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Viaje Cultural a Jordania en Junio de 2019

María Teresa García Pardo

Doctora en Historia del Arte

Viaje Cultural a Jordania en Junio de 2019

MARAVILLAS DE JORDANIA

Organización Técnica, información y reservas:

HILAS VIAJES S.L.

C/ O’Donnell, 46 – Entreplanta D 28009 MADRID

Persona de Contacto: Naty

grupos@hilasviajes.es

Teléfono móvil: 00 34 670 793 713

El País

Historias de la Biblia, ciudades perdidas, Lawrence de Arabia… Jordania está asociada a multitud de leyendas románticas. Es un país que debería rebosar de turistas, sin embargo, los conflictos de Oriente Próximo han mantenido a las masas alejadas. Pero no hay que dejarse engañar: Jordania es, por lo general, un lugar tranquilo. Más que eso, es uno de los países más acogedores y hospitalarios, y ni siquiera reina ese machismo tan inquietante que se respira por toda la región. ¿En qué otro país puede el viajero dejar sus pertenencias en la calle durante horas y confiar en que todavía va a encontrarlas cuando regrese? ¿En qué otro país gentes totalmente desconocidas invitan al turista a su hogar, sin que ello signifique que son los propietarios de un comercio de alfombras?

Pero Jordania no es únicamente esa amistosa taza de té con los nativos; es también el escenario de dos de los parajes más espectaculares de Oriente Próximo. Petra, la antigua ciudad de los nabateos, inundada de visitantes, es una de las ruinas más cautivadoras del mundo. Para una experiencia ligeramente más contemplativa, hay que visitar el paisaje desértico de Wadi Rum, que fascinó a Lawrence de Arabia y ha empujado a más de un visitante a enfundarse el típico pañuelo palestino.

Continua leyendo en el folleto siguiente:

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Divinidades Mitológicas Celestes

María Teresa García Pardo

Doctora en Historia del Arte

DIVINIDADES MITOLOGICAS CELESTES

 

Las principales divinidades celestes en la Mitología clásica son:

1.   Helios, el Sol,

2.   Selene, la Luna,

3.   Eos, la Aurora,

4.   Eolo, el Viento.

HELIOS, EL SOL – APOLO

Pertenece a la generación de los Titanes y, por tanto, es anterior a los Dioses Olímpicos.

Es hermano de la Luna (Selene) y de la Aurora (Eos).

Helio o Helios es la personificación del Sol, aunque se terminó asociando con Apolo, dios de la Luz.

 

HELIOS, DIOS DEL SOL

HELIOS, DIOS DEL SOL

Su esposa fue Perseis, una de las hijas de Océano y Tetis, y sus hijos más destacado fueron:

1.   Circe, la maga,

2.   Pasifae, esposa del rey Minos,

3.   Eetes, rey de la Cólquide,

4.   Perses que destronó a su hermano Eetes y fue asesinado por su sobrina Medea.

5.   Faetón.

Helio es el ojo del mundo, el que todo lo ve, como Dios en el Cristianismo y el ojo de Horus en Egipto.

Helios revela a Hefesto el adulterio de Afrodita con Ares.

Se le representa como un joven de gran belleza con cabellos dorados, que recorre el cielo en su carro tirado por una cuadriga de velocísimos corceles.

Todas las mañanas, precedido del carro de Eos, la Aurora, atraviesa el cielo. Continua el viaje durante todo el día y al anochecer llega al Océano, donde se bañan sus fatigados caballos, mientras él se retira a descansar en su palacio de oro para volver a salir de madrugada.

El episodio más desafortunado vinculado a Helio es el de su hijo Faetón.

Faetonte o Faetón, hijo del Sol y Clímene, creció sin saber quién era su padre. Cuando se enteró que era hijo del Sol rogó a su padre que le dejase conducir su carro solar. Tras grandes dudas, Helios consintió haciéndole muchas recomendaciones.

Faetón partió por el camino trazado en la bóveda celeste, pero pronto se apoderó de él un gran terror por la altura en que se hallaba. Descendió tanto que casi incendia la Tierra y después subió tanto que los astros se quejaron.

Zeus, para evitar una conflagración universal, le fulminó con sus rayos. Sus hermanas, las Helíades, le lloraron tanto que fueron transformadas en álamos.

Circe también es hija del Sol. Es una maga que desempeña un papel fundamental en la Odisea y en la leyenda de los Argonautas.

JAN CAREL VAN EYCK, LA CAÍDA DE FAETÓN. MUSEO DEL PRADO

1636 – 1638. Óleo sobre lienzo, 197 x 180 cm.

Amberes, ca. 1610, post. 1685

Jan Carel Van Eyck era un maestro flamenco nacido aproximadamente en 1610 y maestro de la cofradía de San Lucas en 1632-1633. A menudo es confundido con Johannes van Eyck también presente en Amberes.

Pintor de temas de historia y mitología. Participó, bajo la dirección de Rubens, en 1635, en la decoración de la ciudad de Amberes con motivo de la entrada triunfante del Cardenal Infante don Fernando de Austria y en el Arco de triunfo. Este tipo de arquitecturas efímeras eran muy frecuentes en el Barroco.

Fue uno de los colaboradores de Rubens en la decoración pictórica de la Torre de la Parada para Felipe IV entre 1636-1638 para el que pintó La Caída de Faetón, siguiendo el boceto de Rubens.  

El joven Faetón era hijo de Helios y le pidió al dios Solar poder conducir durante un día su carro.

A pesar de las advertencias y de la peligrosidad de guiar a los caballos, Faetón insistió y finalmente acabó en desastre.

Este tema plasma la enseñanza moral de la osadía y la irresponsabilidad de la juventud, que no es consciente del peligro.

Ovidio en el Libro II de sus Metamorfosis dice que Faetón se asustó.   No sabía por dónde dirigir el carro, ni qué camino tomar, por lo que enloquecido soltó las riendas.

Tras sumir a la tierra en un profundo caos, Júpiter intervino lanzando sus rayos y, tal y como cuenta Ovidio, arrojó al auriga de la vida y del carro.

El lienzo realizado por Jan Carel Van Eyck, sigue fielmente el boceto de Rubens, salvo en la parte derecha de la composición, cortada en el lienzo con respecto al boceto inicial.

S. Alpers es la autora del único estudio completo del encargo de Rubens para la Torre de la Parada hasta la fecha.

 

JAN CAREL VAN EYCK. LA CAÍDA DE FAETÓN. 1636 - 1638.

JAN CAREL VAN EYCK. LA CAÍDA DE FAETÓN. 1636 – 1638.

MUSEO DEL PRADO

 

Los lienzos para la Torre de la Parada fueron realizados en torno a 1636 y 1638, siguiendo la correspondencia entre el Cardenal Infante Don Fernando y su hermano el rey Felipe IV.

La decoración de la Torre de la Parada fue el mayor encargo que Rubens recibió de Felipe IV.

Dese 1636 se enviaron desde Amberes a Madrid más de 60 obras para esta casa de recreo de los Montes del Pardo.

Para llevar a cabo un proyecto tan amplio, Rubens realizó pequeños bocetos sobre tabla, donde capta la esencia moral de las historias y las actitudes de los personajes. Estos bocetos sirvieron de base para la elaboración de los lienzos definitivos.

El Museo del Prado conserva diez de los bocetos de Rubens, nueve de ellos donados en 1889 por la duquesa de Pastrana, y uno adquirido en el año 2000.

El Prado también conserva la mayoría de los lienzos realizados a partir de los diseños de Rubens para la decoración de este lugar, muchos de los cuadros pintados por otros artistas.

SELENE, LA LUNA – ÁRTEMIS

Selene es la personificación de la Luna y se la asocia con Artemisa, que con el paso del tiempo acabará reemplazando a la diosa de la Luna.

Se la representa como una bella joven que recorre el cielo en su carro de plata tirado por dos caballos (Biga).

Bigas, trigas y cuadrigas son carros tirados por dos, tres o cuatro caballos que se empleaban en los carros de guerra, carreras, etc.

Selene suele portar una antorcha en la mano y una media luna.

Selene tuvo amores con Zeus y con el dios Pan. Pero su amor más célebre es el del bello pastor Endimión, de quien tuvo 50 hijas.

Selene pidió a Zeus que sumiera en un sueño eterno a Endimión, que le hiciera permanecer joven y hermoso, para poder amarle todas las noches y su deseo fue concedido.

