaban la miel en muchos de los platos desde el medievo, especialmente en los postres, dotándoles de una suavidad que se fue imponiendo con el paso de los siglos hasta que se popularizó el azúcar.

La miel y los frutos secos son característicos de la repostería árabe. Introdujeron frutos secos partidos, enteros o machacados en panes dulces y postres. Avellanas, pistachos, piñones, nueces y almendras formaban parte de sus principales dulces.

 

Las especias

Con ellos llegaron especias como la canela, el azafrán, el sésamo, el jengibre, el anís y la nuez moscada, entre muchas más. No sólo fue una aportación a la gastronomía sino también a la economía, ya que con la llegada de los árabes se promovió la exportación al resto de Europa, enriqueciendo y dando color a los platos europeos.

 

Los cereales

Los árabes mejoraron el cultivo de los cereales e introdujeron otros nuevos como el arroz. Era la base de la elaboración pucheros y dulces. Uno de los postres de la alta cocina árabe más apreciados era el arroz cocido con leche, manteca y azúcar; más conocido como “arroz con leche”, un postre que forma parte del extenso recetario de nuestra cocina. Existen estudios que apuntan a que el origen de la famosa paella se remonta a esta época.

 

Repostería y dulces

Además del arroz con leche, la gran mayoría de recetas que incluyen como ingrediente la almendra y los dulces hechos con azúcar fino, tienen su origen en esta época.

Los dulces principalmente se consumían fritos y horneados. Entre los fritos encontramos los famosos buñuelos y las almojábanas (tortas de queso fritas). Con respecto a los horneados destacan los bollos o pasteles maimones.

No nos podemos olvidar de los dulces más típicos de la navidad que no faltan en ninguna mesa española: los turrones y los mazapanes, el origen de ambos se remonta a la época Islámica.

 

BERENGUELA DE CASTILLA (1180 – 1246)

Reina de León (1197-1204) y Reina de Castilla (1217-1246)

Esposa de Alfonso IX de León y madre de Fernando III. El Santo

Se desconocen el lugar y la fecha exacta de su nacimiento, aunque parece que debió de ser en los primeros meses del año 1180, probablemente en Burgos, siendo la primogénita de los reyes de Castilla, Alfonso VIII y Leonor de Inglaterra, y como tal reconocida como heredera del reino, hasta el día que nació su hermano varón Sancho, el 5 de abril de 1181, que adquirió como varón la condición de infante heredero.

El fallecimiento del infante, el mismo verano de 1181, hizo recobrar a la infanta Berenguela su rango de heredera, y como tal fue reconocida y jurada hasta el día en que volviera a nacer otro hermano varón.

La infanta Berenguela, cuando apenas contaba ocho años de edad, fue prometida en matrimonio al príncipe alemán Conrado, duque de Rotenburch, por el tratado suscrito el 23 de abril de 1188 en Seligenstadt por los padres de los esposos, Alfonso VIII de Castilla y Federico I de Alemania.

Según este tratado, Berenguela era la heredera del reino de Castilla, siempre subordinada a la posibilidad del nacimiento de un hermano varón, que la precedería en sus derechos al trono. Conrado y Berenguela fueron jurados en la curia de Carrión en junio de 1188 como herederos, si los reyes al morir careciesen de descendencia masculina.

Con este acuerdo matrimonial, el emperador Federico I había buscado un trono para su tercer hijo, Conrado; por eso, cuando el 29 de noviembre de 1189 nacía en Castilla el infante Fernando, el príncipe alemán, desestimó el compromiso contraído, ya que el derecho sucesorio de Berenguela se postergaba al del infante Fernando. Este compromiso, ante el incumplimiento por parte del príncipe Conrado, fue anulado por el legado pontificio, el cardenal Gregorio de Sant Angelo, que ejerció su legación entre los años 1192 y 1194.

Cuando doña Berenguela se liberó del compromiso, su padre, Alfonso VIII, acordó su matrimonio con el rey de León, Alfonso IX para finalizar la guerra entre ambos monarcas cristianos.

Alfonso VIII, preveía las dificultades que iban a encontrar por razón de parentesco ambos contrayentes. Alfonso VIII y Alfonso IX eran primos carnales, nietos los dos de Alfonso VII. Pero el enlace era la mejor alternativa para instaurar una sólida paz entre Castilla y León.

El matrimonio se celebró en la iglesia de Santa María de Valladolid en el otoño de 1197 con el apoyo de los prelados de los reinos de Castilla y de León, con la esperanza de la futura dispensa pontificia del impedimento de consanguinidad, dada la importancia de la unión para asentar la paz entre príncipes cristianos.

El papa Celestino III no autorizó el enlace, aunque no mostró ninguna oposición al mismo, pero falleció el 8 de enero de 1198, antes de haberse pronunciado sobre la viabilidad del matrimonio, sucediéndole Inocencio III, muy opuesto a los matrimonios entre consanguíneos.

Inocencio III mostró su oposición al matrimonio y una negativa resuelta a la concesión de cualquier dispensa, ordenando el 16 de abril de 1198 a su legado el cardenal Rainiero, que motivara a los reyes de Castilla y de León a deshacer esa unión ilícita y, si se negaren, que procediera a la excomunión de ambos monarcas y a decretar el interdicto (juicio sumarísimo) sobre ambos reinos, hasta que los mandatos pontificios fueran obedecidos.

La excomunión es la expulsión, permanente o temporal, de una persona de una confesión religiosa. Durante el período de la excomunión, el afectado sigue formando parte de la comunidad, pero debe cumplir sentencia. En los casos más severos, pierde la facultad de concurrir al culto normalmente y de tomar parte en las ceremonias religiosas. Las diversas iglesias cristianas cuentan con normas para la excomunión o el trato con los excomulgados

El 21 de abril de 1198, cinco días después, una carta del Papa concedía al legado facultades para proceder a levantar las penas anteriores si los interesados prestaban garantías suficientes de acatar la decisión pontificia.

Las órdenes de Inocencio III fueron ejecutadas por el legado pontificio, que decretó la excomunión e impuso el interdicto sobre el reino leonés, no en el reino castellano, ya que Alfonso VIII se declaró dispuesto a recibir a su hija, si le fuere devuelta.

Los reyes de Castilla y de León intentaron mejorar la situación con generosas dádivas en favor de la Iglesia. También enviaron a Roma una comisión para informar al Papa y tratar de alcanzar la dispensa del impedimento. Esa comisión estuvo compuesta por los obispos de Toledo, Zamora y Palencia, en señal de la concordia con que procedían ambos monarcas.

El Papa no cedió y el 25 de mayo de 1199 ordenaba al arzobispo de Compostela y a los obispos del reino de León observar la sentencia impuesta sobre dicho reino. Autorizaba la celebración de los sacramentos y oficios eclesiásticos, pero mantenía la prohibición de sepultura para todos los fieles, excepto los clérigos, la excomunión del rey, de la reina y de sus principales consejeros, así como el más riguroso interdicto en los lugares donde moraren.

A los reyes de Castilla les exigía que prestasen juramento de que contribuirían a la disolución del matrimonio; si no lo hicieren, también incurrirían en la pena de excomunión y en interdicto los lugares donde morasen. En cuanto a los lugares dados a Berenguela como dote, que según el pacto matrimonial debían seguir siendo suyos, aun en el caso de disolverse el matrimonio, el Papa declaró la nulidad de tal donación.

Las medidas fueron tremendas, pero la situación siguió inalterable en 1199, 1200, 1201 y 1202, hasta que el 5 de mayo de 1203 Inocencio III se dirigió directamente al rey de Castilla, Alfonso VIII. El Papa le dice que ha engañado y ha atrapado de tal forma al rey de León que éste, aunque quisiera, no podía romper el matrimonio con Berenguela, pues en ese caso perdería la mayor parte y las mejores fortalezas de su reino, que seguirían gobernadas y retenidas en manos de Alfonso VIII.

Inocencio III declaró a los hijos de esa unión incestuosa privados de cualquier derecho de sucesión en los bienes paternos, aunque el rey de Castilla había logrado que a esa descendencia se le jurara como propio casi todo el reino leonés. Inocencio III considera que Alfonso VIII tiene aprisionado al reino leonés, disponiendo de él como del suyo propio, y le ordena que ponga fin a esos lazos y llame de una vez a su hija, so pena de proceder contra él.

Con esta carta Inocencio III, tras cuatro años, había dado con la clave de la solución, la voluntad de Alfonso VIII. El rey de Castilla con los pactos firmados y los castillos dados como dote a Berenguela tenía atrapado a Alfonso IX.

Tras la carta papal, llegó la solución. Se reunieron en Valladolid los obispos de Castilla, durante los meses de abril y mayo de 1204, y se dirigieron por medio del obispo de Burgos al Papa solicitando levantase la pena de excomunión a Berenguela, previa promesa de abandonar la corte leonesa. El Papa, para terminar con este problema iniciado seis años y medio antes, comisionó el 22 de mayo de 1204 a los obispos de Toledo, Burgos y Zamora para que absolviesen a Berenguela, previo alejamiento del esposo, promesa de no volver a vivir con él y de cumplir los mandatos apostólicos.

Cinco fueron los hijos nacidos durante los seis años y medio que duró el matrimonio entre Alfonso IX y Berenguela:

1. Leonor, llamada como su abuela, murió de niña el 12 -11- 1201 y fue enterrada en San Isidoro de León;

2. Constanza, profesaría como religiosa cisterciense en el monasterio de las Huelgas Reales de Burgos, donde murió en 1242;

3. Fernando, el primer varón, nació en Peleas de Arriba (Zamora), el 24 de junio de 1201 probablemente;

4. Alfonso, sería el futuro Alfonso de Molina;

5. Berenguela, sería futura reina de Jerusalén, por su matrimonio celebrado en Toledo en 1224 con Juan de Brienne, rey de Jerusalén.

Berenguela regresó a Burgos junto a sus padres, consagrada a la educación de sus hijos. Cuando Berenguela llegó a Burgos, acababa de nacer, el 14 de abril de 1204, el último de los hijos de Alfonso VIII y Leonor, el infante Enrique. Con este nacimiento, Berenguela pasaba a ocupar el tercer lugar en el orden sucesorio, tras sus dos hermanos varones, Fernando y Enrique.

El 14 de octubre de 1211 fallecía en Madrid el infante Fernando, a punto cumplir veintidós años; su cadáver fue llevado a las Huelgas Reales de Burgos. Sólo separaba a doña Berenguela del trono de Castilla su hermano Enrique, de siete años de edad.

La noche del 5 al 6 de octubre de 1214 moría en el camino de Burgos a Plasencia, en aldea de Arévalo, el vencedor de la batalla de las Navas, el rey Alfonso VIII de Castilla. Le acompañaban su esposa, la reina Leonor, su hija Berenguela, sus hijos Enrique y Leonor, y los hijos de Berenguela, Fernando y Alfonso. Sus restos mortales fueron trasladados a Burgos, donde recibieron sepultura en el panteón de las Huelgas Reales de Burgos. Unos días después, el 31 de ese mismo mes de octubre, falleció su esposa Leonor.

Acabadas las exequias de Alfonso VIII, fue proclamado rey de Castilla su hijo Enrique, de once años de edad. Al morir sus padres, casi al mismo tiempo, Berenguela se convirtió en tutora del pequeño rey y en la regente y gobernadora del reino.

Berenguela obró con gran prudencia, pero las intrigas de algunos nobles, especialmente, los condes Fernando, Álvaro y Gonzalo, hijos del conde Nuño Pérez de Lara, el último tutor de Alfonso VIII, consiguieron que el ayo designado por Berenguela para guardar al nuevo rey entregara al joven monarca a Álvaro Núñez de Lara.

Con el rey en su poder, Álvaro consiguió que Berenguela le entregase la regencia del reino pero con algunas limitaciones, pues le hizo jurar que sin su consejo no consentiría lo siguiente:

· No daría ni arrebataría ninguna tierra o gobierno a nadie,

· No haría la guerra a los reinos vecinos,

· No impondría ningún tributo en ninguna parte del reino.

· Este traspaso de poderes tuvo lugar en la primavera de 1215.

Pronto Álvaro comenzó a atropellar a los nobles que no eran sus partidarios. Éstos se quejaron a Berenguela, lo que provocó represalias de Álvaro contra la reina, que buscó refugió en el castillo de Autillo, que era del mayordomo real Gonzalo Rodríguez, mientras enviaba a su hijo Fernando junto a su padre a León.

En abril de 1217 Álvaro inició el ataque armado contra los partidarios de Berenguela en Tierra de Campos, llegando incluso a sitiarla en su residencia de Autillo de Campos, mientras dejaba al rey Enrique en Palencia en el palacio episcopal. Aquí, durante un juego infantil, una teja alcanzó al niño rey en la cabeza, que gravemente herido falleció a los pocos días.

Berenguela, al conocer la noticia, hizo venir a su hijo desde Toro. Con sus partidarios se dirigieron a Palencia, abandonada por Álvaro; luego por Dueñas fue a instalarse en Valladolid, desde donde dirigió todas las negociaciones que conducirían a que los concejos la reconocieran como legítima heredera y reina de Castilla, con el ruego de que entregase el reino a su hijo. Esta proclamación de Berenguela y de su hijo Fernando como reina y rey de Castilla tuvo lugar en la plaza del mercado de Valladolid entre el 2 y el 3 de julio de 1217.

Casi treinta años duró esta alianza entre madre e hijo. Fernando será el rey de Castilla y gobernará con plenos poderes, pero el consejo prudente de su madre estará presente en todas las decisiones de Fernando III. Los diplomas se expiden siempre a nombre de Fernando, pero éste consignará en todos ellos que lo hace “con el beneplácito de la reina doña Berenguela”. Entre madre e hijo siempre hubo diálogo y prudencia.

En 1224, Fernando inicia sus conquistas por Andalucía y su madre se queda en Castilla, casi siempre en Burgos, gobernando el reino con prudencia y apoyando las campañas de su hijo. Aconsejó a Fernando en la elección de sus dos esposas y en dialogar con los nobles, consiguiendo el perdón y reconciliación de los hombres alzados. Berenguela contribuyó con su prudencia a que Fernando III sucediera de forma pacífica a su padre en el reino de León.

Berenguela murió el 8 de noviembre de 1246, con merecida fama de mujer y de gobernante prudente y discreta. Sus restos mortales fueron depositados en las Huelgas de Burgos junto a sus padres.

Castillo de Doña Berenguela, Bolaños de Calatrava (Ciudad Real)

Su actual Torre del Homenaje es lo que conservamos de la originaria construcción árabe. Fue conquistado por los cristianos. Perdido tras la batalla de Alarcos y vuelto a recuperar en 1212 definitivamente.

La reina Berenguela lo donó a la Orden de Calatrava, para que defendiera su campo de los continuos ataques musulmanes. La Orden se mantuvo allí hasta 1544, momento en que lo abandonó.

De planta rectangular, estuvo rodeado de un foso que actualmente está recuperado en dos de las cuatro murallas. Tiene dos torres, la del Homenaje y la Torre Prieta, con muros rematados por almenas.

La Torre Prieta es una mole de piedra de forma rectangular, sin almenas, y en la que apenas pueden apreciarse vanos o elementos decorativos. Está compuesta por tres pisos y sus dimensiones son mayores que las de la Torre del Homenaje.

Uno de los aspectos significativos del edificio es su escudo, en el que pueden apreciarse dos partes bien diferenciadas: un castillo de oro, en el que aparece representada la vecindad y una espada que atraviesa el pan, que representa el impuesto que se pagaba a la orden de la que dependía su defensa.

Castillo de Doña Berenguela. Bolaños

Castillo de Doña Berenguela. Bolaños de Calatrava

 


 

Foto de Portada: Dª Berenguela, Reina de Castilla

1850. Óleo sobre lienzo, 224 x 140 cm.

Museo del Prado. No expuesto

En 1847, José de Madrazo, como director del Real Museo, recibió el encargo de Isabel II de realizar una genealogía iconográfica de todos sus antepasados reales.

El proyecto tenía un evidente sentido político de legitimación de los derechos de la Soberana, en un período caracterizado por una incesante lucha contra el poder femenino. Se implicó en la ejecución del encargo a un considerable número de artistas contemporáneos, tanto reconocidos como noveles, pero casi todos asociados al círculo protector de José de Madrazo.

En mayo de 1850 se encarga la pintura a Francisco Prats y Velasco, “haga el retrato de la Reyna de Castilla Doña Berenguela… Pagado”.

 


 

BIBLIOGRAFÍA

R. Jiménez de Rada, “De rebus Hispaniae”, y L. de Tuy, “Chronicon mundi”, en A. Schott (ed.), Hispania Illustrata, Frankfurt, 1608, t. II, págs. 25-194 y t. III, págs. 1-116, respect.;

A. Lupián Zapata, Epítome de la vida y muerte de la reina doña Berenguela […], Madrid, Nogués, 1665; M. de Manuel Rodríguez, Memorias para la vida del Santo Rey don Fernando III, Madrid, 1800;

G. Martínez Díez, Fernando III (1217-1252), Burgos, La Olmeda, 1993 (col. Reyes de España).

Real Academia de la Historia

museodelprado.es

http://www.verema.com (Gastronomía)

http://www.turismocastillalamancha.es (Castillo de doña Berenguela)

Imágenes tomadas de Wikipedia

 

 

 

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ALFONSO X “EL SABIO” (1221-1284) Rey de Castilla y León

María Teresa García Pardo

Doctora en Historia del Arte

ALFONSO X “EL SABIO” (1221-1284)

Rey de Castilla y León

Alfonso X el Sabio (José Alcoverro) - Biblioteca Nacional

Alfonso X. EL Sabio (1221 – 1284)

(Toledo, 23.XI.1221 – Sevilla, 4.IV.1284. Rey de Castilla y León)

Alfonso X “el Sabio” era hijo del monarca castellano-leonés Fernando III y de su esposa, la princesa alemana Beatriz de Suabia. Alfonso X fue rey de Castilla y de León desde la muerte de su padre en 1252 hasta 1284, año de su muerte.

Su infancia la pasó en tierras gallegas y recibió una sólida formación intelectual, punto de partida de su proyecto cultural. La muerte de su madre, en 1235, dejó una profunda huella en el joven Alfonso. El príncipe combinó la diplomacia con las armas y logró la incorporación del reino taifa de Murcia a la Corona de Castilla. En el año 1245 Cartagena, Lorca y Mula se rindieron definitivamente a los cristianos.

En el año 1249 Alfonso X se casó en Valladolid con Violante de Aragón, hija del rey de Aragón Jaime I “El Conquistador”.

Ya en el Trono, Alfonso X, prosiguiendo la labor de su padre en tierras de Andalucía incorporó a sus dominios la zona suroccidental del Guadalquivir. Tomó la ciudad portuaria de Cádiz, en el año 1262, y la ocupación del antiguo Reino de Niebla, coincidente con buena parte de la actual provincia de Huelva.

En el año 1260, Alfonso X puso en marcha una cruzada hacia las tierras del norte de África. En 1264, tuvo lugar tanto en la Andalucía Bética como en el Reino de Murcia una sublevación de la población mudéjar. Una vez sofocada aquella revuelta, el monarca decretó la expulsión de los mudéjares de las tierras de la Andalucía Bética, en particular de aquellos lugares en donde habían ofrecido una dura resistencia, como fue el caso de la villa de Jerez.

Mudéjar es un término que significa “doméstico”, y se utiliza para designar a los musulmanes que permanecieron viviendo en territorio reconquistado por los cristianos, aunque en barrios llamados morerías y aljamas bajo control cristiano. Solían ser campesinos o artesanos de origen humilde. Al principio se les permitió seguir practicando el islam, utilizar su lengua y mantener sus costumbres.

Alfonso X propició la Repoblación, fundamentalmente en el valle del Guadalquivir y en el reino de Murcia. Un ejemplo emblemático es la repoblación de la ciudad de Sevilla. Los mudéjares se vieron obligados a salir de Sevilla, debido a la larga resistencia que habían ofrecido. Sus espacios fueron ocupados por los repobladores, procedentes del norte de la Meseta y del valle del Tajo. En el repartimiento de Sevilla se distinguen los “donadíos” de los “heredamientos”.

Los “donadíos” eran premios a los más poderosos y se dividían en mayores y menores. Los mayores eran otorgados a gentes de la familia real, a grandes nobles, a las órdenes militares y a la Iglesia, y los menores, por lo general eran concesiones efectuadas a oficiales de la corte regia.

Un ejemplo ilustrativo de donadío mayor fue el que otorgó Alfonso X a su tío Alfonso de Molina, quien recibió la aldea de Corcubina, que contaba con 30.000 pies de olivar, 120 almarrales de viñas, higueras suficientes para recoger al año 1.000 seras de higos, 150 casas, 12 molinos de aceite y ocho huertas. Por lo demás Alfonso de Molina también fue beneficiado con 30 yugadas de tierra de labor en el lugar sevillano de Torres.

Los “heredamientos” iban dirigidos a los auténticos repobladores de Sevilla y su término. Pero hubo grandes diferencias entre las donaciones otorgadas a los caballeros de linajes, a los caballeros populares y a los simples peones.

Los repartimientos se efectuaron en otros muchos lugares de la Andalucía Bética como: Carmona, Écija, Jerez de la Frontera o El Puerto de Santa María. En tierras murcianas el rey de Aragón, Jaime I, cuando aplastó la revuelta mudéjar, realizó importantes concesiones a caballeros de sus reinos. De Murcia no fueron expulsados los mudéjares.

En el reinado de Alfonso X también hubo una gran actividad repobladora en el norte de la Península Ibérica, donde se crearon en el Norte las villas de Orduña, Tolosa, Segura y Mondragón y en Asturias, Cangas de Tineo, Grado, Lena.

Alfonso X aspiró al título de emperador germánico. Como hijo de una princesa alemana, perteneciente a la familia de los Staufen, presentó su candidatura al título imperial germánico después de que se lo suplicara una embajada que vino a tierras hispanas, en el año 1256, desde la ciudad italiana de Pisa.

Los emisarios pisanos le consideraron a Alfonso X “el más distinguido de todos los reyes que viven”, así como “el más cristiano y más fiel”, a la vez que le indicaban “que descendéis de la sangre de los duques de Suabia, una Casa a la que pertenece el Imperio con derecho y dignidad por decisión de los príncipes y por entrega de los Papas de la Iglesia”.

Alfonso X fue elegido emperador el día 1 de abril del año 1257, “Rey de Romanos y emperador electo”. Pero al mismo tiempo tuvo lugar, de manera sorprendente, la elección imperial de otro candidato al título: el inglés Ricardo de Cornualles.

Alfonso X había sido elegido emperador “por la mayor y más importante parte de los príncipes de Alemania”. A partir de aquel momento se inició una gran disputa entre los dos electos por el Trono imperial germánico.

Alfonso X pidió subsidios extraordinarios para sus aspiraciones imperiales, en las continuas reuniones de Cortes que se celebraron en los reinos de Castilla y León. Pero no encontró apoyo en los pontífices, si siquiera a raíz de la muerte de su rival, el inglés Ricardo de Cornualles, suceso que aconteció en el año 1272. Aquella dura pugna acabó en el año 1273, fecha en la que accedió al título imperial germánico Rodolfo de Habsburgo. El fracaso de Alfonso X en su aspiración al título imperial perjudicó otras facetas en el terreno político y en el económico.

Tampoco tuvo éxito Alfonso X en su intento de incorporar a la Corona de Castilla el territorio del Algarve, al sur de Portugal, el cual finalizó por ser incluido en el vecino reino lusitano.

El reinado de Alfonso X fue fundamental en el ámbito económico. Se pusieron en marcha numerosas ferias y se instituyó, en el año 1273, el “Honrado Concejo de la Mesta”, aunque con anterioridad habían existido Mestas de carácter local o regional.

Es posible, de todos modos, que la institución de la Mesta surgiera no por iniciativa real, sino por solicitud de los propios ganaderos. Se trataba de una institución, proyectada sobre el conjunto de los reinos de Castilla y León, que controlaba la actividad ganadera, en particular la ganadería ovina, la cual efectuaba grandes recorridos, desde el norte hasta el sur de la Península Ibérica, a través de las denominadas cañadas.

De todos modos la vida económica en época de Alfonso X conoció notables reveses plasmados en el alza de los precios y en las devaluaciones monetarias.

Alfonso X pretendía unificar a sus reinos en el ámbito legislativo. Su objetivo fue crear leyes. Elaboró, el Fuero Real, el cual quería introducir el monarca Alfonso X en todas las ciudades y villas de sus reinos, el Espéculo, libro que serviría en adelante de base para la actuación de los jueces, y, sobre todo, las denominadas Siete Partidas, que constituía una imponente compilación doctrinal.

1. La primera Partida se refiere a las fuentes y al derecho de la Iglesia;

2. la segunda trata de los emperadores y los reyes, Derecho Político;

3. la tercera alude al Derecho Procesal;

4. la cuarta trata de los desposorios y casamientos;

5. la quinta de las compras y ventas;

6. la sexta de cuestiones relacionadas con el Derecho Civil;

7. la séptima del Derecho Penal.

Esos textos se inspiraban, esencialmente, en el Derecho Romano, el cual, era “el único cuerpo de doctrina jurídica realmente desarrollado a la altura de las necesidades sociales del momento”.

Por otra parte, Alfonso X consolidó el poder regio. En las Partidas se afirma que “Vicarios de Dios son los Reyes cada uno en su reyno, puestos sobre las gentes para mantenerlas en justicia e en verdad quanto en lo temporal, bien assí como el Emperador en su Imperio”. Se identificaba en aquel tiempo a los reyes y a los emperadores al afirmar que “rex est imperator in regno suo”.

Alfonso X instituyó cargos nuevos como el de almirante, persona a la que se le encomendaba el gobierno de la actividad marinera, y los de los adelantados, que tenían atribuciones judiciales aunque también podían desempeñar funciones de carácter militar.

Alfonso X fortaleció la institución de las Cortes, generalizada para los reinos de Castilla y de León. Convocó Cortes con gran frecuencia, por lo general para solicitar recursos económicos, imprescindibles para mantener su aspiración al imperio.

Pero la faceta más conocida del reinado de Alfonso X está vinculada con el mundo de la cultura. El historiador Robert Sabatino ha afirmado que el principal legado transmitido a la posteridad por Alfonso X fue “su patronato y su contribución personal a todas las ramas del saber y del arte”.

El monarca castellano-leonés abarcaba campos muy variados, como la astrología o la historia. En el terreno de la astrología, se hicieron durante el reinado de Alfonso X numerosas traducciones: el Libro de la ochava esfera, el Libro de las Armellas y el Libro del astrolabio redondo. Esa disciplina interesaba mucho en aquella época porque se partía de la idea de que los astros ejercían una notable influencia en los seres humanos.

Pero al mismo tiempo se llevó a cabo, durante el reinado de Alfonso X, una obra astronómica original. Fue un libro que publicaron dos expertos judíos, Ishaq ben Sid (o Sayyid) y Yehudé ben Mosé, que habían efectuado importantes observaciones en el firmamento de la ciudad de Toledo, entre los años 1263 y 1272. Los mencionados hebreos redactaron una obra que lleva el siguiente título: Tablas astronómicas alfonsíes.

En el ámbito de la Historia el rey impulsó la redacción de la Grande e General Estoria, que no pasaba del siglo I después de Cristo. Pero el trabajo de índole histórica más importante que se efectuó en tiempos de Alfonso X fue la denominada Primera Crónica General de España. Dicha obra, que percibe el término de España como un elemento unitario, ofrece, siguiendo la línea del famoso escritor visigodo Isidoro de Sevilla, varias “Laudes Hispaniae”.

Alfonso X estudia en la Primera Crónica General de España lo acontecido en la península ibérica hasta el reinado del monarca castellano Alfonso VIII, apoyándose para ello en los más significativos cronistas del pasado, como Lucas de Tuy y Jiménez de Rada, no deja de señalar el importante papel ejercido, aparte de los cristianos, tanto por los musulmanes como por los judíos.

Alude a la intervención de las tres religiones en el desarrollo de la Historia de España: “Ca esta nuestra Estoria de las Espannas general la levamos Nos de todos los reyes dellas et de todos los sus fechos que acaescieron en el tiempo pasado, et de todos los que acaescen en el tiempo present en que agora somos, tan bien de moros como de cristianos, et aún de judíos si acaesciese en qué”.

Su obra poética fundamental fueron “las Cantigas”, escritas en lengua gallega, porque la consideró más apropiada para la lírica.

Hay que destacar el decisivo papel que el Rey Sabio dio a la lengua castellana, en la cual se efectuaban las traducciones que se realizaban en la Escuela de Traductores de Toledo. En castellano se elaboraron las obras originales de aquel tiempo. La lengua castellana “fue literariamente normalizada en el siglo XIII”.

La Escuela de traductores de Toledo designa en la historia desde el siglo XIII, a los distintos procesos de traducción e interpretación de textos clásicos greco-latinos, que habían sido vertidos del árabe o del hebreo a la lengua latina sirviéndose del castellano como lengua intermedia o de las emergentes lenguas vulgares, principalmente al castellano.

La conquista en 1085 de Toledo y la tolerancia de los reyes leoneses y castellanos con musulmanes y judíos facilitaron este comercio cultural que permitió el renacimiento filosófico, teológico de España y luego de todo el Occidente cristiano.

En el reinando de Fernando III, rey de Castilla y de León, se compuso el Libro de los Doce Sabios (1237), resumen de sabiduría política y moral clásica pasada por manos «orientales». En la segunda mitad del siglo XIII el rey Alfonso X (rey de Castilla y de León), institucionalizó en cierta manera en Toledo esta «Escuela de traductores», centrada sobre todo en textos astronómicos, médicos y científicos.

Asimismo impulsó Alfonso X el cultivo de la música, de los juegos, en particular del ajedrez, e incluso de las artes plásticas, plasmadas tanto en el estilo gótico de inspiración francesa como en el arte de procedencia islámica.

El Studium Generale, germen de la universidad de Salamanca, instituido en 1218 por Alfonso IX de León, fue la primera institución educativa europea en obtener el título propiamente de Universidad, por la real cédula de Alfonso X el Sabio fechada el 9 de noviembre de 1252, posteriormente ratificada por la licentia ubique docendi de Alejandro IV en el año 1255.​ El rey Alfonso X fundó, en el año 1254, varias cátedras en la Universidad de Salamanca.

Una faceta muy interesante del reinado de Alfonso X fue la relativa a las relaciones con las minorías musulmanas y judías. Hubo una excelente comunicación entre las gentes de las tres religiones, sobre todo, en lo que se refiere al ámbito de la vida intelectual.

Lo peor que le sucedió en sus últimos años a Alfonso X fue la pugna abierta con su segundo hijo, Sancho que reclamaba el Trono castellano-leonés, frente a los derechos de los hijos y herederos de su hermano mayor, Fernando de la Cerda, que había fallecido unos años atrás.

Sancho IV, futuro monarca castellano-leonés, llegó a convocar unas Cortes en la villa de Valladolid, en el año 1282. En dichas Cortes Sancho reivindicó lo que él consideraba sus legítimos derechos al Trono de los reinos de Castilla y León.

Alfonso X murió en la ciudad de Sevilla en el año 1284. No obstante, antes de su fallecimiento, manifestó su voluntad de perdonar a su hijo Sancho, así como a todos aquellos naturales de sus reinos que le habían ofendido por una u otra vía.

Los restos mortales de Alfonso X fueron depositados en Santa María de Sevilla, cerca de los de su padre, Fernando III, y de los de su madre, Beatriz de Suabia.

OBRAS

El Fuero Real, 1252

Lapidario, 1253

Las Cantigas, 1257-1283

Espéculo

Libro de Astronomía, 1272

Primera Crónica General de España, 1276

Grande e General Estoria, 1280

Libro del axedrez, dados et tablas, 1283.

El reinado de Alfonso X conoció asimismo la publicación, por el franciscano fray Juan Gil de Zamora, de una interesante obra titulada Historia naturalis. En ella destacan las diversas referencias al mundo de la medicina, con alusiones frecuentes a médicos de la época griega, como por ejemplo Galeno, pero también a médicos árabes, entre ellos Avicena.

Galeno nacido en Pérgamo en 131 d.C. y estudió medicina en Corinto y Alejandría. Durante cuatro o cinco años, ejerció con gladiadores y adquirió una experiencia práctica sobre los traumatismos profundos. En Roma fue nombrado por Marco Aurelio cirujano del ejército. Se convirtió, después, en médico personal del emperador Cómodo y gozó del favor imperial hasta el fin de su carrera.

Cree que el mejor médico es también filósofo con formación en lógica y biología teórica. También se alzó contra la codicia de sus colegas, cuya vocación estaba motivada por el afán de lucro.

Su tesis sobre la circulación sanguínea gozaría de gran autoridad. Para él, la sangre se forma en el hígado tras la digestión de los alimentos. Las arterias contienen sangre y no aire como pensaba Erasístrato. La sangre arterial, cargada de espíritus vitales, sufre un movimiento rítmico que corresponde al pulso.

Avicena (980-1037 d.C.) fue médico, filósofo y científico musulmán, de nacionalidad persa por nacimiento.​ Escribió cerca de trescientos libros, con predominio de filosofía y medicina.

Destacan El libro de la curación y El canon de medicina, también conocido como Canon de Avicena. Sus discípulos le llamaban el más grande de los médicos, el Maestro por excelencia.

Tuvo una influencia capital, ya que presentó el pensamiento aristotélico ante los pensadores occidentales de la Edad Media. Sus obras se tradujeron al latín en el siglo XII, reforzando la doctrina aristotélica en Occidente aunque fuertemente influida por el pensamiento platónico.

 

ALFONSO DE LA CERDA. EL DESHEREDADO (1271–1333)

Alfonso era hijo del infante Fernando de la Cerda, primogénito de Alfonso X, y de su mujer Blanca de Francia, hija de Luis IX de Francia. Junto con su hermano Fernando se les conoce en la historiografía como “los infantes de la Cerda”.

En noviembre de 1275, Fernando, el primogénito y heredero de Alfonso X, murió en Ciudad Real por lo que se planteaba el problema de la sucesión en el trono castellano. ¿La corona de Castilla debería recaer en el infante Sancho, segundo hijo de Alfonso X, o en Alfonso, hijo mayor del infante muerto?

Desde el punto de vista legal, ambas soluciones eran posibles. Siguiendo las leyes tradicionales, la corona correspondía al infante Sancho, quien para defender sus derechos buscó el apoyo de Lope Díaz de Haro, señor de Vizcaya.

Las Partidas de Alfonso X introdujeron un nuevo sistema sucesorio, llamado de primogenitura y representación, en virtud del cual el nieto, Alfonso, era preferido al tío, Sancho. Pero las Partidas no entrarán en vigor hasta el Ordenamiento de Alcalá de 1348. Poco antes de morir, Fernando de la Cerda nombró tutor de sus hijos al poderoso Juan Núñez de Lara, para que defendiera los derechos al trono de su primogénito.

Alfonso X vaciló en la resolución del problema sucesorio y lo agravó, a punto de provocar un conflicto internacional, ya que Francia y Aragón apoyaban la candidatura de Alfonso de la Cerda.

En las Cortes de Burgos de 1276 salió fortalecida la candidatura de Sancho. En su favor jugó la experiencia política y su capacidad militar, demostrada en la lucha contra los benimerines, así como el fuerte arraigo popular del derecho tradicional y el apoyo que le proporcionaron algunos nobles y concejos.

Durante el reinado de Alfonso XI, nieto de Sancho IV, en concreto en el año 1331, tuvo lugar la definitiva renuncia al Trono castellano-leonés de los infantes de la Cerda, herederos de Fernando, primogénito de Alfonso X el Sabio, quien falleció antes que su padre.


HISTORIA DE LA ESCUELA DE TRADUCTORES DE TOLEDO

Entre los siglos XII y XIII se desarrolló la Escuela de Traductores de Toledo con un grupo de personas que trabajaron juntas y siguieron unos métodos comunes para trasladar a Europa la sabiduría de los antiguos griegos y los árabes.

Las universidades europeas conocían la cultura latina y, aunque se tenía conocimiento de los grandes filósofos griegos, no existían traducciones y se ignoraba el contenido de sus obras.

Los árabes, en su expansión por Bizancio, heredera de la antigua Grecia, tradujeron, estudiaron y conservaron las obras de estos autores. Finalmente las trajeron hasta la Península Ibérica junto con la valiosísima cultura que ellos habían creado.

Toledo fue la primera gran ciudad reconquistada por los cristianos en 1085. En ella existían bibliotecas y sabios, que conocían la cultura que los árabes habían traído de Oriente y de la que ellos mismos habían hecho florecer en la Península Ibérica.

Además en la ciudad había una importante comunidad de doctos hebreos y de intelectuales cristianos europeos. Todos fueron acogidos por el cabildo de su catedral, generando una atmósfera cultural que convierte a Toledo en la mediadora cultural entre Oriente y el Occidente en la época.

La Escuela de Traductores de Toledo tuvo dos periodos separados por una fase de transición. El primero fue el del arzobispo don Raimundo que, en el siglo XII, impulsó la traducción de obras de filosofía y religión del árabe al latín. Gracias a su labor, las universidades europeas iniciaron su despegue cultural.

Se tradujeron libros de Aristóteles comentados por filósofos árabes como Avicena, de autores hispano-judíos como Ibn Gabirol, y se tradujeron el Corán y los Salmos del Antiguo Testamento.

Por otra parte, en esta fase se empieza a recibir la ciencia oriental en Europa, a través de las traducciones de obras que sirvieron de manuales para los universitarios hasta el siglo XVI: el Canon de Avicena y el Arte de Galeno. La astrología, astronomía, y la aritmética se enriquecen igualmente al ser traducidas al latín las obras de Al-Razi, Ptolomeo o Al- Juwarizmi.

En el siglo XIII, con el rey Alfonso X, comienzan las traducciones de tratados de astronomía, física, alquimia y matemáticas. La recepción de un caudal de conocimientos tan enorme fructifica en la composición, a instancias del rey, de obras originales como el Libro de las Tablas Alfonsíes. Se tradujeron tratados de Azarquiel, de Ptolomeo y de Abu Ali al-Haitam, pero también obras recreativas como los Libros del ajedrez, dados y tablas y recopilaciones de cuentos para la literatura occidental como Calila e Dimna y Sendebar.

En esta segunda fase las traducciones ya no se hacen al latín, sino al castellano, desarrollándose el idioma para abordar temas científicos que hasta entonces sólo habían sido tratados en latín.

Los métodos de traducción evolucionaron con el tiempo. En un primer momento, un judío o cristiano conocedor del árabe traducía la obra original al castellano de forma oral ante un experto conocedor del latín que, a continuación, iba redactando en esta lengua lo que escuchaba. Más tarde, en la época de Alfonso X, los libros fueron traducidos por un único traductor conocedor de varias lenguas, cuyo trabajo era revisado al final por un enmendador.

Alfonso X, impulsor de la Escuela de Traductores de Toledo, fue un monarca polifacético interesado por multitud de disciplinas de la época: las ciencias, la historia, el derecho, la literatura, etc. Su labor consistió en dirigir y seleccionar las obras y a los traductores, revisar su trabajo e impulsar la composición de nuevos tratados. Se rodeó de sabios musulmanes y judíos, fue mecenas de eruditos y trovadores y a él se debe, en gran parte, el florecimiento de la cultura en esta época.

Meritoria fue también la tarea una larga lista de traductores como: Gerardo de Cremona, Domingo Gundisalvo, Abraham Alfaquí y otros muchos que, con sus conocimientos lingüísticos y su formación científica, asentaron en Europa las claves de un posterior desarrollo científico e intelectual.


BIBLIOGRAFÍA

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C. Estepa, “La política imperial de Alfonso X: Esbozo de una posible ideología política alfonsina”, en Homenaje a Marcelo Vigil Pascual, Salamanca, Universidad de Salamanca, 1989.

C. de Ayala y F. J. Villalba, “Las Cortes bajo el reinado de Alfonso X”, en Las Cortes de Castilla y León, Valladolid, Junta de Castilla y León, 1990;

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Real Academia de la Historia

uclm.es

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Las obras de la Biblioteca y Museo Arqueológico Nacionales, se iniciaron en 1866 por el arquitecto Francisco Jareño y Alarcón y fueron continuadas en 1885 por el cántabro Antonio Ruiz de Salces.

En 1891, la Real Academia de Bellas Artes convocó un concurso público entre escultores españoles, en el que se fijaban los temas y las dimensiones de todas las obras que debían ornamentarlos.

Este concurso, como todos los de la época, solicitaba a los artistas de los bocetos escogidos que realizasen una réplica en yeso a tamaño natural, que se juzgaba al ser observada en su destino antes de ser premiada y tallada de forma definitiva.

José Alcoverro Amorós (1835–1910) fue el artista ganador para la escultura de Alfonso X El Sabio, así como la de San Isidoro con la que hace pareja flanqueando la escalinata de la entrada a la Biblioteca Nacional, y la de Alonso Berruguete que se halla en el Museo Arqueológico.

Este escultor tarraconense, afincado en Madrid, era discípulo de José Piquer y autor de las estatuas del Padre Piquer, en la plaza de las Descalzas, y de Agustín Argüelles, antes situada en la calle de la Princesa, en el barrio que lleva su nombre, y ubicada ahora en pintor Rosales.

Es una estatua sedente del rey, sobre un asiento medieval, con gran monumentalidad y fuerza expresiva, a sugerencia de la Academia, que prefirió esa posición en lugar del pedestal arquitectónico que había propuesto el autor.