Endimión, inmortal y eternamente joven, se equipara en el arte paleocristiano con el profeta Jonás en una iconografía alusiva a la inmortalidad del alma. Jonás estuvo tres días en el vientre de la ballena, pero su fe y sus oraciones consiguieron que saliera totalmente sano del monstruo marino y se salvara.

 

SELENE, DIOSA DE LA LUNA

SELENE, DIOSA DE LA LUNA

 

 

 

ANTONIO CANOVA. ENDIMIÓN DORMIDO. 1822ANTONIO CANOVA. ENDIMIÓN DORMIDO. 1822

85 x 183 x 35 cm. Museo e Gipsoteca Antonio Canova, Possagno, Treviso

 

 

 

HÉCATE, LUNA EN SU FASE INVISIBLE

Hécate desciende de la generación de los Titanes, es pues anterior a los dioses Olímpicos.

Zeus le mantuvo y acrecentó sus antiguos privilegios.

Extiende su benevolencia a todos los hombres, concediendo los favores que se le piden:

·        Prosperidad material,

·        Pescado en abundancia a los pescadores,

·        Elocuencia a los políticos,

·        Victoria en las batallas y en los juegos.

Poco a poco la diosa sufrió una especialización en un sentido diferente. Se la considera la divinidad que preside la magia y los hechizos y está vinculada al mundo de las sombras.

Se aparece a los magos y a las brujas con una antorcha en la mano o en forma de distintos animales: yegua, perra, loba, etc.

Se le atribuye la invención de la hechicería.

Tradiciones tardías le dan como hijas a Circe y a Medea.

Hécate preside las encrucijadas y los lugares de magia por excelencia. En ellas se colocaban estatuas de una mujer de triple cuerpo y a sus pies se depositaban ofrendas.

La iconografía muestra a Hécate triformis, al representarse desde el siglo V a.C. una escultura de tres mujeres que juntan las espaldas y sujetan unas antorchas.

Representa a la Luna en su fase invisible, suponiéndose que estaba en los Infiernos. Su llegada se anunciaba a través de los ladridos de sus infernales perros.

HÉCATE

 

HÉCATE

 

EOS, LA AURORA

Eos es hermana de Helios y Selene y es la personificación de la Aurora.

Pertenecen a la Primera Generación Divina, la de los Titanes.

Es representada como una diosa cuyos dedos, color de rosa, abren las puertas del cielo al carro del sol.

Es representada como una mujer joven y  alada, envuelta en un fino manto, y conduciendo un carro que precede al carro de Helios para ahuyentar la oscuridad de la noche.

Tuvo amores con Ares y por ello Afrodita la castigó a estar eternamente enamorada.

Engendró los Vientos: Céfiro, Bóreas y Noto, así como la Estrella de la Mañana.

Su hijo predilecto fue Memnón, que murió ante las murallas de Troya luchando contra Aquiles.

Poéticamente se narra que las gotas de rocío de la mañana son las lágrimas que derrama la diosa por su hijo.

 

MIGUEL ÁNGEL. LA AURORA. TUMBAS MEDICEAS, FLORENCIAMIGUEL ÁNGEL. LA AURORA. TUMBAS MEDICEAS, FLORENCIA

 

Su iconografía, portando el cuerpo de su querido hijo muerto,  evoca el tema de la piedad en el arte cristiano.

En las tumbas florentinas de Juliano y Lorenzo de Médicis, Miguel Ángel representó el Día y la Noche y el Crepúsculo y la Aurora.

En el Barroco se representó el Triunfo de Aurora, como decoración apoteósica de los techos palaciegos.

En el arte contemporáneo Rodin y Matisse esculpirán la imagen de la diosa.

 

EOS, LA AURORA, Y SU HIJO MEMNÓN.EOS, LA AURORA, Y SU HIJO MEMNÓN.

 

LA AURORA, MUSEO RODIN, PARÍS

LA AURORA, MUSEO RODIN, PARÍS

 

PASEO DE RECOLETOS, MADRID

El Paseo de Recoletos fue uno de los ejes limítrofes del recinto urbano de Madrid, integrado en la gran reforma del Salón del Prado promovida por el Conde de Aranda y ejecutada por el ingeniero militar José de Hermosilla, en el reinado de Carlos III.

Su denominación se debe al convento de agustinos recoletos que ocupó la zona desde 1592 a 1836, cuando fue desamortizado y demolido.

El paseo se convirtió en el lugar de asentamiento de las personalidades económicamente más influyentes del momento.

El edificio de Seguros La Aurora en su origen fue un palacio proyectado en 1880 como residencia de Ramón Pla Monje, un empresario y filántropo ferrolano que, tras emigrar a Cuba, se instaló en la década de 1860 en Madrid, lugar en el que permaneció hasta su muerte, el 6 de septiembre de 1892.

El edificio fue diseñado por Agustín Ortiz de Villajos, importante arquitecto que se convirtió en uno de los representantes más característicos del eclecticismo madrileño.

César Cañedo y Sierra, duque de Agüera, transformó significativamente el inmueble en 1918 para convertirlo en viviendas de alquiler.

El arquitecto elegido en esta ocasión fue José Monasterio Arrillaga, quien añadió al edificio dos plantas más y sustituyó gran parte de la ornamentación por el programa decorativo que posee en la actualidad, de corte ecléctico con reminiscencias del barroco francés.

El edificio fue entonces estructurado en viviendas independientes, una por planta, en torno a una escalera central y patio interior; se añadieron entonces nuevos servicios higiénicos, ascensor, calefacción y una escalera de servicio.

En 1919 el inmueble fue alquilado a la compañía de Seguros La Aurora, la cual lo adquirió definitivamente en 1922, cerrando el patio interior para aprovechar el espacio y abriendo en el chaflán la actual puerta de acceso.

En 1920 se colocó una cuadriga de bronce sobre la cúpula decorada con guirnaldas, obra del escultor Juan Adsuara.

La cuádriga trataba de simbolizar la potencia económica de la compañía de seguros bilbaína, reiterado en ciertos edificios del momento, tales como la antigua sede del Banco de Bilbao en la calle de Alcalá, 16, obra del escultor bilbaíno Higinio Basterra.

Aurora y la cuadriga - Palacio de Ramon Pla Monje 1

 

CUÁDRIGA DE LA AURORA, PASEO DE RECOLETOS, 4. MADRID

 

CUÁDRIGA DE LA AURORA, PASEO DE RECOLETOS, 4. MADRID

 

 

LOS VIENTOS

Hay muchas leyendas sobre Eolo, pero la más difundida le denomina hijo de Poseidón y Señor de los Vientos.

Eolo es considerado el dios o rey de los vientos, apareciendo por primera vez en la Odisea.

Cuando Ulises llegó a la isla Eolia, Eolo le recibió cordialmente y le retuvo un mes a su lado.

Al partir de la isla le entregó un odre en el que estaban encerrados todos los vientos excepto uno, el que debía llevarle directamente a Ítaca.

Mientras Ulises dormía, sus compañeros abrieron el odre creyendo que estaba lleno de vino, pero los vientos se escaparon desencadenando una tempestad.

Eolo tenía el poder de excitar o calmar los vientos.

Los cuatro vientos que cita Homero son:

·        Bóreas,

·        Noto,

·        Euro y

·        Céfiro.

 En Atenas se les dedicó la Torre de los Vientos, un edificio en el que cada cara simbolizaba un viento.

 

BÓREAS, EL VIENTO DEL NORTE

Bóreas es el dios del frío viento invernal, que habitaba en Tracia, el país frío por excelencia.

Es hijo de Eos (La Aurora) y hermano de Céfiro y Noto.

Pertenece a la estirpe de los Titanes, seres que personifican las fuerzas de la Naturaleza.

Se representaba como un hombre barbado con túnica y alas.

Su iconografía más difundida es el Rapto de Oritía, Hija de Erecteo, rey de Atenas, a quien se llevó consigo a Tracia tras el rechazo de la joven.

 

NOTO

Noto es el dios del viento del Sur, cálido y cargado de humedad.

Es hijo de Eos y a diferencia de sus hermanos, Bóreas y Céfiro, no interviene en ningún mito.

 

EURO

Euro es el viento del Sudoeste. También es hijo de Eos.

 

CÉFIRO

Céfiro es el viento suave y apacible de Poniente. Es el más utilizado en la literatura y el arte.

 

 

RUBENS. 1620. EL RAPTO DE ORITIA. ACADEMIA DE BELLAS ARTES DE VIENA.

RUBENS. 1620. EL RAPTO DE ORITIA. ACADEMIA DE BELLAS ARTES DE VIENA.            

 (BÓREAS RAPTA A LA JOVEN Y BELLA ORITIA)

 

BIBLIOGRAFÍA

Pierre Grimal. Diccionario de Mitología Griega y Romana. Paidos.

http://www.museodelprado.es   

http://www.miradormadrid.com

 

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Deidades Mitológicas Menores

María Teresa García Pardo

Doctora en Historia del Arte

DEIDADES MITOLÓGICAS MENORES

Botticelli. La Primavera. Uffizi. Florencia

 

Las deidades menores más relevantes en la Mitología Clásica son:

· Las 9 Musas

· Las Tres Cárites – Las Tres Gracias

· Las Tres Horas – Las Cuatro Estaciones

· Las 3 Moiras – Las 3 Parcas

LAS MUSAS

Homero describe la jornada de los dioses como una continua fiesta. Son deleitados por la lira de Apolo y el dulce canto de las Musas, mientras Ganímedes escancia el néctar en sus copas, etc.

 

HARMONÍA

Según unas tradiciones Harmonía es hija de Ares y Afrodita y según otras es hijo de Zeus y Electra, una de las hijas de Atlante.

Harmonía simboliza el equilibrio, la concordia y la armonía.

Se la vincula con el séquito de las Cárites (Gracias) y de Afrodita.

En las tendencias tardías hay tendencia a identificarla o confundirla con la esposa de Cadmo.

 

LAS MUSAS

Las Musas son las hijas de Zeus, aunque en otras tradiciones se presentan como hijas de Harmonía o de Urano (El Cielo) y Gea (La Tierra).

Estas genealogías son simbólicas y se relacionan con la primacía de la Música en el Universo.

Las Musas son las cantantes divinas, cuyos coros e himnos deleitan a Zeus y los demás dioses.

Son deidades del canto, la inspiración poética y la inteligencia.

Presidían el pensamiento en todas sus facetas: elocuencia, sabiduría, persuasión, Historia, Matemáticas, Astronomía.

Ellas acompañaban a los reyes y les dictaban palabras convincentes para establecer la paz entre los hombres. Además les confieren el don de la dulzura, que les granjea el amor de sus súbditos.

Hesíodo decía que cuando un cantor, inspirado por Las Musas celebra las proezas de los hombres, quien tenga preocupaciones las olvidará al momento.

El canto más antiguo de las Musas es aquel que entonaron tras la victoria de los Dioses Olímpicos sobre los Titanes, para celebrar un nuevo orden bajo el mandato de Zeus.

Las Musas no poseen un ciclo legendario propio, pero intervienen como cantoras en las bodas de Tetis y Peleo y en las de Harmonía y Cadmo.

Todas tienen aventuras amorosas. Calíope es madre de Orfeo.

Existían dos grupos de Musas: las de Tracia y las de Beocia.

Las de Tracia, tierra dura e inhóspita, eran vecinas del Olimpo y guardan relación con el mito de Orfeo y el culto a Dionisos que había logrado gran importancia en Tracia.

Las musas de Beocia, ubicadas en las laderas del Helicón (Monte próximo al Parnaso) dependen directamente de Apolo, quien dirige sus cantos en torno a la fuente de Hipocrene.

Hipocrene (La fuente del caballo)

Es una fuente de agua que nació en la falda del monte Helicón en Beocia, cuando Pegaso, el caballo alado, golpeó con sus cascos a la montaña y del suelo brotó un manantial o fuente.

Esta fuente favorecía la inspiración poética y las Musas se reunían en torno a ella para cantar y bailar.

 

LAS NUEVE MUSAS

Desde la época clásica se impone la cifra de 9 Musas que aparecen solas o en compañía de Apolo:

1 – Calíope – La poesía épica.

2 – Clío – La Historia.

3 – Polimnia – La pantomima.

4 – Euterpe – La flauta.

5 – Terpsícore – la poesía ligera y la danza.

6 – Erato – La lírica.

7 – Melpómene – La tragedia.

8 – Talía – La comedia.

9 – Urania – La astronomía.

Las Musas, a partir del Renacimiento, se convierten en encargos de reyes y aristócratas como tema decorativo.

 

LA GUERRA DE LOS TREINTA AÑOS

El rey Gustavo II de Suecia participó en la Guerra de los Treinta años en defensa de sus creencias protestantes, pero murió en combate dejando el trono a su hija de casi 6 años.

LA REINA CRISTINA DE SUECIA (1626-1689)

Cristina de Suecia nació el 18 de diciembre de 1626 y fue una decepción para su madre, María Leonor de Brandeburgo, quien deseaba darle a su esposo, el rey Gustavo II, un heredero al trono.

El monarca encontró la solución al problema. Un año después confirmaba a su hija como heredera al trono sueco en caso de que no llegara el deseado heredero.

En 1632, cuando Cristina aún no había cumplido los seis años, su padre moría en la batalla de Lützen, durante la Guerra de los Treinta Años.

Desde aquel momento y hasta su mayoría de edad, fue el canciller Axel Oxenstierna quien se hizo cargo del gobierno del país ejerciendo una eficiente regencia.

Oxenstierna también dirigió y supervisó la educación de la futura reina, apartándola de su madre, quien fue educada por distintas damas de su familia y de la familia del canciller.

Pronto empezó a acudir a las reuniones del Consejo del Reino. Tenía entonces 16 años pero ya demostró grandes capacidades intelectuales y un carácter fuerte.

El breve reinado de 4 años

En 1650, la joven Cristina era coronada como reina de Suecia.

A partir de entonces y durante un breve período de cuatro años Cristina gobernó con eficacia su país.

Sin embargo, las presiones acerca de un necesario matrimonio y sus contactos con la religión católica hicieron que en 1654 anunciara oficialmente su deseo de abdicar del trono.

Su posterior conversión al catolicismo pudo ser una de las causas.

Su primo, Carlos Gustavo, fue nombrado rey de Suecia.

La reina Cristina de Suecia fue una de los monarcas más destacados de la historia de su país.

Cristina vivió el resto de su vida fomentando el arte y la cultura.

MECENAS DEL ARTE Y LAS LETRAS

Tras su abdicación, Cristina continuó con su labor de protectora de las artes y las letras.

Fijó su residencia en Roma, sede de su nueva religión, y mantuvo una vida dedicada a coleccionar obras de arte y financiar proyectos culturales y científicos.

Cristina no se olvidó de su país y defendió la libertad religiosa de los pueblos, criticando las persecuciones por razones de fe.

La llamada Atenea del Norte murió en Roma el 19 de abril de 1689.

A pesar de haber pedido ser enterrada con sencillez en el Panteón de Agripa, el papa Inocencio XI, decidió honrarla con un funeral de Estado.

En 1701 Clemente XI, ordenó a Carlo Fontana, discípulo de Bernini, que erigiera un precioso monumento funerario en la Basílica de San Pedro para la reina, que hoy podemos contemplar.

Carlo Fontana. Monumento funerario de la Reina Cristina de Suecia.

Carlo Fontana. Monumento funerario de la Reina Cristina de Suecia.

Basílica de San Pedro. Roma


ESCULTURAS DE LAS MUSAS EN EL MUSEO DEL PRADO

El Museo del Prado posee un conjunto escultórico formado por ocho Musas que pertenecían a la reina Cristina de Suecia.

Melpómene – La tragedia. Falta en el Museo del Prado

La reina las tenía ubicadas en una sala de su palacio y fue durante casi cien años, hasta 1774, el único grupo de este tipo que se conocía.

Cuando la reina se sentaba en el trono, situado frente a una estatua de Apolo instalada en la misma sala que las musas, asumía el puesto de la novena musa, representando así, en un lenguaje típicamente barroco, sus ambiciones científicas y artísticas.

Completadas por Ercole Ferrata, las ocho musas eran utilizadas por Cristina de Suecia para escenificar su propia presencia en la Roma de finales del siglo XVII.

Las primeras referencias sobre la procedencia de este grupo de musas se debe a Pirro Ligorio, estudioso romano de la Antigüedad.

Relata que bajo el Papa Borgia Alejandro VI (1492-1503) se habían encontrado nueve musas sedentes en la Villa Adriana, en el teatro griego de la Academia, y que habían sido trasladadas a la viña del Papa Clemente VII en el Monte Mario.