Se labró en mármol blanco italiano, respetando las medidas que había dictado la Academia. Por la escultura de Alfonso X, Alcoverro cobró 17.500 pesetas.

La escultura de Argüelles (1902) se trasladó a la Plaza del Marqués de Cerralbo, en el encuentro de la calle Ferraz con el Paseo del Pintor Rosales en 2011.

Ahora la escultura está en las inmediaciones del Templo de Debod. En 1968, el Speos de Abu Simbel fue reubicado en una colina artificial, construida en terrenos próximos situados sobre el nivel del futuro lago Nasser, para evitar que quedaran sumergidos, tras la construcción de la presa de Asuán, por el embalse formado por las aguas del río Nilo.

El gobierno egipcio, en agradecimiento por la colaboración internacional, le regaló a la ciudad de Madrid y fue transportado y reconstruido piedra a piedra y abierto al público en su actual ubicación en 1972. La reconstrucción ha mantenido la orientación de su lugar de origen de este a oeste.

Escultura de Alfonso X, 1892, escalinatas de la Biblioteca Nacional, Madrid

Escultor: ALCOBERRO Y AMORÓS, José

Alfonso X El Sabio

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Pedro III de Aragón

María Teresa García Pardo

Doctora en Historia del Arte

Pedro III de Aragón. El Grande (1240 – 1285)

Pedro III Rey de Aragón

Pedro III de Aragón. El Grande (1240 – 1285)

Valencia, 7.8.1240 – Villafranca del Penedés, Barcelona, 11.XI.1285.

Rey de Aragón y de Valencia, conde de Barcelona.

Pedro III de Aragón, I de Valencia y II de Cataluña, nació en Valencia en el verano de 1240, siendo el primer hijo varón de Jaime I y de su segunda esposa, Violante de Hungría. Era el segundo en la línea sucesoria, ya que la Corona correspondía a su primogénito Alfonso, hijo del primer matrimonio del rey.

Las malas relaciones de Jaime I con su hijo Alfonso y la ambición de Violante favorecieron a Pedro, a quien en 1241 Jaime I, en el primero de los repartos que desmembraron la Corona de Aragón, le reservó Valencia, Mallorca y los señoríos al norte de los Pirineos.

Tras la muerte de la reina Violante en 1251, la formación del infante Pedro quedó en manos de los nobles, especialmente de los catalanes, que le instruyeron en el manejo de las armas, la caza, las letras y la cultura de trovadores, escribiendo el rey poemas durante toda su vida.

En 1257 Jaime I le nombró procurador general del Principado de Cataluña, adquiriendo un importante peso político, frente a su hermano Alfonso, gobernador de Aragón.

Al fallecer Alfonso sin descendencia, Pedro se convirtió en el heredero y futuro rey de Aragón y Valencia, y conde de Barcelona, quedando para Jaime, el hermano menor, Mallorca, Rosellón, Cerdaña y otros señoríos al norte de los Pirineos.

En Montpellier, en 1262, a los veintidós años, contrajo matrimonio con la princesa siciliana Constanza Staufen, hija del rey Manfredo y nieta del emperador alemán Federico II. Este hecho abrió el Mediterráneo central a la expansión de la Corona de Aragón.

Con Constanza tuvo cuatro hijos y dos hijas:

1. Alfonso, el sucesor;

2. Jaime, que fue rey de Sicilia y luego de Aragón (Jaime II);

3. Fadrique, también rey de Sicilia,

4. Pedro, casado con Guillermina de Moncada, hija de Gastón, vizconde de Verán, que murió sin hijos en 1296,

5. Santa Isabel, reina de Portugal al casarse con don Dionís,

6. Violante, esposa de Roberto, rey de Nápoles.

En la administración hay que señalar el importante papel que la minoría judía desempeñó durante buena parte del reinado de Pedro el Grande, siguiendo la trayectoria de su padre, Jaime I, con el que se había iniciado el auge de los funcionarios judíos.

A pesar de las prohibiciones eclesiásticas dictadas en el IV Concilio de Letrán en 1215, que prohibía que los judíos desempeñaran cargos públicos y de gobierno, Jaime I y Pedro III no dudaron en utilizar a personajes de esta religión para el ejercicio de funciones político-administrativas.

También fueron recaudadores de impuestos, médicos, embajadores y grandes traductores debido a su conocimiento de la lengua árabe. Toda esta “edad del oro” judía se terminó cuanto Pedro III en 1283-1284 se vio obligado a aprobar el Privilegio General de Aragón y el Recognoverunt próceres de Barcelona, donde se contenían disposiciones legislativas que prohibían a los judíos ejercer cargos de gobierno, lo que supuso su separación de las funciones de gobierno en los Estados de la Corona de Aragón.

En el campo de la cultura, Pedro III tuvo fama de ser un excelente trovador y su extraordinaria personalidad ha hecho que pasara a la historia con el calificativo de “Grande”, y de ella se hicieron eco los propios cronistas de la época.

Las gestas del Monarca generaron un ciclo poético que duró hasta el Romanticismo, siendo objeto de multitud de poemas, de alabanza o denigratorios, por parte de los trovadores, mientras que Dante dijo de él: “de todo valor estuvo ceñido su corazón”; apareciendo en la famosa novela de caballerías Curial y Güelfa, y hasta el mismo Shakespeare se hizo eco de sus gestas.

Al morir Jaime I, en 1276, Pedro III subió al trono con más de treinta años y una amplia experiencia política. Conocía bien sus reinos, se había entrevistado con su cuñado, el rey de Castilla Alfonso X, y en París había visitado a Felipe III, viudo de su hermana Isabel, extendiendo su gestión diplomática hacia el Mediodía francés, Castilla y el Mediterráneo, donde cosecharía sus mejores frutos.

Pedro III, tras firmar una tregua de tres meses con los mudéjares sublevados en el Reino de Valencia, a los que estaba combatiendo, se coronó en Zaragoza en noviembre de 1276, aunque no juró los fueros y privilegios tradicionales de la nobleza.

Regresó al Reino de Valencia, sometió diversos castillos y tuvo que rendir a la fuerza el de Montesa, terminando la revuelta de 1277, antes de que granadinos y norteafricanos pudieran socorrer a los mudéjares. En el futuro ya no hubo más levantamientos.

Los problemas para Pedro el Grande estaban en el interior de sus Estados y se derivaban de los continuos choques que había tenido con la nobleza feudal, pues desde joven fue un celoso defensor de la dignidad real frente a la oligarquía aristocrática, deseosa de someter a la Monarquía.

Los nobles catalanes, que en muchos casos eran bandoleros, no querían al infante Pedro, porque era el encargado de reprimir los desmanes de los nobles, y así intervino en la contienda desarrollada en el condado de Urgel; capturó, hacia 1271, al noble catalán Ramón Guillem de Odena y lo hizo ahogar en el mar, mientras que el río Cinca fue el escenario donde pereció ahogado el bastardo real, Fernando Sánchez de Castro, por orden del infante Pedro.

La pacificación del Reino de Valencia provocó el descontento de los catalanes, cuyos privilegios no había jurado. A ello se añadió la cuestión del impuesto del bovaje, pagado sólo en Cataluña, que el rey necesitaba con urgencia para sofocar la revuelta.

El bovaje era un impuesto que gravaba a la población según la riqueza de sus habitantes y se justificaba y utilizaba para financiar la guerra. La consolidación de este impuesto permite comprender cómo los condados catalanes fragmentados se articularon en un Estado feudal a partir de la segunda mitad del siglo Xll.

Su autoritarismo exigió el pago de este impuesto sin respetar la costumbre de solicitarlo en las Cortes, como era preceptivo. Aceptar su pago era reconocer que el rey estaba por encima de la ley y el bovaje pasaba a ser un gravamen ordinario.

Los catalanes se negaron a pagarlo y una parte de la nobleza se rebeló contra el rey (1277-1278). Pedro III reunió a los nobles fieles de Valencia y Cataluña y sitió a los rebeldes en Balaguer que se rindió el 11 de julio de 1280. Los vencidos, presos un año y castigados con fuertes multas, colaboraron en el futuro en las empresas de la Monarquía.

Pero la nobleza aprovechó las dificultades de la Corona para obtener a través de las Cortes parcelas de poder. La paz interior permitió a Pedro el Grande dedicar sus esfuerzos hacia el exterior y preparar la empresa de Sicilia.

Quedaba por resolver la situación jurídica del rey de Mallorca con respecto al rey de Aragón, al que se resistía a prestar homenaje. Jaime II de Mallorca se avino a reconocer que tenía sus estados en feudo del rey de Aragón, prometiendo ayudarle contra cualquier enemigo y que en el condado del Rosellón se guardarían las leyes de Cataluña y no circularía otra moneda que la catalana.

Pedro III reconoció, por su parte, la donación hecha por su padre, Jaime I, a su hermano en 1279. Este Tratado de Perpiñán, fruto del desequilibrio de poder entre la Corona de Aragón y el Reino de Mallorca, mantuvo el control político-económico sobre el Reino de Mallorca y restableció la unidad jurisdiccional de la Corona de Aragón, rota por el testamento de Jaime I.

En su política peninsular, su hermana Violante, reina de Castilla, con su nuera Blanca, viuda de Fernando de la Cerda, y sus nietos Alfonso y Fernando, se refugiaron en Aragón, tras el nombramiento del infante Sancho como sucesor al Trono, donde fueron bien recibidos por Pedro III y los infantes retenidos en el castillo de Játiva como prenda para futuras negociaciones.

En marzo de 1281 Pedro III reconoció a Sancho como heredero de Castilla y se acordó la conquista y el reparto del Reino de Navarra, que no se realizó, mientras que el infante Sancho atacaría a Juan Núñez de Lara, que tenía Albarracín por su mujer Teresa Álvarez, le quitaría la ciudad y se la entregaría al rey de Aragón.

De cara a las alianzas internacionales hay que referirse al matrimonio de la infanta Isabel de Aragón, santa Isabel de Portugal, con el rey Dionís de Portugal en 1281.

Con Inglaterra el 15 de agosto de 1282 se pactó el matrimonio del primogénito Alfonso de Aragón con la princesa Leonor, hija del monarca inglés.

Por lo que respecta a la política exterior, en 1276, Aragón tenía cerradas sus posibilidades de expansión peninsular por el Islam y por el Mediodía de Francia, fruto de la política internacional de Jaime I, que había generado un aislamiento, contra el que Pedro III iba a luchar, de acuerdo con sus planteamientos políticos.

La necesidad de expansión de la casa de Aragón y de la incipiente burguesía mercantil y marinera de sus Estados marcó la política exterior. El matrimonio en 1262 de Pedro III, con Constanza Hohenstaufen, hija de Manfredo, rey de Sicilia. Al morir éste y ser decapitado el heredero Conradino por Carlos de Anjou, conde de Provenza, en 1268, la isla pasó a poder del francés al serle concedida por el Papa en calidad de feudo pontificio. Pero Pedro III heredó los derechos de la familia Hohenstaufen.

Ante el enfrentamiento con los Anjou, Pedro III desplegó su diplomacia para hacer valer sus derechos, exigiendo al rey de Mallorca vasallaje, reteniendo en su poder a los infantes de la Cerda, sobrinos del rey de Francia y legítimos herederos del Trono castellano y negociando las alianzas matrimoniales con Portugal e Inglaterra.

Pedro el Grande a orillas del Mediterráneo combinó la diplomacia y la guerra. Este es el sentido que tienen las embajadas enviadas a Granada y Fez en 1276, buscando establecer buenas relaciones con las potencias musulmanas norteafricanas, para evitar que ayudaran a los mudéjares valencianos.

Pero el ataque a Andalucía del sultán meriní Abū Yūsuf en 1277 rompió la paz y la flota de Pedro III atacó Algeciras. Pedro III anunció que preparaba una expedición contra Túnez y en diciembre de 1281 solicitó del papa Martín IV la bula de cruzada, que le fue negada.

El 31 de marzo estallaron en Palermo unos tumultos, que se extendieron al resto de la isla y que duraron cerca de un mes, episodio que la historiografía conoce como las “Vísperas Sicilianas”. El levantamiento de los sicilianos provocó una gran mortandad de angevinos, que fueron desalojados de la isla, aunque Carlos de Anjou trató en vano de sitiar Mesina por mar.

El Papa se negó por segunda vez a ofrecer los subsidios solicitados por el rey de Aragón, que en agosto de 1282 aceptó la Corona de Sicilia que le ofrecieron los sicilianos. El 30 de agosto desembarcó en Trapani, dirigiéndose a Palermo, donde se coronó, y luego a Mesina, levantando el asedio de Carlos de Anjou, al que venció en la batalla naval de Nicotera.

La conquista de Sicilia se hizo por intereses dinásticos y contó con más apoyo catalán que aragonés, ya que los catalanes eran los más beneficiados por sus actividades comerciales.

Pedro III tuvo que enfrentarse con los Anjou, Francia, el papado y con sus propios Estados, en particular Aragón, que contemplaba la empresa siciliana como algo ajeno a sus intereses.

Sicilia, en manos del rey de Aragón, permitía el control de las principales rutas del Mediterráneo, era la clave de la ruta de Levante, muy potenciada tras el movimiento cruzado.

El comercio catalán recibió un gran impulso, gracias a los privilegios obtenidos de inmediato y a la exportación de cereales, casi en régimen de monopolio.

Pero Aragón se encontraba solo en el plano internacional, sin la posible alianza de Castilla, Inglaterra o el emperador de Alemania, todos ellos empeñados en mantener la paz con Francia y el papado.

El 9 de noviembre de 1282 el Papa excomulgaba a Pedro III y en enero de 1283 le desposeía formalmente de su Reino, que sería entregado, como vasallo de la Santa Sede, a quien ésta creyera oportuno. La lucha contra el rey de Aragón adquiría el carácter de cruzada.

Carlos de Anjou propuso resolver la cuestión y abandonó el sur de Italia, dejando en Nápoles a su hijo Carlos de Salerno. El 22 de abril llegó a Mesina Constanza de Suabia, la reina de Aragón, para asumir el gobierno de la isla.

El Parlamento acordó que Sicilia no se incorporara a la Corona de Aragón y el segundogénito, el infante Jaime, fue jurado sucesor y heredero del Reino de Sicilia.

El paso siguiente fue la guerra entre Aragón y Francia, en base a la excomunión papal de Pedro III y la donación de la Corona de Aragón a Carlos de Valois, hijo de Felipe III de Francia, que fue investido el 27 de febrero de 1284.

Para estimular al monarca francés, el papa Martín IV dio a la guerra el carácter de cruzada. La situación fue muy grave para el rey de Aragón, ya que era una guerra en la que sus súbditos no veían beneficios y la consideraban una cuestión dinástica y no nacional.

La excomunión del rey, su separación legal del Trono y el enfrentamiento con el rey de Francia provocaron la rebeldía en Aragón, generando una violencia desconocida hasta entonces.

La exaltación de Cataluña, propició el recelo de los aragoneses, que buscaron defender sus privilegios, generando la primera revuelta nacionalista en Aragón: la Unión.

La guerra contra el moro había pasado a un segundo plano frente a la política internacional con los otros estados de la Cristiandad.

Los llamamientos para rechazar el ataque francés fueron desobedecidos y los nobles pidieron al rey sus reivindicaciones, que si no eran atendidas supondrían el abandono de la campaña. Las peticiones eran: mantenimiento de los privilegios, imposibilidad de exigir nuevos impuestos y un cambio en las formas de gobierno del rey que “no se aconsejaba de ellos, como los reyes pasados”.

Los juramentados se comprometían a ayudarse mutuamente si el rey procedía contra ellos. Es lo que se llamó Unión a fuero de Aragón.

Pedro III debía enfrentarse con un amplio movimiento, dirigido por la nobleza feudal, pero que englobaba a muchas villas y ciudades, y que ha sido interpretado como una exaltación de Aragón.

En las Cortes de Aragón, reunidas en Zaragoza en 1283, Pedro III tuvo que conceder el “Privilegio General”, cuyos 31 puntos se resumen en seis apartados:

1. Problemas de la nobleza, buscando los nobles mantener sus honores, regular el servicio militar, etc.

2. Administración central y local: sistema económico en contra del intervencionismo de la Corona y el establecimiento de monopolios;

3. Ataques al sistema fiscal, reclamando exención de impuestos y la imposibilidad de crear otros nuevos.

4. Se impulsan tres instituciones fundamentales: justicia de Aragón, el Consejo del Reino, integrado por representantes de todos los estamentos, y las Cortes.

5. También se incluyó la petición de la extensión del Fuero de Aragón en el Reino de Valencia, olvidando que Jaime I ya había dado sus Furs propios a este reino.

6. El Privilegio General fija legalmente la obligación del monarca de reunirse periódicamente con los aragoneses en Cortes.

Pedro III se les opuso con la ayuda de los valencianos. En las Cortes celebradas en Valencia en 1283 concedió a los valencianos fueros adaptados a su realidad social y económica, potenciando la personalidad jurídica de Valencia frente a los otros reinos, aunque la vigencia de los fueros aragoneses en parte del territorio mantuvo largo tiempo la pugna foral en estas tierras.

En diciembre de 1283 convocó Cortes catalanas en Barcelona para conseguir ayuda militar, que le fue concedida, aunque el rey hubo de conceder que las Cortes se reunirían en Cataluña anualmente y confirmó los Usatges catalanes y abolió el bovaje.

Carlos de Anjou murió el 7 de enero de 1285, viendo cómo fracasaba su obra, mientras que Pedro III se fortalecía con las alianzas de Castilla y de Eduardo I de Inglaterra en Sicilia.

En la intervención armada de Felipe III de Francia pesó mucho la situación del Reino de Navarra, en manos de su hijo, ya que Pedro III se había apoderado en 1284 de la región de Tudela y podía hacer lo mismo con el resto del Reino, por lo que se dispuso a la guerra. Contaba con la ayuda del rey de Mallorca, Jaime II, que entregó al francés las más importantes fortalezas del Rosellón.

Mientras tanto, en marzo de 1285, estalló en Barcelona una grave insurrección popular, que se enmarcaba en los movimientos sociales que por entonces se estaban dando en otras ciudades del Occidente europeo, siendo su protagonista Berenguer Oller.

La historiografía actual considera que la insurrección se debió a problemas sociales internos del pueblo contra el patriciado urbano. Pedro III, que estaba presidiendo Cortes aragonesas en Huesca, se dirigió con rapidez a Barcelona, detuvo a Berenguer Oller y lo hizo ahorcar el 25 de marzo, poniendo fin a la revuelta.

La cruzada contra el rey de Aragón estaba a punto de lanzarse contra Cataluña y para hacerle frente Pedro III esperó en Figueras al francés en abril de 1285. La flota aragonesa que operaba en Sicilia regresó a Cataluña para oponerse a la de Felipe III, quien sitió Gerona el 25 de junio.

Gerona se rindió, pero la mortandad, atribuida a las moscas salidas del sepulcro de san Narciso profanado por los franceses, y las dificultades de aprovisionamiento obligaron a Felipe III a retirarse, falleciendo en Perpiñán.

En octubre de 1285 Cataluña estaba libre. El siguiente paso de Pedro el Grande era confiscar el Reino de Mallorca, feudo de un vasallo traidor, Jaime II, tarea que encargó a su hijo, el infante Alfonso, pero su muerte el 11 de noviembre de ese año en Villafranca del Penedés le impidió ver el triunfo.

El rey manifestó su deseo de morir en el seno de la Iglesia y con el fin de obtener el perdón, ordenó que se devolviera al Papa el Reino de Sicilia, orden que no se cumplió y que no tenía otro objetivo que no morir excomulgado.

Ese año habían fallecido todos los protagonistas de esta primera etapa de la empresa siciliana: el papa Martín IV, Carlos de Anjou, Felipe III y Pedro III. Era el comienzo de la expansión mediterránea de la Corona de Aragón y el fin de los sueños imperialistas de los Anjou.

Pedro III fue sepultado en el monasterio cisterciense de Santes Creus, por el que había mostrado particular predilección durante su vida, manifestando su deseo de ser enterrado allí. Fue depositado en una tumba provisional, hasta que se realizó el proyecto definitivo, una urna de pórfido, que se supone traída desde Sicilia por Jaime II, donde aún reposan sus restos.


SANTA MARÍA DE SANTES CREUS

El Real Monasterio de Santa María de Santes Creus (Santas Cruces) es una abadía cisterciense erigida a partir del siglo XII, que se encuentra en la provincia de Tarragona. En el siglo XIII, bajo el patrocinio de Pedro III de Aragón que expresó su deseo de ser enterrado en el monasterio, se construyó el panteón real, en el cual a su vez fue sepultado su hijo el rey Jaime II. Parte de la nobleza siguió esta costumbre medieval y escogió este lugar para su descanso eterno, consiguiendo el cenobio el tiempo de máximo esplendor y grandeza gracias a los numerosos donativos recibidos, hasta la decisión de Pedro el Ceremonioso en 1340 de instalar el panteón de la monarquía en el monasterio de Poblet.

En el año 1835, como consecuencia de la desamortización de Mendizábal, la comunidad abandonó el edificio. Fue declarado monumento nacional por real orden de 13 de julio de 1921. Es el único monasterio incluido en la Ruta del Císter en el que no existe vida monástica.

Mausoleos reales del Monasterio de Santes Creus

Fotografía de https://es.wikipedia.org/ Lancastermerrin88. Mausoleos reales del Monasterio de Santes Creus.

Sepulcros de los reyes Pedro III el Grande y de su hijo, Jaime II el Justo, ambos reyes de Aragón.


BIBLIOGRAFÍA

F. Soldevila, Pere el Gran, Barcelona, Institut d’Estudis Catalans, 1950-1962;

L. González Antón, Las Uniones Aragonesas y las Cortes del reino. 1281-1301, Zaragoza, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Escuela de Estudios Medievales, 1975;

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B. Desclot, Crònica, en Les quatre grans cròniques, pról. y notas de F. Soldevila, Barcelona, Selecta, 1983;

J. M. Lacarra, “La Corona de Aragón. 1213-1336”, en J. M.ª Jover Zamora (dir.), Historia de España de Menéndez Pidal, t. XIII/II, Madrid, 1990, págs. 93-316;

Real Academia de la Historia

Fotografía de Lancastermerrin88. Mausoleos reales del Monasterio de Santes Creus. En ellos se encuentran sepultados los reyes Pedro III el Grande, y su hijo, Jaime II el Justo, siendo ambos reyes de Aragón.

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Jaime I El Conquistador

María Teresa García Pardo

Doctora en Historia del Arte

Jaime I El Conquistador (1208 – 1276)

(Montpellier, Francia, 2.II.1208 – Valencia, 26.VII.1276)

Monumento a Jaime I (Valencia)

Jaime I. Escultura en el Parterre de Valencia

Rey de Aragón, de Mallorca y de Valencia, conde de Barcelona y de Urgel y señor de Montpellier.

Jaime I era hijo de Pedro II de Aragón y de María de Montpellier. Su infancia fue muy difícil, porque su padre abandonó a la reina María y también al propio Jaime, envuelto por las guerras en el Midi francés, donde el rey Pedro II halló la muerte en 1213. Jaime I heredó la bancarrota financiera que dejó su padre, Pedro II, y los enfrentamientos con los nobles.

Jaime sufrió un atentado en su propia cuna, como el héroe griego Heracles. Su reinado se inició en su minoría bajo la protección del papa Inocencio III. Desde 1215 fue confiado a la Orden del Temple, según las disposiciones testamentarias de su madre, la reina María.

Jaime I se casó el 6 de enero de 1221 con Leonor, hija de Alfonso VIII de Castilla y de Leonor de Inglaterra, a punto de cumplir 13 años. El matrimonio fue anulado por la Iglesia, a petición del propio Jaime, por razones de parentesco, cuando el rey cumplió veintidós años y tenía ya un hijo, Alfonso, muerto en 1260.

Su segundo matrimonio se celebró en Barcelona el 8 de septiembre de 1235, a los 27 años, con Violante, hija de Andrés II de Hungría, que murió en Huesca, el 12 de octubre de 1251.

Tuvieron cuatro hijos y cinco hijas: Pedro III, el sucesor al Trono; Jaime, que reinaría en Mallorca; Fernando, que murió en vida del padre; y Sancho, abad de Valladolid y arzobispo de Toledo, falleciendo en 1275 prisionero de los moros granadinos.

Las hijas fueron: Violante, que casó con Alfonso X de Castilla; Constanza, casada con el infante castellano don Manuel, hijo de Fernando III; María, que profesó monja; Sancha, que murió como peregrina en Tierra Santa; e Isabel, casada en 1262 con Felipe III de Francia.

Jaime I partió sus reinos entre sus hijos. Hizo 4 testamentos con 4 repartos diferentes. En el último, de 1262, legó a Pedro Aragón, Cataluña y Valencia y a Jaime, las Baleares, Rosellón y Cerdaña.

Tras la muerte de Violante, el rey tuvo múltiples amoríos. Se casó con Teresa y de este matrimonio nació Jaime, señor de Jérica, y Pedro, señor de Eyerbe. De las relaciones amorosas con Blanca de Antillón nació Fernán Sánchez, al que entregó la baronía de Castro. Con Berenguela Fernández tuvo a Pedro Fernández, señor de la baronía de Híjar, mientras que con Berenguela Alfonso, hija del infante Alfonso de Molina, no tuvo descendencia. Sus bastardos fueron el origen de las más importantes casas nobiliarias de Aragón y Valencia.

Jaime I fue un monarca de fuerte personalidad, como se refleja en su propia Crónica. Era un personaje de considerable estatura, de presencia caballeresca y de cabello rubio. Entre sus cualidades sobresalen dos: su generosidad y su palabra.

Su educación le puso al servicio de la cristiandad contra el islam y transformó muchas mezquitas en iglesias o templos consagrados a la Virgen María.

Su valentía se plasmó en el episodio de sacarse él mismo la flecha que le atravesó el hueso del cráneo. Su sensibilidad quedo reflejada en las lágrimas derramadas al conquistar Valencia. En su leyenda negra figura cortarle la lengua al obispo de Gerona y ser muy mujeriego, incluso en vísperas de su muerte.

A partir de la batalla de las Navas de Tolosa, en 1212, se produjo la fragmentación del poder almohade, propiciando en las décadas siguientes el avance de los reinos cristianos hacia el sur.

Desde 1228 Jaime I intentaba recuperar el prestigio de la Corona, en una empresa militar colectiva que beneficiara a todos, con el monarca como motor y cabeza de este proyecto.

Su principal objetivo fue Valencia. La fidelidad y apoyo del noble Blasco de Alagón fue compensada por Jaime I en 1226 con la concesión de todos los lugares y castillos que pudiera conquistar en territorio musulmán valenciano, hecho que años después tendría importantes consecuencias.

En 1227, la intervención papal a través del arzobispo de Tortosa permitió firmar la concordia de Alcalá, que procuraba una paz entre el rey y sus aliados, por un lado, y las facciones de los barones, por otro, lo que dejó la puerta abierta a las grandes empresas conquistadores de Jaime I.

El musulmán Zayd buscó la ayuda de Jaime I y el 20 de abril de 1229 firmó en Calatayud (Zaragoza) un acuerdo por el que se declaró vasallo del rey de Aragón y la donación de Peñíscola, Morella, Alpuente, Culla y Segorbe, a cambio de ayuda militar y la entrega de los castillos de Ademuz y Castielfabib.

Jaime I fue el primer gran protagonista de la expansión mediterránea de la Corona de Aragón, comenzando por la conquista de Mallorca, que Jaime promocionaría como una obra colectiva, que a todos beneficiaría.

Los piratas mallorquines musulmanes agredían a los mercaderes de Barcelona, Tarragona y Tortosa, que pidieron ayuda al Monarca. Los barones catalanes participaron en la empresa a cambio del botín y tierras.

La conquista de Mallorca, aunque con participación de caballeros aragoneses por sus obligaciones con el Soberano, fue una empresa fundamentalmente catalana, siendo ellos la mayor parte de sus repobladores.

En Lérida los barones aragoneses sugirieron al rey que la empresa se dirigiera contra los musulmanes de Valencia. Las Cortes catalanas de 1228 reunidas en Barcelona concedieron al rey el subsidio correspondiente a la recaudación del impuesto del bovaje, que se cobraba en dinero o servicios personales, aunque inicialmente consistía en marcar las parejas de bueyes, hecho que le dio nombre.

La expedición estaba integrada por 150 naves y salió desde Salou y Tarragona el 5 de septiembre de 1229. Tras un largo asedio de tres meses, la ciudad de Palma se rindió el 31-12-1229 y con ella el resto de la isla, que apenas ofreció resistencia.

El rey volvió en 1231 a la isla, cuando moros no sometidos se ofrecieron al rey, reduciendo Menorca a la condición de tributaria. La isla de Ibiza fue conquistada en 1235 por el arzobispo de Tarragona, Guillem de Montgrí, y su hermano.

Mallorca se constituyó como un territorio más de la Corona bajo el nombre de “regnum Maioricarum et insulae adyacentes”. La institución en 1249 del municipio de Mallorca institucionalizó el reino. La conquista supuso acabar con la piratería islámica en las Baleares, que se constituían en puente para el comercio entre Cataluña y el norte de África.

Los participantes en la conquista recibieron donaciones en la isla, especialmente la nobleza, plasmadas en el “Libre del repartiment de Mallorca”, fortaleciendo su poder político y social.

La conquista de Valencia, gran obsesión de Jaime I durante 15 años, se preparó con minuciosidad dada su trascendencia, una vez ocupada Mallorca y alejado el peligro musulmán del Mediterráneo.

En 1233 en Alcañiz se planificó la campaña en tres etapas:

1. La primera dirigida a las tierras de Castellón, con la toma de Burriana en 1233 y otros enclaves, como Peñíscola;

2. La segunda abarca la zona central con la conquista de Valencia (1238) y las tierras llanas hasta el Júcar, para lo cual las Cortes concedieron la ayuda necesaria y el papa Gregorio IX dio a la empresa el carácter de cruzada. El rey entró en la ciudad el 9 de octubre;

3. La tercera fase abarca desde 1243 a 1245 llegándose a los límites estipulados para la conquista entre Aragón y Castilla en el tratado de Almizrra en 1244, firmado entre Jaime I y el infante Alfonso para delimitar las áreas de reconquista de las Coronas de Castilla y Aragón. Las tierras al sur de la línea Biar-Villa Joyosa quedaron reservadas para Castilla, incorporándose al reino de Valencia por Jaime II tras la sentencia arbitral de Torrellas (1304) y Elche (1305).

En 1239 Jaime I obtuvo un gran triunfo sobre la nobleza, al considerar las tierras conquistadas en Valencia como un reino con una entidad político-jurídica propia unido a la Corona de Aragón, lo que provocó la reacción de la nobleza aragonesa, que veía truncadas sus posibilidades de hacer de las tierras valencianas una prolongación de sus señoríos aragoneses.

El reino fue repoblado por catalanes y aragoneses, aunque durante mucho tiempo la población musulmana siguió siendo mayoritaria. Pero la falta de respeto de los cristianos por los pactos firmados con los mudéjares llevó a la sublevación de al-Azraq en 1247.

En Navarra, la falta de descendencia del monarca Sancho VII estuvo a punto conseguir la unión con Aragón. Sancho VII hizo en 1231 un pacto de prohijamiento mutuo con Jaime I, en virtud del cual Sancho se convertía en padre de Jaime, y al morir uno de ellos, el otro le sucedería en sus territorios.

El pacto favorecía a Jaime I, muy joven, ante la avanzada edad de Sancho VII, y contenía diversas cláusulas por las que el rey de Aragón debía defender Navarra frente a agresiones exteriores. Pero las campañas en Mallorca y Valencia hicieron que Jaime I se desentendiera de Navarra, donde al morir Sancho VII en 1234, subió al trono como su sucesor Teobaldo de Champaña.

Con el reino de Castilla, Jaime ayudó a su yerno Alfonso X a pacificar la rebelión de los mudéjares murcianos. Pero desató la oposición de la nobleza aragonesa en las Cortes de Zaragoza (1264), que se negó a cooperar, alegando que no obtenía beneficios en tal empresa. A pesar de todo, Jaime I acudió en ayuda del rey de Castilla. Sometió Murcia en 1266 e inició la repoblación con catalanes y aragoneses, devolviendo luego Murcia a Alfonso X el SabioAdemás autorizó a sus súbditos a luchar con el rey de Castilla frente a la ofensiva de Marruecos y Granada.

Para resolver sus diferencias con Francia, el 11 de mayo de 1258 Jaime I firmó con Luis IX (san Luis), el tratado de Corbeil, en virtud del cual Luis IX renunció a los derechos que desde tiempos de Carlomagno pretendía tener sobre el Rosellón y Cerdaña y a los condados catalanes (Barcelona, Urgel, Besalú, Ampurias, Gerona y Vic), y Jaime I a los derechos que le asistían sobre diversos lugares del mediodía francés.

El pacto se selló con el matrimonio de la infanta Isabel, hija menor de Jaime I, con Felipe, hijo y heredero de san Luis. Jaime I cedió a la reina de Francia, Margarita, sus derechos a los condados de Provenza y Folcalquier, lo que tenía en el marquesado de Provenza y el señorío de las ciudades de Arles, Marsella y Aviñón, que fueron del conde Ramón Berenguer. El tratado ha sido juzgado con dureza por los historiadores catalanes, ya que ponía fin a la expansión ultra pirenaica de la Corona de Aragón.

Respecto a la política norteafricana de Jaime I, éste se benefició del interés comercial de los catalanes, aprovechando su presencia en Marruecos y Túnez, utilizando el procedimiento de unir el comercio catalán al pago de un tributo por el sultán.

El espíritu de cruzada de Jaime I le llevó a emprender una expedición a Tierra Santa, como resultado de la embajada tártara que recibió en Toledo en la Navidad de 1268, mientras asistía a la primera misa de su hijo el infante Sancho, arzobispo de la ciudad.

Los tártaros, enemigos de los turcos, ofrecían unir su ayuda a la del emperador bizantino Miquel Paleólogo en la expedición a Tierra Santa, que desde hacía tiempo Jaime I proyectaba.

El 4 -9- 1269 zarpó de Barcelona una flota que fracasó, pues una tempestad les obligó a refugiarse cerca de Montpellier, donde desembarcó el rey, que regresó por tierra a Cataluña, olvidándose de la empresa en el Concilio de Lyon de 1274.

En los últimos años del reinado se produjo una revuelta de la nobleza catalana, en 1259, encabezada por el vizconde Ramón de Cardona y Fernando Sánchez de Castro (bastardo de Jaime I).

En la década de 1270 se produjo una auténtica guerra civil, cuando el rey se vio presionado por los partidarios de su primogénito, el infante Pedro, y por los rebeldes encabezados por el bastardo Fernández de Castro, que pretendían imponer su autoridad a la Corona. La lucha se saldó con la muerte del hermanastro Fernández de Castro por el infante Pedro (1275), mientras que sus partidarios aguardarían la hora de la venganza.

En 1275 se sublevaron los mudéjares valencianos y Jaime I fue en persona a sofocar la revuelta. El rey fue derrotado en Llutxent en junio de 1276, falleciendo el mes de julio de ese mismo año.

En 1262 el rey se vio obligado a hacer un nuevo reparto testamentario, tras la muerte de su primogénito Alfonso que tenía como destino heredar Aragón. Finalmente el reino se reparte entre sus dos hijos varones supervivientes:

1. Pedro III, Aragón, Cataluña y Valencia,

2. Jaime II, las Islas Baleares.

Su herencia se repartió entre sus hijos: Pedro III de Aragón (Valencia y condado de Barcelona) y Jaime (Mallorca, los condados de Rosellón y Cerdaña y el señorío de Montpellier).

Durante el reinado de Jaime I nació la conciencia territorial en la Corona de Aragón, sobre todo, en los Estados fundacionales de Aragón y el principado de Cataluña, con la actuación de dos fuerzas:

1. la normalización del derecho, que creó una conciencia territorial,

2. la conversión de las Cortes en una institución cohesionadora de la conciencia de la comunidad.

En el ámbito jurídico, los Fueros de Aragón superaban el derecho consuetudinario (habitual o de costumbre). Jaime I encargó al obispo de Huesca, el jurista Vidal de Cañellas, una obra, promulgándose en las Cortes de Huesca de 1247, sustituyendo a tradiciones jurídicas locales como el fuero de Jaca.

En el Principado de Cataluña, que fue la entidad política que existió durante gran parte de la Edad Media, la protección de la Monarquía permitió el triunfo legislativo de los Usatges de Barcelona (Derecho consuetudinario) y su difusión a mediados del siglo XIII.

Jaime I otorgó a Valencia una ordenación político-administrativa, la Costum (1240), revisada en 1251. Los Foris et consuetudines Valentiae fueron confirmados por el rey en 1271, a pesar de la oposición de la nobleza aragonesa, deseosa de mantener su legislación, lo que generó una pugna foral no resuelta hasta 1329 con el triunfo de los Fueros valencianos.

Desde que en 1244 se decidió que el río Cinca fuera el límite entre Aragón y Cataluña y las Cortes se reunieron por separado. El Cinca nace en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, en el Pirineo Aragonés y desemboca en el río Segre en la Granja de Escarpe (Lérida).

Con Jaime I las ciudades interiores de la Corona perdieron impulso a favor de las ribereñas, estableciéndose la Corte y la Cancillería, base del actual Archivo de la Corona de Aragón por sus documentos diplomáticos, en Barcelona.

El reinado estuvo lleno de conflictos, pero el balance es positivo:

· las conquistas de Mallorca y Valencia,

· el matrimonio de su hijo Pedro con Constanza de Sicilia, que daría un impulso decisivo a la expansión mediterránea;

· el impulso dado al comercio y a la política africana;

· la redacción del Llibre del Consolat de mar, primer código de costumbres marítimas;

· su protección a los judíos;

· las reformas monetarias, con la creación de monedas propias en Valencia y Mallorca;

· su intervención en el movimiento jurídico, muy intenso con el refuerzo dado al derecho romano;

· el impulso dado a las instituciones generales, como las Cortes, y municipales;

· el progreso de las letras catalanas, con el rey como protagonista en esa gran obra que es el Llibre dels Feits, primera gran crónica catalana medieval, escrita o dictada por el rey, en estilo autobiográfico.

Para los historiadores aragoneses el juicio sobre Jaime I suele ser negativo, ya que no pensó en la unidad de la Corona, ya cimentada, y separó Aragón y Cataluña, entregando la primera a Alfonso y la segunda a Pedro, quedando Valencia para el tercer hijo, Jaime.

Complicó el problema de la frontera entre Aragón y Cataluña, tras la adjudicación final de Lérida a Cataluña, y puso la frontera en el cauce del Cinca, provocando el enfrentamiento entre zonas, que llevaban cien años unidas.

La creación de los reinos de Valencia y de Mallorca fragmentó la unidad de la Corona, que de ser un espacio unificado pasó a cuatro estados bajo la soberanía de un mismo rey, Jaime I.

Para mallorquines y valencianos, la visión del Monarca es radicalmente opuesta. Jaime I es el punto de partida de los futuros reinos de Mallorca y de Valencia y el creador de sus señas de identidad hasta nuestros días: territorio, fueros, moneda, instituciones, etc.

Jaime I el Conquistador. Plaza de Oriente. Madrid

JAIME EL CONQUISTADOR

Autor: Juan de LEÓN. 1750. Material: piedra caliza y granito.

Altura: 2,98 x Anchura: 0,99 x Fondo: 0,91 m. Jardines de Sabatini.

La escultura del rey Jaime I el Conquistador en pie está realizada como toda la serie en dos piezas de piedra de Colmenar, de tamaño mayor que el natural, vestido con coraza y cubierto con manto de armiño. En la mano derecha porta el cetro real y con la izquierda se recoge el manto. A sus pies aparece la cabeza de un moro.

En la inscripción: “JAIME 1º / REI DE ARAGON. / Mº Aº DE 1276”.

Esta serie de esculturas fue concebida por el fraile benedictino Padre Sarmiento entre 1750 y 1753 para la decoración exterior del Palacio Real y concretamente de la balaustrada corrida superior, atendiendo a los proyectos de Juvarra y Sacchetti.

Fueron esculpidas 114 estatuas, bajo la dirección de los escultores de S.M. Juan Domingo Olivieri y Felipe de Castro, que se llegaron a colocar total o parcialmente, pero durante el reinado de Carlos III el arquitecto mayor Francisco Sabatini llevo a cabo su desmontaje y almacenamiento en el Palacio.

En 1943 ocho de las estatuas de reyes que estaban en la plaza de Oriente pasaron a los Jardines de Sabatini y se instalaron alrededor del estanque que ordena el conjunto.

Jaime I, “el Conquistador”, a su muerte dividió los reinos entre sus hijos: a Pedro III le correspondió el reino de Aragón, y a Jaime, los reinos de Mallorca, el Rosellón y Cerdeña.