Dado que Ligorio habla de nueve musas y Heemskerck reprodujo musas de ambas series, procedentes de los dos talleres antiguos que componen el conjunto del Prado, es muy probable que ocho de las nueve mencionadas por Ligorio llegaran en la segunda mitad del siglo XVII a la colección de Cristina de Suecia.

Las nueve musas que Hesíodo presenta como hijas de Zeus eran invocadas por los poetas para que les trasmitiesen inspiración y noticias veraces.

Las musas del Prado, representadas altas, esbeltas y sentadas en altos promontorios de roca están todas vestidas con mangas, es decir, una delgada prenda interior de la que se ven sólo las mangas abotonadas, que llegan hasta los codos.

Sobre él visten otro chitón o túnica sin mangas, de una tela algo más gruesa; sobre ambos hombros esa prenda lleva broches parcialmente completados. Ambos vestidos están ceñidos bajo el pecho, bien con un delgado cordón, bien con una cinta plana.

Sobre ambas prendas interiores visten un manto amplio que cubre el regazo y las piernas y arranca en el hombro izquierdo o en el asiento de roca.

En sus pies se identifica un calzado cerrado con triple o doble suela.

Sus atributos no fueron completados mayoritariamente hasta el siglo XVII.

Miran frontalmente al espectador. Mientras que el manto amplio y rico en pliegues marca el asiento generalmente ancho de las musas y otorga volumen y peso a la mitad inferior del cuerpo, el busto, de aspecto sensual gracias a la vestimenta ceñida, se caracteriza por una constitución delgada y un movimiento aún bien definido.

En la vista posterior casi todas levantan un poco el hombro y giran ligeramente el torso, saliendo del plano.

Así se sitúan entre las representaciones de las musas con más movimiento del segundo cuarto del siglo II d. C.

Las musas del Museo del Prado fueron creadas en talleres distintos.

Aunque el trabajo de ambas es diferente, la fecha de su creación no difiere mucho. Todas son del siglo II d.C., época de Adriano.

Las musas pasaron a través de la Colección de Livio Odescalchi en Roma a la Colección de Felipe V en San Ildefonso

Las esculturas llegaron al Museo del Prado con graves desperfectos y un restaurador del siglo XIX, posiblemente Salvatierra, decidió repetir algunos miembros en época barroca para sustituir los deteriorados.


BIBLIOGRAFÍA

Grimal, Pierre. Diccionario de Mitología Griega y Romana. Paidos.

http://www.museodelprado.es

Schröder, S. F.: Catálogo de la escultura clásica, Museo Nacional del Prado, 2004, pp. 204-214.

Allendesalazar, Úrsula. La reina Cristina de Suecia.

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ESCULTURA ROMANA. SIGLO II D.C- CLÍO, MUSA DE LA HISTORIA,

MUSEO DEL PRADO, MADRID

 

LAS TRES CÁRITES – LAS TRES GRACIAS

Las Cárites, en latín son las Gracias (Gratiae), divinidades de la belleza.

Esparcen la alegría en la Naturaleza, en el corazón de los humanos e incluso en el de los dioses.

Son hijas de Zeus y Eurínome, hija de Océano, aunque otras versiones le atribuyen su maternidad a Hera.

Se representan como tres hermanas que viven en el Olimpo, llamadas Eufrósine, Talía y Áglae.

Esparcen la alegría en la Naturaleza, en el corazón de los dioses y de los hombres y representan lo que la vida puede tener de agradable y amable.

Pertenecen al séquito de Apolo, el dios músico. Son compañeras de las Musas y a veces forman coro con ellas.

Hasta el siglo VI a.C. se las representa ataviadas con túnicas y ordenadas en procesión.

La iconografía más difundida las representa como tres jóvenes desnudas, cogidas por los hombros, situándose la central de espaldas y con la cabeza de perfil, motivo que aparece ya en los frescos pompeyanos.

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FRESCO ROMANO DE POMPEYA

Se atribuye a Las Gracias toda clase de influencias sobre los trabajos del espíritu y las obras de arte.

Hay una interpretación alegórica de las Gracias. Lo que una hermana da, otra lo recibe, volviendo el beneficio a la tercera.

Aparecen vestidas con gasas y bailando cerca de Venus en La Primavera de Botticelli.

BOTTICELLI – LA PRIMAVERA, GALERÍA UFFIZI, FLORENCIA

1482. Temple sobre tabla. 203 x 314 cm. Galería Uffizi desde 1919

La Primavera es una de las pinturas más famosas de los Uffizi, como sublime representación del amor sensual.

La obra fue encargada por Lorenzo de Pierfrancesco de Médicis, primo de Lorenzo el Magnífico, el mismo comitente para quien Botticelli ilustra la Divina Comedia.

La pintura adornaba el salón de la villa de los Médicis en Castello, Junto a Florencia.

En 1815 la obra entró en los Uffizi, después pasó a la Academia y volvió definitivamente al museo en 1919.

La alegoría se inspira en los textos de Ovidio y en algunos versos de las estrofas de La Justa de Juliano de Médicis, escrita por Agnolo Poliziano, amigo de la Familia y de Botticelli.

Poliziano describe a las Tres Gracias y al viento Céfiro persiguiendo a la ninfa Cloris con quien se desposará. Tras la boda le otorga la facultad de hacer brotar flores de su boca.

Junto a la ninfa hay una mujer vestida con flores, metamorfosis de Cloris en Flora.

Venus aparece en un jardín, como alegoría de su reino cantada por los poetas antiguos.

El fondo es una tupida decoración vegetal. Los naranjos del jardín de Venus están cargados de frutas y flores. Las hojas se perfilan sobre un cielo claro con una delicada filigrana.

En 1982 algunos botánicos identificaron casi 200 especies diferentes de flores pintadas del natural. Muchas de ellas todavía florecen en las colinas cercanas a Florencia y en los prados próximos a la villa de los Médicis en Castello.

Sobre Venus aparece su hijo Cupido, dios del Amor, a punto de disparar la fecha con los ojos vendados, porque el amor es ciego.

A la izquierda, tres hermosas jóvenes danzan. Son las 3 gracias que en un sentido platónico son una alusión a la relación entre lo humano y lo divino. A su izquierda aparece Mercurio.

A la derecha Céfiro, viento del oeste, persigue a Flora.

Flora es la potencia vegetal que preside todo lo que florece y anuncia la llegada de la primavera con su vestido lleno de flores.

Con el nombre de Flora Ovidio relata un mito helénico, suponiendo que Flora era la ninfa griega Cloris.

BOTTICELLI. 1482. LA PRIMAVERA, GALERÍA UFFIZI, FLORENCIA

BOTTICELLI. 1482. LA PRIMAVERA, GALERÍA UFFIZI, FLORENCIA

Céfiro, dios del viento cálido, se enamoró de Cloris cuando paseaba por el campo en primavera. La raptó y después se casó con ella.

Le concedió a su amada el don de reinar sobre las flores de los jardines y de los campos de cultivo.

Cloris le regaló a los seres humanos las semillas de las flores y la miel.

 

RUBENS. LAS TRES GRACIAS, MUSEO DEL PRADO

1630 – 1635. Óleo sobre tabla de madera de roble, 220,5 x 182 cm.

Las hijas de Júpiter, Aglae, Eufrosina y Talía, simbolizan diferentes conceptos desde la antigüedad.

Se las relacionó con la diosa Afrodita, convirtiéndose así en símbolo de la belleza, el amor, la fertilidad y la sexualidad.

Se las relaciona con la generosidad y la amistad, al ser capaces de recibir y otorgar dones.

Rubens las sitúa en un paisaje al aire libre con ciervos que parecen esbozados, frente al detalle de las figuras de primer plano.

A la derecha vemos una cornucopia de la que sale agua hacia una fuente y en la parte superior una guirnalda de flores, que da un toque de color.

Las figuras ocupan prácticamente toda la superficie en primer plano.

Esta obra de 1630-1635 muestra las calidades y cualidades técnicas del Rubens final.

La piel de las diosas se hunde al contacto de unas con otras, demostrando un gran conocimiento del cuerpo femenino.

La luz incide en los cuerpos femeninos y en el detalle de sus joyas. La pincelada es suelta, trabajando a través del color.

Rubens pintó este tema al menos doce ocasiones, enmarcados en diferentes contextos.

Esta pintura es un alarde de belleza, vitalidad y sensualidad, característica de las obras de su última etapa, tras haberse casado con la joven Helena Fourment en 1630.

La tabla no fue un encargo, sino un deseo del pintor tras su segundo matrimonio, lo que nos habla de su alegría personal.

Rubens era viudo de su primera esposa, Isabella Brant, con la que tuvo tres hijos y murió en 1626 a causa de la peste.

Helena se casó con Rubens​ el 6 de diciembre de 1630. Ella tenía 16 años y él 53. Helena era la más joven de los 11 hermanos.

Los rasgos de la Gracia de la izquierda se han identificado con su esposa Helena, enfatizando su vinculación personal con la obra.

La obra entró en la colección real a través de la venta de los bienes del artista tras su muerte en junio de 1640.

Su familia puso a la venta sus bienes y sus pinturas, acudiendo compradores de toda Europa.

Felipe IV acrecentó la colección española de pinturas de Rubens y adquirió obras de otros artistas flamencos, como Van Dyck, que el artista atesoraba en su colección.

El infante cardenal Don Fernando, hermano del rey y gobernador de Flandes en ese momento, mantuvo una correspondencia con su hermano en la que nos habla de la intención del monarca de adquirir obras en esta almoneda.

El ayuda de cámara Francisco de Rojas estuvo al cargo de la compra.

En 1666 aparece en el Alcázar de Madrid con el número 92 del inventario de la venta, “las tres gracias desnudas”.

Una vez en Madrid se colocó en la Galería baja que cae sobre el jardín de los Emperadores, una de las estancias de las conocidas como “Bóvedas del Ticiano” o “cuartos bajo de verano”, situados bajo el cuarto nuevo de la reina, donde el rey se retiraba en los meses de calor y considerado un lugar apartado e íntimo.


BIBLIOGRAFÍA

Pierre Grimal. Diccionario de Mitología Griega y Romana. Paidos.

http://www.museodelprado.es

Uffizi. Florencia. Everest, 2004

 

RUBENS. 1630 - 1635. LAS TRES GRACIAS, MUSEO DEL PRADO

RUBENS. 1630 – 1635. LAS TRES GRACIAS, MUSEO DEL PRADO

 

LAS TRES HORAS – LAS CUATRO ESTACIONES

Son hijas de Zeus y Temis, la Justicia, y hermanas de las Moiras, las Parcas romanas.

Son tres Horas: Disciplina, Justicia y Paz. Sin embargo los atenienses evocaban las ideas de brotar, crecer y fructificar.

Las Horas tienen un aspecto doble: como divinidades de la Naturaleza, presiden el ciclo de la vegetación.

Pero como divinidades del orden, hijas de Temis, La Justicia, aseguran el equilibrio social.

Velan las puertas de la mansión divina del Olimpo y se les atribuye haber criado a Hera.

Formaban parte del séquito de Afrodita y Dioniso.

Pan, dios de los bosques y de los rebaños, se complace en su compañía.

Las tres Horas griegas pasan a ser las cuatro Estaciones romanas, y tienen una función benefactora.

Se las representa como mujeres jóvenes con atributos vegetales de temporada:

Primavera – Flores

Verano – Espigas de trigo y hoz

Otoño – Uvas

Invierno – Piezas de caza.

En Roma su temática sirvió para decorar mosaicos pavimentales y su simbolismo, como paso del tiempo, se utilizó en sarcófagos.

El Renacimiento asoció a cada Hora con una divinidad:

Venus – Primavera, donde pisaba crecían flores.

Ceres – Verano, las espigas de trigo y la hoz.

Baco – Otoño, las uvas.

Vulcano – Invierno, el fuego.

 

BOTTICELLI. EL NACIMIENTO DE VENUS. UFFIZI, FLORENCIA

Temple sobre tela de lino.172,5 x 278,5 cm. Uffizi, Florencia.

En el Renacimiento Botticelli recuperó la temática mitológica, como un pretexto para la plasmación del desnudo femenino.

El pintor presenta a una diosa púdica que arriba a las costas de Chipre impulsada por el soplo del dios del viento calmado y favorable Céfiro y de su esposa Cloris.

Céfiro es el Viento suave y agradable del oeste.

Cloris (Flora en Roma) reinaba sobre las flores y los jardines.

Florencia 2018 - Galería de los Uffizi - El nacimiento de Venus - Botticelli

BOTTICELLI. EL NACIMIENTO DE VENUS. GALERÍA DE LOS UFFIZI, FLORENCIA

En tierra aguarda una Hora para cubrirla con un manto de flores.

Las 3 Horas griegas, divinidades de las estaciones, pasan a ser las 4 Estaciones romanas.


BIBLIOGRAFÍA

Grimal, Pierre. Diccionario de Mitología Griega y Romana. Paidos.

maitearte.wordpress.com

 

LAS TRES MOIRAS – LAS TRES PARCAS

Las 3 Moiras, hijas de Zeus y Temis (la Justicia) son la personificación del Destino que le corresponde a cada persona en este mundo.

Todo ser humano tiene su Moira, parte de felicidad y parte de desgracia o tristeza en la vida. La Moira siempre es inflexible.

Encarna una ley que ni los mismos dioses pueden transgredir sin poner en peligro el orden del universo.

La Moira es la que impide a un dios socorrer a un héroe cuando le ha llegado “su hora”.

Se las representa como hilanderas que tejen el destino y limitan a su antojo la vida de los hombres.

Regulan la vida desde el nacimiento hasta la muerte, con la ayuda de un hilo:

1. La primera hilaba,

2. La segunda enrollaba y

3. La tercera cortaba el hilo de la vida.

En Roma las Parcas son las divinidades del Destino, identificadas con las Moiras griegas.

Las Parcas son tres hermanas:

1. Una preside el nacimiento

2. Otra, el matrimonio y

3. La tercera, la muerte.

En el Foro las tres Parcas estaban representadas por tres estatuas a las que se llamaban las tres Hadas.

 

GOYA, PINTURAS NEGRAS. LAS PARCAS (ÁTROPOS)

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GOYA. 1820-1823. 123 x 266 cm. PINTURAS NEGRAS. LAS TRES PARCAS.

MUSEO DEL PRADO

Técnica mixta sobre revestimiento mural trasladado a lienzo.

El conjunto de 14 escenas al que pertenece esta obra se conoce como las Pinturas Negras, por el uso de pigmentos oscuros y negros y por lo sombrío de los temas.

Decoraron dos habitaciones, en las plantas baja y alta, de la conocida como Quinta del Sordo, casa de campo a las afueras de Madrid, junto al río Manzanares, conocida por ese nombre antes de su adquisición por Goya en 1819.

Se conocen fotos del conjunto in situ, realizadas hacia 1873 por el fotógrafo francés Jean Laurent (1816-1886), y se incluyeron por primera vez en el catálogo del Museo del Prado de 1900.

La casa fue derribada hacia 1909.

Las Pinturas Negras se pintaron directamente sobre la pared seca, no al fresco, y en la mezcla de los pigmentos se utilizó el óleo.

Esta escena se tituló “Atropos“, nombre de la Parca de la mitología griega que corta el hilo de la vida, en el inventario de las obras en propiedad del hijo de Goya, redactado en fecha indeterminada, a mediados del siglo XIX, por el pintor Antonio Brugada (1804-1863), que regresó a Madrid en 1832 del exilio en Burdeos.

Se describió por primera vez, junto con el resto de las escenas, en la monografía de Charles Yriarte sobre el artista, de 1867, refiriéndose a ella como “Las Parcas“.

Formaba pareja con el “Duelo a garrotazos” en una de las paredes principales de la sala de la planta alta de la Quinta del Sordo.

En el primer catálogo del Prado de 1900 se le dio el mismo título.

 

BIBLIOGRAFÍA

Pierre Grimal. Diccionario de Mitología Griega y Romana. Paidos.

http://www.museodelprado.es

 

 

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Hermes – Mercurio

María Teresa García Pardo

Doctora en Historia del Arte

HERMES (MERCURIO)

DIOS DEL COMERCIO Y PSICOPOMPOS

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Hermes es hijo de Zeus y Maya, la más joven de las Pléyades.

Las Pléyades son 7 hermanas, hijas del gigante Atlante, que fueron divinizadas y se convirtieron en 7 estrellas de la constelación homónima.

Hermes nació el cuarto día del mes, fue envuelto con bandas y depositado en una cuna.