 

BIBLIOGRAFÍA

Real Academia de la Historia

F. Soldevila, Vida de Jaume I el Conqueridor, Barcelona, Aedos, 1958 (reed. 1969);

J. Torres Fontes, La reconquista de Murcia en 1266 por Jaime I de Aragón, Murcia, Academia Alfonso X el Sabio, 1967, 2.ª ed.;

J. Lalinde, La Corona de Aragón en el Mediterráneo medieval, 1229-1479, Zaragoza, Institución Fernando el Católico, 1979;

F. Soldevila, Jaume I. Pere el Gran, Barcelona, Vicens- Vives, 1980 (3.ª ed.); R. I. Burns, Jaume I i els valencians del segle XIII, València, Tres i Quatre, 1981;

J. M.ª Salrach, Història dels Països Catalans dels orígens a 1714, vol. I, Barcelona, Edhasa, 1981;

E. Belenguer Cebriá, Jaume I a través de la Història, València, Tres i Quatre, 1984;

R. I. Burns, Colonialismo Medieval, Valencia, Tres i Quatre, 1987; VV. AA., En torno al 750 aniversario. Antecedentes y consecuencias de la conquista de Valencia, Valencia, Consell Valencià de Cultura, 1989;

A. Santamaría, Ejecutoria del reino de Mallorca, Palma de Mallorca, Ayuntamiento, 1990; R. Ferrer Navarro, Conquista y repoblación del reino de Valencia, Valencia, Del Senia al Segura, 1999;

J. A. Sesma, La Corona de Aragón. Una aproximación histórica, Zaragoza, Caja de Ahorros de la Inmaculada de Aragón, 2000;

J. L. Villacañas, Jaume I el Conquistador, Madrid, Espasa Calpe, 2003;

J. Laínz, La Nación Falsificada, Madrid, Encuentro, 2006, págs. 41-46; E. Belenguer, Jaime I y su reinado, Lérida, Milenio, 2008.

http://www.monumentamadrid.es

Fotografía tomada de la Wikipedia:

Estatua ecuestre de Jaime I en el Parterre de Valencia de Agapito Vallmitjana, 1891. Es una representación idealizada, pues porta la cimera del Rey de Aragón, que es anacrónica, ya que fue una innovación heráldica del siglo XIV de Pedro IV el Ceremonioso. La cimera es la parte superior del yelmo, generalmente adornado con plumas u otros motivos.

 

Creado en diciembre de 2019

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Fernando III el Santo. Rey de Castilla y León

 

María Teresa García Pardo

Doctora en Historia del Arte

Fernando III el Santo. Rey de Castilla y León

Monumento a Fernando III el Santo. Sevilla

FERNANDO III. EL SANTO (1201-1252)

(Peleas de Arriba (Zamora), 24.VI.1201 – Sevilla, 30.V.1252).

Rey de Castilla (1217-1252) y de León (1230-1252).

Conquistador de Córdoba, Murcia, Jaén y Sevilla.

Fernando era hijo del rey Alfonso IX de León y de doña Berenguela de Castilla, hija primogénita de Alfonso VIII de Castilla.

En León le precedía su hermanastro Fernando, hijo del Rey leonés y de doña Teresa de Portugal, que había sido jurado como heredero del Trono de León.

En Castilla el heredero era otro Fernando, nacido en 1189 hijo de Alfonso VIII, y hermano de doña Berenguela.

El matrimonio de sus padres no pudo mantenerse pues había sido contraído sin la necesaria dispensa papal del impedimento de consanguinidad, pues el padre de doña Berenguela, Alfonso VIII de Castilla, era primo carnal de Alfonso IX de León.

Ante los requerimientos de Inocencio III, los cónyuges rompieron su convivencia, tras seis años y medio de vida matrimonial (1197-1204) en los que nacieron cinco hijos, dos de ellos varones: el futuro Fernando III y su hermano Alfonso de Molina.

Dª Berenguela regresó a Burgos con sus hijos. La vida del infante D. Fernando se repartió entre Burgos, donde era conocido como el leonés, para distinguirlo de su tío Fernando, heredero del Trono castellano, y en León al lado de su padre, donde era llamado el castellano para diferenciarlo de su hermano mayor, heredero de la Corona de León.

El fallecimiento en octubre de 1211 de Fernando, hijo y heredero de Alfonso VIII, a los veintidós años, acercó al pequeño Fernando al Trono castellano, del que sólo lo separaba su tío el infante Enrique.

En agosto de 1214 otra muerte impredecible, la de Fernando, el hijo de Alfonso IX, cuando rondaba los veinte años de edad, también aproximaba al futuro Fernando III al Trono de León.

Fernando III de Castilla (Tumbo A) Catedral de Santiago de Compostela

Fernando III de Castilla (Tumbo A) Catedral de Santiago de Compostela

Doña Berenguela se estableció con su hijo en Valladolid, desde donde trataba de ganarse el apoyo de los concejos castellanos, quienes rogaron a doña Berenguela que acudiese ante ellos con sus hijos. Allí tras reconocerla como reina y señora de Castilla, le rogaron que hiciese entrega del reino a su hijo mayor, al infante don Fernando, a lo que accedió en el acto la Reina, siendo así aclamado por todos Fernando III como rey de Castilla.

El 30 de noviembre de 1219, tuvo lugar en Las Huelgas Reales de Burgos el matrimonio de Fernando III con la princesa alemana doña Beatriz de Suabia, hija de Felipe de Suabia y nieta de Federico I Barbarroja. Berenguela quiso evitar a su hijo la triste experiencia de una anulación matrimonial, ya que estaba unido por lazos de sangre a todas las casas reinantes en España.

El reinado de Fernando III transcurrió en paz, pues desde 1214 se venían renovando las treguas firmadas por Alfonso VIII poco después de la batalla de Las Navas con los almohades.

Los primeros años de reinado de Fernando III, caracterizados por la pacificación y recuperación interior, crearon un reino próspero, fuerte y unido a las órdenes del Monarca.

Ahora se abría otra época de su reinado de veintiocho años de duración, que sólo acabó con su muerte, durante los cuales, y con el apoyo de su pueblo, Fernando III se consagró a acabar con el poder islámico, expulsándolo hacia África o sometiendo a vasallaje al último reino que quedaba en España, el de Granada.

En 1227 se desintegró el imperio almohade en la Península, dividiéndose en varios Reinos de Taifas, lo que facilitaría la conquista de Fernando III. En 1230 Fernando III intentó apoderarse de Jaén, pero ante su resistencia, el Rey cristiano inició el regreso hacia Castilla.

El 24 de septiembre de 1230 Alfonso IX fallecía y ante Fernando III se abría la posibilidad de acceder también al Trono leonés. Su madre salió a recibirlo a Orgaz y juntos siguieron hasta Toledo.

D. Fernando se había procurado una bula del papa Honorio III, de 10 de julio de 1218, que le declaraba legítimo heredero del Trono leonés. Pero Alfonso IX, ignorando los derechos de su hijo, reconoció en varios documentos y actos públicos, como sucesoras suyas, a las infantas doña Sancha y doña Dulce, hijas de su primera mujer, Teresa de Portugal. El conflicto estaba servido.

Por Ávila, Medina del Campo y Tordesillas, Fernando III se dirigió al reino de León en el que entró por Villalar (Valladolid), donde fue acogido como Rey.

En Toro, Villalpando, Mayorga, Mansilla, Oviedo, Astorga, León, Lugo, Salamanca, Mondoñedo, Ciudad Rodrigo, Coria y León triunfaban sus partidarios. Fernando III hacía su entrada en la ciudad regia, donde fue proclamado Rey, en noviembre de 1230. De este modo volvían a reunirse bajo un único Monarca los dos reinos separados setenta y tres años atrás.

Doña Berenguela y doña Teresa, con sus dos hijas, se reunieron en Valencia de Don Juan el 11 de diciembre de 1230. El acuerdo logrado por ambas Reinas consistió en la renuncia de las dos infantas a sus derechos a cambio de una pensión vitalicia de 30.000 maravedís anuales. Fernando de Castilla se convertía también en rey indiscutido de León.

Tras el acuerdo de Valencia de Don Juan, dedicó lo que restaba de 1230, y los dos años siguientes a visitar las tierras centrales de su reino en la Meseta y Galicia, para conocer a sus nuevos súbditos y ser conocido por ellos.

Unidas ya las fuerzas de Castilla y de León, en el año 1233 el rey Fernando reanudó las operaciones militares con la conquista de Úbeda, que se rindió en el mes de julio; al mismo tiempo el rey Jaime I iniciaba sus profundas incursiones en el Reino de Valencia.

En 1235, sufrió la pérdida de su esposa doña Beatriz, muerta en Toro el 5 de noviembre de 1235, después de dieciséis años de matrimonio y diez hijos, de los que sobrevivían ocho.

En 1236, se inician las grandes conquistas de Fernando III en la cuenca del Guadalquivir con las fuerzas unidas de Castilla y de León. En 1248 toma Sevilla.

En los años siguientes toda la campiña cordobesa fue entregándose a Fernando III mediante capitulaciones que permitían por primera vez la continuidad de los musulmanes en sus hogares; no así en la sierra cordobesa, que tuvo que ser conquistada militarmente, y en la que no se toleró la presencia islámica.

Al mismo tiempo los concejos de Cuenca, Moya y Alarcón aprovechaban el derrumbamiento del reino islámico de Valencia, que se entregaba a Jaime I.

Jaime I. El Conquistador. (1208 –1276). Rey de Aragón, de Mallorca y de Valencia, conde de Barcelona y de Urgel y señor de Montpellier.

En marzo del 1243, Fernando III, enfermo en Burgos, confiaba el mando del ejército, a su hijo Alfonso. Todavía en Toledo el infante, llegaron mensajeros del Rey de Murcia que ofrecía un pacto de vasallaje por el que sometía su reino al Monarca de Castilla y León.

El futuro Alfonso X, marchó hacia las tierras de Murcia y suscribió el pacto por el que el rey de Murcia, Alicante, Elche, Orihuela, Alhama, Ricote, Cieza y Crevillente se sometían a la autoridad del rey cristiano permaneciendo ellos en sus hogares, practicando su religión y trabajando sus heredades.

En cumplimiento del pacto, el ejército de don Alfonso fue ocupando pacíficamente las villas y castillos del reino; Lorca, Cartagena y Mula que se negaron a entrar en el convenio, tuvieron que ser sometidas por la fuerza.

La pacificación del Reino de Murcia ocupó también los años 1244 y 1245; y al rozar con las fuerzas de Jaime I, que estaban completando la ocupación de Valencia hubo precisión de fijar la frontera entre Castilla y Valencia, lo que se hizo el 26 de marzo de 1244 por el tratado de Almizra.

En 1244 Fernando III duplicaba sus fuerzas bélicas; mientras una hueste operaba en tierras murcianas, otra penetraba en el reino granadino para debilitarle y asestar el gran golpe en Jaén de 1245.

El rey de Granada consideró perdida la ciudad de Jaén y, deseando salvar una parte de su reino, se presentó ante el rey Fernando y, entregándose a su merced, le besó la mano declarándose su vasallo para que dispusiese de él y de su tierra, cediéndole además la ciudad de Jaén.

El pacto de vasallaje se extendía a sus sucesores en Granada y Castilla; el Rey musulmán serviría a Fernando III en tiempo de paz, acudiendo cada año a su Corte, y en tiempo de guerra engrosaría su hueste contra cualquier enemigo del Rey castellano-leonés.

El de Granada conservaría en pleno señorío todo su reino, excepto la ciudad de Jaén, bajo la protección del Monarca cristiano, al que debía abonar cada año la suma de 150.000 maravedís.

La ciudad de Jaén sería entregada en el acto a Fernando III y sus habitantes debían abandonarla perdiendo casas y heredades. Establecidas estas capitulaciones, el monarca cristiano hizo su solemne entrada en Jaén comenzado en marzo de 1246.

El 8 de noviembre de 1246 falleció la reina doña Berenguela, que durante todo su reinado había sido su gran consejera, y en cuyas manos dejaba el gobierno del reino durante las largas temporadas en Andalucía, consagrado a las operaciones militares.

Fernando III sitió Carmona, que optó por capitular ante el Rey cristiano. Lora del Río se rindió sin resistencia y en julio de 1247, aparecía por el Guadalquivir una esperada flota integrada por trece galeras con la que se inició una guerra de desgaste contra Sevilla.

En marzo del 1248, apareció ante la ciudad el heredero de la Corona, el infante don Alfonso, con grandes contingentes de castellanos, leoneses y gallegos. Sevilla ya no tenía reservas, Castilla y León podían movilizar más hombres y armas.

El 23 de noviembre de 1248, entregaron la ciudad, disponiendo de un mes para partir hacia África o hacia el Reino de Granada y el 22 de diciembre de 1248 Fernando III hacía su solemne entrada en Sevilla.

Con la conquista de Sevilla la Reconquista había finalizado, pues en ese momento ya sólo les quedaba a los musulmanes el Reino de Granada, como vasallo del Monarca cristiano.

Fernando III falleció el 30 de mayo de 1252 en Sevilla y a sus exequias en la antigua mezquita, convertida en catedral, asistió el Rey de Granada.

De su madre había recibido el reino de Castilla, de unos 150.000 km. De su padre el de León, con otros 100.000 km2 y había conquistado otros 100.000 km2. Se dedicó a la repoblación cristiana del territorio ganado con castellanos, leoneses y gallegos, realizando entre ellos el reparto de casas y heredades (tierras).

Con su primera esposa, Beatriz de Suabia, reina de 1219 a 1235, tuvo diez hijos, siete de ellos varones: Alfonso, Fadrique, Fernando, Enrique, Felipe, Sancho y Manuel, y tres mujeres, dos muertas en la infancia; la tercera, Berenguela, ingresó en Las Huelgas Reales de Burgos.

Fernando contrajo segundas nupcias en noviembre de 1237 con Juana de Ponthieu, con la que tuvo otros cinco hijos: Fernando, Leonor, Luis, Simón y Juan. Los dos últimos murieron en la infancia.

La religiosidad de don Fernando y su fama de santidad hicieron que el papa Benedicto XIII le canonizara el 6 de septiembre de 1672.

 

BIBLIOGRAFÍA

M. de Manuel Rodríguez, Memorias para la vida del Santo Rey don Fernando III, Madrid, Imprenta de la Viuda de Joaquín Ibarra, 1800;

J. M. Sánchez de Muniain, “San Fernando III de Castilla y León”, en Año Cristiano, t. II (1959), págs. 523-531;

L. Charlo Brea (ed.), Crónica latina de los reyes de Castilla, Cádiz, Universidad, 1984;

F. García Fiz, “Las huestes de Fernando III”, en Archivo Hispalense: Revista histórica, literaria y artística, t. 77, n.os 234- 236 (1994), págs. 157-190;

J. Sánchez Herrero, “El proceso de canonización de Fernando III ‘el Santo’”, en Anuario del Instituto de Estudios Zamoranos Florián Ocampo, n. 18 (2001);

M. González Jiménez, Fernando III el Santo. El Rey que marcó el destino de España, Sevilla, Fundación José Manuel Lara, 2006.

Real Academia De La Historia

 

MONUMENTO AL REY FERNANDO III, EL SANTO, SEVILLA

Imagen de portada: El monumento en honor al Rey San Fernando en la Plaza Nueva de Sevilla.

La idea de  construir un monumento para el Rey Santo partió del alcalde, Francisco Javier Cavestany en 1848, cuando  se estaba construyendo la plaza, en el solar que ocupó el ConventoCasa Grande de San Francisco”. El monumento en honor al Rey San Fernando, se encuentra en el centro de la Plaza Nueva, en Sevilla.

En 1861, se retomó la iniciativa con la Reina Isabel II. Pero diversos cambios retrasaron la decisión hasta que el Rey Alfonso XII colocó la primera piedra del monumento, el 27 de Marzo de 1877. La obra acabó en el siglo siguiente, siendo inaugurada el 15 de Agosto de 1924.

En la construcción definitiva del monumento intervinieron los artistas más importantes del momento. El pedestal y la idea de conjunto son de Juan Talavera y Heredia. Los lados están compuestos por las figuras de cuatro personajes que acompañaron al Santo Rey en la conquista de Sevilla. Alfonso X, es obra de Enrique Pérez Comendador. Garci Pérez de Vargas, es obra de Joaquín Sánchez Cid. Ramón Bonifaz, es de José Lafita Díaz. Don Remondo, obra de Alfonso López Rodríguez. Corona el pedestal, la estatua ecuestre de San Fernando obra de Joaquín Bilbao.

 

SAN FERNANDO, PATRÓN DE SEVILLA

San Fernando es el patrón de varias localidades como Sevilla, Aranjuez, San Fernando de Henares, Maspalomas (Gran Canaria), etc. Además es el patrón de los Ingenieros del Ejército de Tierra de España.

Desde la creación en 1819 de la Diócesis de San Cristóbal de La Laguna, también llamada Diócesis de Tenerife (islas Canarias), San Fernando es el compatrono de la misma y de la catedral diocesana por bula del papa Pío VII.

Esto es debido a que esta diócesis depende de la Archidiócesis de Sevilla,​ cuya ciudad tiene por patrono a san Fernando conjuntamente con la Virgen de los Reyes y, por otro, a que fue el rey Fernando VII quien apoyó la creación de esta diócesis.​

San Fernando es también el patrono de la Universidad de La Laguna, puesto que esta institución fue fundada bajo el nombre de Universidad Literaria de San Fernando.

Fernando, durante el sitio de Sevilla, poseía una bandera con la efigie de la Virgen. Los musulmanes pensaron que destruir esa bandera sería un importante golpe contra la moral de las tropas cristianas y enviaron un pequeño contingente al campamento cristiano, que terminó por dañar a saetazos la bandera.

Fernando comentó este hecho al clérigo, que le recomendó enviarlo a los sastres del campamento para que lo repararan, pero Fernando decidió coserlo él mismo. Por esto, fue nombrado hermano mayor de la hermandad católica del gremio de los sastres, que fue la primera que existió en Sevilla tras la Reconquista.

Dicha hermandad tenía como patrón a san Mateo  y más tarde añadieron a la Virgen de los Reyes (patrona de los sastres) y al propio san Fernando cuando fue canonizado.

Esa hermandad aún existe, con el nombre de Hermandad de la Virgen de los Reyes, y tiene su culto en la iglesia de San Ildefonso de la ciudad.

urna sepulcral de Fernando III el Santo Sevilla

Urna de plata con los restos del cuerpo incorrupto del rey Fernando III en la catedral de Sevilla

Fernando III, hijo de Alfonso IX de León y de Berenguela de Castilla. Durante su reinado se reunificaron definitivamente los reinos de León y Castilla y fueron conquistadas a los musulmanes las ciudades de Jaén, Córdoba, Sevilla y Murcia. Falleció en Sevilla en 1252 y en 1671 fue canonizado por el Papa Clemente X. Sus restos mortales incorruptos se veneran en la catedral de Sevilla.

 

Patrón de Sevilla. Fuentes:

visitasevilla.es

sevillaguia.com

Fotografías sevilla.abc.es

DINASTÍA

Alfonso VIII de Castilla

Dª Berenguela de Castilla

Fernando III. El Santo

Alfonso X. El Sabio

Sancho IV – María de Molina

Fernando IV

Alfonso XI

Pedro I. El Cruel

Enrique II Trastámara

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Constituciones Españolas: de 1812 a 1978

María Teresa García Pardo

Doctora en Historia del Arte

Constituciones Españolas: de 1812 a 1978

 

Constituciones-Españolas

 

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También puedes verlos on-line en la entrada ANEXO de Constituciones Españolas: de 1812 a 1978, en este blog.

 

CONSTITUCIONES HISTÓRICAS ESPAÑOLAS

1. Constitución de Cádiz, de 19 de marzo de 1812

   Vigencia: desde 1812 hasta 1814.

   Desde 1820 hasta 1823.

   Desde 1836 hasta 1837

2. Constitución de 18 de junio de 1837

   Vigencia: desde1837 hasta 1845

3. Constitución de 23 de mayo de 1845

   Vigencia: desde 1845 hasta 1868

4. Constitución de 6 de junio de 1869

   Vigencia: desde 1869 hasta 1873

5. Constitución de 30 de junio de 1876

   Vigencia: desde 1876 hasta 1923

6. Constitución de 9 de diciembre de 1931

   Vigencia: desde 1931 hasta 1939

7. Constitución de 6 de diciembre de 1978

   Vigencia: Hasta el momento actual (2019)

Desde el 3 de diciembre de 2018 hasta el 31 de mayo de 2019 se pueden contemplar los ejemplares originales de las constituciones, firmados por los diputados y senadores, que se conservan en el Archivo del Congreso de los Diputados.

La exposición, conmemorativa del 40 aniversario, está situada en la Carrera de San Jerónimo 36, Madrid.

 

EL CONGRESO EN EL TEATRO REAL (1841-1850)

El Congreso de los Diputados es un edificio neoclásico, construido entre 1843 y 1850, por el arquitecto Narciso Pascual y Colomer.

Su fachada principal está compuesta por un pórtico clásico con seis columnas corintias. Al final de la escalinata se encuentra una puerta de bronce, realizada por José María Sánchez Pescador; a ambos lados de la escalinata están situados los leones, obra de Ponciano Ponzano, fundidos en bronce en la Maestranza de Sevilla en 1866.

Hasta 1850 las Cortes no tuvieron una ubicación estable.

El Congreso de los Diputados y el Teatro Real comparten su historia entre 1841 y 1850.

Durante nueve años, el Salón de Baile del Teatro de Oriente se convirtió en Salón de Sesiones para que los parlamentarios continuaran su trabajo legislativo mientras se realizaban las obras de construcción del nuevo Palacio de la Carrera de San Jerónimo.

Durante la primera mitad del siglo XIX fueron ocupando conventos, iglesias y teatros, debido a la invasión napoleónica y a Fernando VII y su actitud cambiante hacia la Constitución.

El espacio para reunir a los diputados y la acústica necesaria para que todos los presentes pudieran atender a los discursos de los oradores eran los principales motivos por los que se optaba por recintos religiosos o por teatros.

En 1841 el Congreso de los Diputados se traslada desde el ruinoso Convento del Espíritu Santo, sobre el que se construirá el Palacio de las Cortes, al Salón de Baile del Teatro Real.

Allí celebraron sus sesiones durante los nueve años que duran las obras en la Carrera de San Jerónimo.

En 1814, cuando las Cortes se trasladan de Cádiz a Madrid, ocuparon unos meses el Teatro de los Caños del Peral, sobre cuyo solar se colocará en 1818, la primera piedra del Teatro Real.

El Estatuto Real de 1834 diseña un modelo bicameral:

1. El Estamento de Próceres, que se instala en el Convento de Dª María de Aragón, que pasaría a denominarse posteriormente Senado.

2. El de Procuradores, que se establece en el Convento del Espíritu Santo de la Carrera de San Jerónimo.

El edificio fue remodelado por el arquitecto Tiburcio Pérez Cuervo para uso civil, pero en la reconstrucción surgen problemas de humedad y filtraciones de agua en sus cimientos.

La Reina María Cristina de Borbón, acompañada de su hija Isabel II, menor de edad, presta juramento el 18 de julio de 1837 en el Salón de Sesiones, que recuerda el ábside del antiguo Convento.

En verano de 1841, bajo la Constitución de 1837, el Congreso de los Diputados se traslada por la amenaza de ruina del edificio.

El presidente Agustín Argüelles nombra una comisión, formada por los diputados Ignacio López Pinto y Agustín Fernández Gamboa junto con el arquitecto del Congreso Juan Pedro Arregui y Juan José Sánchez Pescador, para que emitan un dictamen sobre el estado del antiguo Convento y la necesidad de buscar una nueva ubicación con el menor gasto posible.

El 8 de junio se decide que el Congreso celebre sus sesiones de forma provisional en el gran Salón de Baile y demás oficinas del Teatro de Oriente. En los nueve años durante los que se prolongaron las obras del nuevo Palacio de la Carrera de san Jerónimo los diputados realizan sus trabajos en el “Salón de Baile”.

 

TEATRO REAL (1818-1850)

DE SALÓN DE BAILE A SALÓN DE SESIONES

El Teatro empezó a construirse tras el derribo, en 1818, del viejo Teatro de los Caños, y en su mismo solar fue terminado en 1850.

Cuando en 1841, llegó de modo provisional la sede de las Cortes, solo estaba acabada la parte que daba a la plaza de Isabel II.

El edificio tiene dos cuerpos. La planta baja estaba adornada con un pórtico de granito con seis columnas y cinco ingresos a través de arcos de medio punto que pueden verse.

La segunda planta, más pobre, tenía cinco balcones, que correspondían a los lunetos de la bóveda del salón de baile.

El Salón de Baile, de planta rectangular con alta bóveda, se habilitó para salón de sesiones, desde la primavera de 1841, hasta 1850, año en el que se concluyó el Teatro de Oriente y el actual Palacio de las Cortes, tal y como se relata en la publicación: Las Cortes Españolas, del escritor y letrado Gaspar Gómez de la Serna (1971).

“Para reforzar la gravedad del lugar, se cubrieron con gasa los espejos y se colocó la mesa del presidente en el testero correspondiente a la fachada de la Plaza de Isabel II”.

En 1943 se mejoró el aspecto del salón y de las oficinas contiguas, aderezándolas más de acuerdo con su destino en vista de la lentitud que llevaban las obras del nuevo Palacio de las Cortes.

La Presidencia se colocó entonces en el testero norte del salón y se mejoraron las instalaciones y mobiliario para la comodidad y el trabajo de los señores diputados”.

En su Historia del Teatro Real, Joaquín Turina indica que “la decoración del mismo es prolija en ricas telas con las que se adornan los paramentos, arañas y candelabros para su iluminación. La adecuación para salón de Cortes fue sin duda transformar su aspecto en un espacio más serio, cubriendo espejos y eliminando algunos elementos del que se denominó Gran Salón de Oriente”.

El letrado de las Cortes Nicolás Pérez-Serrano Jáuregui recogió estos pormenores en su monografía titulada: En un lugar de las Cortes… El Congreso: trashumancia, nomadismo y destierro hasta lograr sede fija en Madrid en 1850, en la que al repasar las distintas sedes de la institución parlamentaria, dedica un capítulo a este periodo, que denominado “décimo escenario”: el Teatro de los Caños del Peral o de Oriente, hoy Teatro Real, en Madrid.

“…Siendo la edificación mayor de la primera mitad del siglo XIX, el Teatro Real sirvió como Salón de Baile, cuartel de la Guardia Civil y espacio de reunión de los diputados.

La gran cantidad de salas alrededor de la sala teatral así lo permitió, especialmente el salón que mira a la Plaza de la Opera y que sirvió hasta hace poco para los conciertos del Conservatorio…”.

Durante estos nueve años, hubo 13 presidentes y 54 leyes.

El traslado al Teatro de Oriente se efectúa el 22 de junio de 1841 y la legislatura finalizaría el 24 de agosto del mismo año.

Durante las siguientes legislaturas se sucedieron 13 presidentes de la Cámara, desde Agustín Argüelles hasta Luis Mayans, que ejercieron su mandato bajo la Constitución de 1837 y la de 1845.

Aunque las sesiones solemnes, como la jura de la Constitución de la Reina Isabel II, en noviembre de 1843, se celebraban en el Palacio del Senado, durante ese periodo los diputados debatieron y aprobaron en el Salón de Baile del Palacio de Oriente un total de 54 leyes y disposiciones legales, y elaboraron la Constitución de 1845.

En este periodo surge la creación oficial de la Guardia Civil cuando, por Real Decreto aprobado el 28 de marzo de 1844 y publicado días después en la Gaceta de Madrid, se crea un “cuerpo especial de fuerza armada de Infantería y Caballería”.

Durante la estancia del Congreso en el Teatro se aprueba, en marzo de 1846, la Ley Electoral que regula la elección de diputados a Cortes para las elecciones del 6 de diciembre de 1846.

En noviembre de 1849 se aprueba la Ley sobre arreglo de pesas y medidas, que unificaba los criterios en “todos los dominios españoles” y establecía que “la unidad fundamental de este sistema será igual en longitud a la diezmillonésima parte del arco del meridiano quo va del polo Norte al Ecuador, y se llamará metro”.

El 31 de octubre de 1850, con Isabel II como Reina, se inaugura el nuevo palacio de la Carrera de San Jerónimo en la sesión regia de apertura de las Cortes, para la legislatura de 1850 a 1851.

El 19 de noviembre se inauguraría el Teatro Real, coincidiendo con la onomástica de la Reina Isabel II.

 

EL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS

El Congreso de los Diputados, en la Plaza de las Cortes, ha ido creciendo en los últimos años, a medida que aumentaban las funciones desempeñadas por la Cámara, hasta convertirse, a partir de la constitución 1978, en el centro de la vida política nacional.

Está formado por siete edificios:

1. Edificio de Palacio,

2. Edificio Ampliación I,

3. Edificio Ampliación II,

4. Edificio Ampliación III,

5. Edificio Ampliación IV,

6. Edificio Plaza Cortes 9 y

7. Edificio Institucional,

Tiene una superficie total construida de 88.691,45 m2.

El primer edificio se construyó entre 1843 y 1850 y fue inaugurado el 31 de octubre de 1850 por la Reina Isabel II según el proyecto del arquitecto don Narciso Pascual y Colomer (1801-1870) en estilo Neoclásico.

La documentación sobre la construcción de este edificio se conserva en el Archivo de la Cámara en las series de Obras de Palacio y Gobierno Interior.

De estilo neoclásico, tiene una fachada principal, con un amplio pórtico compuesto de seis grandes columnas corintias que sirven de base a un frontón triangular clásico con un bajorrelieve en el tímpano de Ponciano Ponzano:

· Representa a España abrazando a la Constitución,

· Rodeada de la Fortaleza, la Justicia, las Bellas Artes, la Armonía, el Comercio, la Agricultura, los Ríos y Canales de navegación, el Valor español, las Ciencias y la Abundancia y la Paz.

· Detrás de las columnas hay una gran puerta de bronce para la entrada del Rey y para la entrada del pueblo con ocasión de las Jornadas de Puertas Abiertas.

· Al pie del pórtico y de las seis columnas se accede por una escalinata de granito, en cuyos lados figuran dos grandes leones de bronce, de Ponzano.

En la planta baja del edificio están las estancias más representativas:

· El Salón de Sesiones,

· El Salón de Conferencias o de “Pasos perdidos”,

· Los despachos de Presidencia, la Sala de Ministros y la Biblioteca.

El Salón de Sesiones es de planta semicircular. Mide 110 pies de diámetro y 40 de testero, estando cerrado por una bóveda de 50 metros de altura.

En el testero figura un amplio dosel adornado con el escudo nacional. A ambos lados se hallan las estatuas de los Reyes Católicos, en mármol blanco de Carrara, ejecutadas por José Panuchi (Isabel la Católica) y Andrés Rodríguez (Fernando el Católico).

Más allá de éstas se encuentran dos lienzos:

· a la izquierda, uno de Gisbert, que refleja a la reina María de Molina presentando a su hijo, el infante Don Fernando, a las Cortes de Valladolid,

· a la derecha hay otro, de Casado del Alisal, que recoge el juramento de los primeros Diputados de las Cortes de Cádiz.

Al nivel de la bóveda, hay cuatro cariátides de Sabino Medina que simbolizan:

· las Ciencias,

· el Comercio,

· la Marina y

· la Agricultura.

En los dos ángulos superiores se contemplan dos pinturas triangulares de Carlos Luis de Ribera, una representando al Decálogo y otra al Evangelio.

Delante de la Presidencia, se halla la tribuna de oradores, donde pronuncian sus discursos los Diputados y miembros del Gobierno.

La mayor parte del salón está ocupada por los 580 escaños de los Diputados, en forma semicircular.

En un segundo nivel, y por encima de algunos escaños, figuran las tribunas del Cuerpo Diplomático, Prensa y Tribuna Pública.

La bóveda es de Carlos Luis de Ribera, en la que se representa a Isabel II en su trono con la Constitución, rodeada de personajes históricos españoles:

· El Cid,

· Cristóbal Colón,

· Cervantes, etc.

A ambos lados de esa pintura figuran dos grandes espacios dedicados a las cuatro virtudes cardinales.

Uniendo estos espacios se disponen cuatro cuadros recogiendo la historia de la legislación: legisladores de la época greco-romana, época goda, de la época aragonesa y de la época de la restauración.

La pieza de unión entre el vestíbulo de la puerta principal y el Salón de Sesiones es el Salón de Conferencias, de planta rectangular, conservado con fidelidad: estucos de muros, suelos de mármoles de distintos puntos de la Península, techos pintados en dos cuerpos sucesivos, dos grandes arañas de apliques en dos alturas, etc.

Su techo se cierra con un gran lucernario de vidriera artística.

En el centro se ubica una mesa de estilo imperio, con adornos de bronce y nácar y tablero de ágata, regalo de Isabel II al Palacio.

En los ángulos figuran cuatro bustos de:

· Martínez de la Rosa, por Ponciano Ponzano;

· Argüelles, por Sabino Medina;

· Conde de Toreno, por José Piquer,

· Mendizábal, por José Grajera.

La bóveda de este salón, pintada por Vicente Camarón, está dividida en varios compartimentos.

La estatua de Isabel II está realizada por José Piquer y Duart.

El Vestíbulo principal se halla entre el Salón de Conferencias y el acceso al pórtico de la Carrera de San Jerónimo. Es de forma elíptica, decorado con estucos imitando mármoles de colores y bóveda de casetones.

A la izquierda del Vestíbulo se encuentra el Gabinete de los Ministros, donde se celebran las reuniones de la Mesa del Congreso de los Diputados.

La Biblioteca de la Cámara es obra del arquitecto-conservador del Congreso, Arturo Mélida, de 1889. Consta de tres pisos con estantería general de cedro y caoba. Su sala de lectura tiene el techo decorado con una alegoría del templo de las leyes. La Biblioteca alberga más de 100.000 volúmenes.

La primera planta está ocupada por la Sala de reuniones de la Junta de Portavoces, denominada de Mariana Pineda porque en ella cuelga el cuadro pintado por Juan Antonio Vera y Calvo, y diversas salas y despachos de los miembros de la Mesa y del Jefe de la Oposición.

En sus pasillos figura el cuadro de Dióscoro de la Puebla sobre el “Compromiso de Caspe” y una galería de retratos de Presidentes de las Cortes o del Congreso de los Diputados desde 1810.

En la segunda planta se sitúan las dependencias de la Secretaria General de la Cámara y el Registro del Congreso de los Diputados.

 

CONSTITUCIONES ESPAÑOLAS: 1812 – 1978

Las Constituciones españolas originales se custodian en el Archivo del Congreso de los Diputados.

La página web presenta estudios divulgativos sobre cada una de las constituciones y enlaces a los textos de las mismas en el formato original manuscrito o en ediciones impresas.

Las constituciones españolas de los siglos XIX y XX son:

1. 1812

2. 1834 (Estatuto Real)

3. 1837

4. 1845

5. 1869

6. 1876

7. 1931

8. 1978

CONSTITUCIÓN DE CÁDIZ DE 1812 – LA PEPA

La Constitución de Cádiz, aprobada el 19 de marzo de 1812, festividad de San José, conocida por eso como la Pepa, es la primera Constitución propiamente española, ya que el Estatuto de Bayona de 1808 no dejó de ser una “Carta otorgada” marcada por el sello napoleónico.

La Constitución se aprobó en el marco de la Guerra de la Independencia (1808 a 1814).

Fue la respuesta del pueblo español a las intenciones invasoras de Napoleón Bonaparte que, aprovechando los problemas dinásticos entre Carlos IV y Fernando VII, aspiraba a constituir en España una monarquía satélite del Imperio, como ya había hecho con Holanda, Alemania e Italia, destronando a los Borbones y coronando a su hermano José Bonaparte.

El levantamiento de los madrileños, el 2 de mayo de 1808, se unió finalmente en una Junta central Suprema, y después en una Regencia de cinco miembros, cuyos cometidos principales fueron la dirección de la guerra y la reconstrucción del Estado.

Había dos tendencias: seguir anclados en el Antiguo Régimen, o realizar una reforma influidos por las doctrinas y ejemplo de Francia.

La Regencia convocó reunión a Cortes en la Real isla de León, actual San Fernando de Cádiz, el día 24 de septiembre de 1810.

La designación de los Diputados se realizó de manera anómala por la situación del país. Su aportación fue la Constitución de 1812.

Cartera de terciopelo rojo - 1812 - Click para agrandar

Cartera de terciopelo rojo con cordones de seda roja y borlas que penden de las esquinas, con cerradura de metal plateado,

probablemente utilizada para transportar la Constitución de Cádiz de 1812 (390 x 330 x 95 mm.) Federico Reparaz

 

La constitución de 1812 enlazaba con las Leyes tradicionales de la Monarquía española pero, incorporaba principios del liberalismo democrático como a soberanía nacional y la separación de poderes.

La soberanía, poder pleno y supremo del Estado, que hasta entonces había correspondido al Rey, pasa ahora a la Nación, representado por los diputados.

La separación de poderes, la más rígida de nuestra historia, siguió el modelo de la constitución francesa de 1791 y la de los Estados Unidos, lo que impidió un régimen parlamentario en España.

La Constitución no incorporó una tabla de derechos y libertades, pero sí recogió algunos derechos dispersos, como la libertad personal o el derecho de propiedad.

Sin embargo, el texto proclama a España como Estado confesional, no reconociendo la libertad religiosa.

En lo que a los órganos constitucionales se refiere, la Constitución de Cádiz dedicaba atención especial a las Cortes, al Rey y a sus Secretarios de despacho o Ministros.

Las Cortes se organizaban en una Cámara única, por temor a que el clero y la nobleza obstaculizasen la renovación política, social y económica que se pretendía operar.

Los diputados a Cortes eran elegidos mediante sufragio indirecto, siendo necesario para ser candidato poseer una renta anual procedente de bienes propios, con lo cual, el Parlamento quedaba en manos de las clases acomodadas.

En los poderes del Rey hubo modificaciones sustanciales. El monarca ahora lo era por la gracia de Dios y la Constitución.

Su poder se vio limitado, conservando una participación en el Poder legislativo, con una tímida iniciativa y un veto suspensivo así como la titularidad del Poder ejecutivo, aunque sus actos debían ser refrendados por los Secretarios de despacho.

Destacar en la Comisión Constitucional D. Diego Muñoz Torrero, Presidente de la misma, y D. Agustín Argüelles, que redactó el Proyecto de la Constitución y su discurso preliminar.

La Constitución de 1812 tuvo una vigencia efímera. Fernando VII la derogó a su vuelta a España en 1814, implantando el más férreo absolutismo durante seis años.

Tras el pronunciamiento de Riego en 1820, con las tropas que debían viajar a América para detener la emancipación, el Rey se vio obligado a jurar la Constitución de 1812, iniciándose así el Trienio liberal.

Con ello terminó la vigencia de la Constitución de Cádiz, pero no su influjo, que gravitó sobre la política nacional, directamente hasta 1868, e indirectamente, durante el resto del ciclo liberal.

Tuvo gran influencia fuera de España, tanto en América, en las constituciones de las viejas colonias españolas al independizarse, como en Europa, en la que durante años operó como un auténtico mito, influyendo en las ideas constitucionales portuguesas, en el surgimiento del Estado italiano e incluso en la Rusia zarista. 

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ESTATUTO REAL DE 1834

La intervención de los Cien Mil Hijos de San Luis en 1823 puso fin al Trienio liberal y dio paso a la llamada “Década Ominosa“, en la que Fernando VII recuperó plenos poderes desde 1823 a 1833, entroncando con el despotismo ilustrado de Carlos III.

La reacción antiliberal fue menos fuerte y ello provocó, en el marco de los problemas sucesorios, la división entre los “realistas puros”, descontentos de la moderación del régimen que apoyaron al hermano del Rey, Don Carlos María Isidro y aquellos que respaldaron a Fernando VII y su apertura moderada.

Tras la muerte del rey el 29 de septiembre de 1833, el 3 de octubre de ese año se hizo público su testamento, en el que nombraba a su viuda, María Cristina de Borbón, Gobernadora del Reino durante la minoría de edad de su hija Isabel II, instituyéndose un Consejo de Gobierno que habría de asesorarla y que se encargaría de realizar la transición liberal.

La reforma, dirigida en primer término por Cea Bermúdez y después por Martínez de la Rosa, no restablecería la Constitución de 1812, pero sí abriría el paso a nuevo texto, el Estatuto Real de 1834.

El Estatuto Real fue una carta otorgada flexible, breve e incompleta. De tan sólo 50 artículos, que regulaban la organización de las Cortes, sus funciones y sus relaciones con el Rey.

No recogía ningún título dedicado a la Monarquía ni a sus Ministros y, sobre todo, no contenía una declaración de derechos fundamentales del ciudadano.

Los pilares del Estatuto Real fueron, en primer lugar, una soberanía compartida de las Cortes con el Rey. Se desechó, por tanto, la soberanía nacional.

La separación de poderes, recogida implícitamente, se articuló de manera flexible, permitiendo la colaboración e interacción entre los tres poderes y con ello el nacimiento por primera vez en España del régimen parlamentario.

El Estatuto reconoció formalmente la existencia del Consejo de Ministros y la compatibilidad entre el cargo de ministro y el de parlamentario.

El segundo principio fue su carácter moderado y conciliador.

El Estatuto pretendió conjugar el orden y la libertad, la tradición con las ideas nuevas, y buscó, sin éxito, la conciliación de todos los españoles, divididos en extremos ideológicos.

Cabe subrayar la potestad del Monarca de disolver las Cortes en caso de conflicto entre los Ministros y el Parlamento.

El Estatuto Real fue el primer texto en hablar de Cortes Generales, fijando definitivamente el bicameralismo en el constitucionalismo español del siglo XIX.

El artículo segundo establecía que: “Las Cortes Generales se compondrán de dos Estamentos: el de Próceres del Reino y el de Procuradores del Reino”.