El mismo día de su nacimiento dio muestras de una precocidad extraordinaria. Se desató y se escapó a Tesalia, donde Apolo guardaba los rebaños de Admeto.

Hermes le robó parte del rebaño a su hermano Apolo y le llevó hasta Pilos:

·       12 vacas

·       100 terneras y

·       1 toro

En Pilos, nombre de una bahía, de una ciudad costera al sudoeste del Peloponeso, en el sur de Grecia, sacrificó 2 de los animales y los dividió en 12 partes, una para cada uno de los 12 dioses. Después ocultó el resto del rebaño y huyó a una gruta.

A la entrada de la gruta había una tortuga a la que vació y colocó unas cuerdas fabricadas con los intestinos de los bueyes que había sacrificado. Así quedó construida la primera lira.

Apolo buscó el rebaño por todas partes hasta que descubrió el escondite y la lira de bellos sonidos, y seducido por ella cambió su ganado por la lira.

Hermes, mientras guardaba los rebaños, inventó la flauta (siringa).

Apolo quiso comprársela y le ofreció el cayado de oro que utilizaba para guardar el rebaño.

Hermes le pidió además lecciones de arte adivinatoria.

Apolo aceptó el trato y así la vara de oro (el caduceo) figura entre los atributos de Hermes.

Zeus, satisfecho con la habilidad de su hijo, le consagró a su servicio personal y al de los dioses infernales, Hades y Perséfone.

Hermes salvó a Zeus en su lucha contra el monstruo Tifón, logrando recuperar los tendones que le había cortado a Zeus y que había escondido en una piel de oso custodiada por un dragón. Con la ayuda de Pan se volvieron a unir los tendones al cuerpo de Zeus.

A Ulises le da a conocer el molly, planta mágica que le protegerá contra los hechizos de Circe y le ahorrará la humillante transformación sufrida por sus compañeros.

Su aventura más conocida es la muerte de Argo, designado por Hera como guardián de Ío, transformada en una ternera blanca.

Recibió el encargo de acompañar a las 3 diosas, Hera, Atenea y Afrodita, al monte Ida de Frigia ante Paris en su disputa por la belleza, desempeñando un papel decisivo en la decisión que provocaría la Guerra de Troya.

Hermes es el dios del Comercio y guiaba a los viajeros en los caminos.

Velaba por los pastores y con frecuencia era representado llevando en hombros un cordero, conocido como Hermes Cristóforo.

Es el Psicopompos, encargado de acompañar a los Infiernos a las almas de los difuntos.

Se le representa calzado con sandalias aladas, un sombrero de ala ancha (el pétaso) y empuñando el caduceo, símbolo de sus funciones como heraldo (mensajero) de los dioses.

ÍO

Zeus se enamoró de la bella doncella Ío, una princesa de la estirpe real de Argos, y pronto Hera sospechó de esta aventura.

Para distraer los celos de su esposa, Zeus transformó a Ío en una hermosa ternera blanca y juró que jamás la había amado.

Hera exigió la ternera como presente y la confió a la custodia de Argo de los Cien Ojos, pariente de la joven.

La ternera anduvo errante por las cercanías de Micenas y por donde pasaba la tierra hacia brotar plantas nuevas para ella.

Zeus le encargó a Hermes que la liberase y decidió tocar su flauta mágica adormeciendo los 50 ojos que Argo tenía abiertos, mientras los 50 restantes estaban sumidos en un sueño natural.

Después con una espada o sable mató a Argo.

A la muerte de Argo, Hera le envió un tábano que la enfureció y atravesó el mar por los estrechos que separan la ribera de Europa de Asia, dando origen al nombre del Bósforo (Paso de la Vaca).

Anduvo errante hasta que dio a luz a Épafo, el hijo de Zeus, que dio origen a las Danaides.

Posteriormente Ío recuperó su figura, encontró a su hijo y volvió a Egipto para ocupar su trono, donde recibió honores divinos siendo venerada bajo la denominación de Isis.

VELÁZQUEZ.  MERCURIO Y ARGOS. MUSEO DELPRADO

Hacia 1659. Óleo sobre lienzo sin forrar, 127 x 250 cm.

Mercurio, con su sombrero alado y un instrumento musical, se acerca sigilosamente hacia un pastor al que ha adormecido con la belleza de su música.

Zeus se unió a la bella doncella Ío y pronto Hera sospechó de su aventura, por lo que Zeus la transformó en una hermosa ternera blanca y juró a Hera que jamás la había amado.

Hera exigió que se la ofreciese como presente y la confió a la custodia de Argo, dotado de 100 ojos distribuidos por todo el cuerpo.

 

Zeus encargó a Hermes que liberase a Ío, y con su bella música consiguió adormecer los 50 ojos que Argo tenía vigilando.

Este episodio procede de las Metamorfosis de Ovidio y fue el tema de una de las cuatro escenas mitológicas que pintó Velázquez para decorar el Salón de los Espejos del Alcázar de Madrid, que era el espacio más importante y representativo.

En el Salón de Espejos se exhibían retratos de los monarcas españoles de la Casa de Austria e historias mitológicas y bíblicas.

Los otros tres cuadros representaban a Apolo desollando a Marsias, Venus y Adonis y Psiquis y Cupido. Todos desaparecieron como consecuencia del incendio del Alcázar en 1734.

El Salón de los Espejos se enriqueció con pinturas para ser un suntuoso escenario para negociar las bodas entre Luis XIV y María Teresa, la hija mayor de Felipe IV.

En los últimos años de su carrera, Velázquez lleva a sus últimas consecuencias la plasmación de la perspectiva aérea.

El artista se pudo inspirar en distintas versiones de la escultura romana que representa el Galo moribundo, Museos Capitolinos.

Al igual que Las Hilanderas, esta obra sufrió un añadido, que consistió en una banda de unos 25 cm que recorre todo el extremo superior, y otra más estrecha (unos 10 cm) en el inferior.

VELÁZQUEZ. MERCURIO Y ARGOS. 1659. MUSEO DELPRADO

VELÁZQUEZ. MERCURIO Y ARGOS. 1659. MUSEO DELPRADO

Al igual que otros episodios de la vida amorosa de Zeus, este tema formaba parte de las Metamorfosis de Ovidio, el principal repertorio en el que se basaron las más de 60 escenas mitológicas que adornaban la Torre de la Parada.

Texto extractado de Fábulas de Velázquez. Mitología e Historia Sagrada en el Siglo de Oro. J. Portus Pérez. Madrid, Museo Nacional del Prado, 2007, pp. 335-336.

RUBENS Y TALLER. MERCURIO Y ARGOS. MUSEO DEL PRADO

1636 – 1638. Óleo sobre lienzo, 180 x 298 cm.

Se representa el momento en el que Mercurio levanta la espada y la dirige hacia el cuello de Argos, el pastor de cien ojos encargado de vigilar a Ío, convertida en ternera blanca.

A partir de 1636 se enviaron desde Amberes a Madrid más de 60 obras para esta casa de recreo situada en los montes del Pardo.

La decoración de la Torre de la Parada, en cuyo proyecto también participaron otros autores como Velázquez, fue el mayor encargo que Rubens recibió de Felipe IV.

RUBENS. MERCURIO Y ARGOS. 1636-1638. MUSEO DEL PRADO

RUBENS. MERCURIO Y ARGOS. 1636-1638. MUSEO DEL PRADO

Las escenas narraban las pasiones de los dioses, según fueron descritas en las Metamorfosis de Ovidio y otras fuentes clásicas.

Para llevar a cabo un proyecto tan amplio, Rubens realizó pequeños bocetos sobre tabla, donde capta las actitudes de los personajes.

Estos bocetos son la base para elaborar los lienzos definitivos.

El Museo del Prado conserva 10 bocetos de Rubens, nueve de ellos donados en 1889 por la duquesa de Pastrana y uno adquirido en el año 2000.

El Prado también conserva la mayor parte de los cuadros ejecutados a partir de los bocetos, entre ellos los realizados por el propio Rubens o por su taller y muchos pintados por otros artistas.

Texto extractado de Vergara, A.; y Pérez Preciado J.J.: Rubens, Guías de la Colección. Museo Nacional del Prado, 2010, p. 52.

HERMAFRODITO

Hermafrodito tiene un nombre que recuerda a los de sus padres, Hermes y Afrodita.

Fue criado por las ninfas en los bosques de Ida, en Frigia.