En el Estamento de Próceres se reunía la aristocracia social, eclesiástica, de sangre, administrativa, intelectual y económica.

Estaba compuesto por dos clases de miembros: los de pleno derecho y los de nombramiento real, entre las categorías citadas.

El Estamento de Procuradores era la Cámara electiva, de signo conservador, pues para ser Procurador se necesitaba una renta propia anual de doce mil reales.

El texto no contenía ningún precepto referido al sistema electoral. El Decreto de 24 de mayo de 1836 estableció por primera vez en España la elección directa, introduciéndose además el sufragio censitario.

El Estatuto Real significó el fin definitivo del Antiguo Régimen en España e introdujo las instituciones y mecanismos parlamentarios que existían en los Estados europeos políticamente más avanzados de aquel tiempo.

El régimen político que el Estatuto intentó establecer no llegó a estabilizarse a causa de la Guerra Carlista y la división de los liberales.

Los progresistas nunca perdonaron al Estatuto que dejara de lado el reconocimiento de la soberanía nacional, teniendo siempre como modelo el recuerdo de la Constitución de 1812.

En 1837, cuando los progresistas accedieron al poder, entendieron que aquel viejo edificio no era el adecuado para acoger a la cámara, por lo que en las Cortes constituyentes de aquel año decidieron la construcción de uno nuevo sobre el solar del antiguo convento.

El 21 de marzo de 1842 comenzó la demolición de la iglesia y el 10 de octubre de 1843 la reina Isabel II puso la primera piedra del nuevo palacio del Congreso de los Diputados.

El Congreso fue realizado por el arquitecto Narciso Pascual y Colomer e inaugurado solemnemente el 31 de octubre de 1850.

 

Estatuto Real de 1834 - Click para agrandar

Estatuto Real de 1834. Federico Reparaz

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CONVENTO DEL ESPÍRITU SANTO, DEMOLIDO EN 1842

En su ubicación, actualmente se encuentra el Congreso de los Diputados

El convento del Espíritu Santo, adscrito a la Congregación de Clérigos Regulares Menores, creada en Nápoles en 1588, se ubicó en la Carrera de San Jerónimo de Madrid, donde hoy se levanta el Palacio de las Cortes.

Fundado en 1594, por el denominado Caballero de Gracia, se trasladó a su ubicación definitiva en 1599, hasta que fue demolido en 1842, tras ser desamortizado.

Fue fundado en 1594 bajo la advocación de San José sobre una casa que para tal efecto les dejó Jacobo Trenci, apodado el Caballero de Gracia.

Según León Pinelo, allí estuvieron los religiosos hasta que tras surgir algunas diferencias con Jacobo Trenci, se trasladaron bajo el amparo de Magdalena de Guzmán, II marquesa del Valle de Oaxaca por su matrimonio con Martín Cortés Zúñiga, a unas casas en la carrera de San Jerónimo que compró al marqués de Tabara.

El traslado se efectuó el 20 de enero de 1599, tomando el patronato del convento dicha marquesa, quien caerá en desgracia y será desterrada de la Corte tras ser acusada de conspirar contra el duque de Lerma desde la cámara de la reina Margarita de Austria, donde ejercía también de aya de la infanta Ana desde 1601.

En cuanto a su arquitectura, era una iglesia de planta de cruz latina, con crucero y cúpula sobre pechinas, las cuales, estaban decoradas con pinturas de Luis Velázquez.

En el exterior, la fachada principal costaba de un cuerpo central flanqueado por dos torres. En lo alto del cuerpo central, destacaba un medallón de mármol que representaba a Cristo resucitado.

El convento quedó vacío tras un violento incendio ocurrido en 1823, mientras oía misa el duque de Angulema, el militar francés que al frente de los cien mil hijos de San Luis acabó con el trienio liberal.

Convento Espiritu Santo. Actual situción del Congreso - Click para agrandar

Convento del Espíritu Santo, sede del Estamento de Procuradores, situado en el lugar que hoy ocupa el Congreso de los Diputados

 Así estuvo durante más de una década hasta que en 1834 la Reina Regente María Cristina ordenó que se habilitara la iglesia del convento para acoger la reunión de las Cortes Generales.

 

CABALLERO DE GRACIA (1517- 1619)

1517:    24 de Febrero; Nace en Módena Jacobo Gratii.

1524:    Al morir sus padres, queda bajo la tutoría de sus tíos.

1534:    Descubre el fraude de que ha sido objeto en su infancia y va a Florencia donde trabajó durante cuatro años. Un accidente con un florete, le obligó a huir de Florencia. Se instala en Bolonia.

1541-46:  Gastagna y él se doctoran en derecho en la Universidad de Bolonia. Gratii trabaja para Castagna.

1548:    Estancia en Roma. Trabajan para el Cardenal Veralli, tío de Castagna. Conocimiento de San Felipe Neri y de su espiritualidad.

1552:    Misión diplomática en Francia junto a Veralli quien, al enfermar, encomienda el trabajo a su sobrino, Castagna, y a su Secretario Jacobo Gratii, nombrado como tal a partir de 1553.

1553:    Día 4 de abril: Juan Bautista Castagna es consagrado arzobispo de Rossano (Calabria), ciudad donde reside el tiempo que le dejan los encargos de gobierno y diplomacia que recibe continuamente de la Santa Sede.

1555:    Vive en Ferno (Italia), donde Castagna es gobernador.

1559:    Castagna es nombrado gobernador de Perusa y Umbría. Jacobo esta con él.

1562-63: Asisten a la tercera y última sesión del Concilio de Trento (Italia).

1566-72:  Jacobo Gratii es Secretario del Nuncio en España (Mons, Castagna). Hace frecuentes viajes a Roma y Venecia; se está negociando la alianza para la batalla de Lepanto.

Recibe el Hábito de la Orden de Cristo portuguesa, por favor especial del rey Sebastián y a petición de su madre, la princesa Juana, fundadora de las Descalzas Reales de Madrid.

1573-75:   Jacobo de Gracia es el secretario de Juan Bautista Castagna en Venecia. Esta embajada era, con la de España, una de las más importantes del momento, seguidas por el Imperio y Francia.

1575:    En Navidades es enviado por Gregorio XIII a Madrid en misión diplomática. Son frecuentes sus viajes y estancia en la capital española durante este periodo de 1575 a 1580.

1578:    Alquiler de la casa de la calle Florida, en Madrid donde se queda ya a vivir.

1581-82:  Hace funciones de Nuncio ante Felipe II. Fundación del Hospital de los Italianos en Madrid.

1582:    Gregorio XIII concede a Juan Bautista Castagna la púrpura cardenalicia con el título de San Marcelo.

Fundación de un Colegio para niños pobres: Ntra. Sra. de Loreto. Actualmente, situado al final de la calle O´Donnell.

(En fecha aún desconocida, es probable el año 87, el Caballero de Gracia recibe la ordenación sacerdotal, en torno a los 70 años)

1588:    En mayo, compra de la casa y tierras alquiladas diez años antes en la calle de la Florida, que pasó a ser llamada hasta el día de hoy calle del Caballero de Gracia.

Durante estos años, el Caballero de Gracia gesta la obra: la Real, Antigua y Venerable Congregación de Indignos Esclavos del Santísimo Sacramento.

Hay un único dato: “Doña Catalina Ponce de León ya difunta indigna del Santísimo Sacramento, rueguen a Dios por ella, año 1595″ (en el I Libro de Acuerdos, que se conserva en el Oratorio).

Entre otras figuras que han estado al frente de la Congregación, recordemos a San Simón de Rojas, Lope de Vega, Nicolás Antonio, Agustín Barbosa, Cardenal Lorenzo y figuras como Alonso Ramón, Tirso de Molina, Agustín Moreto, y entre los Congregantes, desde Felipe III a Alfonso XIII, con la excepción de Isabel II y Alfonso XII.

1590:    15 de septiembre: Juan Bautista Castagna es elegido Papa, tomando el nombre de Urbano VII. Muere doce días más tarde, el 27 de septiembre.

1594:    Funda en su propia casa el Convento de los Clérigos Regulares Menores, de San Francisco Caracciolo, con obligación de permitir a los miembros de la Congregación Eucarística ejercer sus deberes de piedad en la Capilla de la Virgen de Gracia, en la iglesia que les entregaba.

1604:    Fundación en su propia casa y jardín del Convento de Franciscanas de la Purísima Concepción, pronto llamadas Franciscanas del Caballero de Gracia, ahora en Blasco de Garay.

Las hizo herederas universales de su Iglesia, casa y obras de arte que hubiera en el momento de su muerte.

1619:    13 de Mayo: muere el Caballero atendido por los Congregantes y, especialmente, por los sacerdotes Fray Domingo Daza, o de Aza, y San Simón de Rojas.

1644:    Traslado del cuerpo, incorrupto, del Caballero de Gracia.

 

ORATORIO DE CABALLERO DE GRACIA – VILLANUEVA

El Oratorio del Caballero de Gracia es obra de Juan de Villanueva, su estilo neoclásico recuerda una pequeña basílica romana.

En su interior, destaca la imagen del Santísimo Cristo de la Agonía, obra del siglo XVII, considerada como una de las mejores tallas del Señor en la Cruz que hay en Madrid.

El Oratorio pertenece a la Asociación Eucarística del Caballero de Gracia, fundada por Jacobo Gratii, a finales del siglo XVI.

El fin principal de la Asociación es difundir la devoción a la Eucaristía, además de a María Inmaculada y a San José, Patrono del Oratorio.

El Oratorio está encomendado a sacerdotes del Opus Dei.

 

CONSTITUCIÓN DE 1837

La Constitución de 1837 fue fruto de la crisis del Estatuto Real, y sobrevivió dificultosamente hasta su derogación definitiva por la Constitución de 1845.

El enfrentamiento entre moderados y progresistas condujo al Motín de los Sargentos de la Granja en agosto de 1836, que forzó a la Regente María Cristina a restaurar la Constitución gaditana de 1812 y a que se constituyese un nuevo gobierno de corte progresista, poniendo fin a la breve existencia del Estatuto Real, cuyo epitafio escribió Larra: ” vivió y murió en un minuto“.

La promulgación de la Constitución de 1812 admitía las modificaciones que el paso del tiempo pudiese hacer necesarias.

A tal efecto, unas nuevas Cortes, elegidas en octubre de 1837, iniciaron los preparativos de la reforma constitucional.

El primer paso fue la creación de una comisión presidida por Argüelles, cuyo prestigio personal en las Cortes de Cádiz sirvió para silenciar a quienes se atrevieron a cuestionar la profundidad de las reformas.

Argüelles y el joven secretario de la comisión, Salustiano Olózaga, entre otros, alumbraron un proyecto que las Cortes aprobaron por amplia mayoría.

La Constitución de 1837 fue obra de los progresistas y era un texto conciliador, que aceptaba postulados del partido moderado, como:

· la existencia de una Cámara Alta

· que los miembros del Ejecutivo perteneciesen al Parlamento

· la división de poderes que establecía la Constitución de Cádiz.

En su génesis, los principios de la Constitución de 1837 se inspiraron en los de la Constitución de 1812, tanto en la parte dogmática como en la orgánica.

La Constitución de Cádiz proclamó el principio de la soberanía nacional en su artículo tercero.

La Constitución de 1837 trasladó esta declaración al Preámbulo, situándolo deliberadamente fuera del articulado constitucional.

Este peculiar emplazamiento tenía una justificación que Olózaga explicó años más tarde observando que el principio de la soberanía nacional no debía convertirse en un precepto que invitase constantemente a modificar la Constitución.

La Constitución articuló el principio de separación de poderes de forma flexible, permitiendo así la colaboración entre el Gobierno y las Cortes.

Constitución de 1837 - Click para agrandar

Constitución de la Monarquía Española, 1837. Original manuscrito. 44 p.; 37 cm. Caja de piel. Federico Reparaz

 

La Constitución de 1837 incorporó, por vez primera en nuestra historia constitucional, una declaración sistemática de derechos.

Entre los derechos que se recogieron figuran los siguientes:

· la libertad personal,

· la inviolabilidad del domicilio,

· la libertad de expresión,

· las garantías penales y procesales,

· la igualdad el acceso a los cargos públicos

· las garantías del derecho de propiedad.

El rasgo más sobresaliente era la autonomía de las Cortes frente al Rey, en su composición y en su organización y funcionamiento.

El régimen que instauró la Constitución de 1837 fue el de una Monarquía constitucional.

Por un lado, reforzaba los poderes del Rey, ratificando las facultades, que ya preveía el Estatuto Real, de convocatoria y disolución de las Cámara, así como el derecho de veto.

Pero, a la vez, subrayaba el carácter limitado de la Monarquía, que necesitaba el refrendo ministerial para sus decisiones, aunque era el monarca quien nombraba a los ministros del Gobierno.

Las Cortes se componían de dos cuerpos colegisladores:

· el Congreso de los Diputados y

· el Senado, denominaciones que se han mantenido hasta hoy.

El texto de 1837 se situaba de nuevo en la línea de las constituciones europeas de la época, como eran la francesa de 1830 y la belga de 1831.

SUFRAGIO

El término sufragio proviene del vocablo latino “Suffragium” (voto).

Es el derecho a ejercer el voto para elegir cargos públicos.

El sufragio puede ser restringido y universal.

El Restringido se limita a un sector de la población, siendo excluido el resto, por diferentes motivos: sexo, riqueza, etc.

Un ejemplo de sufragio restringido lo constituye el censitario, que impide el ejercicio del voto a aquellos cuyas rentas no superen una mínima cuantía.

Durante parte del siglo XIX y hasta la extensión de los derechos a toda la población, sólo los más ricos, tuvieron ventajas políticas en el seno del sistema capitalista de clases.

Otro ejemplo de restricción al voto lo constituyó la condición de ser mujer. Tras la Primera Guerra Mundial, el movimiento sufragista luchó por abolir esa limitación.

En el Reino unido las mujeres lo consiguieron en 1920, en tanto que en España la mujer alcanzó sus derechos electorales en 1931.

Universal: la única limitación que existe para ejercer el voto es la edad mínima.

Todo integrante de la sociedad, sea hombre o mujer, rico o desfavorecido, analfabeto o instruido, tiene derecho a elegir sus representantes y a ser escogido como tal, si así lo solicita.

En 1837 el Congreso de los Diputados se elegía mediante un sistema de voto censitario.

El Senado tenía una composición mixta:

· senadores designados por el Rey

· senadores a título propio, que eran los hijos del Rey y del heredero inmediato a la Corona desde que cumplían los veinticinco años.

La Constitución de 1837 fue un texto conciliador, sin embargo, el período de vigencia de esta Constitución se caracterizó por la inestabilidad política que se mantuvo tanto en la regencia de María Cristina, como luego en la regencia de Espartero y en la mayoría de edad de Isabel II.

Esta inestabilidad se reflejó en la sucesión vertiginosa de Gobiernos (más de once en los primeros cuatro años, de la regencia de María Cristina) y en la continua tensión entre las dos principales fuerzas políticas, cada una con sus correspondientes apoyos militares.

La Constitución de 1837 fue una gran ocasión perdida por el pueblo español para superar sus diferencias.

Con ello se posponía la paz entre las dos Españas: “la España antigua“, dice Pérez Galdós, “representada por el inepto hermano de Fernando VII, y la España moderna, simbolizada en una niña y una viuda joven, hermosa y dulce, que había sabido ablandar con su ternura el corazón del monstruo a quien la ligó el destino”.

La Reina jura la Constitución de 1837 en el convento Espiritu Santo, el 18 de junio de 1837

La Reina Gobernadora María Cristina de Borbón jura la Constitución de 1837, en sesión solemne celebrada en el Congreso (Convento del Espíritu Santo), Museo Romántico, Madrid.

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CONSTITUCIÓN DE 1845

La andadura del régimen constitucional de 1845 se inició tras una de las épocas más difíciles de la historia de España: desde la Guerra de la Independencia, la impronta que dejó el régimen gaditano había provocado reacciones de todo tipo, tanto absolutistas como liberales, que contribuyeron a crear un clima de desasosiego, que se arrastraría hasta 1840.

Busto de Juan Alvarez Mendizabal

Busto de Juan Álvarez de Mendizábal. Salón de Conferencias, planta baja, Palacio del Congreso de los Diputados

 

La Guerra Carlista, el cambio que se produjo en el régimen de la propiedad con la desamortización de Mendizábal y la inestabilidad de la regencia de María Cristina, dominaron el período entre 1837 y 1840.

Constitución 1845 - Click para agrandar

Constitución de 1845. Original manuscrito. 31 cm. Carpeta de piel. Federico Reparaz

 

El esfuerzo de los moderados por conciliar tradición y revolución fue la Constitución de 1845.

Una vez más se confirmó en nuestro constitucionalismo decimonónico, la regla de que el cambio del grupo en el poder determina el cambio de Constitución.

En el texto de 1845 ya no aparece, como en las Constituciones de 1812 y 1837, la formula revolucionaria de la soberanía de la nación, sino que se revierte a la fórmula tradicional histórica de la soberanía compartida por las Cortes y el Rey.

Sobre esta base, se articulaba el dominio de la Corona sobre las demás instituciones a través de la prerrogativa fundamental de poder nombrar al Jefe de Gobierno y disolución de las Cortes.

El Senado fue otro de los temas más debatidos y objeto de sucesivas reformas. No pudiendo ser ya hereditario se optó por la fórmula francesa de un Senado de nombramiento real, vitalicio y reservado a personalidades dotadas de una determinada renta.

La Constitución de 1845 fue la de vida más larga del periodo (24 años, salvo el paréntesis del Bienio Progresista), aunque padeció intentos de adecuación por los moderados a las circunstancias:

· en 1848 con Narváez,

· en 1852 con el proyecto de constitución de Bravo Murillo,

· en 1856 con el Acta Adicional de O’Donnell,

· en 1857 con la Ley Constitucional de Reforma de Narváez y

· en 1864 con la derogación de Mon.

La Constitución de 1845 fue una Constitución nueva, dirigida a realzar la posición de la Corona y a consolidar a una burguesía moderada que buscaba el justo medio entre el radicalismo revolucionario y el conservadurismo del Antiguo Régimen.

 

DESAMORTIZACIÓN DE MENDIZÁBAL (1836-1837)

La desamortización de Juan Álvarez Mendizábal junto con la de Pascual Madoz constituyen las dos desamortizaciones liberales más importantes.

El gobierno del conde de Toreno aprobó la Real Orden de Exclaustración Eclesiástica del 25 de julio de 1835 por la que se suprimían todos los conventos en los que no hubiera al menos doce religiosos profesos.​

Tras la dimisión del conde de Toreno, Mendizábal pasó a ser presidente del Consejo de Ministros en septiembre de 1835.

El 11 de octubre de 1835 se decretó la supresión de todos los monasterios de órdenes monacales y militares.

El 19 de febrero de 1836 se decretó la venta de los bienes inmuebles de esos monasterios y el 8 de marzo de 1836 se amplió la supresión a todos los monasterios y congregaciones de varones.

Como la división de los lotes se encomendó a comisiones municipales, que configuraron grandes lotes inasequibles a los pequeños propietarios pero pagables, por las oligarquías muy adineradas que podían comprar lotes grandes y pequeños.

Los pequeños labradores no pudieron pujar y las tierras fueron compradas por nobles y burgueses, de forma que no pudo crearse una clase media en España que sacase al país de su situación. 

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CONSTITUCIÓN DE 1869

La revolución en Europa de 1848 también se reflejó en España.

El descontento hacia el régimen de Isabel II, sobre todo, en los dos últimos gobiernos de Narváez y González Bravo, desembocó en insurrección y represión.

El pronunciamiento del almirante Topete en Cádiz desencadenó el destronamiento de Isabel II.

En esta etapa hay gran dinamismo político:

· el cambio a la monarquía de Amadeo I de Saboya en 1870,

· La I República,

· las constituciones de 1869 y de 1873, esta última nonata,

· una guerra colonial en Cuba,

· dos guerras civiles y una incesante mudanza de juntas.

La revolución de 1868, conocida como “la Gloriosa“, fue acogida con gran entusiasmo porque reclamaba el sufragio universal, bandera del liberalismo democrático: no era un derecho más, sino la “conquista más preciada de la Revolución“.

Se asiste así a una experiencia hasta entonces insólita en España: la convocatoria de unas Cortes Constituyentes, reunidas por sufragio universal, como se hizo notar en el Preámbulo de la Constitución.

Este ideal democrático enlazaba con la tradición liberal, anclada en la soberanía nacional de los textos de 1812, 1837 y 1856 y en el contexto europeo de la época

Caja de la Constitución de 1869

Caja de plata para guardar la Constitución de 1869. Orfebrería. Plata. Constituciones.

Despacho del Presidente, planta baja del Palacio del Congreso de Diputados. Federico Reparaz

 

Constitución 1869 - Click para agrandar

Constitución de la Monarquía Española, 1869. Federico Reparaz

Constitución de 1869 primera - Click para agrandar

Ejemplar original manuscrito de la  Constitución de 1869, encuadernado en
piel marrón con adornos de terciopelo rojo. Federico Reparaz.

Constitución de 1869_segunda - Click para agrandar

Edición original manuscrita de la Constitución de 1869, con una rica caligrafía y ornamentada, encuadernada en terciopelo morado. Federico Reparaz.

 

La Revolución del 1868, quedó consignada en el texto constitucional:

· soberanía nacional,

· sufragio universal,

· concepción de la Monarquía como poder constituido

· declaración de derechos.

Para plasmar en el texto estos principios, los constituyentes se inspiraron en diversos textos extranjeros:

· en la Constitución belga de 1831, por ser la más democrática

· en la Constitución norteamericana de 1787, por su concepción de los derechos individuales como derechos naturales.

Lo fundamental de la Constitución era su declaración de derechos.

El Título I (casi la tercera parte de los artículos), Carta Magna del liberalismo español hasta la Segunda República, siempre proyectará su sombra a lo largo de la historia española, en cuestiones fundamentales como:

· el juicio por jurado,

· el derecho de asociación,

· la libertad de enseñanza

· la libertad de cultos (auténtica novedad en nuestro constitucionalismo).

La Constitución de 1876, la de más prolongada vigencia de nuestra historia constitucional, contiene importantes aspectos legados por la Constitución democrática de 1869.

Además, la obra legislativa de la Revolución (Leyes Municipal y Provincial de 1870, Ley Orgánica del Poder Judicial, Ley del Registro Civil, Ley del Matrimonio Civil, reforma de la Ley Hipotecaria) no sería derogada por la Restauración, que en unas ocasiones se limitaría a limar sus contenidos democráticos, mientras que en otras los dejará vía libre hasta llegar casi hasta nuestros días.

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CONSTITUCIÓN DE 1876

El 29 de diciembre de 1874 el General Martínez Campos proclamó a Alfonso de Borbón, hijo de la Reina exiliada Isabel II, como Rey de España.

Se abría un período histórico conocido como la Restauración, que fue la etapa política más estable del liberalismo español del siglo XIX, y cuyo artífice fue Antonio Cánovas del Castillo.

Cánovas tomó las riendas del Partido Alfonsino y redactó en 1874 para don Alfonso el Manifiesto de Sandhurst, verdadera declaración de intenciones del futuro Rey.

Proclamado Alfonso XII, y nombrado Cánovas presidente del Consejo de Ministros, éste último redactó la Constitución que permitiría la instauración de una paz flexible y duradera que habría de subsistir hasta el golpe de Estado de Primo de Rivera en 1923.

La Constitución de 1876 es un texto breve y abierto de 89 artículos, que permite mantener la alternancia de partidos.

El texto vuelve a adoptar la soberanía del Rey con las Cortes, verdadera “Constitución interna”, a juicio de Cánovas.

Otro principio fundamental, no escrito, era el de la doble confianza, que exige en toda Monarquía constitucional que el Gobierno cuente con la confianza tanto regia como parlamentaria.

La Constitución posibilitaba:

· el derecho de asociación

· la tolerancia religiosa en la práctica privada de las religiones

· reconocimiento del catolicismo como la religión del Estado

· la libertad de imprenta

· la libertad de enseñanza.

Jura de la regente María Cristina de Habsburgo (Francisco Jover, Joaquín Sorolla) - Click para agrandar

Sesión en el Congreso de 30 de diciembre de 1885. Obra de Francisco Jover y Joaquín Sorolla, 1890-1897. Senado, Madrid.

Jura de la Constitución de 1876 por la Reina regente M. Cristina de Habsburgo, acompañada por las Infantas Mercedes y Teresa.

La Constitución es sostenida por Cánovas (Presidente del Gobierno), y el texto del juramento por el conde de Toreno (Presidente del Congreso).

La Constitución establecía un sistema bicameral diferenciado en cuanto al acceso a la condición de parlamentario.

El Congreso de los Diputados tenía un origen electivo abierto.

El Senado guardaría hasta el final una composición tripartita:

· senadores por derecho propio,

· senadores vitalicios nombrados por la Corona,

· senadores elegidos por las corporaciones del estado y mayores contribuyentes.

El 25 de diciembre de 1878 vio la luz una Ley electoral, que restableció por última vez en España un sufragio restringido basado en la riqueza y la instrucción.

Durante la Regencia de Dª María Cristina, la llegada al Gobierno de Sagasta permitió el restablecimiento del sufragio universal por Ley de 26 de junio de 1890 para los hombres mayores de 25 años y en pleno uso de sus derechos civiles.

La Constitución prescribía que las Cortes debían reunirse todos los años, pero no establecía un plazo mínimo en la duración de las sesiones anuales.

El Rey podía disolver simultánea o separadamente la parte electiva del Senado y el Congreso de los Diputados, pero en este caso, debía convocar y reunir al Cuerpo o Cuerpos disueltos dentro del plazo de tres meses.

Las competencias legislativas se articulaban en un derecho de iniciativa de los dos cuerpos colegisladores compartido con el Rey.

La función de control del Gobierno se basó en el principio de la doble confianza política y la fiscalización del comportamiento penal de los Ministros, que podían ser acusados por el Congreso y juzgados por el Senado.

El Título VI de la Constitución se denominaba “Del Rey y de sus Ministros” y declaraba al Rey inviolable.

Sus facultades eran ejercidas por Ministros responsables.

La Constitución canovista sólo menciona la compatibilidad del cargo de Ministro con el de miembro de las Cortes. El tiempo afianzó progresivamente al Ejecutivo como centro del poder político.

La vida de la Constitución transcurrió en tres etapas:

1. De 1875 a 1885 llamada la de Alfonso XII, el Pacificador, y que culminó con el Pacto del Pardo que contempla la alternancia en el poder de conservadores y liberales.

2. De 1885 a 1902, bajo la Regencia de doña María Cristina, marcada por la oligarquía, el caciquismo, el problema regional y, sobre todo, por la pérdida de las colonias en 1898, que permitió resonaran todas las voces.

3. La de Alfonso XIII, de 1902 a 1923, en la que el sistema político se mantiene pero se revisa.

Es la época de los problemas sociales y la progresiva caída de los cuatro bastiones de la Restauración:

1. En 1912, el asesinato de Canalejas rompe el turno de partidos

2. En 1917, la Asamblea de Parlamentarios evidencia la crisis de las Cortes

3. En 1923, el golpe de Estado de Primo de Rivera involucra al ejército y suspende la Constitución

4. En 1931, tras el fracaso de la Dictadura, sucumbe la Monarquía. 

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CONSTITUCIÓN DE 1931

El 9 de diciembre de 1931, el Presidente de las Cortes, Julián Besteiro, promulgó la Constitución de la Segunda República.

La República y la Constitución fueron la consecuencia inevitable de la dictadura agotada de Primo de Rivera.

La Constitución de 1931 se enmarca en el constitucionalismo europeo del período de entreguerras.

Es evidente la impronta de la Constitución alemana de Weimar en el diseño del sistema parlamentario y la de la Constitución de Austria de la época en lo que atañe a la formación de la justicia constitucional.

Constitución 1931 - Click para agrandar

Constitución española 1931. Pº Rº Adolfo de Sanjuán Montes. Manuscrito. 34 cm. Federico Reparaz

Constitución 1931, detalle de cierre - Click para agrandar

Detalle del broche de cierre de la encuadernación de la Constitución de 1931

Portada de la Constitución de 1931, Congreso de los Diputados - Click para alargar

Portada de la Constitución de 1931 (ejemplar del Congreso de Diputados)

Refleja otras influencias como la mejicana, ya que constitucionaliza los llamados derechos sociales y económicos.

Contempla unas Cortes unicamerales que chocaban con el modelo de Estado descentralizado, que la propia Constitución establecía. Un Estado de estructura federal tiene su representación en una Cámara Alta o Senado.

La Constitución de 1931 es un texto de extensión media, consta de 125 artículos, agrupados en nueve títulos, más uno preliminar.

El artículo primero de la Constitución define España como “una República democrática de trabajadores de toda clase, que se organiza en régimen de Libertad y de Justicia”.

Afirmar que “la República constituye un Estado integral, compatible con la autonomía de los municipios y las regiones“.

Nuestra historia constitucional recoge en este texto, por primera vez, un Estado distinto del unitario que había existido desde la Constitución de Cádiz hasta la Restauración canovista. Lo que se pretendió en 1931 fue superar los conceptos tanto unitarios como federales.

Los principios políticos que inspiran la Constitución de 1931 son:

· la democracia,

· el regionalismo,

· el laicismo y

· la economía social.

El carácter democrático de la Constitución se refleja en la proclamación de la soberanía popular, que se consagra en el sufragio universal, así como en las formas de democracia directa y en las instituciones representativas.

Los principios democráticos se plasman también en una amplia declaración de derechos y en la división e interrelación de los poderes del Estado.

Junto a los derechos políticos y civiles clásicos de las constituciones liberales del siglo XIX, se recogen los derechos sociales y económicos y, lo que es igualmente importante, un sistema de garantías de todos los derechos que culmina en el Tribunal de Garantías Constitucionales.

Clara Campoamor fue la impulsora del voto femenino.

Este elemento democrático tiene su expresión en la composición de las Cortes, que se eligen por sufragio universal igual, libre, directo y secreto.

La Constitución republicana reconoce por primera vez el voto de la mujer en condiciones de igualdad con el hombre.

Entre las facultades de las Cortes se encuentran:

· la potestad legislativa,

· el control del Gobierno a través de la moción de censura

· el nombramiento del Presidente de la República, que se realiza junto a compromisarios elegidos por los ciudadanos.

En lo que a la distribución de los poderes se refiere, los constituyentes de 1931 fortalecieron al Parlamento frente al Ejecutivo y a la Jefatura del Estado.

El Presidente de la República tiene atribuciones muy relevantes:

· nombrar al Jefe del Gobierno,

· facultad de disolución del Parlamento,

· importantes competencias en la aprobación de las leyes.

· si los proyectos de ley no son urgentes, pueden ser devueltos a la Cámara para una nueva deliberación.

La cuestión religiosa había venido siendo un problema disgregador en toda nuestra historia constitucional.

El artículo tercero de la Constitución afirma que “el Estado no tiene religión oficial“, en contraposición con las constituciones anteriores que habían proclamado la unidad religiosa.

El artículo 27 establece la libertad de conciencia y de culto.

El artículo 26 suprimía todo apoyo económico estatal a la Iglesia Católica y a las órdenes religiosas, que pasaban a tener la condición de asociaciones, prohibiéndoseles el ejercicio de la enseñanza.

El artículo 44 declara que la riqueza está subordinada a los intereses de la economía nacional, constitucionalizando el Estado que podía expropiar en base a un supremo interés social.

El artículo 45 garantiza que el patrimonio artístico nacional quede bajo la tutela del Estado.

El artículo 46 regula la protección del trabajo en un amplio abanico de prestaciones sociales y el artículo 47 se refiere a la política agraria.

La Constitución de 1931 ha sido una de las más polémicas de nuestra historia. Para unos fue “la más terminante y rigurosa expresión del realismo español” y para otros representó “un modelo teórico y doctrinal” que no tomó suficientemente en cuenta a la sociedad de su época.

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CONSTITUCIÓN DE 1978 – CONSTITUCIÓN DEL CONSENSO

Don Juan Carlos de Borbón inició su reinado dentro del sistema de las Leyes Fundamentales del anterior régimen, las cuales incluían la posibilidad de su modificación.

Esto permitió que el establecimiento de un nuevo sistema democrático se hiciese sin traumas; valiéndose de los instrumentos de la legalidad anterior, como eran las Cortes Españolas.

El 18 de noviembre de 1976, aprobaron la Ley para la Reforma Política, que culminó en la Constitución de 1978.

El 15 de junio de 1977 las elecciones para constituir las Cortes que habrían de elaborar y aprobar la Constitución hoy vigente.

Formadas las nuevas Cortes por las dos Cámaras, Congreso y Senado, previstas en la Ley para la Reforma Política, se eligió la Comisión Constituyente del Congreso, que, a su vez, designó la Ponencia integrada por los diputados señores:

· Gabriel Cisneros (UCD),

· Manuel Fraga (AP),

· Miguel Herrero Rodríguez de Miñón (UCD),

· Gregorio Peces-Barba (Socialistas del Congreso),

· José Pedro Pérez Llorca (VCD),

· Miguel Roca Junyent (Minoría Catalana) y

· Jordi Solé Tura (Grupo Comunista).

Constitución de 1978 - Click para alargar

Constitución de 1978

Constitución de 1978 - Click para agrandar

Constitución de 1978. Reforma. Existen dos reformas: una en 1992 y otra en 2011

 

La Ponencia redactó dos proyectos, el segundo después de recibir 3100 enmiendas.

Discutido el texto por la Comisión y el Pleno del Congreso, por los mismos organismos del Senado y por la Comisión Mixta encargada de resolver las discrepancias entre ambas Cámaras, fue definitivamente aprobado por éstas y por abrumadora mayoría en el referéndum celebrado el 6 de diciembre de 1978.

Sanción regia de la Constitución de 1978 por el Rey D. Juan Carlos I. Con la sanción terminaban su andadura las Cortes previstas por la Ley para la Reforma Política de 1976.

El texto constitucional que se acaba de aprobar mantiene aspectos esenciales como su carácter bicameral.

La Constitución de 1978 proclama como principio originario la soberanía del pueblo español, constituido en un Estado social y democrático de derecho.

A ese principio corresponde la declaración de derechos y libertades, así como al pluralismo “ninguna confesión tendrá carácter estatal“, aunque “los poderes públicos mantendrán relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones”.

Dos cuestiones clave son la libertad de enseñanza y la libertad de empresa. Ambos principios son proclamados explícitamente, pero con patente apertura a criterios muy diversos en su aplicación.

La Monarquía es parlamentaria y entendida como forma de Estado más que como forma de Gobierno.

La Corona se sitúa en la esfera de la influencia y el prestigio más que en la de los poderes políticos específicos.

El protagonismo político corresponde al Gobierno, juntamente con las Cortes Generales, formadas por el Congreso y el Senado, en los que el pueblo aparece representado por los partidos políticos.

Por primera vez figuran en una constitución española los partidos políticos. (Las anteriores, de 1876 y 1931, los ignoraban, aunque fuesen una realidad de primer orden).

Detalle de la Constitución de 1978 - Click para alargar

Detalle de la Constitución de 1978

La gran novedad de la Constitución de 1978 es el reconocimiento pleno de las Comunidades Autónomas a las que se refiere ya en su artículo segundo, según el cual la Constitución se fundamenta en “la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran”.

A diferencia de lo que sucedió con la Segunda República, en la que sólo llegaron a aprobarse varios Estatutos de Autonomía, en las últimas décadas se ha generalizado el proceso de descentralización política y administrativa iniciado en 1978, existiendo en la actualidad diecisiete Comunidades Autónomas plenamente consolidadas.

El Congreso de los Diputados tiene la primacía como órgano legislativo y político.

La función del Senado es ser la Cámara de representación territorial o de las Autonomías.

La Constitución de 1978 ha sido aceptada por todos y elaborada por todos, fruto de un espíritu de concordia y realismo, gracias al cual, en todos los puntos debatidos, incluso en los más delicados, se pudo llegar a resultados positivos.

Durante el debate constitucional fue descrita como la constitución del consenso; una vez promulgada hubo quien la presentó como hecho único en la historia de España, como demostración de que “no hay dos Españas irreconciliables en permanente confrontación”.

El “milagro de la transición” y el “milagro de la Constitución”.

La primera reforma constitucional (1992) consiste en añadir, en el artículo 13.2, la expresión “y pasivo” referida al ejercicio del derecho de sufragio de los extranjeros en elecciones municipales.

La segunda reforma constitucional (2011) consiste en sustituir íntegramente el artículo 135.

El Congreso de los Diputados inició la publicación del Portal de la Constitución con ocasión del 25 aniversario de la misma. 

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Bibliografía:

www.congreso.es

 

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Constituciones Españolas de 1812 a 1978 – ANEXO –

María Teresa García Pardo

Doctora en Historia del Arte

Constituciones Españolas: de 1812 a 1978

ANEXO

 

Constituciones-Españolas

 

 

 

CONSTITUCIONES ESPAÑOLAS: 1812 – 1978

Las Constituciones españolas originales se custodian en el Archivo del Congreso de los Diputados.

La página web presenta estudios divulgativos sobre cada una de las constituciones y enlaces a los textos de las mismas en el formato original manuscrito o en ediciones impresas.

Las constituciones españolas de los siglos XIX y XX son:

  1. 1812
  2. 1837
  3. 1845
  4. 1869
  5. 1876
  6. 1931
  7. 1978

CONSTITUCIÓN DE CÁDIZ DE 1812 – LA PEPA

 

Constitución de 1812

 

Constitución de 1812 (Impresa)

 

Estatuto de Bayona

 

Manifiesto de los Persas

 

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CONSTITUCIÓN DE 1837

 

Constitución de 1837

 

Mayoría de edad de Isabel II

 

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CONSTITUCIÓN DE 1845

 

Constitución de 1845

 

 

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CONSTITUCIÓN DE 1869

 

Constitución de 1869

 

Proyecto de Constitución Federal de 1873

 

Ley Acta de aceptación del trono de España por su S.A.R. Amadeo de Saboya

 

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CONSTITUCIÓN DE 1876

 

Constitución de 1876

 

Ley de 25/12/1878 – Primera Parte. Ley electoral

 

Ley de 25/12/1878 – Segunda Parte. Ley electoral

 

Ley de 26/06/1890. Ley electoral. (Primera Parte)

 

Ley de 26/06/1890. Ley electoral. (Segunda Parte)

 

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CONSTITUCIÓN DE 1931

 

Constitución de 1931

 

Ley organizando el Tribunal de Garantías Constitucionales, 07/06/1933 (Primera Parte)

 

Ley organizando el Tribunal de Garantías Constitucionales, 07/06/1933 (Segunda Parte)

 

Ley relativa a Confesiones y Congregaciones religiosas. 17/05/1933

 

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CONSTITUCIÓN DE 1978 – CONSTITUCIÓN DEL CONSENSO

 

Constitución de 1978

 

Reforma del artículo 13.2

 

Reforma del artículo 135

 

Ley para la reforma política. Ley 1/1977

 

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Bibliografía:

www.congreso.es

 


Heracles o Hércules latino

HERACLES DE TEBAS, HÉRCULES LATINO

Dra. María Teresa García Pardo

Doctora en Historia del Arte

Nota: Dada la extensión del documento, se recomienda leerlo on line o descargarlo a través del enlace que aparece al final

 

 

Viaje a Nápoles, Costa Amalfitana y Capri. 2015 - Museo Arqueológico de Nápoles - Hércules Farnesio - Hércules en reposo

Hebe - s.-XIX - Museo del Prado, Madrid -

Hércules Farnesio – Hércules en reposo

Viaje a Nápoles, Costa Amalfitana y Capri. 2015

Museo Arqueológico de Nápoles

Hebe – s.-XIX

Museo del Prado – Madrid

Tadolini, Adamo (Bolonia, 1788 – Roma, 1868)

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En la Mitología el tiempo de los héroes se denomina Época heroica y abarca desde el nacimiento de Heracles hasta el final de la Guerra de Troya.

Los héroes acometen grandes hazañas, lidian con seres fantásticos, fundan ciudades y son objetos de culto.

Heracles, a quien los romanos llamaban Hércules, es el héroe divino, el más célebre y popular de toda la Mitología clásica.

En sus orígenes, el hijo de Anfitrión y Alcmena se llamaba Alcides o Alceo, nombre de su abuelo, que evoca la idea de fuerza física.

Heracles es el nombre que le impuso el dios Apolo y la Pitia cuando pasó a ser servidor de Hera y se vio sometido a los trabajos que la diosa ordenó que se le impusieran.

Tras matar a sus propios hijos, nacidos de su esposa Mégara, la Pitia le ordenó que tomase el nombre de Heracles, que significa “la gloria de Hera”, porque los trabajos que iba a emprender glorificarían a la diosa.

Nació en Tebas, pero siempre considerará al Peloponeso y a la Argólide, como su verdadera patria.

Heracles es hijo de Zeus y de Alcmena, una mujer moral descendiente de Perseo.

Zeus, aprovechando la ausencia de su esposo Anfitrión, tomó su forma y aspecto para engañar a Alcmena y así engendró al héroe en una larga noche prolongada por orden suya.

Al día siguiente Anfitrión volvió de la expedición y engendró un segundo hijo, Ificles, hermano gemelo del héroe. Anfitrión se resignó a ser el padre putativo del niño divino.