Era muy hermoso y a los 15 años decidió recorrer mundo y viajó por Asia Menor.

Un día llegó a un bonito lago y Salmacis, la ninfa de ese lago, se enamoró de él, pero Hermafrodito la rechazó.

La ninfa se escondió mientras el joven se desnudó y se zambulló en las aguas cristalinas del lago. Cuando le vio en sus dominios se dirigió hacia él y le estrechó entre sus brazos con gran fuerza.

La ninfa dirigió una plegaria a los dioses, pidiéndoles que jamás pudiesen separarse sus dos cuerpos. Los dioses la escucharon y los unieron en un nuevo ser dotado de doble naturaleza.

De este modo, se denomina hermafroditas a todos los seres que tienen doble naturaleza, masculina y femenina.

Hermafrodito obtuvo del cielo que quien se bañase en las aguas del lago Salmacis perdiese la virilidad.

Con frecuencia, Hermafrodito aparece representado entre los compañeros de Dioniso.

HERMAFRODITO. BRONCE. 1652. MUSEO DEL PRADO

 HERMAFRODITO. BRONCE. 1652. MUSEO DEL PRADO

HERMAFRODITO. MUSEO DEL PRADO

1652. Bronce, 61 x 160 cm.

Hermafrodito aparece desnudo y tumbado sobre un lecho en el que hay un almohadón y un paño que cubre parcialmente sus piernas.

Es copia del modelo clásico del Hermafrodita, en mármol, que procede de la colección Borghese de Roma, actualmente en el Museo del Louvre.

El original fue descubierto cerca de las termas de Diocleciano hacia 1608. Presentado al cardenal Scipione Borghese se convirtió enseguida en una de las estatuas más admiradas de su colección.

El tema deriva de un mito helenístico de origen oriental que habla de un ser mitad hombre, mitad mujer, hijo de Hermes y Afrodita.

Era un hermoso joven que se bañó en un lago donde vivía la ninfa Salmacis, que se enamoró de él y le abrazó con tal pasión que sus cuerpos quedaron convertidos en uno.

Catálogo de la escultura de época moderna Siglos XVI-XVIII, Madrid: Museo Nacional del Prado, 1998, pág. 250)

PRAXÍTELES. SIGLO IV A.C. HERMES CON EL NIÑO DIONISO

Mármol. 213 cm y 370 cm base. Museo Arqueológico de Olimpia.

El escultor griego del siglo IV a.C. nació en Atenas en el 400 a. C. y sus obras se caracterizan por la curva praxiteliana.

Fue el primero en esculpir un desnudo femenino a tamaño natural, la Afrodita de Gnido.

Dioniso es hijo del dios Zeus y de la mortal Sémele, hija del rey de Tebas.

Zeus se enamoró de Sémele y se disfrazó de humano, pero ella lo rechazó. Cuando Zeus le dijo quién le aceptó y concibió un hijo.

Al sexto mes de embarazo, la celosa Hera, esposa de Zeus, disfrazada de anciana le dijo que ese hombre no era Zeus, y Sémele obligó a Zeus a que se presentara en su máximo esplendor.

Zeus, lleno de ira, se transformó en rayo y Sémele cayó fulminada, pero Hermes consiguió salvar al niño que aún no había nacido sacándolo del vientre de su madre y cosiéndolo al muslo de Zeus, donde permaneció durante tres meses hasta el final del embarazo.


Es por esta razón por la que se conoce a Dioniso como el dios nacido dos veces.

 

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PRAXÍTELES. SIGLO IV A.C. HERMES CON EL NIÑO DIONISO.

MUSEO ARQUEOLÓGICO DE OLIMPIA.

Zeus encargó a Hermes que llevara al niño a las ninfas de la montaña para mantenerle oculto y protegerle de los celos de Hera.

La obra representa a Hermes llevando a Dionisio, desde el Olimpo hasta la mansión de las ninfas encargadas de su custodia, en el momento en que Hermes ofrece al niño un racimo de uvas (perdido hoy) con su mano derecha.

El racimo de uvas alude a la vinculación de Dioniso con el vino.

Esta escultura representa a Hermes con Dioniso niño en brazos y podría ser la única obra original de Praxíteles que perdura.

El conjunto escultórico está tallado en un bloque de mármol de 213 centímetros y la obra completa con la base mide 370 centímetros.

Se encontró el año 1877 entre las ruinas del templo dedicado a Hera en Olimpia y se encuentra actualmente en el Museo Arqueológico de Olimpia.

La obra muestra un elemento característico de Praxíteles, la curva praxiteliana, una forma sinuosa que le otorga una posición relajada, pero dinámica.

El rostro y el torso de Hermes están perfectamente pulidos, sin embargo, en la espalda tiene marcas del cincel y el resto de la escultura sólo está pulida parcialmente.

HERMES, EL PSICOPOMPOS

Hermes era el guardián de las almas de los difuntos, interviniendo en la psicostasia (peso de las almas), que determina la salvación o condenación eterna.

El papel del Psicopompos también consistía en guiar al fallecido al Inframundo, lo que conecta con su faceta de dios viajero.

En el siglo VI a. C., en los vasos áticos de figuras negras, Hermes sostenía la balanza que determinaba el camino a seguir por el alma del difunto.

La representación de Hermes psicopompos destacó en los lécitos blancos de carácter funerario.

El lécito se caracteriza por una forma alargada, un cuello estrecho y una embocadura ancha, que permitía a la vez limitar el flujo del aceite y facilitar su aplicación. Desde fines del siglo VI a. C. hasta el segundo cuarto del siglo V a. C.

En el lécito de Múnich, Hermes aparece sentado en unas rocas y extiende la mano a una mujer difunta a la derecha.

BIBLIOGRAFÍA

Pierre Grimal. Diccionario de Mitología Griega y Romana. Paidos.

http://www.museodelprado.es

guiadegrecia.com

Imágenes de la tradición Clásica y Cristiana. UNED. 2018

maitearte.wordpress.com

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Viaje a Florencia. 12 a 16 de septiembre de 2018

María Teresa García Pardo

Doctora en Historia del Arte

Viaje a Florencia. 12 a 16 de septiembre de 2018

FLORENCIA-2018-1

Organización Técnica: HILAS VIAJES S.L.

C/ O’Donnell, 46 – Entreplanta D 28009 MADRID

Persona de Contacto: Naty

grupos@hilasviajes.es

Teléfono móvil: 00 34 670 793 713

Conocer Florencia es algo imprescindible para el amante del arte.

La capital toscana es la maravilla del Renacimiento; el lugar donde se hallan las huellas de personajes como Dante o Miguel Ángel y miles de obras de aquellos hombres que en el tramo final de la Edad Media impulsaron el desarrollo del hombre y realizaron algunas de las más bellas creaciones artísticas de todos los tiempos.

Pero hay que advertir que el fondo artístico de Florencia es casi inagotable.

Es ésta una urbe a la que hay que volver una y otra ver, para degustar en ella el arte de los siglos finales del medievo.

No hay otra ciudad en el mundo con tan magnífico elenco artístico de esta época.

Ver más en el folleto adjunto…

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HESTIA (VESTA EN ROMA). ESPIRITUAL. DIOSA DEL HOGAR.

María Teresa García Pardo

Doctora en Historia del Arte

HESTIA (VESTA EN ROMA)

ESPIRITUAL

DIOSA DEL HOGAR

HESTIA (VESTA EN ROMA). ESPIRITUAL. DIOSA DEL HOGAR.

Hestia es la primera hija de Crono y Rea y hermana de Zeus, Hades, Poseidón, Hera y Deméter.

Hestia constituye el concepto de Hogar, es la diosa del Hogar.

Fue cortejada por Apolo y Poseidón, pero obtuvo de Zeus la gracia de guardar eternamente su virginidad.

Zeus le concedió el honor excepcional de ser objeto de culto en todas las casas de los hombres y en los templos de cualquier divinidad.

Mientras los demás dioses viajaban por el mundo, Hestia permaneció siempre en el Olimpo, por eso no desempeñó ningún papel en las leyendas divinas.

Hestia es el centro religioso de la mansión divina.

VESTA (ROMA)

Es una diosa romana muy arcaica que preside el fuego del hogar doméstico.

Pertenece como la Hestia helénica al grupo de las 12 grandes divinidades del Olimpo.

Su culto se halla bajo la dependencia directa del Gran Pontífice, asistido por las Vestales, sobre las que ejercía una autoridad paterna.