Zeus afirmó que el niño que nacería del linaje de Perseo reinaría en Argos. Pero Hera, celosa de Alcmena, obtuvo de su hija Ilitía, diosa de los alumbramientos, que se retrasase el nacimiento de Heracles y se adelantase el de su primo Euristeo.

Para que el héroe pudiera ser inmortal, Hermes acercó al niño al seno de la diosa Hera mientras dormía.

Cuando ésta se despertó le apartó, pero ya era demasiado tarde. La leche que fluyó de su pecho dejó en el cielo la estela de la Vía Láctea.

 

RUBENS. EL NACIMIENTO DE LA VÍA LÁCTEA

Museo del Prado. 1636 – 1638. Óleo sobre lienzo, 181 x 244 cm.

La historia del nacimiento de la Vía Láctea se narra en diversas obras entre las cuales está Ovidio en el primer libro de sus Metamorfosis (168-171).

Sin embargo éste relato es bastante somero de tal forma que, en el caso del lienzo pintado por Rubens, la fuente es el Poeticon Astronomicon de Higinio.

La leche de Juno convertía a quienes la tomaban en inmortal, por lo que Júpiter colocó allí a Hércules, hijo del dios y de la mortal Alcmena.

Rubens. El nacimiento de la Vía Láctea

RUBENS. LA VÍA LÁCTEA. 1636-1638. MUSEO DEL PRADO, MADRID

Higinio narra como la fuerza del niño hizo despertarse a la diosa, quien, al lanzarle lejos, hizo que su leche se derramara hasta crear la Vía Láctea.

En el lienzo el bebé no es arrojado, sino que la leche sale disparada, lo que hace pensar en una reinterpretación de la narración por parte del artista.

Se introduce a la figura de Zeus (Júpiter) como testigo del suceso, a cuyos pies aparece el águila con los rayos en las garras.

Detrás de Hera aparece su carro de oro tirado por pavos reales, el elemento iconográfico de la esposa de Zeus (Júpiter).

La celosa Hera envió dos enormes serpientes a la cuna de los niños. Ificles empezó a llorar, pero Heracles con sólo 8 ó 10 meses las estranguló con sus poderosas manos. Así Anfitrión se dio cuenta de que Heracles era hijo de un dios.

 

HÉRCULES NIÑO. Primer tercio del siglo XVII. Pórfido, 79 x 72 cm.

 

Hércules niño

HÉRCULES NIÑO. Primer tercio del siglo XVII. Pórfido, 79 x 72 cm. Museo del Prado

En el altorrelieve aparece la figura de Hércules niño, de tamaño natural, encima de su cuna, luchando con una serpiente.

Se muestra gran habilidad técnica por la dificultad de trabajar el pórfido. El hecho de mezclar materiales de distintos colores, aumentando el valor decorativo y es típico del arte Barroco.

 

BIOGRAFÍA DE HERACLES

 

Heracles significa la gloria de Hera. Con el tiempo la diosa se reconcilió con él y se convirtió en su madre inmortal.

En la formación de Heracles intervinieron:

  • Anfitrión, que le enseñó a conducir el carro de guerra.
  • Radamantis quien, como cretense, era un hábil arquero.
  • El Dioscuro Cástor, que le enseñó el manejo de las armas.
  • Lino, que le introdujo en el arte de la música.

 

Su fuerza y su carácter colérico se manifestaron pronto.

A los 18 años realizó su primera hazaña al matar al león de Citerón, fiera devastadora para los rebaños de su padre Anfitrión y del rey Tespio, de un país cercano a Tebas.

Se instaló en el palacio real de Tespio y el monarca, que deseaba tener nietos del héroe, cada noche le envió a cada una de sus 50 hijas, así llegó a ser padre de 50 hijos, los Tespiadas.

Al cabo de esos 50 días consiguió matar al león.

El rey de Tebas, Creonte, le concedió la mano de su hija Mégara. Con ella tuvo varios hijos a los que mató con sus propias manos como consecuencia de un acceso de locura que le envió Hera, que quería que se trasladase a Argos y se pusiera al servicio de Euristeo.

Tras el parricidio intentó suicidarse, pero intervino el prudente héroe Teseo y se le llevó a Atenas. Teseo es el símbolo de la prudencia y la mesura áticas frente a la violencia doria.

El contenido del documento completo es le siguiente:

  • HERACLES DE TEBAS, HÉRCULES LATINO
  • RUBENS. EL NACIMIENTO DE LA VÍA LÁCTEA
  • HÉRCULES NIÑO. Primer tercio del siglo XVII
  • BIOGRAFÍA DE HERACLES
  • LOS DOCE TRABAJOS DE HERACLES
  • 1 – EL LEÓN DE NEMEA, NIETO DE TIFÓN
  • FRANCISCO DE ZURBARÁN (Badajoz, 1598 – Madrid, 1664)
  • HÉRCULES LUCHA CON EL LEÓN DE NEMEA
  • 2 – LA HIDRA DE LERNA, HIJA DE TIFÓN
  • 3 – EL JABALÍ DE ERIMANTO
  • 4 – LA CIERVA DE CERINIA
  • BARCELÓN Y ABELLÁN, JUAN (Lorca, 1739 – Madrid, 1801)
  • HÉRCULES ALCANZA AL CIERVO DE LOS PIES DE BRONCE
  • TALLA DULCE O GRABADO A BURIL
  • 5 – LAS AVES DEL LAGO ESTINFALO, ARCADIA
  • BARCELÓN Y ABELLÁN, JUAN (Lorca, 1739 – Madrid, 1801)
  • 6 – LOS ESTABLOS DE AUGIAS, EN EL PELOPONESO
  • ZURBARÁN. HÉRCULES DESVÍA EL CURSO DEL RÍO ALFEO
  • 7 – EL TORO DE CRETA
  • ZURBARÁN. HÉRCULES Y EL TORO DE CRETA
  • 8 – LAS 4 YEGUAS DEL REY DIOMEDES EN TRACIA
  • 9 – EL CINTURÓN DE LA REINA DE LAS AMAZONAS
  • 10 – LOS BUEYES DEL GERIONES O GERIÓN
  • 11 – EL CAN CERBERO DE TRES CABEZAS
  • HÉRCULES SE LLEVA A CERBERO
  • 12 – LAS MANZANAS DE ORO DEL JARDÍN DE LAS HESPÉRIDES, EL REGALO DE BODA DE GEA A HERA
  • ARANJUEZ, JARDÍN DEL PARTERRE
  • ATLANTE. PALACIO DUCAL DE VENECIA
  • HÉRCULES FARNESIO. MUSEO ARQUEOLÓGICO, NÁPOLES
  • HÉRCULES Y LA REINA ÓNFALE
  • HERACLES Y ÓNFALE, MUSEO DEL PRADO
  • MATRIMONIO, MUERTE Y APOTEOSIS DE HERACLES
  • HEBE
  • Tadolini, Adamo (Bolonia, 1788 – Roma, 1868)
  • ICONOGRAFÍA DE HÉRCULES
  • ANNIBALE CARRACCI. HÉRCULES EN LA ENCRUCIJADA
  • PACHECO. LA APOTEOSIS DE HÉRCULES. 1603-1604. SEVILLA
  • BIBLIOGRAFÍA

 

Sigue leyendo:

 

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La pintura del Renacimiento Italiano

María Teresa García Pardo

Doctora en Historia del Arte

La Pintura en el Renacimiento Italiano

Este documento fotográfico, sobre la pintura del Renacimiento Italiano, ha sido elaborado para los alumnos de la UNED como complemento a las clases que imparto en el Grado de Historia del Arte y está dedicado a las personas que nos acompañan en los viajes culturales en los que hemos obtenido la casi totalidad de las fotografías que en él se muestran, así como a los visitantes y suscriptores de este blog.

En esta entrada describiré brevemente tres de las obras más importantes del documento, cuyas fotos pueden ser ampliadas haciendo click en ellas.

Dirección y selección: María Teresa García Pardo.

Página web – blog: https://maitearte.wordpress.com

Fotografías: Eduardo Benito. Realizadas en los viajes a Italia entre los años 2012 y 2018. Maquetación y corrección de fotografías.

Agradecimientos: Fotos obtenidas de Wikipedia. Las fotos referentes a pinturas, que no se encuentran en los museos visitados en los viajes culturales, han sido obtenidas de Wikipedia y son de dominio público.

Roma 2017 - Museo Vaticano - La Escuela de Atenas - Rafael - c. 1509-12

Composición del marco original existente en la estancia vaticana donde se encuentra la obra y la foto de la escuela de Atenas de Wikipedia para reproducir la imagen tal y como está en la realidad.

Estancias Vaticanas – La Escuela de Atenas – Rafael – c. 1509-12

Todo dimana Renacimiento: el arco de medio punto, la bóveda de casetones y la perspectiva. Podemos ver las esculturas de Apolo (luz) a la izquierda y Atenea (sabiduría) a la derecha.

El eje compositivo está ocupado por Platón y Aristóteles. Platón porta el Timeo y levanta el dedo hacia el cielo, ya que la sabiduría proviene de ahí.

A su lado Aristóteles sostiene la Ética, y su brazo indica a la Tierra como única fuente de conocimiento.

En el lado izquierdo aparece Sócrates, junto a unos jóvenes entre los que aparece Alejandro. Averroes lleva un turbante blanco.

Heráclito apoya el codo en el suelo. Diógenes aparece tendido sobre la escalinata.

A la derecha, Euclides utiliza el compás y Tolomeo sostiene el globo terráqueo.

Platón tiene los rasgos de Leonardo.

Heráclito los de Miguel Ángel.

Euclides los de Bramante.

Rafael se autorretrata como un joven con gorra negra en el extremo derecho.

La obra artística es entendida como un discurso mental, no sólo manual.

 

En este laborioso documento encontramos a los principales pintores del Renacimiento Italiano:

  • Masaccio (1401-1428),
  • Paolo Uccello (1397-1475)
  • Fra Angélico (1387-1455)
  • Andrea del Castagno (1423-1457)
  • Piero della Francesca (c. 1420-1492)
  • Benozzo Gozzoli (1420-1498)
  • Fra Filippo Lippi (c.1406-1469)
  • Andrea del Verrocchio (1455-1488)
  • Sandro Botticelli (1446-1510)
  • Domenico Ghirlandaio (1449-1494)
  • Pietro Perugino (1445-1523)
  • Andrea Mantegna (c.1431-1506), cuñado de los Bellini
  • Antonello da Messina (c.1430-1479)
  • Donato Bramante (1444-1514)
  • Leonardo da Vinci (1452-1519)
  • Miguel Ángel Buonarroti (1475-1564)
  • Rafael Sanzio (1483-1520)
  • Parmigianino (1503 – 1540)
  • Giulio Romano (c.1499-1546)
  • Andrea del Sarto (Florencia, 1486-1530)
  • Bronzino (1503-1572)
  • Giorgio Vasari (1511-1574)
  • Correggio (1489-1534)

Florencia 2018 - Los Uffizi - Tondo Doni - Miguel Ángel - 1506  

Los Uffizi – Tondo Doni – Miguel Ángel – 1506

Esta pintura circular, de 120 cm., es temple sobre tabla y en primer plano aparece la Sagrada Familia.

Es una composición serpentinata, donde se exalta el volumen escultórico de las figuras y el impactante contraposto de María.

En el centro, a la derecha, aparece San Juan niño con la iconografía de la Cruz, que simboliza el sacramento del Bautismo, ya que sólo a través de él se puede salvar el alma.

Los desnudos del fondo representan el mundo pagano que esperan sumergirse en el Jordán para ser bautizados.

 

Apartado dedicado a La Última Cena:

  • Última cena- Fra Angelico – c. 1450
  • Cenáculo – Andrea del Castagno – c . 1447
  • Cenáculo de Castagno, perspectivas de tamaño
  • Cenacolo di Ognissanti – Ghirlandaio – 1480 – Florencia
  • Cenáculo – Ghirlandaio – 1486 – Museo de San Marcos
  • Cena de Leonardo – Santa Maria delle Grazie
  • La última cena – Giorgio Vasari – c. 1546 – Santa Croce

Milan 2017 - Cena de Leonardo - Santa Maria delle Grazie - Leonardo da Vinci - 1494-98

Cena de Leonardo – Santa Maria delle Grazie – Leonardo da Vinci – 1494-98

La Última Cena es la única pintura mural de Leonardo. Mide 460 cm. x 880 cm. y está realizada con témpera y óleo sobre yeso.

En ella Leonardo plasmó el momento en el que Cristo anunció que uno de sus apóstoles le iba a traicionar, captando diferentes emociones humanas: estupor, ira, miedo, incredulidad, etc.

En la habitación Leonardo situó una larga mesa, en cuyo centro compositivo aparece Cristo con seis apóstoles a cada lado formando grupos de tres en tres.

Judas aparece con la tez oscura, Juan es un joven imberbe y Pedro lleva un cuchillo para defender a Cristo.

Jesús es el centro de todas las líneas de perspectiva. Sus brazos abiertos y su mirada tranquila equilibran la composición.

Leonardo utilizó personas reales como modelos para sus personajes.

Con esta iconografía la cena de Leonardo se convirtió en la pintura de referencia del Renacimiento.

 


El Greco, Doménico Theotocópuli

María Teresa García Pardo

Doctora en Historia del Arte

El Greco, Doménico Theotocópuli

(Candía, Creta, 1541 – Toledo, 1614)

N.B. Debido a la extensión del documento, en esta entrada sólo aparece la biografía de El Greco. El documento completo se puede leer y descargar al final del mismo

El Greco. El caballero de la mano en el pecho

El Greco nació en la capital de la isla de Creta, Heraklion, territorio de la República de Venecia, en el seno de una familia griega, probablemente católica.

Se formó como pintor de iconos en la tradición tardobizantina y utilizaba grabados del renacimiento italiano.

Su familia posiblemente era ortodoxa y puede que se mantuviera en su fe toda la vida, pero se convirtió en católico al ir a Venecia, ya que un pintor ortodoxo no hubiese prosperado en Italia.

Tuvo un hermano diez años mayor que él, que era cobrador de impuestos y no lo desempeñó correctamente y terminó en la cárcel.

En 1556 murió su padre, cuando Doménico tenía sólo 15 años y su hermano mayor fue su protector. Pero los problemas económicos de su hermano hicieron que años después buscara la protección del pintor, cuando tenía fama en Toledo, y en su casa murió en 1604.

Abandonó Creta para no volver jamás y no sabemos si dejó allí familia.

En 1563 era ya maestro de pintura y en 1566 solicitaba permiso para que se le tasara un icono de la Pasión, para poder venderlo.

La pintura de iconos era encorsetada y él necesitaba mayor libertad.

Se vendió una pintura suya por un precio muy alto en una lotería “La pasión de Nuestro Señor” y con el dinero que obtuvo pudo ir a la metrópolis, Venecia, que era la escuela más atractiva del momento.

En 1567 llega a Venecia, donde residió hasta 1570 y donde pudo aprender el estilo de Tiziano desde fuera de su taller.

Fue muy feliz en Venecia. Veía como trabajaban los maestros y aprendió de Tiziano y Tintoretto. Esto le hizo dar un paso extraordinario en la visión del color y la luz.

En Venecia había grandes figuras y no consiguió el éxito, pero los rojos de Tiziano embargaron su alma.

En Venecia se afianzó en el dominio del empleo del color, la perspectiva, la anatomía y la técnica del óleo, aunque no abandonará por completo sus usos tradicionales.

Tras un viaje de estudios por Italia: Padua, Vicenza, Verona, Parma y Florencia, se instaló en Roma.

Florencia fue su siguiente etapa: Miguel Ángel, Botticelli, etc. El aprende de todos y lo fusiona en su mente, creando su propio estilo.

1570, Roma será su siguiente etapa italiana. En ella conoció al cardenal Alejandro Farnesio.

En Roma conoció a Chacón, un canónigo toledano, y a D. Luis de Castilla y oyó hablar del gran proyecto del rey Felipe II, El Escorial.

El Greco despreció la obra de Miguel Ángel, el gran genio del Renacimiento, y esto fue el gran escollo que le generó grandes enemistades, aunque Miguel Ángel le influirá siempre.

Cuando el Papa Gregorio XIII dijo que había que eliminar el Juicio Final de Miguel Ángel por considerarlo indecente, El Greco dijo que sería bueno que lo hiciesen porque ahora lo podría hacer él mejor, dejando a todos estupefactos.

Doménico decía que Miguel Ángel pintó esculturas en la Sixtina y le expulsaron inmediatamente de Roma.

En Roma permaneció hasta 1576, en contacto con el círculo intelectual del cardenal Alejandro Farnesio, que frecuentaban diversos religiosos y hombres de letras españoles, e inicialmente estuvo alojado en el ático de su palacio.

En 1572 fue expulsado de la servidumbre del cardenal e ingresó, con derecho a abrir su propio taller, en la asociación gremial romana, la Academia de San Lucas.

Trabajó preferentemente desde entonces como retratista y en pequeñas obras religiosas para clientes particulares, sin éxitos de envergadura, por lo que decidiría emigrar.

Decidió venir a España, a la Corte de Felipe II, el país más poderoso del mundo, para decorar el Monasterio de El Escorial.

En España se encontraba en la primavera de 1577, primero en Madrid y luego en Toledo.

El Greco llegó a Toledo, que era un hervidero de espiritualidad, y mantenía el crisol de las tres culturas que le hicieron famoso.

En Toledo, ciudad imperial con Carlos V, El Greco se convirtió en el genio precursor de las vanguardias.

D. Luis de Castilla, hijo natural del Deán de la catedral de Toledo, D. Diego de Castilla, será el patrocinador principal de El Greco.

El artista tasaba muy alto sus pinturas y fue muy polémico. Sus precios fueron muy elevados para la época, pero le hicieron muchos encargos.

En Toledo tuvo contratos con la catedral y el monasterio de Santo Domingo el Antiguo. Sus primeros lienzos fueron “el Expolio” para la catedral, que tuvo un pleito largo y costoso, que tardó años en cobrar y tres retablos para el monasterio, de los que dos lienzos se conservan en el Museo del Prado.

El Retablo Mayor de Santo Domingo el Antiguo presenta unas figuras que claramente son herencia del genio florentino, Miguel Ángel, a pesar de las críticas que hizo de él.

En 1578 nació su hijo Jorge Manuel Theotocópuli, fruto de una relación efímera con Jerónima de las Cuevas, mujer que procedía del medio artesanal toledano.

Se cree que ella murió tras el parto, ya que no se vuelven a tener noticias suyas y Doménico dio su apellido a su hijo Jorge Manuel.

No existen noticias sobre el matrimonio entre ambos, creyéndose que Doménico ya estaba casado en Italia y que Jorge Manuel era hijo natural, refiriéndose a él en una ocasión como “sobrino” apelativo que se utilizaba en la época para referirse a los bastardos.

Desde esta fecha, Doménico “El Griego” reside en Toledo, de donde saldrá en escasas ocasiones, siempre por motivos laborales.

Tuvo nueve pleitos documentados, incoados por él mismo o por algunos de sus clientes, ya fuera a causa del valor y precio por el que se tasaban sus lienzos o por las quejas, de orden técnico o por razones iconográficas, que levantaron algunos de ellos, como el propio “Expolio” o “la Virgen de la Caridad de Illescas” (Toledo), al inicio y final de su carrera.

Tras ser rechazado en 1584, por Felipe II y la congregación jerónima escurialense, su encargo de “El Martirio de San Mauricio” para uno de los altares de la basílica, El Greco amplió su taller.

Inició la producción de retablos y lienzos, para conventos y parroquias de la ciudad y del arzobispado toledano.

También realizaba cuadros de pequeño formato para una clientela de carácter privado.

Sus principales trabajos consistieron en la ejecución de retablos para monasterios, parroquias y capillas:

· la parroquia de Talavera la Vieja (Cáceres),

· la capilla de San José y la capilla del Colegio de San Bernardino de Toledo,

· el Colegio de la Encarnación o de doña María de Aragón de Madrid,

· la iglesia del Hospital de Nuestra Señora de la Caridad de Illescas,

· la capilla Oballe de la parroquia de San Vicente Mártir o los del Hospital de San Juan Bautista o Tavera de Toledo, que dejó sin acabar a la hora de su muerte. Contrató, a veces con su hijo, otros muchos que nunca llegó a ejecutar, como el del monasterio de Nuestra Señora de Guadalupe (Cáceres).

En sus últimas obras, El Greco proyectó de forma innovadora conjuntos artísticos plurales, en los que se combinaban la arquitectura y las esculturas de los retablos con sus lienzos y otras telas empotradas en muros o bóvedas, concibiéndolos como complejos sistemas formales y visuales que debieron producir, hoy es difícil encontrar alguno en su estado original, efectos fascinantes.

La arquitectura le interesó a lo largo de su carrera española y, a pesar de no diseñar ningún edificio, adoptó una postura de oposición al arquitecto real Juan de Herrera y sus fieles seguidores.

El Greco vivió un ambiente refinado, gastando más de lo que ingresaba por su trabajo, y rodeado por la intelectualidad académica toledana y un breve grupo de amigos italianizados y helenistas.

Doménico era un sibarita y llevaba un fastuoso tren de vida, como indica Jusepe Martínez: “ganó muchos ducados, pero los despilfarró en una vida ostentosa; incluso mantenía a músicos asalariados en su casa de modo que pudiera gozar de estos placeres mientras comía”. Pacheco observó que “era extraordinario en todo y tan extravagante en sus pinturas como en sus costumbres”.

El Greco murió sin dictar testamento el 7 de abril de 1614, dejando una obra elogiada por los poetas Luis de Góngora y fray Hortensio Félix Paravicino.

Se rechazaban sus obras por el carácter inapropiado de sus realizaciones religiosas y por sus colores fuertes.

Su arte, repudiado por la Ilustración del XVIII, fue redescubierto por los pintores franceses del siglo XIX, por una interpretación acorde con sus propios intereses, iniciándose la apropiación españolista del hasta entonces tenido por un griego discípulo de Tiziano.

La Generación del 98 lo entendió como representación del espíritu religioso español del Siglo de Oro, en su vertiente literaria de la época: la mística de Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz.

Las corrientes pictóricas de comienzos del siglo XX le vieron como un precedente libre, opuesto a la imitación mecánica de la realidad.

En la actualidad, se interpreta la pintura de El Greco como la de un pintor intelectual y filósofo, que se tuvo por “genio“, ajeno a las preocupaciones de los devotos y eruditos contemporáneos.

Estuvo al servicio de la Contrarreforma en la España de Felipe II y Felipe III y a contracorriente con una pintura personalísima, que plasmó en anotaciones personales en libros de su rica biblioteca, como en los márgenes de las “Vidas”, de Giorgio Vasari y de “Architettura”, de Vitrubio.

El Museo del Prado conserva también lienzos del “Retablo del colegio de los agustinos de Doña María de Aragón” (1596-1600), como “La Anunciación”, “El Bautismo de Cristo” y “La Crucifixión”, así como dos “La Resurrección de Cristo” y “Pentecostés” cuya adscripción a este retablo es muy discutible.

Más tardío es “Adoración de los pastores” (1612), procedente de su “Retablo funerario de Santo Domingo el Antiguo“.

Otras obras se han supuesto iniciadas por Doménico y concluidas, tras su muerte, por su hijo Jorge Manuel y el taller de Toledo, obras, por lo tanto, muy tardías y restauradas.

Sus figuras se hacen cada vez más estilizadas, en un estilo manierista muy personal con figuras desproporcionadas, colores violentos y vibrantes y fuertes escorzos, que consiguen calar profundamente en la mística sociedad toledana.

Fue enterrado en la iglesia del convento de Santo Domingo el Antiguo en un altar cedido en 1612 por las monjas “para siempre jamás” a cambio de 32.000 reales condonados por un monumento para la Semana Santa y por el compromiso de decorar el altar. Para ello realizó la Adoración de los pastores que hoy guarda el Museo del Prado.

A partir de estas noticias existen dos hipótesis: sigue en Santo Domingo enterrado junto a su nuera, Alfonsa de los Morales, cubiertas las tumbas por construcciones posteriores, o en 1618 fueron trasladados su cuerpo y el de su nuera a la iglesia de San Torcuato, cuyas obras estaba dirigiendo Jorge Manuel.

Esta iglesia toledana ha desaparecido por lo que no sabemos en la actualidad dónde se encuentra el cuerpo del pintor.

Su vida se resume en unos versos de su buen amigo el poeta Fray Hortensio Félix Paravicino: “Creta le dio la vida y los pinceles, Toledo mejor patria, donde empieza a lograr con la muerte eternidades”.

El entierro del señor de Orgaz - El Greco

El guion del documento completo es el siguiente:

  • Martirio de San Mauricio, El Escorial
  • San Mauricio, Patrón de la Orden del Toisón de Oro
  • El Expolio de Cristo, Catedral de Toledo
  • El Entierro del Señor de Orgaz
  • Don Gonzalo Ruiz de Toledo
  • El Cielo y la Tierra
  • El Cielo
  • La Anunciación, Museo del Prado
  • La Trinidad, Museo del Prado
  • El Caballero de la Mano en el Pecho
  • El Greco (y Taller) la Santa Faz
  • Greco y Taller. La Coronación de la Virgen
  • Bautismo de Cristo. Museo del Prado
  • La Crucifixión. Museo del Prado
  • La Resurrección de Cristo. Museo del Prado
  • La Anunciación. Museo del Prado
  • La Sagrada Familia, Santa Ana y San Juanito. Museo del Prado
  • Pentecostés. Museo del Prado
  • El Greco en Illescas (1603-1605)
  • Hospital de la Caridad
  • Santuario de la Caridad, Illescas, Toledo
  • San Ildefonso (606- 669). Obispo de Toledo
  • Milagro del Encuentro con la Virgen
  • San Ildefonso
  • La Coronación de la Virgen, la Anunciación y la Natividad
  • Epimeteo, Museo del Prado
  • Pandora, Museo del Prado
  • Adoración de Los Pastores. Museo del Prado
  • San Sebastián. Museo del Prado
  • El Greco. Expulsión de los mercaderes
  • Iglesia de San Ginés, Madrid

 

La Coronación

 


 

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El Baptisterio de Florencia

María Teresa García Pardo

Doctora en Historia del Arte

EL BAPTISTERIO DE FLORENCIA

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Baptisterio en la Plaza del Duomo

Florencia 2018 - Baptisterio y Duomo

El Baptisterios es uno de los monumentos más antiguos de Florencia y que Dante Alighieri recuerda llamándolo “IL mío bel San Giovanni”, en el que él mismo fue bautizado.

Hubo una primera construcción del siglo V y la actual data de los siglos XI y XII, sobre los restos anteriores. Es un ejemplo de arquitectura románica-toscana.

Tiene planta octogonal y está decorado con mármoles polícromos en el exterior, al igual que Il Campanile y el Duomo.

Fue consagrado a San Juan Bautista y se utilizó como catedral de Florencia hasta 1128.

En 1128, el edificio se nombró, oficialmente, baptisterio de la ciudad y se cubrió de mármol el exterior y el interior.

Entre los siglos XIII y XIV se hicieron el suelo, el ábside, la cúpula octogonal y el mosaico interior, obra de Marcovaldo y Cimabue.

Son fundamentales las tres puertas de bronce, realizadas por orden del importante gremio de la Lana, que, en el siglo XIII, era el responsable de la administración del Baptisterio y de San Miniato al Monte.

Las puertas Sur, las más antiguas (1330-1336), son de Andrea Pisano y están realizadas en 28 paneles lobulados de estilo Gótico.

Las segundas puertas, al Norte, son de Lorenzo Ghiberti (1403-1424), se dividen en 28 paneles lobulados góticos. Esta puerta actualmente se utiliza como entrada al Baptisterio.

Las terceras puertas al Este (1425-1452) también son de Ghiberti. Sus 10 paneles representan episodios del Antiguo Testamento, en estilo renacentista.

En el taller de broncistas de Ghiberti trabajaban alumnos como Donatello, Michelozzo, Masolino y Paolo Uccello.

Las 3 puertas originales se conservan en el Museo del Duomo.

Andrea Pisano

Fue un escultor y arquitecto italiano.

Entre 1330 y 1336 se ocupó de la realización de las primeras puertas de bronce del Baptisterio de Florencia.

Sus 28 paneles representan la vida de San Juan Bautista, las virtudes cardinales y las virtudes teologales.

Se trata de su obra más importante, como testimonio de la elegancia del estilo gótico.

En 2018 estas puertas están siendo restauradas y en el Gran Museo del Duomo existe una imagen fotográfica a tamaño real.

Lorenzo Ghiberti

Comenzó su actividad artística como orfebre hasta 1401, cuando participó con “El sacrificio de Isaac” en el concurso para la realización de las segundas puertas (puertas norte) del Baptisterio de Florencia, en el que resultó vencedor, imponiéndose, entre otros, a Brunelleschi.

El sacrificio de Isaac. Brunelleschi

Florencia 2018 - Museo del Bargello

El sacrificio de Isaac, con el que había participado en el certamen, es tardomedieval y su formación como orfebre le dotó de gran refinamiento.

El sacrificio de Isaac. Ghiberti

Florencia 2018 - Museo del Bargello

Primeras puertas de Ghiberti - Florencia 2018 - Il Grande Museo del Duomo

PRIMERAS PUERTAS DE GHIBERTI. PUERTAS NORTE

DETALLES DE LA PUERTA IZQUIERDA

Puerta IZ-1

25.CAMINO DEL CALVARIO. 26.LA CRUCIFIXIÓN

21.LA ORACIÓN EN EL HUERTO. 22.EL PRENDIMIENTO

DETALLES DE LA PUERTA DERECHA

Puerta DE-1

27.LA RESURRECCIÓN. 28.PENTECOSTÉS

23.FLAGELACIÓN. 24.JESÚS ANTE PILATOS

Puerta IZ-2

17.LA TRANSFIGURACIÓN. 18.RESURRECCIÓN DE LÁZARO

13.EL BAUTISMO DE JESÚS. 14.LAS TENTACIONES DE CRISTO

Puerta DE-2

19.LA ENTRADA EN JERUSALÉN. 20.LA ÚLTIMA CENA

15.LA EXPULSIÓN DEL TEMPLO. 16.JESÚS CAMINANDO SOBRE LAS AGUAS

Puerta 1a de GHIBERTI BAJOS-IZ

9.LA ANUNCIACIÓN. 10.LA NATIVIDAD

5.SAN JUAN EVANGELISTA. 6.SAN MATEO

1.SAN AMBROSIO. 2.SAN JERÓNIMO,

(DOCTORES DE LA IGLESIA)

Puerta 1a de GHIBERTI BAJOS-DER

11.LA EPIFANÍA. 12.JESÚS ENTRE LOS DOCTORES

7.SAN LUCAS. 8. SAN MARCOS

3.SAN GREGORIO. 4.SAN AGUSÍN

(DOCTORES DE LA IGLESIA)

Estas puertas están concebidas para ser vistas cerradas y leídas desde abajo hacia arriba y de izquierda a derecha.

Puertas instaladas en el Baptisterio, entrada de visitantes

Copia de las originales que se encuentran en “Il Grande Museo del Duomo”

Florencia 2018 - Plaza del Duomo - 1as Puertas del Baptisterio de Lorenzo Ghiberti - Izquierda  Florencia 2018 - Plaza del Duomo - 1as Puertas del Baptisterio de Lorenzo Ghiberti

La realización de las puertas fue un hecho decisivo en su vida, ya que dicho encargo requirió la creación de un importante taller que sería el principal de Florencia en la primera mitad del siglo XV.

En este taller se formaron: Donatello, Michelozzo y Uccello.

Las puertas Norte, realizadas de 1403 a 1424, consta de 28 paneles. Dedica los 8 inferiores al tetramorfos y a 4 de los 33 Doctores de la Iglesia.

A continuación y de forma ascendente aparecen 20 episodios de la vida de Jesucristo. En primer lugar aparecen los episodios de la infancia: Anunciación, Natividad, Epifanía, etc., para proseguir con la iconografía de los milagros de Jesús y terminar en la parte superior con las escenas de la Pasión y Resurrección de Cristo.

En 1425, el gremio de comerciantes de Florencia le pidió que se ocupara de la puerta Oeste, centrando su actividad hasta 1452.

Sus 10 grandes plafones de bronce dorado representan escenas del Antiguo Testamento en estilo renacentista.

Sus figuras tienen volumen, hay paisaje y perspectiva renacentista. Se utilizan arcos de medio punto, bóvedas, y pilastras clásicas.

Vasari relata que Miguel Ángel las consideró tan hermosas que eran dignas de ser las Puertas del Paraíso, nombre con el que se las conoce.

Las diferencias en el estilo de sus dos puertas son notables.

En las puertas Norte había tratado la vida de Cristo en medallones cuadrilobulados, tal como había hecho Andrea Pisano.

En las Puertas del Paraíso, realizadas en 27 años (1425-1452). Ghiberti adoptó la división en 10 paneles de las escenas del Antiguo Testamento e incluyó medallones con cabezas, con su autorretrato y el de su hijo que colaboró en la ejecución.

En las puertas del Paraíso Ghiberti captó la perspectiva con formas arquitectónicas renacentistas, aunque continuó haciendo una escultura minuciosa como en su etapa gótica.

Inicialmente iban a ser colocadas en el lado Sur pero, debido a su belleza, merecieron el honor de desplazar a las de Andrea Pisano para ubicarse frente a la portada de Santa María del Fiore.

En sus 10 paneles se representan temas del Antiguo Testamento:

1. La Creación de Adán y Eva. Florencia 2018 - Il Grande Museo del Duomo

1. La Creación de Adán y Eva.

1er Cuadro puerta izquierda

  • La Creación de Adán
  • La creación de Eva
  • El pecado original
  • La expulsión del Paraíso terrenal

 

2. Caín y Abel - Florencia 2018 - Il Grande Museo del Duomo

2. Caín y Abel.

1er Cuadro Puerta derecha.

  • El primer trabajo humano.
  • Abel, el buen pastor y Caín labrador.
  • El sacrificio a Dios de Caín y Abel.
  • El primer asesinato, la muerte de Abel.
  • El primer ejemplo de Justicia
  • Dios pide explicaciones a Caín.

3. Noé y el Diluvio - Florencia 2018 - Il Grande Museo del Duomo

3. Noé y el Diluvio.

2º Cuadro puerta izquierda

  • El Arca de Noé.
  • Noé hace un sacrificio para dar gracias a Dios.
  • Dios envía el arcoíris como señal alianza y de paz.
  • La embriaguez de Noé

4. Abraham - Florencia 2018 - Il Grande Museo del Duomo

4. Abraham.

2º Cuadro puerta derecha

  • Sara espera en la tienda.
  • Los 3 ángeles se aparecen a Abraham (Hospitalidad de Abraham).
  • El sacrificio de Isaac

5. Jacob y Esaú - Florencia 2018 - Il Grande Museo del Duomo

5. Jacob y Esaú.

3er Cuadro puerta izquierda

  • Nacimiento de Esaú y Jacob.
  • Esaú vende su primogenitura por un plato de lentejas.
  • Rebeca dice a Jacob que se ponga la piel de cabrito
  • Isaac bendice a Jacob pensando que es Esaú.
  • Tras el engaño, Jacob se tiene que marchar de casa de su padre.
  • La arquitectura con arcos de medio punto y pilastras es renacentista.
  • Hay sensación de profundidad, gracias a la perspectiva.

6. José - Florencia 2018 - Il Grande Museo del Duomo

6. José.

3er Cuadro puerta derecha

  • José es vendido por sus hermanos a los mercaderes.
  • Jacob llora la muerte de su hijo José.
  • Adivina el sueño del faraón y le hacen ministro.
  • Los hermanos de José van a Egipto a comprar trigo.
  • José mete la copa de oro en el saco de Benjamín.
  • José perdona a sus hermanos y se encuentra con su padre.
  • La arquitectura con arcos de medio punto y frontones triangulares.
  • Dominio de la profundidad y la perspectiva.

 

7. Moisés - Florencia 2018 - Il Grande Museo del Duomo

7. Moisés.

4º Cuadro puerta izquierda

  • Dios entrega a Moisés las Tablas de la Ley en el Monte Sinaí.
  • Moisés permaneció durante 40 días en el Monte.
  • El pueblo aguarda el regreso de Moisés adorando un becerro de oro.
  • Moisés simboliza el Éxodo.

 

 

8. Josué - Florencia 2018 - Il Grande Museo del Duomo

8. Josué.

4º Cuadro puerta derecha

  • Moisés construyó el Arca de la Alianza, un arca de madera, cubierta de oro por dentro y por fuera, para guardar las Tablas de la Ley.
  • El río Jordán se abre para que Josué pase con el pueblo elegido.
  • Josué, heredero de Moisés, conquista de la Tierra Prometida.
  • El sonido de las trompetas durante 7 días hace caer las murallas de Jericó

9. David - Florencia 2018 - Il Grande Museo del Duomo

9. David.

5º Cuadro puerta izquierda

  • Saúl lucha contra los filisteos.
  • Saúl cayó en gran melancolía y escuchó la música de David.
  • David es el gran libertador.
  • David derrota al gigante Goliat y le corta la cabeza.
  • David entra en Jerusalén con la cabeza de Goliat.
  • El rey David es el símbolo de la Libertad

 

 

10. Salomón - Florencia 2018 - Il Grande Museo del Duomo

10. Salomón.

5º Cuadro puerta derecha

  • Salomón era hijo de David y Betsabé.
  • Representa la Sabiduría y la Justicia.
  • Construyó el famoso Templo de Salomón.
  • Al templo se trasladó el Arca de la Alianza.
  • El rey Salomón recibe con solemnidad en el Templo a la Reina de Saba.
  • El edificio tiene 3 naves con arcos ojivales y bóveda de crucería.
  • Hay frontones triangulares y pilastras renacentistas.
  • La perspectiva es renacentista.

Ghiberti y su hijo - Florencia 2018 - Plaza del Duomo - Baptisterio - Puertas del Paraiso - CopiaFinalmente, el propio Lorenzo Ghiberti nos deja su autorretrato en las Puertas, junto al de su hijo Vittorio, su colaborador, como símbolos plenamente renacentistas

          Florencia 2018 - Il Grande Museo del Duomo - Puertas del Paraiso - Ghiberti

Las puertas originales de Lorenzo Ghiberti se conservan actualmente en el Il Grande Museo del Duomo, encontrándose en el Baptisterio una copia de las mismas.

PUERTAS DEL PARAISO. ORIGINALES

IL GRANDE MUSEO DEL DUOMO

PUERTAS DEL PARAISO. COPIA.

BAPTISTERIO

PUERTAS DEL PARAISO - Florencia 2018 - Il Grande Museo del Duomo

Florencia 2018 - Plaza del Duomo - Baptisterio - Puertas del Paraiso

Estas puertas están concebidas para ser vistas cerradas y leídas desde arriba hacia abajo y de izquierda a derecha.

En 1502 Andrea Sansovino ejecutó el grupo escultórico del Bautismo de Cristo que corona la puerta, al que en 1792 Innocenzo Spinazzi añadió un ángel, en la actualidad expuesto en el Il Grande Museo del Duomo y en el Baptisterio hay una copia.

BIBLIOGRAFÍA:

maitearte.wordpress.com 

www.biografiasyvidas.com

www.museumflorence.com

www.florencia.es

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NOTA INFORMATIVA

El documento es demasiado extenso para poder verlo en una entrada de blog, por eso sólo se muestra la mitad, donde hablo de sus puertas y la descripción de los paneles.

La segunda parte,  EL INTERIOR DEL BAPTISTERIO DE FLORENCIA, está incluido en el documento completo, pero por su extensión y gran contenido fotográfico, no se muestra en esta entrada de blog.

El contenido del interior, con bellos mosaicos, van siendo descritos brevemente por partes.

El monumento funerario del Antipapa Juan XXIII, da lugar a un breve contexto histórico sobre el Cisma de Occidente.

Podéis leerlo y contemplarlo en el pdf que se puede ver on line en el apartado inferior y también podéis verlo on line y descargarlo desde los enlaces de descarga libre del pdf (el icono de la carpeta). 

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Divinidades Mitológicas del Agua

María Teresa García Pardo

Doctora en Historia del Arte

DIVINIDADES MITOLÓGICAS DEL AGUA

El triunfo de Galatea

EL TRIUNFO DE GALATEA

DIVINIDADES MITOLÓGICAS DEL MAR

NEREO, EL VIEJO DIOS DEL MAR

Nereo es hijo de Gea (la Tierra) y Ponto (la Ola marina).

Es una divinidad de las fuerzas elementales del Mundo y existía antes de los dioses Olímpicos.

NEREO. MUSEO DE CARMONA. SEVILLA            NEREO. MUSEO DE CARMONA. SEVILLA

Su esposa fue Dóride, hija de Océano, con la que engendró a las Nereidas.

Nereo, el Viejo del Mar, como casi todos los dioses marinos tiene el don de metamorfosearse en toda clase de animales y seres.

Es un dios bienhechor y benévolo para los marineros.

Se le representa con barba cana, cabalgando un tritón y armado con un tridente.

 

LAS NEREIDAS, LAS OLAS DEL MAR

Las Nereidas son divinidades marinas,hijas de Nereo y Dóride, y nietas de Océano, y por lo tanto son inmortales.

Como todas las divinidades marinas tienen el don de transformarse.

Las Nereidas personifican las olas del mar. Generalmente son 50, pero a veces su número se eleva a 100.

Las Nereidas vivían en el fondo del mar, en el palacio de su padre, sentadas en tronos de oro.

Eran bellísimas y pasaban el tiempo cantando y tejiendo.

Los poetas se las imaginaban meciéndose en las olas, con los cabellos al viento, nadando entre tritones y delfines.

Las Nereidas más destacadas son:

Tetis, madre de Aquiles,                                              

Anfitrite, esposa de Posidón, y

Galatea, el gran amor de Polifemo.

GALATEA

Galatea juega un papel primordial en las leyendas populares de Sicilia. Es la doncella blanca que habita en el mar en calma.

Galatea es amada por el Cíclope siciliano Polifemo, pero ella no le corresponde porque está enamorada del bello Acis, hijo del dios Pan y de una ninfa.

Un día, mientras Galatea descansaba sobre el pecho de Acis, en la orilla del mar, Polifemo los vio, sintió celos y arrojó una enorme roca con la que aplastó a Acis mientras intentaba huir.

Galatea convirtió a su amado en un río de limpias aguas.

RAFAEL. TRIUNFO DE GALATEA. VILLAFARNESINA. ROMA  

Agostino Chigi, un comerciante rico de Siena, le encargó a Raffaello pintar una logia de su palacio Chigi, en el Trastevere.

Raffaello (Urbino, 1483 – Roma, 1520) se deleitaba con las mujeres y los placeres carnales y falleció a los 37 años.

Cuando su amigo Agostino Chigi le encargó que pintara la primera logia en su palacio, Raffaello no prestaba atención a su trabajo, debido a la pasión por su amante.

Agostino cayó en tal desesperación, que consintió que esta dama viniera a vivir con Raffaello en la parte de la casa donde trabajaba y de esta manera se completó el trabajo.

Margarita Luti (1493-1522), hija un panadero de Siena, conocida como la Fornarina, aparece en muchas composiciones de Rafael, especialmente entre 1510 y 1520.

Pintó muchas figuras al fresco con su propia mano:

  • La nereida Galatea triunfal en un carro tirado por dos delfines y rodeado por Tritones y muchos dioses del mar.
  • En el techo hizo el Concilio de los Dioses de la antigüedad, ejecutados con gracia y destreza.
  • De la misma manera hizo el matrimonio de Psique acompañado de las Gracias distribuyendo flores sobre la mesa.

(Vasari “Le Vite de più eccellenti pittori, scultori e architetti”).

LOGIA DE GALATEA

La Loggia toma su nombre del fresco de la nereida Galatea de Raffaello Sanzio, quien lo pintó con delicados rasgos faciales y un bellísimo cuerpo, transportado sobre el agua en un carro formado por una concha tirada por delfines y alrededor de un Fiesta de tritones, cupidos y nereidas.

La logia fue pintada al fresco por diferentes artistas:

El primero fue Baldassar y Peruzzi, quienes en 1511 pintaron el horóscopo de Agostino Chigi en la bóveda.

En el invierno de 1511-1512, Sebastiano del Piombo, uno de los mejores talentos pictóricos venecianos, pintó las escenas mitológicas de los nueve lunetos con varias escenas tomadas de las Metamorfosis de Ovidio.

Peruzzi decoró el décimo con una cabeza gigantesca de un joven, que la leyenda quería que fuera la obra del gran Miguel Ángel Buonarroti.

La leyenda dice que Miguel Ángel, curioso de examinar cómo procedían los frescos de Rafael, ya que este último no permitía que nadie viera su trabajo, se disfrazó de vendedor distrayendo a los guardianes con mercadería.

Una vez que entró en el palacio, pudo admirar el trabajo de su rival. Incapaz de resistir la tentación, tomó un trozo de carbón y pintó una cabeza hermosa y gigantesca, sin ningún color, antes de marcharse.

POLIFEMO Y EL TRIUNFO DE GALATEA

POLIFEMO Y EL TRIUNFO DE GALATEA VILLAFARNESINA. TRASTÉVERE, ROMA


Sebastiano del Piombo pintó una gran figura de Polifemo en una pared, el eterno enamorado de Galatea, originalmente desnudo y después se le vistió de azul.

ANFITRITE Y NEPTUNO

Escultura de Anfitrite (1866) realizada por François Théodore Devaulx (1808–1870).

Ubicada en la fachada norte del patio cuadrado del Palacio del Louvre, en París.

ANFITRITE (1866). PATIO CUADRADO DEL PALACIO DEL LOUVRE, PARÍS.

ANFITRITE (1866). PATIO CUADRADO DEL PALACIO DEL LOUVRE, PARÍS.


Se la representa rodeada de divinidades marinas.

Anfitrite es la reina del Mar, “La que rodea el mundo”.

Esta nereida es hija de Nereo y Dóride y dirige el coro de sus hermanas.

Cuando danzaba un día con ellas, cerca de la isla de Naxos, Poseidón la vio y la raptó porque la amaba desde hacía mucho tiempo.

Los delfines la condujeron en medio de un solemne cortejo hasta Poseidón, quien la hizo su esposa, desempeñando junto al dios el mismo papel que Hera junto a Zeus.

Los matrimonios de los Dioses Olímpicos fueron:

  • Zeus – Hera
  • Poseidón – Anfitrite
  • Hades – Perséfone

 

LA NEREIDA TETIS Y SU HIJO AQUILES

La nereida Tetis, hija de Nereo y su esposa Dóride, es la más célebre de todas las nereidas y como todas las divinidades marinas es inmortal.

Tetis fue criada por Hera, de igual forma que la esposa de Zeus había sido criada por la titánide Tetis, hija de Gea y Urano.

Tetis recogió y cuidó a Hefesto, que cayó en el Océano, al ser arrojado desde el Olimpo por su padre Zeus por intervenir en favor de su madre Hera.

Zeus y Posidón quisieron conquistar a la bella nereida Tetis, pero el oráculo de Temis reveló que el hijo que naciera de ella sería más poderoso que su padre.

Los dos grandes dioses no insistieron y se la cedieron a un mortal, para quien el cumplimiento de esta profecía no significaba ningún inconveniente.

El centauro Quirón se apresuró a aconsejar a su protegido Peleo, rey de Ptía (Tesalia), que aprovechase esta ocasión para casarse con una divinidad.

La boda de Tetis y Peleo se celebró en el monte Pelión y a ella asistieron los dioses. Las Musas cantaron y todos ofrecieron un regalo a los recién casados.

Poseidón les regaló 2 caballos inmortales, que más tarde aparecerán unidos al carro de su hijo Aquiles.

La diosa Éride, personificación de la Discordia, lanzó sobre la mesa una manzana de oro que debía ser otorgada a la diosa más hermosa.

Hera, Atenea y Afrodita se disputaron esa manzana de oro y nadie quiso pronunciarse por una de las tres divinidades.

Zeus encargó a Hermes que guiase a las tres diosas al monte Ida, para que Paris resolviese el tema.

Hermes persuadió a Paris para que actuase de árbitro, por ser esa la voluntad de Zeus.

Las tres diosas defendieron ante él su propia causa y cada una le prometió su protección y determinados dones si fallaba en su favor:

  • Hera se comprometió a darle poder y el imperio de Asia.
  • Atenea le ofreció sabiduría y la victoria en todos los combates.
  • Afrodita le brindó el amor de la más hermosa entre todas las mujeres, la bellísima Helena, reina de Esparta.

Paris se decantó por Afrodita y ella le concedió el amor de la mujer más bella del mundo, Helena, esposa de Menelao, rey de Esparta.

Paris raptó a Helena y se la llevó a Troya, dando origen a la famosa Guerra de Troya.

Los pintores han representado a Paris como un pastor en un escenario bucólico y silvestre.

JORDAENS, JACOB. LAS BODAS DE TETIS Y PELEO

1636 – 1638. Óleo sobre lienzo, 181 x 288 cm.

Jordaens colaboró con Rubens y fue muy influido por éste, aunque mantuvo su propia personalidad.

Van Dyck acentuó el lado aristocrático de Rubens. En cambio Jordaens se inclinó por el popular y cotidiano, aunque también trabajó el tema mitológico.

Las bodas de Tetis y Peleo se narran en las Fábulas de Higinio. Cuando se casaron Tetis y Peleo, Júpiter había invitado a todos los dioses al banquete excepto a la Discordia.

Ésta se presentó más tarde, pero no fue admitida en el banquete. Así que lanzó una manzana y dijo que la cogiera la más hermosa.

Juno, Venus y Minerva comenzaron a reivindicar para sí el título de belleza y surgió entre ellas una gran discordia.

Júpiter ordenó a Mercurio que las llevara al Monte Ida (Turquía),  junto a Paris, y que él actuara como juez.

Esta historia es importante porque es el inicio del famoso episodio El Juicio de Paris, del cual el Museo del Prado conserva dos obras de Rubens, una encargada por Felipe IV y realizada coetáneamente a la serie de la Torre de la Parada.

Al elegir Paris a Venus, quien le había prometido entregarle a Helena, desencadenó la Guerra de Troya.

S. Alpers, autora del único estudio completo del encargo de Rubens para la Torre de la Parada hasta la fecha, dice que el episodio de la boda entre Tetis y Peleo no tiene tradición en las ediciones ilustradas de las Metamorfosis de Ovidio por lo que se insertaría más bien en la tradición de representar el “Festín de los dioses” que tanto gusta a los artistas.

Jordaens realizó obras de complicada ejecución y con bastantes personajes como: La caída de los gigantes, Apolo vencedor de Pan y ésta.

Es uno de los episodios con mayor número de personajes que forman parte de la Torre de la Parada, donde el movimiento, el dramatismo y la gran variedad de posturas son primordiales.

Éride es un personaje alado con rostro expresionista.

Tetis y Peleo aparecen a la derecha, apartados a la disputa.

Minerva, con sus atributos bélicos, se abalanza sobre la mesa.

Detrás de ella está Diana con la media Luna sobre la cabeza.

Venus está acompañada de su hijo Cupido.

Juno está sentada junto a su marido, Júpiter, que tiene la manzana en la mano para dársela a Mercurio, pero ella extiende la mano esperando recibirla.

El cuadro aparece firmado en la silla de Peleo con la siguiente inscripción: “I. IR. fecit Ao 16”.

Los lienzos para la Torre de la Parada fueron realizados entre 1636-1638, siguiendo la correspondencia entre el Cardenal Infante Don Fernando, gobernador de Flandes en el momento del encargo, y su hermano el rey Felipe IV.

JORDAENS, JACOB. LASBODAS DE TETIS Y PELEO. MUSEO DEL PRADO

JORDAENS, JACOB. LAS BODAS DE TETIS Y PELEO. MUSEO DEL PRADO

Del matrimonio de Tetis y Peleo nacieron varios hijos, pero Tetis los mataba al acercarles al fuego para intentar convertirlos en inmortales.

Sólo su hijo pequeño, el famoso Aquiles se salvó, cuando su padre se le arrancó de las manos cuando ella le ponía al fuego para convertirle en inmortal. Estos hechos provocaron la ruptura del matrimonio entre Tetis y Peleo.

Tetis baño a Aquiles en las aguas del río Éstige, el río infernal, para hacerle invulnerable.

Sin embargo, el talón por el que sostenía al niño no fue tocado por el agua milagrosa y era su única zona vulnerable.

Cuando Aquiles tenía 9 años, el adivino Calcante anunció que Troya no podría ser tomada sin él.

Tetis, que sabía que Aquiles estaba destinado a morir ante la ciudad, le llevó junto a Licomedes, rey de Esciros, y le ocultó entre sus hijas durante 9 años llamándose Pirra “la rubia”.

Pero Aquiles no pudo escapar a su destino y fue descubierto por Ulises, que se presentó en la corte disfrazado de mercader.

Las princesas eligieron telas y joyas, pero Aquiles escogió las armas que estaban disimuladas entre ellas, no pudiendo así escapar a su destino. Su madre procuró protegerle por todos los medios, pero todo fue en vano.

Tetis le entregó a Aquiles la armadura divina que Hefesto le ofreció a Peleo como regalo de bodas. Añadió a ella los 2 caballos inmortales, que Posidón les obsequió en la boda y que después reaparecerán en el carro de Aquiles. 

La Ilíada manifiesta la cólera de Aquiles en el décimo y último año de la Guerra de Troya.

Su gran amigo Patroclo sucumbe a manos de Héctor y Aquiles le venga matando a Héctor, pero se niega a entregar el cadáver a su padre, el rey de Troya, y arrastra el cuerpo de Héctor alrededor de Troya.

Los dioses, indignados por la falta de respeto de Aquiles hacia los muertos, hacen que Zeus le pida a Tetis que su hijo entregue el cadáver de Héctor a su padre, el rey Príamo de Troya.

Finalmente, hay varias versiones sobre la muerte de Aquiles. Una se le atribuye a Paris, que mata al héroe en el templo de Apolo. Otra cuenta que Aquiles seguía luchando a las puertas de Troya y el dios Apolo le ordenó retirarse, pero como no obedeció el propio Apolo le dirigió una flecha al único punto vulnerable del cuerpo del héroe, el talón.

LAS SIRENAS

Las sirenas son genios marinos, mitad ave y mitad mujer, que se mencionan por primera vez en la Odisea.

Según Apolodoro, una tocaba la lira, otra cantaba y la tercera tocaba la flauta.

La leyenda más antigua dice que las sirenas habitaban en una isla del Mediterráneo y con su música atraían a los navegantes que pasaban por sus parajes.

Los barcos se acercaban hasta la costa rocosa de la isla y zozobraban y las sirenas devoraban a los imprudentes marinos.

Los Argonautas pasaron cerca de las sirenas, pero Orfeo cantó tan melodiosamente, mientras el Argo estuvo al alcance de su música, que los héroes no sintieron la necesidad de acercarse.

Ulises (Odiseo) al regresar de Troya, prudente y curioso a la vez, quería oír a las sirenas. Para ello ordenó a sus compañeros que le atasen fuertemente al mástil y dio orden de que nadie le desatase por insistentes que fuesen sus ruegos.

También mandó a sus marineros que se  tapasen los oídos con cera pero él no se los tapó para disfrutar de esa dulce música. Estaba siguiendo los consejos de la maga Circe, que le había advertido del gran peligro que suponían las sirenas.

Cuando empezó a oír a las sirenas, Ulises sintió un invencible deseo de ir hacia ellas, pero sus compañeros se lo impidieron.

Se dice que las sirenas, despechadas por su fracaso, se precipitaron al mar y perecieron ahogadas.

Tradicionalmente, la isla de las Sirenas se sitúa frente a Sorrento, en la bellísima Costa Amalfitana.

Posteriormente fueron consideradas divinidades del Más Allá, que cantaban para los bienaventurados en las Islas Afortunadas.

Pasaron a representar la armonía celestial y como tal aparecen a menudo en los sarcófagos.

Su mítica belleza y cola de pez son derivaciones posteriores.


SIRENA. MUSEO ARQUEOLÓGICO NACIONAL DE ATENAS

SIRENA. MUSEO ARQUEOLÓGICO NACIONAL DE ATENAS

MOSAICO. MUSEO DEL BARDO, TÚNEZ

MOSAICO. MUSEO DEL BARDO, TÚNEZ

DIVINIDADES DE AGUA DULCE

LOS RÍOS

Según Hesíodo, los Ríos son hijos de Océano y Tetis.

Eran poderes benéficos, creadores y purificadores.

Los ríos son imprescindibles, ya que si no hay agua no puede haber vida. Por eso todas las ciudades se asientan en las proximidades de un río.

Herodoto decía que el Nilo es el gran don de Egipto.

Sin este impresionante río la vida en Egipto sería imposible, ya que ambas orillas son un vergel en medio del desierto.

El Nilo era considerado un rey que había fertilizado Egipto. Se le representa como un hombre recostado y rodeado de símbolos de fertilidad como niños y la cornucopia. 

La cornucopia o el cuerno de la abundancia es el símbolo de la prosperidad y fertilidad. Amaltea fue la nodriza que crió a Zeus con la leche de una cabra. Un día Zeus jugando quebró un cuerno del animal y se le regaló a Amaltea, prometiéndole que el cuerno se llenaría milagrosamente de todos los frutos que ella deseara.

 

Capitolio - Fuente de los rios Tiber y Nilo. En el centro la diosa Minerva - Eduardo©2014
EDIFICIO DEL AYUNTAMIENTO DE ROMA EN EL CAPITOLIO

 

El Capitolio - Rio Nilo - Eduardo©2012

ESCULTURA DEL RÍO NILO. CAPITOLIO. ROMA

 

Identificamos esta escultura con el río Nilo por la esfinge sobre la que apoya su brazo izquierdo y por la cornucopia.  

           

El Capitolio - Rio Tiber - Eduardo©2012

          ESCULTURA DEL RÍO TÍBER. CAPITOLIO. ROMA

En esta escultura identificamos el río Tíber por los gemelos Rómulo y Remo y por la cornucopia.

LAS NINFAS

Eran las doncellas que poblaban los campos, los bosques y los lagos. Son muy longevas pero mortales.

Con su gracia personifican los espíritus de la Naturaleza.

Se consideran hijas de Zeus y personifican la fecundidad y la belleza.

Habitaban en grutas donde pasan la vida hilando y cantando y formaban parte del séquito de Ártemis.

Las ninfas desempeñan un importante papel en las leyendas. Son las “hadas” que aparecen en las narraciones.

La vida amorosa de las ninfas es muy variada:

·      Son esposas del héroe de una ciudad o de un país.

·      Aman a los dioses: Zeus, Apolo, Hermes, Dionisos.

·      Son amantes de los espíritus masculinos de la Naturaleza: Pan, los Sátiros, Príapo, etc.

·      Dafne, Eco, Calisto, tienen amores especiales.

ECO Y NARCISO

Eco es el nombre de una ninfa de los bosques que se consumió por su amor hacia Narciso.

En las Metamorfosis de Ovidio se narra que al nacer el niño el adivino Tiresias dijo que viviría muchos años si no se contemplaba a sí mismo.

Narciso era un hermoso joven que despreciaba el amor. Era objeto de la pasión de numerosas doncellas y ninfas, pero siempre permanecía insensible.

La ninfa Eco se enamoró de él y desesperada ante su negativa se retiró a un lugar solitario, donde adelgazó tanto, que de su persona sólo quedó una voz lastimera.

Esta es la leyenda del eco que repite las últimas sílabas de las palabras que se pronuncian.

Las jóvenes despechadas pidieron venganza a los dioses.

Némesis, que personifica la venganza divina, lo escuchó y un día muy caluroso, después de una cacería, Narciso se inclinó sobre una fuente para calmar su sed.

Allí ve la imagen de su bello rostro y se enamora de él en el acto. Insensible al resto del mundo, se deja morir inclinado sobre su propia imagen.

En el lugar de su muerte brotó una flor, a la que se dio su nombre: el narciso.

FELIPE IV (1605-1665), EL REY PLANETA

(8 de abril de 1605, Valladolid – 17 de septiembre de 1665, Madrid).

Hijo de Felipe III y Margarita de Austria, se casó en dos ocasiones:

1.  Con Isabel de Borbón en 1615

2.  Con Mariana de Austria en 1648

Sólo tres de sus hijos sobrevivieron: María Teresa, Margarita y Carlos II.

Tuvo además un hijo fuera de sus matrimonios, don Juan José de Austria, en 1629, con la actriz María Calderón, conocida como “La Calderona”.

1-ISABEL DE BORBÓN

(22 de noviembre de 1602, Palacio de Fontainebleau, Francia – 6 de octubre de 1644, Madrid).

Hija del rey Enrique IV de Francia y de su segunda esposa, María de Médicis, y hermana de Luis XIII de Francia.

Hijos: Príncipe Baltasar Carlos e Infanta María Teresa.

Baltasar Carlos de Austria

(17 de octubre de 1629, Madrid – 9 de marzo de 1646, Zaragoza). Murió con 16 años.

María Teresa de Austria – Luis XIV

(10 de septiembre de 1638, San Lorenzo de El Escorial – 30 de julio de 1683, Palacio de Versalles, Francia).

Se casó con Luis XIV de Francia, llamado “el Rey Sol”.

(Saint-Germain en Laye, Francia, 5 de septiembre de 1638-Versalles, Francia, 1 de septiembre de 1715).

Hijo: Luis de Francia, el Gran Delfín (Fontainebleau, 1 de noviembre de 1661 – Castillo de Meudon, 14 de abril de 1711).

En su nacimiento fue predicho que sería hijo de un rey, padre de un rey, pero nunca rey y así fue porque murió en 1711 y su padre, Luis XIV, siguió reinando hasta 1715.

Renunció a su derecho al trono español en la Guerra de Sucesión Española en favor de su segundo hijo, Felipe, duque de Anjou.

El hijo mayor de Luis, el Gran Delfín, y María Ana Cristina de Baviera, fue Luis de Francia (Versalles, 16 de agosto de 1682-Marly-le-Roi, 18 de febrero de 1712), Duque de Borgoña.

Ocupaba el segundo puesto en la línea sucesoria de su abuelo paterno, Luis XIV. Luis ascendió al primer puesto en dicha línea tras la muerte de su padre en 1711.

El y su esposa, enfermaron de sarampión y murieron en seis días. Su hijo mayor también murió por la misma enfermedad.

Su hijo menor sobrevivió para llegar a ser Luis XV de Francia en 1715.

2- MARIANA DE AUSTRIA

(24 de diciembre de 1634, Wiener Neustadt, Austria – 16 de mayo de 1696, Madrid).

Hija del emperador Fernando III de Habsburgo y de la infanta María  Ana de España (hija del rey Felipe III y Margarita de Austria).

Hermanos: Leopoldo I de Habsburgo y Fernando IV de Hungría.

Desde la infancia estuvo comprometida con su primo Baltasar Carlos. Al morir el príncipe Baltasar Carlos, Mariana de Austria se convirtió en 1649 en la segunda esposa de su tío, Felipe IV, 29 años mayor que ella.

Desde 1665 fue regente como madre de Carlos II.

Hijos: Carlos II de España, Margarita de Austria y Felipe Próspero.

Felipe Próspero (1657-1661)

Su nacimiento como heredero propulsó la política matrimonial para sus hermanas.

María Teresa fue prometida a su primo Luis XIV de Francia y Margarita a su tío Leopoldo I de Austria.

Murió con tan sólo 4 años. Su hermano Carlos II nació ya como heredero de la Corona.

Margarita de Austria – Emperador Leopoldo I

(12 de julio de 1651, Real Alcázar de Madrid – 12 de marzo de 1673, Palacio de Viena, Austria).

Infanta de España y Emperatriz del Sacro Imperio Romano Germánico por su boda con su tío, el emperador Leopoldo I

Hija: María Antonia de Austria (18 de enero de 1669, Viena, Austria – 24 de diciembre de 1692, Viena, Austria).

M. Antonia se casó con Maximiliano II de Baviera y fue madre de José Fernando de Baviera (28 de octubre de 1692, Viena, Austria – 6 de febrero de 1699, Bruselas, Bélgica).

José Fernando de Baviera, Príncipe Elector de Baviera, fue el heredero de todos los reinos de la Monarquía Hispánica desde 1696, por el testamento del rey Carlos II de España, hasta su muerte en 1699, a los 6 años.

CARLOS II, “EL HECHIZADO”, (1661-1700)

(6 de noviembre de 1661, Real Alcázar de Madrid – 1 de noviembre de 1700, Madrid).

En 1661, Carlos II nace a los 5 días de morir su hermano Felipe Próspero. Por lo tanto, nace como heredero de la Corona.

Mariana de Austria, tras enviudar en 1665, fue Regente hasta que su hijo empezó a reinar en 1675.

Carlos II se convierte en rey a los 14 años 1677. Mariana de Austria se retira a Toledo.

Carlos II de España, llamado “el Hechizado”,  hijo de Felipe IV y Mariana de Austria fue el último rey de la Casa de Austria.

Se casó en dos ocasiones: con María Luisa de Orleans y con Mariana de Neoburgo.

1. María Luisa de Orleans

(27 de marzo de 1662, Palacio Real, París, Francia – 12 de febrero de 1689, Real Alcázar de Madrid).

Hija del duque Felipe de Orleáns y Enriqueta de Inglaterra, era a su vez sobrina de Luis XIV. Se la conoce como la reina estéril.

2. Mariana de Neoburgo

(28 de octubre de 1667, Düsseldorf, Alemania – 16 de julio de 1740, Guadalajara).

Hija de Felipe Guillermo de Neoburgo y de la fértil Isabel Amalia de Hesse (tuvo 23 hijos).

Era cuñada del emperador Leopoldo I y tenía una madre muy fértil. Por estas dos razones se escogió a una princesa emparentada con la poderosa rama austriaca de los Habsburgo.

Carlos II falleció sin descendencia el 1 de noviembre de 1700, a los 38 años, aunque parecía mayor de esa edad.

Con él concluye la Casa de Austria en España al morir sin descendencia.

En 1700 le sucede Felipe V de Borbón, nieto de su hermana María Teresa y de Luis XIV. Tras la muerte del heredero pactado en 1699, José Fernando de Baviera, nieto de su hermana Margarita.

Carlos II hizo testamento el 3 de octubre de 1700 en favor de Felipe de Anjou, nieto de Luis XIV de Francia y de su hermana, la infanta María Teresa de Austria (1638-1683), la hija mayor de Felipe IV.

Mariana de Neoburgo, en cambio, apoyaba a su sobrino, el archiduque Carlos de Austria, hijo del emperador Leopoldo I.

El archiduque austríaco fue respaldado por Inglaterra y Holanda, las tradicionales enemigas de España durante el siglo XVI, que además rivalizaban con la hegemonía de Luis XIV.

La elección de Felipe de Anjou se debió a que España tenía como prioridad principal la conservación de la unidad de los territorios del Imperio español y Luis XIV de Francia era en ese momento el monarca con mayor poder de Europa y, por ello, prácticamente el único capaz de poder llevar a cabo dicha tarea.

BORBONES DESDE 1700

FELIPE V (1683 – 1746)

(19 de diciembre de 1683, Palacio de Versalles, Francia – 9 de julio de 1746, Monasterio de San Lorenzo de El Escorial).

Felipe V fue rey de España desde el 16 de noviembre de 1700 hasta su muerte en 1746.

En 1724 abdicará en su hijo Luis I, pero la muerte prematura de éste le llevó a un segundo reinado, caracterizado por el acercamiento a Austria, Inglaterra y Francia.

La llegada del primer Borbón supone reformas importantes para el país.

Siguiendo el modelo absolutista francés, impone una centralización administrativa y política, suprimiendo la autonomía de Aragón y Cataluña y los fueros de aragoneses y valencianos.

Excepto en Navarra y Región Vasca, las leyes castellanas se imponen en todo el territorio.

Los últimos años de su reinado sufrió una fuerte depresión. Le sucedió en el trono su hijo Fernando VI.

Isabel de Farnesio y Felipe V están enterrados en el Palacio Real de La Granja de San Ildefonso.

EL TESORO DEL DELFÍN, MUSEO DEL PRADO

El Tesoro del Delfín es un conjunto de vasos preciosos que, procedentes de la riquísima colección de Luis, gran Delfín de Francia, vinieron a España como herencia de su hijo Felipe V, primer rey de la rama borbónica española.

El Gran Delfín, Luis de Francia (1661-1711), hijo de Luis XIV y María Teresa de Austria, comenzó su colección tempranamente influenciado por su padre.

La adquisición de obras se producía a través de regalos y compras en subastas y almonedas.

Al morir el Delfín, Felipe V (1683-1746) recibe en herencia un conjunto de vasos con sus respectivos estuches, que fueron enviados a España.

En 1716 estaban en el Alcázar de Madrid, guardados en sus cajas, desde donde se trasladaron, en fecha posterior, a La Granja de San Ildefonso, lugar donde se citan a la muerte de Felipe V, conservados en la llamada Casa de las Alhajas.

En 1778 se depositaron, por real orden de Carlos III, en el Real Gabinete de Historia Natural y continuaron en la institución hasta el saqueo de las tropas francesas en 1813.

La devolución de las piezas se produjo dos años más tarde y con algunas pérdidas.

En 1839 la colección llegó al Real Museo, donde sufrió un robo en 1918.

En la Guerra Civil española fueron enviadas a Suiza regresando en 1939, con la pérdida de un vaso, desde entonces se encuentran expuestas en el edificio Villanueva.

JARRA CON NARCISO Y ECO, MUSEO DEL PRADO

Hacia 1555. 41,5 x 16,6 cm. Tesoro del Delfín

Cristal de roca / cuarzo hialino, Esmalte, Oro, Plata, Rubí.

Es una obra de la “Escuela de Fountainebleau”.

En 1601, en el inventario de Enrique IV se confirma su presencia entre los bienes reales, en París.

El cuerpo y la boca son de cristal de roca y el pie y el asa de metal.

En el asa se aprecian dos figuras, un joven que se asoma sobra la boca del jarro (Narciso) y una ninfa (Eco).

Al llenar el jarro, Narciso contempla su imagen en el agua y el mito cobra vida. El mito de Narciso tiene lectura moralizante sobre el ego, la vanidad y el orgullo.

El mito de Narciso, descrito por Ovidio en su libro III de las Metamorfosis, alude a los peligros de la egolatría, lo que constituye una advertencia para príncipes y poderosos.

Narciso, prendado de su propia belleza, es desdeñoso con aquellos que le aman, como la Ninfa Eco, condenada a repetir el final de los sonidos, al ser rechazada.

El joven se enamora de sí mismo al verse reflejado en las aguas de un manantial y es convertido por Némesis, diosa de la venganza, en una flor bella pero sin aroma.

La figura femenina del asa representa a la ninfa Eco, con los brazos cruzados que denotan impotencia y la boca abierta, a modo de grito al descubrir que ha perdido la voz.

 

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JARRA CON NARCISO Y ECO, TESORO DEL DELFÍN, MUSEO DEL PRADO

CALISTO – LA OSA MAYOR

Calisto era una ninfa de los bosques que había consagrado su virginidad y se dedicaba a cazar en el monte son el grupo de compañeras que acompañaban a Ártemis.          

Zeus se enamoró de ella, pero como Calisto rehuía a los hombres se unió a la joven bajo la figura de Artemisa.  

Según otras versiones adoptó la figura de Apolo, hermano de Ártemis.

De esta unión nació Árcade y en ocasiones se le atribuye otro hijo, el dios Pan, hermano gemelo de Árcade.

Un día Ártemis y sus compañeras decidieron bañarse en una fuente, pero Calisto no quería desnudarse para que no se viera su embarazo.  

Ártemis insistió en que se quitara la ropa e indignada por su falta la convirtió en osa y después la mató de un flechazo. 

Zeus la convirtió en la constelación de la Osa Mayor.

DIANA Y CALISTO. PALACIO DEL MARQUÉS DE SANTA CRUZ, VISO DEL MARQUÉS - Eduardo©2010

DIANA Y CALISTO.  PALACIO DEL MARQUÉS DE SANTA CRUZ, VISO DEL MARQUÉS

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          NACIMIENTO DE ARCADE. PALACIO DEL MARQUÉS DE SANTA CRUZ, VISO DEL MARQUÉS, CIUDAD REAL

DAFNE – LAUREL

Apolo era un dios muy hermoso que tuvo numerosos amores con Ninfas y con mortales.

Eros, enojado con Apolo porque se había mofado de él por el uso del arco, le inspiró un apasionado amor hacia la ninfa Dafne.

Dafne no correspondió a sus deseos y huyó a las montañas, pero Apolo la perseguía.

Cuando estaba a punto de ser alcanzada por él, suplicó una plegaria a su padre que fue escuchada transformándose en laurel (árbol sagrado de Apolo).

BERNINI, APOLO Y DAFNE

(1622-25) mármol de Carrara 243 cm. Galería Borghese.

Apolo fue el dios que personificó la juventud y la belleza masculina. El dios de la luz, identificándose con el Sol.

Eros, enojado con Apolo porque se había mofado de él por el uso del arco, le inspiró un apasionado amor hacia la ninfa Dafne.

Dafne no correspondió a sus deseos y huyó a las montañas. Pero Apolo la perseguía y cuando estaba a punto de ser alcanzada por él, suplicó una plegaria que fue escuchada transformándose en laurel (en griego árbol sagrado de Apolo).

El conjunto escultórico de Gian Lorenzo Bernini de la Galería Borghese, muestra este momento, como si fuese una instantánea fotográfica.

El árbol de Apolo era el laurel, cuyas hojas masticaba su sacerdotisa en sus trances proféticos.

Apolo se manifestaba a través de ella en el Oráculo de Delfos, lugar que tuvo gran trascendencia en el mundo helénico.

Gian Lorenzo Bernini creó para el cardenal Scipione Borghese una obra maestra sin precedentes que representa la metamorfosis en laurel de Dafne, perseguida por Apolo, dios de la luz.

La obra de mármol, iniciada por Bernini a los 24 años, entre 1622 y 1625, estaba situada en la misma habitación de la Villa que ahora, pero originalmente estaba sobre una base baja y estrecha, apoyada contra la pared hacia la escalera.

Apolo corre y la ninfa inicia su metamorfosis: la corteza envuelve gran parte del cuerpo, pero la mano de Apolo, según los versos de Ovidio, debajo de la madera oye el latido del corazón. Así que la escena se cierra, Dafne se ha convertido en un laurel para escapar del dios.

La presencia de esta fábula mitológica en la casa del cardenal tiene una justificación moral compuesta en latín por el cardenal Barberini (futuro Papa Urbano VIII) y grabada en la base, que dice quién ama las fugaces diversiones al final encontrará hojas y bayas en su mano.

En 1785 Marcantonio IV Borghese colocó la obra en el centro de la sala, Vincenzo Pacetti diseñó la base actual con las piezas originales y añadiendo el águila Borghese, esculpido por Lorenzo Cardelli.

El conjunto escultórico de Bernini, que se encuentra en la Galería Borghese de Roma, muestra este momento.

Villa Borghese - Museo - Apolo y Dafne - Bernini - Sala III - Eduardo©2017

BERNINI. APOLO Y DAFNE. GALERÍA BORGHESE, ROMA.

LAS NÁYADES-NINFAS DE MANANTIALES Y FUENTES

Las Náyades son las ninfas del elemento líquido. Son hermosas y longevas, pero mortales.

Las Náyades encarnan el curso del manantial o del agua que habitan.

Homero las llama hijas de Zeus, pero en otras partes se las relaciona con Océano.

Todas las fuentes célebres tienen su náyade, que cuenta con un nombre y una leyenda propia.

Con frecuencia las náyades pasaban por tener virtudes curativas. Por este motivo los enfermos bebían agua de las fuentes que les estaban consagradas.

En cambio el baño se consideraba sacrílego y el que afrontara este riesgo se exponía a su cólera, que se manifestaba con alguna enfermedad misteriosa.

En Roma, Nerón, al bañarse en la fuente de Marcia fue atacado por unas fiebres y una especie de parálisis que le duró varios días.

Otro riesgo que corría el que ofendía a las Náyades era la locura. Quien las veía, podía quedar poseído por ellas y atacado de enajenación mental.

Las Náyades abundan en las tradiciones del Peloponeso.

FUENTE DE LAS NÁYADES, S. XIX, ROMA

La plaza de la República tiene un diseño semicircular y está ubicada junto a la Estación Termini de Roma.

De esta Piazza parte la Via Nazionale, que comunica el área de la estación central con la de Piazza Venezia.       En las inmediaciones se encuentra el Teatro de la Ópera.

La Fuente de las Náyades, S. XIX, es la fuente moderna más bella de Roma, realizada con el objetivo de ofrecer una perspectiva monumental de la vía Nazionale.

La fuente de esta plaza era parte del acueducto de Aqua Marcia. Su construcción se inició por orden de Pío IX en 1870 y fue finalizada en 1888.

Originalmente estaba decorada con cuatro leones de yeso, que fueron sustituidos en 1901 por las esculturas de las náyades realizadas por Mario Rutelli.

FUENTES DE LAS NÁYADES, ROMA - Eduardo©2017

FUENTES DE LAS NÁYADES, ROMA


Las náyades representadas son:

  • La Ninfa de los Lagos, sosteniendo un cisne
  • La Ninfa de Los Ríos, sobre un monstruo de río
  • la Ninfa de las Fuentes, sobre un caballo
  • la Ninfa de las Aguas Subterráneas, sobre un dragón.
  • En el centro se encuentra el grupo Glauco, símbolo del triunfo de la Humanidad sobre la Naturaleza.

GLAUCO

Unas versiones le consideran hijo de Poseidón y una náyade.

Otras dicen que Glauco es un dios del Mar, que en su origen fue pescador de Beocia, pero casualmente comió una hierba que le convirtió en inmortal.

Como divinidad marina, la parte inferior de su cuerpo se transformó en una poderosa cola de pez y sus mejillas se poblaron de una barba de reflejos verdes como la pátina de bronce.

Recibió el don de profetizar y Virgilio le presenta como el padre de la Sibila de Cumas.

Glauco se apareció a Menelao cuando regresaba de Troya y se le considera constructor del Argo, apoyando a los Argonautas.

Su amor más célebre fue Escila, aunque en vano, lo que motivó la transformación de la joven en monstruo por medio de los encantamientos de Circe, pero predominó el amor que sentía hacia la joven y la transformó en diosa.

Según Ovidio Glauco amaba a Escila y por ella rehusó  el amor de Circe. La maga quiso vengarse de su rival y mezclo hierbas mágicas en el agua de la fuente donde Escila se bañaba.

Inmediatamente Escila quedó transformada. La parte superior de su cuerpo no cambió, pero de la ingle le nacieron 6 espantosos perros.

Otra leyenda dice que Posidón estaba enamorado de la joven y que Anfitrite, celosa, había pedido a Circe su metamorfosis.

Una tercera versión dice que Escila se enamoró de Glauco y rechazó a Posidón, quien la castigó de este modo.

A Heracles se le atribuye la muerte de Escila en un enfrentamiento.

BASÍLICA DE SANTA MARÍA DE LOS ÁNGELES Y LOS MÁRTIRES

Alrededor se encuentra la Basílica de Santa María de los Ángeles y los Mártires, ocupando el espacio del Tepidarium de las Termas de Diocleciano.

La dedicación a los mártires hace referencia a que las termas de Diocleciano fueron construidas con el trabajo de los cristianos esclavizados.

El edificio fue diseñado en 1562 por Miguel Ángel que restauró el Tepidarium, creando una nave longitudinal.

El ingreso a la iglesia se hace a través de un vestíbulo circular, también de origen romano.

Durante el siglo XVIII, Luigi Vanvitelli (1750) decoró el sobrio interior de Miguel Ángel según el estilo de la época.

Vanvitelli se encargó de transportar a Santa María de los Ángeles los grandes retablos de altar de la basílica de San Pedro en el Vaticano, donde habían sido reemplazados por copias hechas en mosaico con el fin de conservarlos mejor por la amenaza de humedad.

En esta iglesia se encuentra enterrado Pío IV. Actualmente se utiliza para funerales de estado o del ejército italiano.

BIBLIOGRAFÍA:

Grimal, Pierre. Diccionario de Mitología Griega y Romana. Paidos.

museodelprado.es

villafarnesina.it

audioguiaromacom

maitearte.wordpress.com

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Divinidades Mitológicas Celestes

María Teresa García Pardo

Doctora en Historia del Arte

DIVINIDADES MITOLOGICAS CELESTES

 

Las principales divinidades celestes en la Mitología clásica son:

1.   Helios, el Sol,

2.   Selene, la Luna,

3.   Eos, la Aurora,

4.   Eolo, el Viento.

HELIOS, EL SOL – APOLO

Pertenece a la generación de los Titanes y, por tanto, es anterior a los Dioses Olímpicos.

Es hermano de la Luna (Selene) y de la Aurora (Eos).

Helio o Helios es la personificación del Sol, aunque se terminó asociando con Apolo, dios de la Luz.

 

HELIOS, DIOS DEL SOL

HELIOS, DIOS DEL SOL

Su esposa fue Perseis, una de las hijas de Océano y Tetis, y sus hijos más destacado fueron:

1.   Circe, la maga,

2.   Pasifae, esposa del rey Minos,

3.   Eetes, rey de la Cólquide,

4.   Perses que destronó a su hermano Eetes y fue asesinado por su sobrina Medea.

5.   Faetón.

Helio es el ojo del mundo, el que todo lo ve, como Dios en el Cristianismo y el ojo de Horus en Egipto.

Helios revela a Hefesto el adulterio de Afrodita con Ares.

Se le representa como un joven de gran belleza con cabellos dorados, que recorre el cielo en su carro tirado por una cuadriga de velocísimos corceles.

Todas las mañanas, precedido del carro de Eos, la Aurora, atraviesa el cielo. Continua el viaje durante todo el día y al anochecer llega al Océano, donde se bañan sus fatigados caballos, mientras él se retira a descansar en su palacio de oro para volver a salir de madrugada.

El episodio más desafortunado vinculado a Helio es el de su hijo Faetón.

Faetonte o Faetón, hijo del Sol y Clímene, creció sin saber quién era su padre. Cuando se enteró que era hijo del Sol rogó a su padre que le dejase conducir su carro solar. Tras grandes dudas, Helios consintió haciéndole muchas recomendaciones.

Faetón partió por el camino trazado en la bóveda celeste, pero pronto se apoderó de él un gran terror por la altura en que se hallaba. Descendió tanto que casi incendia la Tierra y después subió tanto que los astros se quejaron.

Zeus, para evitar una conflagración universal, le fulminó con sus rayos. Sus hermanas, las Helíades, le lloraron tanto que fueron transformadas en álamos.

Circe también es hija del Sol. Es una maga que desempeña un papel fundamental en la Odisea y en la leyenda de los Argonautas.

JAN CAREL VAN EYCK, LA CAÍDA DE FAETÓN. MUSEO DEL PRADO

1636 – 1638. Óleo sobre lienzo, 197 x 180 cm.

Amberes, ca. 1610, post. 1685

Jan Carel Van Eyck era un maestro flamenco nacido aproximadamente en 1610 y maestro de la cofradía de San Lucas en 1632-1633. A menudo es confundido con Johannes van Eyck también presente en Amberes.

Pintor de temas de historia y mitología. Participó, bajo la dirección de Rubens, en 1635, en la decoración de la ciudad de Amberes con motivo de la entrada triunfante del Cardenal Infante don Fernando de Austria y en el Arco de triunfo. Este tipo de arquitecturas efímeras eran muy frecuentes en el Barroco.

Fue uno de los colaboradores de Rubens en la decoración pictórica de la Torre de la Parada para Felipe IV entre 1636-1638 para el que pintó La Caída de Faetón, siguiendo el boceto de Rubens.  

El joven Faetón era hijo de Helios y le pidió al dios Solar poder conducir durante un día su carro.

A pesar de las advertencias y de la peligrosidad de guiar a los caballos, Faetón insistió y finalmente acabó en desastre.

Este tema plasma la enseñanza moral de la osadía y la irresponsabilidad de la juventud, que no es consciente del peligro.

Ovidio en el Libro II de sus Metamorfosis dice que Faetón se asustó.   No sabía por dónde dirigir el carro, ni qué camino tomar, por lo que enloquecido soltó las riendas.

Tras sumir a la tierra en un profundo caos, Júpiter intervino lanzando sus rayos y, tal y como cuenta Ovidio, arrojó al auriga de la vida y del carro.

El lienzo realizado por Jan Carel Van Eyck, sigue fielmente el boceto de Rubens, salvo en la parte derecha de la composición, cortada en el lienzo con respecto al boceto inicial.

S. Alpers es la autora del único estudio completo del encargo de Rubens para la Torre de la Parada hasta la fecha.

 

JAN CAREL VAN EYCK. LA CAÍDA DE FAETÓN. 1636 - 1638.

JAN CAREL VAN EYCK. LA CAÍDA DE FAETÓN. 1636 – 1638.

MUSEO DEL PRADO

 

Los lienzos para la Torre de la Parada fueron realizados en torno a 1636 y 1638, siguiendo la correspondencia entre el Cardenal Infante Don Fernando y su hermano el rey Felipe IV.

La decoración de la Torre de la Parada fue el mayor encargo que Rubens recibió de Felipe IV.

Dese 1636 se enviaron desde Amberes a Madrid más de 60 obras para esta casa de recreo de los Montes del Pardo.

Para llevar a cabo un proyecto tan amplio, Rubens realizó pequeños bocetos sobre tabla, donde capta la esencia moral de las historias y las actitudes de los personajes. Estos bocetos sirvieron de base para la elaboración de los lienzos definitivos.

El Museo del Prado conserva diez de los bocetos de Rubens, nueve de ellos donados en 1889 por la duquesa de Pastrana, y uno adquirido en el año 2000.

El Prado también conserva la mayoría de los lienzos realizados a partir de los diseños de Rubens para la decoración de este lugar, muchos de los cuadros pintados por otros artistas.

SELENE, LA LUNA – ÁRTEMIS

Selene es la personificación de la Luna y se la asocia con Artemisa, que con el paso del tiempo acabará reemplazando a la diosa de la Luna.

Se la representa como una bella joven que recorre el cielo en su carro de plata tirado por dos caballos (Biga).

Bigas, trigas y cuadrigas son carros tirados por dos, tres o cuatro caballos que se empleaban en los carros de guerra, carreras, etc.

Selene suele portar una antorcha en la mano y una media luna.

Selene tuvo amores con Zeus y con el dios Pan. Pero su amor más célebre es el del bello pastor Endimión, de quien tuvo 50 hijas.

Selene pidió a Zeus que sumiera en un sueño eterno a Endimión, que le hiciera permanecer joven y hermoso, para poder amarle todas las noches y su deseo fue concedido.

Endimión, inmortal y eternamente joven, se equipara en el arte paleocristiano con el profeta Jonás en una iconografía alusiva a la inmortalidad del alma. Jonás estuvo tres días en el vientre de la ballena, pero su fe y sus oraciones consiguieron que saliera totalmente sano del monstruo marino y se salvara.

 

SELENE, DIOSA DE LA LUNA

SELENE, DIOSA DE LA LUNA

 

 

 

ANTONIO CANOVA. ENDIMIÓN DORMIDO. 1822ANTONIO CANOVA. ENDIMIÓN DORMIDO. 1822

85 x 183 x 35 cm. Museo e Gipsoteca Antonio Canova, Possagno, Treviso

 

 

 

HÉCATE, LUNA EN SU FASE INVISIBLE

Hécate desciende de la generación de los Titanes, es pues anterior a los dioses Olímpicos.

Zeus le mantuvo y acrecentó sus antiguos privilegios.

Extiende su benevolencia a todos los hombres, concediendo los favores que se le piden:

·        Prosperidad material,

·        Pescado en abundancia a los pescadores,

·        Elocuencia a los políticos,

·        Victoria en las batallas y en los juegos.

Poco a poco la diosa sufrió una especialización en un sentido diferente. Se la considera la divinidad que preside la magia y los hechizos y está vinculada al mundo de las sombras.

Se aparece a los magos y a las brujas con una antorcha en la mano o en forma de distintos animales: yegua, perra, loba, etc.

Se le atribuye la invención de la hechicería.

Tradiciones tardías le dan como hijas a Circe y a Medea.

Hécate preside las encrucijadas y los lugares de magia por excelencia. En ellas se colocaban estatuas de una mujer de triple cuerpo y a sus pies se depositaban ofrendas.

La iconografía muestra a Hécate triformis, al representarse desde el siglo V a.C. una escultura de tres mujeres que juntan las espaldas y sujetan unas antorchas.

Representa a la Luna en su fase invisible, suponiéndose que estaba en los Infiernos. Su llegada se anunciaba a través de los ladridos de sus infernales perros.

HÉCATE

 

HÉCATE

 

EOS, LA AURORA

Eos es hermana de Helios y Selene y es la personificación de la Aurora.

Pertenecen a la Primera Generación Divina, la de los Titanes.

Es representada como una diosa cuyos dedos, color de rosa, abren las puertas del cielo al carro del sol.

Es representada como una mujer joven y  alada, envuelta en un fino manto, y conduciendo un carro que precede al carro de Helios para ahuyentar la oscuridad de la noche.

Tuvo amores con Ares y por ello Afrodita la castigó a estar eternamente enamorada.

Engendró los Vientos: Céfiro, Bóreas y Noto, así como la Estrella de la Mañana.

Su hijo predilecto fue Memnón, que murió ante las murallas de Troya luchando contra Aquiles.

Poéticamente se narra que las gotas de rocío de la mañana son las lágrimas que derrama la diosa por su hijo.

 

MIGUEL ÁNGEL. LA AURORA. TUMBAS MEDICEAS, FLORENCIAMIGUEL ÁNGEL. LA AURORA. TUMBAS MEDICEAS, FLORENCIA

 

Su iconografía, portando el cuerpo de su querido hijo muerto,  evoca el tema de la piedad en el arte cristiano.

En las tumbas florentinas de Juliano y Lorenzo de Médicis, Miguel Ángel representó el Día y la Noche y el Crepúsculo y la Aurora.

En el Barroco se representó el Triunfo de Aurora, como decoración apoteósica de los techos palaciegos.

En el arte contemporáneo Rodin y Matisse esculpirán la imagen de la diosa.

 

EOS, LA AURORA, Y SU HIJO MEMNÓN.EOS, LA AURORA, Y SU HIJO MEMNÓN.

 

LA AURORA, MUSEO RODIN, PARÍS

LA AURORA, MUSEO RODIN, PARÍS

 

PASEO DE RECOLETOS, MADRID

El Paseo de Recoletos fue uno de los ejes limítrofes del recinto urbano de Madrid, integrado en la gran reforma del Salón del Prado promovida por el Conde de Aranda y ejecutada por el ingeniero militar José de Hermosilla, en el reinado de Carlos III.

Su denominación se debe al convento de agustinos recoletos que ocupó la zona desde 1592 a 1836, cuando fue desamortizado y demolido.

El paseo se convirtió en el lugar de asentamiento de las personalidades económicamente más influyentes del momento.

El edificio de Seguros La Aurora en su origen fue un palacio proyectado en 1880 como residencia de Ramón Pla Monje, un empresario y filántropo ferrolano que, tras emigrar a Cuba, se instaló en la década de 1860 en Madrid, lugar en el que permaneció hasta su muerte, el 6 de septiembre de 1892.

El edificio fue diseñado por Agustín Ortiz de Villajos, importante arquitecto que se convirtió en uno de los representantes más característicos del eclecticismo madrileño.

César Cañedo y Sierra, duque de Agüera, transformó significativamente el inmueble en 1918 para convertirlo en viviendas de alquiler.

El arquitecto elegido en esta ocasión fue José Monasterio Arrillaga, quien añadió al edificio dos plantas más y sustituyó gran parte de la ornamentación por el programa decorativo que posee en la actualidad, de corte ecléctico con reminiscencias del barroco francés.

El edificio fue entonces estructurado en viviendas independientes, una por planta, en torno a una escalera central y patio interior; se añadieron entonces nuevos servicios higiénicos, ascensor, calefacción y una escalera de servicio.

En 1919 el inmueble fue alquilado a la compañía de Seguros La Aurora, la cual lo adquirió definitivamente en 1922, cerrando el patio interior para aprovechar el espacio y abriendo en el chaflán la actual puerta de acceso.

En 1920 se colocó una cuadriga de bronce sobre la cúpula decorada con guirnaldas, obra del escultor Juan Adsuara.

La cuádriga trataba de simbolizar la potencia económica de la compañía de seguros bilbaína, reiterado en ciertos edificios del momento, tales como la antigua sede del Banco de Bilbao en la calle de Alcalá, 16, obra del escultor bilbaíno Higinio Basterra.

Aurora y la cuadriga - Palacio de Ramon Pla Monje 1

 

CUÁDRIGA DE LA AURORA, PASEO DE RECOLETOS, 4. MADRID

LOS VIENTOS

Hay muchas leyendas sobre Eolo, pero la más difundida le denomina hijo de Poseidón y Señor de los Vientos.

Eolo es considerado el dios o rey de los vientos, apareciendo por primera vez en la Odisea.

Cuando Ulises llegó a la isla Eolia, Eolo le recibió cordialmente y le retuvo un mes a su lado.

Al partir de la isla le entregó un odre en el que estaban encerrados todos los vientos excepto uno, el que debía llevarle directamente a Ítaca.

Mientras Ulises dormía, sus compañeros abrieron el odre creyendo que estaba lleno de vino, pero los vientos se escaparon desencadenando una tempestad.

Eolo tenía el poder de excitar o calmar los vientos.

Los cuatro vientos que cita Homero son:

·        Bóreas,

·        Noto,

·        Euro y

·        Céfiro.

 En Atenas se les dedicó la Torre de los Vientos, un edificio en el que cada cara simbolizaba un viento.

 

BÓREAS, EL VIENTO DEL NORTE

Bóreas es el dios del frío viento invernal, que habitaba en Tracia, el país frío por excelencia.

Es hijo de Eos (La Aurora) y hermano de Céfiro y Noto.

Pertenece a la estirpe de los Titanes, seres que personifican las fuerzas de la Naturaleza.

Se representaba como un hombre barbado con túnica y alas.

Su iconografía más difundida es el Rapto de Oritía, Hija de Erecteo, rey de Atenas, a quien se llevó consigo a Tracia tras el rechazo de la joven.

 

NOTO

Noto es el dios del viento del Sur, cálido y cargado de humedad.

Es hijo de Eos y a diferencia de sus hermanos, Bóreas y Céfiro, no interviene en ningún mito.

 

EURO

Euro es el viento del Sudoeste. También es hijo de Eos.

 

CÉFIRO

Céfiro es el viento suave y apacible de Poniente. Es el más utilizado en la literatura y el arte.

 

 

RUBENS. 1620. EL RAPTO DE ORITIA. ACADEMIA DE BELLAS ARTES DE VIENA.

RUBENS. 1620. EL RAPTO DE ORITIA. ACADEMIA DE BELLAS ARTES DE VIENA.            

 (BÓREAS RAPTA A LA JOVEN Y BELLA ORITIA)

 

BIBLIOGRAFÍA

Pierre Grimal. Diccionario de Mitología Griega y Romana. Paidos.

http://www.museodelprado.es   

http://www.miradormadrid.com

 

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Ares – Marte romano – Dios de la Guerra

María Teresa García Pardo

Doctora en Historia del Arte

ARES (MARTE ROMANO). DIOS DE LA GUERRA

Ares Ludovisi - Palacio Altemps - Roma - Viaje 2014

 

ARES (MARTE ROMANO). DIOS DE LA GUERRA

Ares es hijo de Zeus y Hera y pertenece a la segunda generación de dioses olímpicos.

Es el dios de la guerra por excelencia en su aspecto más cruel y devastador, sembrando la muerte, a diferencia de Atenea.

Es el espíritu de la batalla que se recrea en la sangre y la matanza.

Su talla es sobrehumana y profiere gritos terribles.

Generalmente combate a pie, aunque también aparece en un carro tirado por cuatro corceles.

Se le representa con coraza, escudo, casco, lanza y espada.

Ares habitaba en Tracia, situada al norte de Grecia y próxima a Macedonia, país semisalvaje de clima rudo, rica en caballos y poblaciones guerreras.

En Tracia también moran las Amazonas, que son hijas de Ares.

Los griegos, desde época homérica, se complacían en mostrar la fuerza bruta de Ares contenida o burlada por la inteligencia de Heracles o la prudencia de Atenea.

Su espíritu agresivo hace que no sea un dios querido y que se le represente poco en el arte helénico, aunque tenemos algunos ejemplos como la copia romana del Ares Ludovisi de Lisipo, siglo IV a. C., teórico del arte griego que establece el canon de 8 cabezas y que le representa sentado en su carro de combate y sujetando su espada con aire pensativo.

Su carácter bélico encajó mejor en Roma, donde se le rindió mayor culto y se le consideró el padre de los fundadores de la ciudad Rómulo y Remo.

Según Homero era alto, fuerte, ágil y el más veloz de los dioses.

La iconografía le representa como un joven imberbe y desnudo.

Los animales consagrados a Ares son el perro y el buitre.

La leyenda atribuye a Ares muchas aventuras amorosas, siendo las más famosas las que mantuvo clandestinamente con Afrodita, aunque también tuvo muchos hijos con mujeres, la mayoría de ellos violentos y crueles.

Una de las leyendas sitúa a Eros como hijo de Ares y Afrodita.

VELÁZQUEZ. MARTE. MUSEO DEL PRADO

Hacia 1638. Óleo sobre lienzo, 179 x 95 cm.

El dios Marte de Velázquez está documentado por primera vez en la Torre de la Parada, una residencia real de caza de Felipe IV, su afición favorita.

Se decoró principalmente con temas mitológicos ovidianos encargados en 1636 a Rubens y a su taller.

VELÁZQUEZ. MARTE. MUSEO DEL PRADO

 

Velázquez también estuvo representado en la Torre con Esopo, Menipo y varios retratos de enanos.

Velázquez retrató a Marte en tamaño natural, a partir de un modelo vivo, quizá un soldado veterano, en una postura que recuerda al famoso Ares Ludovisi.

El color cálido de las carnaciones da vida a la figura, que aparece bañada en una iluminación atmosférica realista, con el rostro ensombrecido por el casco.

Los toques de bermellón y blanco crean un bello juego de pliegues y sombras.

Como es habitual en Velázquez, hay un tratamiento cercano del mito, en el que sólo la armadura y otros atributos bélicos le relacionan con el dios romano.

Marte lleva puesto el yelmo, pero la espada y la armadura yacen a sus pies.

El uso de referencias a armaduras y objetos guerreros esparcidos o amontonados por el suelo tenía una larga tradición figurativa y literaria en la que hay que inscribir esta imagen.

Generalmente se alude a la derrota de las armas con el Amor que todo lo vence, un tema que tuvo su expresión en la literatura y que probablemente subyace en esta pintura.

(Texto extractado de Portús, J. en: El arte del poder. La Real Armería y el retrato de corte, Museo Nacional del Prado, 2010, p. 108).

ARES LUDOVISI. PALAZZO ALTEMPS, MUSEO NACIONAL ROMANO

Esta copia romana, del original griego de Lisipo, se conserva en el Palazzo Altemps, Museo Nacional Romano, en Roma (aunque también hay otra copia en el Museo de Nápoles)

Es una obra de mármol, restaurado en mármol de Carrara por Bernini.

Lisipo, como escultor griego buscaba un ideal de belleza basado en la proporción.

Sus esculturas deben ser admiradas desde diferentes perspectivas, desvelándose nuevos aspectos en cada posición.

En la estatua de Ares Ludovisi el dios de la guerra se presenta desnudo, sentado y con su espada en la mano izquierda.

Se está conteniendo en su marcha, aguantando una pierna con las manos, impaciente, inquieto, como dios belicoso.

Ares descansa después de haber sido tocado por su hijo Eros, el dios del Amor, que juega entre sus piernas.

 

Ares Ludovisi - Palacio Altemps - Roma

 

Restauración

El aspecto que nos ha llegado de la escultura es fruto de la restauración de 1627 obra de Gian Lorenzo Bernini.

Intentó recuperar la idea original de Lisipo, realizada en mármol pentélico, incorporando algunas partes perdidas en mármol de Carrara, el más similar, como la nariz del dios, la parte superior del escudo y parcialmente los pies y la cabeza de Eros.

Infunde su estilo personal en la empuñadura de la espada, rematada con un duende burlón y en el recorte frontal de parte del pedestal original para dejar el pie volado, sin apoyar en el suelo, un detalle que consigue acentuar la sensación de reposo, al tiempo que el pequeño bloque eliminado sirvió al escultor para labrar otras partes mutiladas.

El Ares Ludovisi recibe este nombre por haber formado parte de la grandiosa colección arqueológica reunida por el cardenal Ludovico Ludovisi, sobrino de Alessandro Ludovisi, pontífice bajo el nombre de Gregorio XV.

Forma parte del Museo Nacional Romano ocupando actualmente una de las salas del Palacio Altemps de Roma.

Otra copia de la escultura se conserva en el Museo Arqueológico de Nápoles.

También hay una copia en yeso en la colección de Reproducciones Artísticas del Museo de Escultura de Valladolid.

LISIPO. SIGLO IV A. C. (CANON DE 8 CABEZAS)

Praxíteles, Scopas y Lisipo son los grandes escultores griegos del siglo IV a.C.

Lisipo trata de nuevo los temas de atletas como Mirón y Policleto en el siglo V a.C., durante el periodo Clásico o época de Pericles.

El Apoxiomenos, su obra más significativa, representa a un joven quitándose la arena después de la competición. En él presentó un nuevo canon del cuerpo masculino, cuyas proporciones son más esbeltas (8 cabezas).

Frente al canon de Policleto (7 cabezas) propone una cabeza más pequeña y el torso y los miembros más esbeltos y largos.

No se conserva ningún original griego suyo, sólo han llegado hasta nosotros copias de época romana.

Fue elegido como el escultor de la corte de Alejandro Magno.

 

BOTTICELLI. VENUS Y MARTE. NATIONAL GALLERY, LONDRES

1483. 69 x 173,5 cm. Temple sobre tabla.

Sandro Botticelli representa a Venus y Marte (Afrodita y Ares) en uno de sus encuentros amorosos. 

Venus vigila el sueño de su amado, mientras unos pequeños faunos, genios campestres con cuernos y pezuñas de cabra, juegan con las armas del dios.

El tema se interpreta como una alegoría del amor vencido por la guerra.

 

BOTTICELLI. VENUS Y MARTE. NATIONAL GALLERY, LONDRES

 

El formato apaisado y la temática de esta tabla hacen pensar que estamos ante un panel para un arcón, uno de los regalos de boda más habituales entre las importantes familias florentinas.

Las avispas alrededor de Marte indican que podría tratarse de un regalo para la familia Vespucci, que había adoptado la avispa en su escudo de armas.

El tema de la tabla es el triunfo del amor sobre la guerra, consiguiendo Venus distraer a Marte y que los pequeños faunos utilicen sus armas como juguetes.

Uno de los faunos intenta despertarle soplando una concha en su oído, mientras otros dos juegan con la lanza del dios, mientras uno se prueba el casco y el cuarto gatea con la coraza del dios.

Las cintas doradas y un broche de perlas sobre el pecho adornan la blanca túnica de Venus. La armadura, el vestido, las joyas y el peinado están tomados de la moda quattrocentista florentina.

Detrás de la figura de Venus hay plantas de mirto, que se cultivan por sus flores y sus hojas aromáticas.

El mirto se consideraba símbolo del amor y la belleza y una de las plantas consagradas a la diosa Afrodita.

El mirto simbolizaba la fecundidad y la fidelidad.

Plinio el Viejo describe, en su Historia Natura ritos nupciales en los que los esposos iban coronados con mirto durante el banquete.

También se emplea como anticatarral y antiséptico.

El mirto estaba consagrado a Venus a causa de su olor suave, porque estaba siempre verde, o bien porque las hojas de mirto brotaban de dos en dos, igual que el amor que debe ser recíproco.

Otra historia del mundo clásico relaciona el mirto con significados funerarios: Dioniso bajando al Inframundo a rescatar a su madre, Sémele, muerta por los rayos de Zeus, tuvo que dejar allí un arbusto de mirto.

En el Renacimiento está ligada al matrimonio. Por su hoja perenne se asoció a la fidelidad y al amor eterno y se representó en las alegorías matrimoniales.

Es considerado un símbolo del amor romántico y se emplea en decoraciones de iglesias, salones de fiestas y ramos de novia o coronas.

Es astringente y antiséptico y se emplea como anticatarral y contra el asma.

El mirto ayuda en la caída del cabello y forma parte de muchos champús, jabones y perfumes.

 

Bibliografía

Pierre Grimal. Diccionario de Mitología Griega y Romana. Paidos.

 

www.museodelprado.es

 

maitearte.wordpress.com

 

miriamgarciarestauracion.blogspot.com.es

 

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DEMÉTER (CERES ROMANA). DIOSA DE LA AGRICULTURA Y LA PROSPERIDAD

María Teresa García Pardo

Doctora en Historia del Arte

DEMÉTER (CERES ROMANA)

DIOSA DE LA AGRICULTURA Y LA PROSPERIDAD

Deméter es la segunda hija de Crono y Rea y hermana de Zeus, por lo tanto pertenece a la primera generación de dioses olímpicos.

Su personalidad, religiosa y mítica, es muy distinta de la de Gea, la Tierra, concebida como elemento cosmogónico.

Deméter es la diosa maternal de la tierra y de la agricultura, el trigo, la fertilidad y la abundancia. Su  principal atributo es la espiga.

Como diosa de la tierra cultivada, esencialmente el trigo, sus leyendas se han desarrollado en todas las regiones del mundo helénico donde prospera este cereal.

Sus lugares preferidos son Eleusis y Sicilia.

Deméter está estrechamente vinculada a su hija Perséfone (Proserpina).

Con frecuencia se las llama “Las Diosas” y sus aventuras constituyen el mito central de su leyenda, mito cuya profunda significación era revelada en la iniciación a los misterios de Eleusis.

Hades se enamoró de Perséfone, única hija de Deméter, y la raptó cuando la doncella se disponía a coger un narciso o un lirio en Sicilia.

La tierra se abrió y Hades se llevó a su amada a los Infiernos.

En el momento del rapto Perséfone lanzó un grito. Su madre lo oyó y le oprimió el corazón.

Deméter recorrió todo el mundo durante 9 días y 9 noches buscando a su hija. Sin tomar alimento, ni ataviarse anduvo errante por el mundo con una antorcha encendida en cada mano.

El décimo día encontró a Hécate, que también había oído el grito.

Únicamente el Sol, que todo lo ve, puede informarle de lo ocurrido.

Irritada, la diosa decidió abdicar de su función divina hasta que se le hubiese devuelto a su hija. Adoptó la figura de una anciana y se trasladó a Eleusis.

En este tiempo la diosa se convirtió en nodriza de Triptólemo, hijo de Metanira, y le encomendó a este niño la difusión por el mundo del cultivo del trigo.

El voluntario destierro de Deméter volvió la tierra estéril y alteró el orden del mundo, por lo que Zeus ordenó a Hades que devolviese a Perséfone. Pero esto no era posible porque la joven había roto el ayuno obligatorio del Infierno al comer un grano de granada.

Finalmente se llegó a un pacto. Deméter volvería a ocupar su puesto en el Olimpo y se encargaría de sus obligaciones, si Perséfone pasaba parte del año en el Infierno y la otra con su madre.

Cada primavera Perséfone sale de la mansión subterránea y las flores y frutos están en su plenitud, para volver en la época de la siembra, por eso el invierno es la estación triste y estéril.

Sus lugares favoritos son Sicilia, Creta y Eleusis. 

Eleusis está situado a unos 20 km. de Atenas. Era la tierra natal de Esquilo y tuvo un santuario dedicado a Deméter y Perséfone en el que se celebraban uno de los cultos más importantes de la antigua Grecia: los misterios de Eleusis, que posteriormente se mantuvieron en el Imperio romano.

Se la representa como una matrona que porta espigas de trigo, un lechón (cochinillo que todavía mama) o unas antorchas.

En Roma se le añade el simbolismo monetario y se la suele representar con la cornucopia, vinculándose su imagen a la prosperidad del Imperio.

En la Edad Moderna a menudo la acompañan los dioses Dioniso o Pan. Además algunos símbolos como la hoz, que la convierten en alegoría de la agricultura o del verano.

Pan es el dios de los pastores y los rebaños. Es mitad hombre y mitad animal. Posee 2 cuernos en la frente, tiene el cuerpo velludo y los miembros inferiores son de un macho cabrío con pies provistos de pezuñas.

SNYDERS, FRANS

(Amberes, 1579 – Amberes, 1657)

En 1593 Frans Snyders entró en el taller de Pieter Brueghel el Joven.

En 1602 ingresó como maestro en el Gremio de San Lucas y, poco después, realizó un viaje a Roma y a Milán, donde trabajó para el cardenal Federico Borromeo gracias a las recomendaciones de Jan Brueghel el Joven.

De regreso a Amberes, en 1610, se casó con Margarita de Vos, hermana del pintor Cornelis de Vos.

A su vuelta de Italia entró en contacto con Rubens, quien proporcionaría las figuras para algunas de sus obras, a la vez que diseñaría composiciones con gran desarrollo de bodegón con la intención de que Snyders los llevase a cabo.

A partir de 1620 sus cuadros son de mayor tamaño y los elementos dispuestos sobre la mesa aumentan de manera espectacular.

A partir de 1630 el colorido evoluciona a tonos más claros y más variados, aunque Rubens sigue realizando las figuras de sus composiciones.

La otra faceta en la que destacó Snyders fue la realización de cuadros de animales, que incluían cazas, fábulas y representaciones simbólicas, como son los conciertos de pájaros.

Al igual que en sus bodegones, para estas obras trabaja al lado de Rubens, quien pinta las figuras para los animales de Snyders y viceversa.

La evolución es paralela a sus bodegones, los tamaños crecen a lo largo de su carrera, tendiendo a hacerse más horizontales, contribuyendo a la vivacidad de las escenas.

El interés que despertó la obra de Snyders entre coleccionistas y príncipes de toda Europa tuvo en España un epílogo de notable calidad, con su participación en las decoraciones para la Torre de la Parada, para donde realizó varias escenas de caza y fábulas.

Por otra parte, los regalos de conocidos coleccionistas de pintura flamenca, como el marqués de Leganés, completaron la colección de Snyders que poseía Felipe IV y que se encontraba en el Alcázar de Madrid, lo que explica la abundante presencia de su pintura en el Prado.

(Pérez Preciado, J. J. en E.M.N.P., 2006, tomo VI, pp. 2019-2020).

Ceres y Pan. Snyders y Taller de Rubens. Museo del Prado

Hacia 1620. Óleo sobre lienzo, 178,5 x 280,5 cm.

La representación de la diosa de la agricultura y las estaciones Ceres junto al dios Pan viene descrita en las obras clásicas.

Ceres (Deméter) era hija de Saturno (Crono) y por lo tanto hermana de Júpiter (Zeus).

Pan está vinculado con la tierra y el inicio de todo. Los dos dioses están relacionados por la naturaleza.

La agricultura y la prosperidad se unen para mostrar la abundancia y la fecundidad.

Ceres sujeta la cornucopia, el cuerno de la abundancia, lleno de diferentes frutas y hortalizas, mientras que Pan se inclina hacia ella con un cesto repleto de frutas.

Se observan diferentes bodegones aislados por toda la composición, como en la esquina inferior derecha.

Al fondo el paisaje se abre para dar mayor profundidad a la escena y vemos figuras sentadas y una mujer con un canasto en la cabeza, reforzando aún más la simbología de la obra.

Ceres y Pan. Snyders y Taller de Rubens. Museo del Prado

Esta pintura es una colaboración entre Frans Snyders y el taller de Rubens. Estos dos artistas trabajaron juntos en numerosas obras, pintando el primero los elementos naturales y el segundo o su taller las figuras.

Esta pintura formaba parte de un conjunto llegado desde Flandes para decorar la Torre de la Reina del Alcázar de Madrid.

La primera referencia documental de este grupo de 26 obras aparece en el inventario del Alcázar de 1636, donde se mencionan 25 de ellas.

Desconocemos si fue la reina o el rey, quien encargó estas obras, o si la idea vino de Flandes de mano de la archiduquesa Isabel Clara Eugenia.

Lo que parece cierto es que no se trata de un encargo cerrado a un pintor, sino más bien un conjunto de obras de diferentes artistas flamencos enviados para decorar la mencionada Torre, después de las remodelaciones llevadas a cabo allí por Juan Gómez de Mora.

Información revisada y actualizada por el Departamento de Pintura Flamenca y Escuelas del Norte del Museo Nacional del Prado (enero, 2015)

La Agricultura. Francisco de Goya. Museo del Prado.

1804 – 1806. Temple sobre lienzo

El tondo de esta alegoría de la Agricultura formó parte de la decoración de la gran escalera monumental del palacio de D. Manuel Godoy (1767-1851), Príncipe de la Paz y Primer Ministro de Carlos IV (1748-1819).

El Palacio de Manuel Godoy está ubicado en la Plaza de la Marina Española 9, muy cerca del Palacio Real y del Senado, conocido como palacio Grimaldi.

El edificio fue construido por Francisco Sabatini en estilo clásico barroco para albergar a personal del rey Carlos III.

clip_image004Vivieron en él también el conde de Floridablanca, el marqués de Grimaldi y durante el levantamiento de mayo de 1808 el mariscal Murat.

Hasta nuestros días ha sido utilizado por distintos estamentos oficiales como el Ministerio de la Marina o el Museo del Pueblo español. Actualmente alberga dependencias del Ministerio de la Presidencia.

Esta pintura fue encargada a Goya, entre 1801 y 1805, cuando Godoy acometió la restauración del edificio, pero no se conservan los documentos que hayan permitido conocer el año exacto de su creación.

Junto a las otras tres grandes composiciones del mismo formato circular, la de la Ciencia, perdida, y las otras dos, del Comercio y la Industria, conservadas también en el Museo del Prado, se expresaban los ideales de la Ilustración, así como las ideas de progreso de las Sociedades Económicas de Amigos del País, que Godoy favoreció.

Goya utilizó aquí la iconografía tradicional de la Agricultura, representada por la diosa clásica Ceres coronada de espigas, como símbolo de fecundidad.

Un repinte posterior cubrió, por decoro, el desnudo de la diosa, que sentada en un paisaje tiene a sus pies dos azadones y posiblemente una guadaña, como útiles específicos de los campesinos.

Sostiene en la mano izquierda un racimo de uvas y unas espigas, y en la derecha una granada, mientras un campesino arrodillado le ofrece una cesta de flores y frutas, bajo los signos zodiacales de Leo, Libra y Escorpio, que aparecen en el cielo, correspondientes a los meses más ricos de las cosechas, el verano y el otoño.

BIBLIOGRAFÍA

Pierre Grimal. Diccionario de Mitología Griega y Romana. Paidos.

http://www.museodelprado.es

maitearte.wordpress.com

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Posidón, Poseidón (Neptuno Romano). Dios del Mar

María Teresa García Pardo

Doctora en Historia del Arte

POSIDÓN, POSEIDÓN (NEPTUNO ROMANO).

DIOS DEL MAR

Posidón, hijo de Crono y Rea es el dios del Mar y hermano de Zeus, a quien ayudó en su lucha contra los Titanes.

Desde tiempos de la Ilíada, Poseidón tiene designado el dominio sobre el Mar, como Hades reina en los Infiernos y Zeus en el Cielo y la Tierra.

Posidón participó durante un año junto con Apolo en la construcción de la muralla de Troya, pero el rey Laomedonte le negó el salario convenido y Posidón para vengarse suscitó un monstruo que salió del fondo del mar y asoló a los pueblos troyanos.

Aquí tiene su origen el rencor de Posidón hacia Troya y el motivo por el cual el dios ayudó a los griegos en la Guerra de Troya, aunque salvó a Eneas, el hijo de Afrodita, de morir a manos de Aquiles.

Veló los ojos de Aquiles con una niebla y arrancó del escudo de Eneas la lanza que se había clavado en él, transportando al héroe lejos de las filas enemigas.

El Destino no quería la muerte de Eneas y es el propio dios Posidón quien le salva.

Las dos contiendas más famosas de Posidón son por Atenas y Argos.

Posidón fue el primero en tomar posesión de Atenas e hizo brotar con su tridente un mar de agua salada o un pozo de agua salada en la Acrópolis.

Posteriormente, Atenea plantó un olivo en la Acrópolis y se convirtió en la patrona de Atenas.

Posidón era señor de una isla maravillosa: la Atlántida.

Posidón tuvo numerosos amores, todos ellos fecundos. Pero mientras los hijos de Zeus eran héroes bienhechores, los de Posidón y los de Ares eran maléficos y violentos.

En sus amores con Toosa engendró al cíclope Polifemo y con Medusa al caballo alado Pegaso.

Su esposa era Anfitrite, madre de su hijo varón Tritón, aunque también tuvo hijos con diosas, ninfas y mujeres.

Posidón era el dios colérico soberano del mar y se le representa como un hombre desnudo, maduro y barbado que nos recuerda a la iconografía de Zeus, aunque le diferencia su atributo: el tridente, arma de los pescadores de atún.

Se le suele representar en su carro tirado por veloces caballos o hipocampos y rodeado de seres marinos como tritones, nereidas o delfines.

Por lo tanto su representación es muy apropiada para fuentes monumentales como la de Neptuno en Madrid y para estanques como en Versalles.

TRITÓN

Es un dios marino considerado hijo de Poseidón y Anfitrite.

Posee torso de hombre y cola de pez y se le representa haciendo sonar conchas o caracolas.

La leyenda hace intervenir a Tritón en la expedición de los Argonautas, indicando a los navegantes la ruta a seguir para llegar al Mediterráneo.

El nombre de Tritón se aplica no sólo a una divinidad, sino a una serie de seres que forman parte del cortejo de Posidón.

FUENTE DE TRITÓN. BERNINI. PIAZZA BARBERINI, ROMA

FUENTE DE TRITÓN. BERNINI. PIAZZA BARBERINI, ROMA

Los tritones tienen torso de hombre y su parte inferior es la de un pez. Generalmente se les representa soplando en conchas o caracolas.

Las nereidas son divinidades marinas, hijas de Nereo y nietas de Océano, que personifican las innumerables olas del mar. Generalmente son 50, pero su número se puede elevar a 100.

El hipocampo es el caballito de mar, que aparece en los poemas homéricos como símbolo de Poseidón, cuyo carro era tirado sobre la superficie del mar por veloces caballos.

LA FUENTE DE NEPTUNO, MADRID

La Fuente de Neptuno forma parte del proyecto original de Ventura Rodríguez. Fuente de Neptuno

Las fuentes de Neptuno y Cibeles estaban enfrentadas, mirándose la una a la otra, en un lateral del Paseo del Prado.

Tanto Cibeles como Neptuno experimentaron a finales del siglo XIX procesos de reestructuración y traslado, pasando finalmente a ocupar el centro de las plazas de la Cibeles y de Cánovas del Castillo, respectivamente.

La escultura fue encargada a Juan Pascual de Mena, escultor que murió antes de completarla; sin embargo, existen documentos que acreditan que la obra fue continuada por su discípulo José Arias.

La obra representa al dios del mar, con su tridente, sobre una carroza en forma de concha tirado por dos caballos marinos (hipocampos).

Con la fuente de Apolo y la de Cibeles, forma parte de la decoración para el Salón del Prado, proyectado por Carlos III, como zona de paseo de Madrid.

La Plaza de Neptuno ocupa un lugar central en el Paseo del Prado y en ella se sitúan el Hotel Palace y el Hotel Ritz, dos de los hoteles con mayor historia de Madrid.

En las últimas décadas del siglo XX la Fuente se convirtió en icono para celebrar las victorias del Atlético de Madrid.

Otras representaciones de Neptuno pueden verse en Roma, Piazza del Popolo.

Fuente de Neptuno, Roma.

La fuente de Neptuno de Florencia está situada en la Plaza de la Señoría

Fuente de Neptuno, Florencia.

CIBELES, LA GRAN DIOSA FRIGIA (TURQUÍA)

Es la gran diosa de Frigia. Se la llama la Madre de los Dioses o la Gran Madre.

Frigia fue una antigua región de Asia Menor que ocupaba la mayor parte de la península de Anatolia, en el territorio que actualmente corresponde a Turquía.

Su poder se extiende sobre toda la Naturaleza.

Se le rendía culto en las Montañas de Asia Menor, después en el mundo helénico y en Roma.

En el 204 a.C. el Senado romano trajo a Roma la piedra negra que simbolizaba la diosa y erigió un templo en el Palatino.

En Grecia, Cibeles es considerada una encarnación de Rea (La Tierra), madre de Zeus y sus hermanos.

La importancia de Cibeles se debe principalmente al culto orgiástico que se desarrolló a su alrededor y que sobrevivió hasta el bajo Imperio romano.

La Fuente de Cibeles, Madrid

La Fuente de Cibeles

La figura principal de la fuente es la diosa Cibeles, obra del escultor Francisco Gutiérrez.

Se la representa con la cabeza coronada de torres, acompañada de leones o sobre un carro tirado por ellos.

Los dos leones, esculpidos por el francés Roberto Michel, tiran del carro, y representan a dos personajes mitológicos: Hipómenes y Atalanta.

Atalanta fue abandonada al nacer porque su padre sólo quería varones.

Una osa la amamantó hasta que unos cazadores la encontraron y criaron.

Se mantuvo virgen y se dedicó a cazar como su patrona Artemisa.

Para alejar a los pretendientes anunció que su esposo sería el hombre capaz de vencerla en la carrera, ya que ella era muy veloz, pero si perdía le mataría.

Hipómenes llevaba unas manzanas de oro que le había dado Afrodita.

Cuando el joven iba a ser alcanzado en la carrera, fue arrojando uno a uno los frutos áureos y ella, curiosa o enamorada, se detuvo a recogerlos y el joven resultó vencedor.

Más tarde los esposos entraron en un santuario dedicado a Zeus o Cibeles, según las versiones, donde saciaron su sed de amor. Zeus indignado por el sacrilegio les convirtió en leones.

La Fuente de Cibeles de Madrid fue construida en 1782 y desde 1895 está ubicada en su actual emplazamiento y es un gran símbolo de la capital.

Está situada en el centro de la plaza de Cibeles y rodeada por los edificios del Palacio de Buenavista (Cuartel General del Ejército), Palacio de Linares (Casa de América), Palacio de Comunicaciones (antes sede de Correos y actualmente del Ayuntamiento de Madrid) y el Banco de España.

La fuente es fundamental en el sistema de seguridad del Banco de España.

La diosa y los leones fueron esculpidos en mármol cárdeno del pueblo de Montesclaros (Toledo) y el resto en piedra de Redueña, localidad enclavada a 53 kilómetros al norte de Madrid, cerca de la sierra de la Cabrera.

La fuente no sólo era un monumento artístico, sino que tuvo desde el principio una utilidad para los madrileños. Tenía dos caños de agua que se mantuvieron abiertos hasta 1862.

De uno se surtían los aguadores oficiales, que solían ser asturianos y gallegos, y llevaban el agua hasta las casas y, del otro, se abastecía el público general.

Del pilón bebían las caballerías.

La Fuente de Cibeles

La diosa desde finales del siglo XX se ha convertido en un icono de los seguidores del equipo de fútbol Real Madrid. En ella se celebran los títulos del equipo madrileño, al igual que los éxitos de la Selección Española de Fútbol.

Bibliografía:

Pierre Grimal. Diccionario de Mitología Griega y Romana.

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www.esmadrid.com

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Hades (Plutón Latino) – Dios de los Infiernos y de los Muertos

María Teresa García Pardo

Doctora en Historia del Arte

HADES (PLUTÓN LATINO)

DIOS DE LOS INFIERNOS Y DE LOS MUERTOS

Hades es hijo de Crono y Rea y hermano de Zeus y Posidón y entre los tres se repartieron el Universo tras su victoria sobre los Titanes.

Hades es el dios de los muertos y de los Infiernos.

Hades era raramente mencionado por temor a su cólera.

Normalmente se le llamaba Plutón, el Rico, aludiendo a las riquezas inagotables de la tierra, tanto las de la tierra cultivada como las de las minas que encierra.

Esto explica que frecuentemente se le representara sosteniendo la cornucopia  (el cuerno de la abundancia: frutas, flores, monedas), símbolo de riqueza.

Los cíclopes le armaron con un casco que volvía invisible a quien lo llevaba.         

Siendo invisible consiguió desarmar a su padre, Crono, mientras Zeus le derribaba con su rayo.

El gran héroe Perseo utilizó su casco para vencer a Medusa.

El casco de Hades es similar al de Sigfrido en la mitología germánica.

Hades reinaba sobre los muertos y era despiadado, ya que no permitía volver a la tierra a nadie.

Es ayudado por Caronte, el barquero, y por el Can Cerbero.

En los Infiernos reina con Perséfone (Proserpina), su sobrina y esposa, a quien raptó  en Sicilia mientras cogía flores.

Los muertos eran juzgados en el reino de Hades. (Osiris y Juicio Final)

Según Virgilio los espíritus de los justos eran enviados a los Campos Elíseos, mientras que los malhechores moraban en el Tártaro.

 

Iconografía

La iconografía representa a Hades como un hombre barbado, sentado en su trono o subido en un carro de oro.

Sus atributos son el yelmo, el cetro, la granada y el cuerno de la abundancia, símbolo de la riqueza de los metales de la tierra.

Se diferencia de la iconografía de Zeus y Posidón por la presencia del Can Cerbero.

El rapto de Proserpina es el único tema que se plasma en el arte sobre Hades.

Cerbero, guardián de la puerta del Infierno

Cerbero, hijo de Tifón, es el perro de Hades, uno de los monstruos que guardaban el imperio de los muertos.

Vedaba la entrada en él a los vivos y, sobre todo, impedía su salida.

Su imagen presentaba 3 cabezas de perro y una cola formada por una serpiente.

Estaba encadenado ante la puerta del Infierno y atemorizaba a las almas cuando entraban.

Uno de los trabajos que Euristeo impuso a Heracles fue enviarlo a los Infiernos en busca de Cerbero, para devolverlo a la Tierra.

Hades le permitió llevarse a Cerbero a la Tierra con la condición de que lograse dominarle sin armas.

Heracles luchó con él, le sometió y le llevó ante Euristeo, quien se asustó tanto que ordenó devolverlo a su lugar.


Caronte, el barquero

Es ayudado por Caronte, el barquero.

Caronte es un genio del mundo infernal. Su misión es pasar las almas a través de los pantanos del Aqueronte, hasta la orilla opuesta del río de los muertos.

Estos deben pagarle un óbolo. De ahí la costumbre de introducir una moneda en la boca del cadáver en el momento de enterrarlo.

Su iconografía es la de un anciano feo y barbado, vestido con harapos y con un sombrero redondo.

Es tiránico y conduce la barca fúnebre, pero son las almas quienes reman.

Cuando Heracles descendió a los Infiernos, obligó a Caronte a pasarlo en su barca y como éste se negaba, el héroe se apoderó de la pala y le propinó una paliza hasta que Caronte no tuvo más remedio que obedecer.

Después Caronte estuvo encadenado durante un año, como castigo por haber permitido que un vivo entrase en el Reino de los Muertos.

En las tumbas etruscas Caronte aparece pintado como un demonio alado con la cabellera mezclada de serpientes y llevando un mazo en la mano.

El Caronte etrusco sería el genio de la muerte, el que acaba con el moribundo y le arrastra al mundo subterráneo.

 

EL RAPTO DE PROSERPINA, BERNINI. GALERÍA BORGHESE. ROMA

Mármol, 1621-1622.

EL RAPTO DE PROSERPINA, BERNINI. GALERÍA BORGHESE. ROMA

Hades (Plutón latino), el invisible, era llamado Plutón, el Rico, aludiendo a las riquezas inagotables de la tierra.

Las puertas de los Infiernos están custodiadas por el terrible can Cerbero.

El perro de Hades era el que impedía la entrada y, sobre todo, la salida del Infierno. Era un monstruo de tres cabezas que estaba encadenado ante la puerta del Infierno y aterrorizaba a las almas que entraban, plasmado magistralmente por Bernini.

Se diferencia de la iconografía de Zeus y Posidón por la presencia del can Cerbero.

EL RAPTO DE PROSERPINA, BERNINI. GALERÍA BORGHESE. ROMA

En sus territorios reinaba con Perséfone, hija de sus hermanos Zeus y Deméter.

Deméter es la diosa de la agricultura, el trigo, la fertilidad y la abundancia.

Deméter tuvo una relación amorosa con Zeus y de esta unión nació su única hija Perséfone (Proserpina en Roma), con la que está estrechamente vinculada. Con frecuencia se las llama “Las Diosas”.

Reinaba con Perséfone, hija de su hermana Deméter, a la que raptó mientras cogía flores con unas ninfas en Sicilia, ya que Zeus, su padre, no había permitido su matrimonio con Hades, porque no quería que la joven se pasara la vida encerrada en los Infiernos.

Hades, enamorado de la su joven sobrina, decidió llevar a cabo el famoso rapto de Perséfone (Proserpina).

La tierra se abrió y Hades se la llevó a reinar con él en los Infiernos.

Su madre la buscó por todas partes, olvidando el cuidado de frutas, flores y plantas.

En este tiempo la tierra se volvió estéril y se alteró el orden del mundo, por lo que Zeus ordenó a Hades que devolviese a Perséfone. Pero esto no era posible porque la joven había roto el ayuno obligatorio del Infierno al comer un grano de granada, lo que la vinculaba para siempre al Infierno.

Zeus, para mitigar la pena de Deméter, dispuso que Perséfone distribuyese su tiempo entre el mundo subterráneo y el terrestre, aunque la proporción varía, dependiendo de los autores, entre un tercio y la mitad del año.

Cada primavera Perséfone sale de la mansión subterránea y las flores y frutos están en su plenitud, para volver en la época de la siembra, por eso el invierno es la estación triste y estéril.

El tema más difundido en el arte es el rapto de Perséfone o Proserpina, del mundo de los vivos, como plasmó magistralmente Gian Lorenzo Bernini en el conjunto escultórico de la Galería Borghese de Roma.

 

BIBLIOGRAFÍA

Pierre Grimal. Diccionario de Mitología Griega y Romana. Paidos.

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Hera, Juno romana. Diosa del matrimonio

María Teresa García Pardo

Doctora en Historia del Arte

HERA (JUNO ROMANA). DIOSA DEL MATRIMONIO

Es la hermana y esposa de Zeus, igual que sucedía en Egipto con Isis y Osiris.Como hija mayor de Crono y Rea pertenece a la segunda generación de dioses olímpicos y es la reina del Olimpo, la más poderosa de las diosas.  Zeus tomó la apariencia de un cuclillo, ave menor que una tórtola, para seducirla y se unió a ella cuando ésta le colocó sobre su regazo para preservarlo de la lluvia.

JUNO, MUSEO DEL PRADO

1650 – 1700. Mármol, 46 x 34 cm.

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Este busto representa a la diosa Juno, vestida con túnica anudada sobre ambos hombros y con el cabello recogido con una diadema.

En 1985 se incluyó esta pieza entre las falsificaciones de antigüedades hechas en Italia. Tanto el estilo como el modelo, los ropajes y la forma de acabar la parte inferior del busto con una línea recta horizontal, se repite en algunos de los bustos de la colección del marqués del Carpio, por lo que podría formar parte de una serie de encargos realizados por él a copistas romanos de la segunda mitad del siglo XVII.

La diosa Hera es la protectora de las mujeres casadas, de la maternidad y del matrimonio, a pesar de sufrir las innumerables infidelidades de su esposo Zeus.

En Roma Júpiter, Juno y Minerva formarán la Triada Capitolina.

Los cuatro hijos de Zeus y Hera fueron:

Hefesto (Vulcano), dios del Fuego.

Ares (Marte), dios de la Guerra

Ilitía, que preside los alumbramientos y trato de impedir el parto de Leto para ayudar a su madre.

Hebe, personificación de la juventud y esposa de Heracles en su apoteosis.

ICONOGRAFÍA

La iconografía más habitual de Hera es la de una majestuosa matrona con cetro y vara de oro o piedras preciosas, que porta sobre su cabeza una corona o diadema.

Sus atributos son el cuclillo, el león, la granada, símbolo de fertilidad y el pavo real que suele tirar de su carro.

JUNO RECIBE LA CABEZA DE ARGOS. JACOPO AMIGONI

1732. Óleo sobre lienzo. 108 × 72 cm. Moore Park, Hertfordshire, Reino Unido

Argos, el de los Cien Ojos, recibió de Hera el encargo de vigilar a la ternera Ío. La ató a un olivo que crecía en un bosque sagrado de Micenas y gracias a sus múltiples ojos podía vigilarla, porque siempre tenía igual número de ojos abiertos que cerrados.

Pero Hermes recibió de Zeus el encargo de liberar a su amante Ío. Según unas versiones Hermes mató a Argo de una pedrada disparada de lejos y según otras le adormeció en un sueño mágico con su flauta y después le mató.

Hermes mató a Argo o Argos y Hera para inmortalizar a su fiel servidor trasladó sus ojos al plumaje del ave que le estaba confiada: el pavo real.

Hera también dirigió su cólera contra Leto, intentando impedir que diera a luz a los gemelos Apolo y Artemisa, con ayuda de su hija Ilitía.

Leto era hija del Titán Ceo y de la Titánide Febe y hermana de Ortigia.

Hera logra que nadie la acoja para el parto y Leto anduvo errante hasta llegar a la estéril isla de Ortigia, que cambió de nombre a Delos, la Brillante, porque Apolo vió en su suelo la primera luz.

Los dolores del parto duraron 9 días y 9 noches.

Todas las diosas acudieron a asistirla, salvo Hera y su hija Ilitía, diosa de los alumbramientos y su ausencia impedía el nacimiento.

Finalmente las demás diosas, conmovidas por los terribles dolores de Leto, enviaron a Iris como mensajera, prometiendo a Ilitía un collar de oro y ámbar.

Con esta recompensa la diosa acudió y se produjo el nacimiento de los gemelos, Artemisa y Apolo, hijos de Zeus y Leto.


El nacimiento de la Vía Láctea. Rubens. Museo del Prado

1636 – 1638. Óleo sobre lienzo, 181 x 244 cm.

Hera también desató su ira contra Heracles, hijo de Zeus y Alcmena.

Zeus aprovechó la ausencia de Anfitrión, el esposo de Alcmena para tomar su aspecto y engañar a su esposa engendrando a Heracles en una larga noche, prolongada por orden suya.

La historia del nacimiento de la Vía Láctea se narra en diversas obras entre las cuales está Ovidio en el primer libro de sus Metamorfosis (168-171).

Sin embargo éste relato es bastante somero de tal forma que, en el caso del lienzo pintado por Rubens, la fuente es el Poeticon Astronomicon de Higinio.

Según éste podrían ser dos los niños a los que amamantaba Juno en el momento de la creación de la Vía Láctea.

La leche de Juno convertía a quienes la tomaban en inmortal, por lo que Júpiter colocó allí a Hércules, hijo del dios y de la mortal Alcmena.

Higinio narra como la fuerza del niño hizo despertarse a la diosa, quien, al lanzarle lejos, hizo que su leche se derramara hasta crear la Vía Láctea.

En el lienzo el bebé no es arrojado, sino que la leche sale disparada, lo que hace pensar en una reinterpretación de la narración por parte del artista.

Este lienzo fue ejecutado enteramente por Rubens el cual introdujo cambios en el lienzo final con respecto al boceto original, conservado hoy en los Museos Reales de Bellas Artes de Bélgica en Bruselas.

Alpers, autora del único estudio completo del encargo de Rubens para la Torre de la Parada, habla de la mano del maestro para esta y otras obras del pintor.

Se introduce a la figura de Zeus (Júpiter) como testigo del suceso, a cuyos pies aparece el águila con los rayos en las garras.

Los lienzos para la Torre de la Parada fueron realizados en torno a 1636 -1638, siguiendo la correspondencia entre el Cardenal Infante Don Fernando, gobernador de Flandes en el momento del encargo, y su hermano Felipe IV.

La decoración de la Torre de la Parada, en cuyo proyecto también participaron otros autores como Velázquez, fue el mayor encargo que Rubens recibió de Felipe IV. A partir de 1636 se enviaron desde Amberes a Madrid más de 60 obras para esta casa de recreo situada en los montes del Pardo.

La mayor parte de las escenas narraban los amores y pasiones de los dioses, según fueron descritas en las Metamorfosis del poeta romano Ovidio y otras fuentes clásicas.

Para llevar a cabo un proyecto tan amplio, Rubens realizó pequeños bocetos sobre tabla, donde capta la esencia moral de las historias y las actitudes de los personajes.

Estos bocetos sirvieron de base para la elaboración de los lienzos definitivos.

El Museo del Prado conserva diez de los bocetos de Rubens, nueve de ellos donados en 1889 por la duquesa de Pastrana, y uno adquirido en el año 2000.

El Prado también conserva la mayoría de los lienzos realizados a partir de los diseños de Rubens para la decoración de este lugar (muchos de los cuadros fueron pintados por otros artistas).

(Información revisada y actualizada por el Departamento de Pintura Flamenca y Escuelas del Norte del Museo Nacional del Prado, 2014).

MATRIMONIO DE ZEUS Y HERA

Son poco frecuentes las representaciones del matrimonio sagrado de Zeus y Hera. Tenemos un ejemplo en la metopa del Templo de Selinonte, actualmente conservada en el Museo Arqueológico de Palermo. Foto in situ de 2008.

EL JUICIO DE PARIS. RUBENS. MUSEO DEL PRADO

1606 – 1608. Óleo sobre tabla, 89 x 114,5 cm.

Finalmente, Hera es representada, junto a Atenea y Afrodita, como contrincantes en el Juicio de Paris.

La historia del Juicio de Paris se remonta a las bodas de Tetis y Peleo, narrada en las Fabulas de Higinio.

En el banquete la diosa Discordia lanzó una manzana retando a que la más hermosa de las diosas la recogiera.

Ante la disputa entre Hera, Atenea y Afrodita, Zeus decidió darle la manzana a Hermes y que Paris actuase como juez.

El juicio aparece descrito en las Heroidas de Ovidio (XVI 65-88): “tú eres el árbitro de la belleza; termina con las aspiraciones de las diosas; pronuncia cuál de ellas merece derrotar a las otras dos a causa de su belleza”.

Hera le ofreció poder. Atenea victoria en la guerra y sabiduría. Afrodita sonrió: “Paris, no dejes que esos regalos te conmuevan, mi regalo será el amor y la belleza de Helena, la mujer más hermosa, que vendrá a tus brazos”.

Finalmente, Paris optó por Afrodita consiguiendo así a Helena, lo que desencadenó la guerra de Troya.

A partir de ese momento Afrodita será la diosa del Amor y de la Belleza.

El tema del Juicio de Paris fue utilizado por Rubens en multitud de ocasiones, permitiendo al autor deleitarse en el ideal de belleza femenino, y también considerar las consecuencias del amor.

Al igual que sucede en otras versiones del artista sobre este tema, la atención recae en el grupo de diosas que se encuentran en el centro de la composición, rodeadas de cupidos que tratan de quitarles la ropa.

Afrodita, en medio de las tres y con corona, se muestra más tranquila que las otras, que tienen problemas para desvestirse, mientras que a la izquierda, 2 personajes masculinos contemplan la escena.

Las armas y ropas de Atenea aparecen en el suelo en primer término, a la derecha de la composición.

Es una pintura temprana y la principal diferencia es la técnica, ejecutada en este caso con una pincelada menos suelta y con mayor importancia de la línea.

El desnudo es el tema de la composición, donde destaca el brillo de los cuerpos femeninos frente a los masculinos, que reciben menor luz.

A diferencia de sus otros Juicios de Paris, conservados dos de ellos en la National Gallery de Londres, uno fechado entre 1597-1599 y otro de 1632-1635, y uno conservado en la colección real española desde 1639, encargado por el propio rey Felipe IV y de mayor tamaño, éste data de sus años italianos.

Realizado hacia 1606 mientras estuvo en Italia, la obra muestra el contacto con la estatuaria clásica, pero también con el renacimiento y el manierismo.

Las diosas parecen inspirarse en Giulio Romano, Parmigianino y Bronzino.

Esta obra se relaciona con otra conservada en la Akademie de Viena, fechada por la misma época.

Esta obra, al igual que Diana y Calisto y El Jardín del Amor aparecen citadas en el inventario del Alcázar en 1666, en concreto en la Galería del Cierzo.

Sin embargo, a diferencia de otras piezas como Las Tres Gracias o las copias de Tiziano de Adán y Eva y El Rapto de Europa, adquiridas en la almoneda de sus bienes puestos en venta en 1640, ninguna de estas tres aparecen en la lista, ni de los vendidos ni de los comprados por Felipe IV.

Presumiblemente fueron adquiridas a la familia pero, o bien no se reflejaron en el inventario o bien se trató de otro tipo de transacción más directa.

El interés de Felipe IV por las obras de Rubens se manifestó en mayor medida entre 1630 -1640, no solo con los grandes y numerosos encargos al final de la vida del artista, sino también en la adquisición de obras suyas a su muerte.

Información revisada y actualizada por el Departamento de Pintura Flamenca y Escuelas del Norte del Museo del Prado (marzo 2015).

Bibliografía

Pierre Grimal “Diccionario de Mitología Griega y romana. Paidos.

Mitología Clásica e Iconografía Cristiana. UNED.

Mi blog: maitearte.wordpress.com

www.museodelprado.es

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Tintoretto en Venecia

Documento sobre la obra de Tintoretto en Venecia enfocado para las clases de UNED senior que estoy impartiendo. En él conoceremos la obra existente en su ciudad natal.

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TINTORETTO EN VENECIA

TINTORETTO (1518-1594), TEATRALIDAD

Tintoretto, Jacopo Robusti. Venecia, 1518 – Venecia, 1594

Su apelativo viene de la profesión de su padre, quien se dedicaba a teñir paños de seda, por eso a su hijo se le conoce como Tintoretto.

La carrera de Tintoretto transcurrió enteramente en su Venecia natal, donde trabajó para comitentes locales, especialmente para las cofradías religiosas conocidas como scuole.

Durante un corto periodo de tiempo fue discípulo de Tiziano, si bien no hay consenso de las obras que realizó durante esa década.

En 1548, con el Milagro de San Marcos liberando al esclavo (Galleria dell‘Accademia, Venecia) demuestra una nueva forma de pintar en la que destaca la teatralidad, introduciendo juegos de luces y sombras que consiguen la perspectiva aérea y que se convierten en atributo propio de la pintura.

A partir de 1548 inicia una evolución en los contrastes de luz y sombra, tendiendo a la eliminación de colores. Crea diagonales y composiciones en movimiento.

1549, San Roque entre los apestados (Iglesia San Roque, Venecia).

Entre 1550 y 1553 realiza los lienzos para la Escuela de la Trinidad, San Juan en Patmos (National Gallery of Art, Washington) y Susana y los viejos (Kunsthistorisches Museum, Viena).

En 1564 Tintoretto empieza la primera fase de la decoración de la Escuela de San Rocco, que es su conjunto de mayor envergadura.

La actividad del pintor y de su taller para esta institución terminará en 1587. En algunas de estas pinturas el artista transmite con gran fuerza la visión mística del episodio bíblico, como en la Visión de santa María Egipcíaca o en el Cristo delante de Pilatos (Escuela de San Roque, Venecia), donde la simbiosis entre pintura, luz y figura humana alcanza gran espiritualidad.

Realiza algunas obras para el Palacio Ducale destacando por su calidad una serie de alegorías, entre las que se encuentran Las tres Gracias y Mercurio, Ariadna, Venus y Baco y La fragua de Vulcano (1577-1578), o episodios históricos como la Toma de Zara o la Batalla de Salvore (Palazzo Ducale, Venecia).

Un encargo significativo fue la Excomunión de Federico Barbarroja (destruido) para la Sala del Maggior Consiglio del Palazzo Ducale.

Para el mismo palacio, Tintoretto y su taller, con una intervención señalada de su hijo Doménico, realizaron el controvertido Paraíso destinado a la sala mayor del Consejo.

El Paraíso, pintado entre 1588-90, para el Palazzo Ducale fue encomendado originalmente a Veronés y solo tras su muerte, fue traspasado a Tintoretto.

Su forma de pintar puede apreciarse en las obras encargadas para la iglesia de San Marcuola, La Última Cena y El Lavatorio (Prado), en las que empieza a plasmar un uso peculiar de las figuras y del espacio, y un extraordinario dominio de la perspectiva.

Cristo caminando sobre el Mar de Galilea (National Gallery of Art, Washington) demuestra un interés por la luz similar al que caracteriza a su intervención en la Escuela de San Roque.

Tintoretto recibiría pocos encargos de comitentes extranjeros, siendo eclipsado por la preferencia de éstos hacia Tiziano.

A finales del siglo XVI la aristocracia española empieza a adquirir sus obras. Entre ellas, además de numerosos retratos, se cuentan el Lavatorio, y la «Serie de las historias bíblicas», que en la actualidad se conservan en el Museo del Prado.

Las dos últimas obras pintadas por Tintoretto en 1594, el mismo año de su muerte, estaban destinas a la iglesia de San Jorge el Mayor y representan La caída del maná y La Última Cena.

En 1587, Tintoretto pintó su célebre Autorretrato frontal (Musée du Louvre, París). (Mancini, M. en: E.M.N.P., 2006, tomo VI, pp. 2077-2079).enecia plasma el lujo, la luz y los colores vivos: amarillo, rojo, oro, frente a Florencia que ofrece una pintura muy racional.

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Viaje historia del arte 2014. Venecia, Padua y Vicenza

Venecia, Padua y Vicenza

18 al 22 de Junio de 2014


INTRODUCCIÓN

El miércoles, 18 de junio de 2014, un grupo de 31 personas, amantes del arte y la cultura, nos dimos cita a las 7.30 en el aeropuerto de Madrid, para dirigirnos a Venecia.

El vuelo salió con puntualidad y a nuestra llegada a Venecia 3 taxis acuáticos nos estaban esperando para llevarnos hasta la Plaza de San Marcos.

Atravesamos la plaza más famosa del mundo y llegamos al San Marco Hotels, un agradable hotel con una ubicación privilegiada.

A las 16 horas nos reunimos con Federica, nuestra dulce y simpática guía local, para visitar la Basílica de San Marcos y el Palacio Ducal.

A las 19 horas, iniciamos nuestro tiempo libre y 12 personas del grupo subimos al campanile, que posee ascensor y tiene un precio de 8 euros.

Desde allí hay unas magníficas vistas de Venecia, pero una de las cosas más impactantes que presenciamos fue la salida de un inmenso crucero por el Canal della Giudecca.

A las 20 horas bajamos y nos dirigimos a nuestro hotel para prepararnos para salir a cenar.

Caminamos hasta el Puente de Rialto y, tras una sesión de fotos, nos sentamos en una agradable terraza.

Desafortunadamente la lluvia, para la que habíamos estado preparados durante toda la tarde, hizo acto de presencia cuando ya nos habíamos confiado y habíamos dejado los paraguas en el hotel, así que en lugar de un agradable paseo tras la cena por el Puente de Rialto y la Plaza de San Marcos tuvimos que volver al hotel con premura.

El jueves, 19 de junio, a las 9.30, nuestra guía local nos condujo hasta la Basílica de Santa María dei Frari y la Escuela Grande de San Rocco para ver las pinturas de Tintoretto.

Tras un agradable almuerzo de grupo nos dirigimos a realizar una visita guiada privada por el Gran Canal, que terminó en la Iglesia della Salute.

Por fin pudimos ver esta magnífica iglesia octogonal por dentro y los lienzos de Luca Giordano que la decoran.

A la salida fuimos paseando y contemplando en la distancia las iglesias de San Giorgo Maggiore y el Redentor de Palladio, hasta llegar a una heladería con unas espléndidas vistas.

Caminamos por las calles, campos (plazas) y puentes venecianos hasta llegar al Palacio Contarini del Bovolo, que es un pequeño palacio de Venecia, muy conocido por su escalera de caracol exterior y su gran número de arcos de medio punto.

Continuamos hasta el Puente de la Academia, desde el que hay una bella vista del Gran Canal.

Después nos dirigimos al puente de Rialto y empezamos a callejear para localizar en la Plaza de San Giovanni y San Paolo al imponente Condottiero Colleoni de Verrocchio (1479-1488).

Seguidamente 5 personas nos dirigimos hasta la Iglesia de San Francesco de la Vigna para ver la magnífica fachada que realizó Palladio y nos sorprendió comprobar que en sus inmediaciones se encuentran los edificios en los que está ubicada la comisaría de la serie de TV el comisario Brunetti.

Finalmente, un grupo de 6 personas nos dispusimos a tomar el vaporetto número 1 que recorre el Gran Canal para disfrutar de la iluminación nocturna. Pero ante el precio de 14 euros por persona, decidimos hacer el recorrido más cómodamente en una góndola que cuesta 80 euros hasta las 19 horas y 100 a partir de ese momento y tiene capacidad para 6 personas.

El paseo en góndola, entre las 22.30 y las 23 horas, comenzó en el hotel Danieli y fue una experiencia inolvidable. Contemplamos la bella iluminación de la iglesia della Salute, paseamos por los pequeños canales viendo la casa de Marco Polo, salimos al Puente de Rialto y pasamos bajo él y volvimos a los canales recónditos de Venecia. Todo ello acompañados en el cielo por la Osa Mayor.

Culminamos el día en una visita nocturna de la Plaza de San Marcos y contemplamos el famoso Café Florian desde el exterior.

El Florian es el café más antiguo de Venecia y representa un símbolo de la ciudad. Fue inaugurado el 29 de diciembre de 1720 por Floriano Francesconi con el nombre “Alla Venezia Trionfante”, pero los clientes le denominaron Florian.

El viernes, 20 de junio, a las 9.30 tomamos un barco privado y visitamos Murano, Torcello y Burano.

Almorzamos junto a la Plaza de San Marcos de Venecia y, finalmente, cogimos 3 taxis acuáticos para llegar hasta el autobús que nos llevaría a Padua.

A las 17 horas hicimos una visita a una de las más bellas villas de Palladio, la Villa Foscari o la Malcontenta. Estuvimos en ella hasta las 18 horas disfrutando de su interior, exterior y su bonito entorno.

Sobre las 18.30 horas llegamos al confortable hotel Plaza de Padua. En nuestro tiempo libre paseamos por sus bonitas plazas, su Café Pedrocchi, en el que hasta las 18 horas se puede visitar su emblemática planta superior, y finalmente llegamos al Prato della Valle, una de las plazas más grandes de Europa, que tiene forma elíptica y está rodeada por 78 esculturas distribuidas en un anillo interior y otro exterior.

Próxima al Prato está la basílica de San Antonio de Padua y ante su fachada el famoso Condottiero Gattamelata de Donatello (1447-1453).

Tras esta primera toma de contacto con la ciudad, cenamos una riquísima pizza al horno de leña en la Pizzería Al Borgo, junto a la basílica de San Antonio.

El sábado, 21 de junio, teníamos hora a las 10.20 y a las 10.40, en la Capilla Scrovegni para disfrutar de las maravillosas pinturas restauradas de Giotto.

Hay que pasar en grupos de 25 personas y sólo se puede permanecer en la Capilla durante 20 minutos, pero tuvimos que acudir 45 minutos antes para ver un documental y equilibrar nuestra temperatura y humedad con la de la estancia para no dañar los frescos.

Tras disfrutar de esta obra maestra sin igual, visitamos el museo que se integra en el recinto.

Finalmente, paseamos por las plazas de Padua y tras el almuerzo vimos al Condottiero Gattamelata y la Basílica de San Antonio.

En nuestro tiempo libre, al salir de San Antonio pasamos ante el Jardín Botánico y seguidamente visitamos la iglesia de Santa Justina, ubicada en el Prato della Valle, que cuenta con una bonita cripta paleocristiana.

Es una enorme basílica dedicada a la protomártir cristiana Santa Justina matada en el 304 d.C. en la época de las persecuciones de Maximiano, antes del Edicto de Constantino del 313 d. C.

El edificio que se ve hoy en día es el tercer edificio construido cerca del lugar de su martirio y se remonta al siglo XVII. Guarda en su interior los restos mortales y reliquias de muchos santos, como el sepulcro del Evangelista San Lucas y el de San Matías, además del de Santa Justina y de San Prosdócimo, según la tradición el primer obispo de Padua.

Terminamos nuestra última noche en Italia con una agradable cena entre amigos y un delicioso helado.

El domingo, 22 de junio, salimos hacia Vicenza y antes de llegar paramos para ver la carísima Villa Rotonda, ya que la entrada costaba 20 euros en 2014.

A continuación seguimos hacia Vicenza, ciudad natal de San Cayetano de Thiene, fundador de los Clérigos Regulares, más comúnmente conocidos como Teatinos.

En Vicenza contemplamos con admiración el maravilloso Teatro Olímpico (1580-1583), diseñado por Palladio, que posee una espectacular escenografía.

Después caminamos por esta agradable ciudad para hacer la ruta de Palladio y ver las logias del antiguo Palacio de la Razón (Basílica palladiana), la Logia del Capitaniato y la cúpula de la catedral.

Finalmente, dispusimos de tiempo libre y disfrutamos nuestra última y deliciosa pizza al horno de leña.

A las 15.30 nos recogió el autobús y nos trasladó al aeropuerto de Venecia, ya que a las 19 horas salía nuestro vuelo hacia Madrid.

Llegamos a las 21.45 con la satisfacción de haber realizado un viaje maravilloso en un ambiente inmejorable.

Quiero agradeceros a todos los participantes vuestro interés y cariño.

A Naty, esa gran profesionalidad con la que siempre consigue que nuestros viajes sean inolvidables.

Finalmente, a mi marido, Eduardo, su importantísima colaboración, la elaboración de unos reportajes fotográficos impresionantes y la realización y mantenimiento del blog: maitearte.wordpress.com

Esta introducción forma parte del completo documento que he elaborado durante este tiempo y que puedes leer on-line o descargarlo del enlace siguiente:

Viaje a Venecia amigos y UNED - Campanile, Plaza de San Marcos

https://drive.google.com/open?id=0B_vuxrqL_vgpV2dzbF9Ib1FoNnc


Pintura Veneciana – Tiziano y Giorgione

He creado estos documentos sobre Giorgione y  Tiziano y su relación con el Emperador Carlos V y con Felipe II.  Uno con sólo texto y otro acompañado de imágenes de las obras descritas.  

En ellos se describen las principales obras mitológicas del artista en el Museo del Prado, junto a pinturas religiosas como la Asunción de la Virgen y la Madonna Pesaro de la Iglesia veneciana del Frari y las principales obras de la Academia de Venecia.

A modo de introducción os dejo las primeras páginas ya que el documento es extenso.

Podéis leerlo online o descargarlo desde los enlaces que os dejo.

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PINTURA VENECIANA

Venecia plasma el lujo, la luz y los colores vivos: amarillo, rojo, oro, frente a Florencia que ofrece una pintura muy racional.

Los representantes de la Escuela Veneciana son:

  • Giorgione

  • Tiziano

  • Tintoretto

  • Veronés

 

IL GIORGIONE (1477-1510)

Fue el iniciador de la escuela veneciana y un gran retratista.

Es discípulo del pintor veneciano Giovanni Bellini.

Prescinde del dibujo previo y llega a pintar con las manos, prescindiendo del pincel.

Da mucha importancia al paisaje.

Es el pintor de la luz y de la atmósfera.

Pocas de sus obras llevan su firma, lo que dificulta extremadamente su identificación. Entre las que se le atribuyen podemos destacar: Los tres filósofos (Kunsthistorisches Museum de Viena) y La Tempestad (Academia, Venecia, Italia).

La Venus dormida (c. 1510, Galería de pinturas, Dresde, Alemania), es una de las primeras obras modernas dentro del arte en la que un desnudo femenino constituye el tema principal de un cuadro.

Inauguró la utilización de desnudos en paisajes como uno de los grandes temas del arte europeo.

Falleció en 1510 a causa de la peste.

La Tempestad, 1505, Academia de Venecia.

La tempestad es uno de los cuadros más misteriosos de la Historia del Arte.  A pesar de su pequeño tamaño,  los investigadores no se ponen de acuerdo sobre el tema, ni el significado de esta obra.

En primer término una mujer semidesnuda amamanta a un niño, mientras un caminante a la izquierda observa la escena.

Este desnudo en un paisaje es extremadamente novedoso.

Nuevamente encontramos tres figuras relacionadas con el espacio y el tiempo y además vinculadas al paisaje.

Al fondo de este paisaje boscoso se puede ver una ciudad y un cielo tormentoso.

Los personajes están ajenos a la llegada inminente de la tempestad, este hecho es el que da nombre a la obra, puesto que ni siquiera sabemos su título original.

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El Retrato en las Colecciones Reales

“El Retrato en las Colecciones Reales.

De Juan de Flandes a Antonio López”

En esta entrada escribo sobre la exposición que se celebra en el Palacio Real del 4 diciembre 2014 – 19 abril 2015 con el título: “El Retrato en las Colecciones Reales. De Juan de Flandes a Antonio López”.  Es una descripción de las obras más importantes basada en la información de la web de Patrimonio Nacional y en el trabajo de campo realizado en varias visitas a la citada exposición.

Está relacionada con la entrada de Reyes de España donde he realizado un resumen genealógico de las casas de Austria y Borbón.

 

La exposición que ofrece el Palacio Real de Madrid: “El Retrato en las Colecciones Reales. Desde Juan de Flandes a Antonio López” entre diciembre de 2014 y abril de 2015, ofrece una visión general del retrato de corte en España, tanto en tiempos de la Casa de Austria como de la Casa de Borbón, desde el siglo XV al XXI, trazando un recorrido por la evolución de la imagen de los monarcas en estos 500 años.

Son obras maestras de la pintura y del género del retrato, con los mejores ejemplos conservados en las colecciones de Patrimonio Nacional, que se exponen en doce salas de la planta baja del Palacio Real de Madrid, con el acompañamiento de algunas esculturas, pequeños bronces, varios dibujos y grabados, y un par de tapices-retrato.

La exposición se estructura en dos grandes secciones, Casa de Austria y Casa de Borbón, con diferentes apartados que siguen un orden cronológico por reinados.

La primera sección abre con los inicios de la dinastía de los Habsburgo en España, mostrando como antecedentes retratos fundamentales de sus antepasados, el Retrato del duque de Felipe el Bueno del taller de Roger Van der Weyden (de la Casa de Borgoña) y la imagen más fidedigna de la reina Isabel la Católica de Juan de Flandes (de la Casa de los Trastámara)

A los grandes retratos oficiales de Carlos V de Jakob Seisenegger y de Felipe II en versión pictórica de Antonio Moro y escultórica de Pompeo Leoni, se une una importantísima muestra de retratos familiares por los pintores más famosos de la corte española de los siglos XVI y principios del siglo XVII.

Alonso Sánchez Coello, Juan Pantoja de la Cruz, Bartolomé González o Rodrigo de Villandrando, así como de otras cortes europeas, como Frans Pourbus el Joven o Marcin Kover.

Ya en pleno siglo XVII, la magnífica miniatura del conde-duque de Olivares de Diego Velázquez, o el grandioso retrato ecuestre de Juan José de Ribera, sin olvidar a los dos grandes retratistas del reinado de Carlos II, con varios ejemplares de Juan Carreño de Miranda y Claudio Coello.

En la segunda sección dedicada a la Casa de Borbón desde el siglo XVIII hasta el presente, se exponen los mejores ejemplos del retrato borbónico en Patrimonio Nacional.

El monumental retrato ecuestre de Felipe V, por Louis-Michel van Loo; el de Carlos III con el hábito de su Orden, por Mariano Salvador Maella, también retratos de Giuseppe Bonito y Anton Raphael Mengs.

La pareja de Carlos IV y María Luisa de Parma, por Francisco de Goya, la espléndida del rey de cazador y la reina con mantilla.

El retrato decimonónico está representado con obras de Vicente López, Federico de Madrazo y, finalmente, retratos de Alfonso XIII por Ramón Casas y Joaquín Sorolla.

D. Carlos I, como El Príncipe de ensueño de Salvador Dalí y el retrato de La familia de Juan Carlos I pintado por Antonio López, que se presenta por primera vez al público con motivo de esta exposición.

Junto a esas obras maestras de la pintura se exhiben, como complemento, algunos pequeños bronces, un par de tapices-retrato y destacadas esculturas, desde un Felipe II por Pompeo Leoni hasta el retrato doble de los reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia, por Mariano Benlliure. Esas piezas entran así en relación con la pretensión de tridimensionalidad de la pintura.

 

BIBLIOGRAFÍA:

Página web de Patrimonio Nacional

–>>Documento completo en el siguiente pdf:

–>>Entrada relacionada:

Reyes de España


Reyes de España

REYES DE ESPAÑA

El presente documento describe un resumen de la Casa de Austria y de la Casa de Borbón en España. Lo he realizado para poder seguir mejor la genealogía de la casa Real Española para poder entender bien la exposición de retratos reales que se celebra en el Palacio Real del 4 diciembre 2014 – 19 abril 2015 con el título: “El Retrato en las Colecciones Reales. De Juan de Flandes a Antonio López”

ISABEL I DE CASTILLA (1451-1504) – FERNANDO II DE ARAGÓN Y V DE CASTILLA (1452-1516)

Isabel I de Castilla (22 de abril de 1451, Madrigal de las Altas Torres, Ávila) – 26 de noviembre de 1504, Medina del Campo, Valladolid)

Fernando II de Aragón (10 de marzo de 1452, Sos del Rey Católico, Zaragoza – 23 de enero de 1516, Madrigalejo, Cáceres)

El 2 de enero de 1492 los Reyes Católicos conquistaron Granada, produciéndose así la unidad de España.

El 12 de octubre de 1492 Cristóbal Colón descubrió América.

Isabel y Fernando tuvieron cinco hijos:

1. Isabel (2 de octubre de 1470 – 23 de agosto de 1498) fue esposa de Manuel I de Portugal y murió al dar a luz al príncipe Miguel, que falleció siendo un bebé.

2. Juan (30 de junio de 1478 – 4 de octubre de 14979) se casó con Margarita de Austria, hermana de Felipe el Hermoso. No tuvieron descendencia.

3. Juana (6 de noviembre de 1479, Toledo – 12 de abril de 1555, Tordesillas), esposa de Felipe “el Hermoso” y madre del emperador Carlos V.

4. María (29 de junio de 1482, Córdoba – 7 de marzo de 1517, Lisboa), segunda esposa de Manuel I de Portugal. Tuvo 8 hijos y fue madre de rey Juan III de Portugal.

5. Catalina (16 de diciembre de 1485, Alcalá de Henares- 7 de enero de 1536, Inglaterra. Primera esposa de Enrique VIII y madre de la reina María I de Inglaterra, (María Tudor).

AUSTRIAS


 

JUANA I DE CASTILLA (1479-1555) – FELIPE I “EL HERMOSO” (1478-1506)

Felipe I de Castilla era hijo del emperador Maximiliano I y María de Borgoña, hija única del duque Carlos El Temerario de Borgoña. Juana I de Castilla fue la tercera hija de los Reyes Católicos. Se convirtió en reina tras la muerte de sus dos hermanos mayores, de su sobrino Miguel y de su madre en 1504.


CARLOS V (1500 – 1558) – ISABEL DE PORTUGAL (1503-1539)

Rey de 1516 – 1556 y Emperador desde el 28 de junio de 1519

Carlos V nació el 24 de febrero de 1500 en Gante, Bélgica, y murió el 21 de septiembre de 1558, en el Monasterio de Yuste.

Sus padres eran Felipe de Habsburgo, conocido como El Hermoso, archiduque de Austria, duque de Borgoña, de Luxemburgo, de Brabante, de Güeldres y Limburgo y conde de Tirol, Artois y Flandes, y doña Juana de Castilla, heredera de la corona castellana y de la aragonesa.

Sus abuelos maternos eran los Reyes Católicos y los paternos el Emperador Maximiliano I de Austria y doña María de Borgoña.

Se casó con su prima Isabel de Portugal (1503-1539), segunda hija del matrimonio entre María (hija de los Reyes Católicos) y Manuel I de Portugal.

Hijos: Felipe, María y Juana

  1. Felipe II (1527-1598).
  2. Emperatriz María (21 de junio de 1528, Madrid – 26 de febrero de 1603, Monasterio de las Descalzas Reales, Madrid) Se casó con el emperador Maximiliano II de Habsburgo en 1548. Fue madre de Rodolfo II del Sacro Imperio Romano Germánico.
  3. Juana (24 de junio de 1535, Madrid – 7 de septiembre de 1573, El Escorial)  Se casó con Juan Manuel de Portugal y fue madre de Sebastián I de Portugal.

–>Documento completo que incluye un indice con enlaces, en el siguiente pdf:

 –>>Entrada relacionada:

El retrato en las colecciones reales