Su culto fue introducido en Roma por Rómulo.

Sus templos son circulares, como las cabañas del Lacio, y no se levantaban en el interior de la ciudad palatina, sino en el Foro  romano, fuera de la ciudad atribuida  Rómulo.

Su animal sagrado es el asno, animal mediterráneo por excelencia, en oposición al caballo que es indoeuropeo.

A mediados de junio se coronaba a los asnos con flores en el día de la Vestalia y no se les hacía trabajar.

Una leyenda tardía cuenta que Vesta fue protegida por un asno en una tentativa amorosa de Príapo.

 

Templo de Vesta o Templo de Hercules Vencedor

PRÍAPO, LA VIRILIDAD

Príapo, hijo de Afrodita y Dioniso, tenía como misión guardar las viñas y los jardines.

Los romanos colocaban estatuas de Príapo en sus jardines para garantizar sus cosechas.

Tenía la virtud de desviar “el mal de ojo” y anular el maleficio de los envidiosos que trataban de perjudicar las cosechas.

Según otras versiones es hijo de  Zeus y Afrodita.

El dios se enamoró de la bella Afrodita y se unió a ella. La celosa Hera, temerosa de que el niño sacara la belleza de su madre y el poder de su padre, tocó el vientre de Afrodita, de modo que el niño nació deforme.

Al nacer, Príapo tenía un miembro viril enorme y  desmesurado.

Afrodita temió las burlas y le abandonó en el monte. Allí le descubrieron unos pastores que le criaron y le rindieron culto a la virilidad, convirtiéndole en un dios rústico.

En los frescos de Pompeya encontramos una pintura de Príapo, subiéndose la túnica para exhibir su enorme miembro, símbolo de la fecundidad, que se dispone a pesar en una balanza.

Pablo Ruíz Picasso le dedicó una escultura a este personaje mitológico.

VIRGENES VESTALES

Una Vestal era una sacerdotisa de Roma, que estaba consagrada a Vesta, la diosa del hogar, y su misión fundamental era mantener el fuego sagrado.

Se las seleccionaba siendo niñas y debían permanecer vírgenes durante los 30 años obligatorios de permanencia al servicio de Vesta.

Las Vestales eran las únicas sacerdotisas de la religión romana, pues todos los demás eran hombres.

Exigir la virginidad de las vestales proviene de los primeros tiempos, cuando a las muchachas jóvenes y solteras se les encargaba la tarea de vigilar el fuego sagrado, ya que no tenían familia ni tareas hogareñas que atender.

En ese mismo concepto de no tener cargas familiares para desempeñar mejor su cargo, se basa el celibato de los sacerdotes católicos.

La importancia de las Vestales era enorme en Roma, por ello se creó la Casa de las Vestales en el foro, para que pudiesen disfrutar de todas las comodidades.

Inicialmente pudieron ser dos, en el siglo I d.C., en tiempos de Plutarco, eran cuatro y posteriormente su número ascendió a seis.

Plutarco debe su fama a su obra “Vidas paralelas”, una serie de 22 biografías de ilustres personajes griegos y romanos, agrupados en parejas para comparar entre figuras de una y de otra cultura con gran cantidad de detalles históricos. Esta obra sirvió de inspiración a grandes escritores como William Shakespeare.

Las Vestales eran seleccionadas por el Pontífice Máximo entre los seis y diez años y debían ser hermosas, vírgenes y de padre y madre reconocidos.

Se seleccionaba a las aspirantes y se introducían en una vasija unas tablillas con sus nombres. El Pontífice Máximo sacaba una tablilla con el nombre de la elegida por la diosa para ser Vestal.

Era un gran reconocimiento para la familia que su hija fuera elegida Vestal.

Una vez seleccionada, se la separaba de la familia y era llevada al templo, donde se producía la ceremonia de admisión como Vestal, que consistía en:

·         Independencia total de su familia.

·         Vestirla con un velo en la cabeza.

·         Entregarle una lámpara encendida.

En la Casa de las Vestales se iniciaba el aprendizaje:

·         Aprendían a leer.

·         Estudiaban a los dioses y sus potestades.

·         La realización de los ritos.

·         El protocolo en los actos públicos.

·         El mantenimiento del fuego sagrado.

El servicio como vestal duraba treinta años:

·         10 dedicados al aprendizaje,

·         10 al servicio como Vestal,

·         10 dedicados a la instrucción de las jóvenes vestales.

Transcurridos estos años podían casarse si lo deseaban, aunque casi siempre las vestales retiradas decidían permanecer célibes en el templo.

Su vestimenta reflejaba su elevado rango dentro de la sociedad romana:

·         Utilizaban túnicas de lino blanco adornadas con una orla de púrpura.

·         Llevaban un velo sobre la cabeza y los hombros.

·         Portaban una lámpara encendida entre las manos.

·         la vitta, banda que rodea la cabeza de lana con color blanco o púrpura, que servía para confinar el cabello e identificaba su condición virginal.

·         La palla era un sencillo manto. El broche y el manto se colgaron sobre el hombro izquierdo

La Vitta también era usada por las doncellas y las jóvenes en el día de la boda.

La vitta era lo primero que perdía una vestal cuando rompía su voto de virginidad o abandonaba el sacerdocio, transcurridos los 30 años de servicio a Vesta.

La vitta también era usada por los sacerdotes cuando realizaban la ofrenda de los sacrificios y por los profetas y poetas.

La mayor falta de una Vestal era perder la virginidad.

El castigo era la lapidación, posteriormente fue el enterramiento en vida.         Al varón se le condenaba a muerte por suplicio.

Las Vestales tenían privilegios y honores en todas partes, reservándoles lugares de privilegio en los actos públicos a los que tenían que asistir.

Las sacerdotisas viajaban en un carro de dos ruedas cubierto, que siempre tenía preferencia de paso.

La falta de compostura en los rituales sagrados y actos públicos era una falta.

Su gran responsabilidad era que no se apagase el fuego del templo. La vestal que había estado de guardia cuando la llama se había apagado era azotada.

Las vestales eran las únicas mujeres, que disponían de un status similar al de los hombres romanos y podían testar y disponer de sus bienes y herencia.

Custodiaban objetos sagrados y valiosos como los testamentos de Julio César y Marco Antonio.

La Leyenda sobre la orden de las vestales cuenta que fue creada por el héroe troyano Eneas, considerado padre del Imperio Romano, al ser el origen de los fundadores de Roma.

La leyenda cuenta que Rhea Silvia fue obligada por su tío a convertirse en vestal, para asegurarse de que no tuviese descendencia.

El dios Marte raptó a Rhea Silvia, quien posteriormente dio a luz a dos gemelos: Rómulo y Remo.

Rhea Silvia fue condenada a ser enterrada viva y los gemelos debían ser eliminados. Pero Marte protegió a sus hijos y los abandonó en las orillas del río Tíber.

Marte dejó a Rómulo y Remo al cuidado de una loba, que los amamantó y se casó con Rhea Silvia para salvarla del enterramiento en vida.

Pasado el tiempo, Rómulo y Remo fueron a Alba Longa, la ciudad fundada por Ascanio, hijo de Eneas, y devolvieron el trono a su abuelo, Numitor, padre de Rhea Silvia.

Tito Livio cuenta que se ordenó la matanza de Rómulo y Remo, pero el río Tíber había crecido y los soldados trataron de evitar el sacrifico de los gemelos, pensando que el agua y el fango les ahogarían.

La loba sería una leyenda y los gemelos fueron recogidos por una prostituta casada con un pastor, amamantándolos y cuidando a Rómulo y Remo.

La palabra lupa significa en latín loba, pero también significa prostituta.

El emperador Teodosio disolvió oficialmente las Casas de las Vestales,     al convertirse el Cristianismo en la religión oficial del Imperio.

En el año 313 d.C. el emperador Constantino proclamó el Edicto de Milán, que conllevaba la Libertad de cultos en el Imperio romano.

Teodosio (Coca, Segovia 346 – Milán, 395), convirtió el catolicismo en la religión oficial y dividió el Imperio entre Oriente y Occidente.

Promulgó el Edicto de Tesalónica en el 380 por el que declaró el cristianismo la religión oficial del Imperio Romano.

Teodosio I dejó el trono a sus dos hijos: Honorio y Arcadio.

A Arcadio le correspondió Oriente (con 17 años) y a Honorio (un niño de 11) Occidente. La división del imperio fue irreversible desde el 395.

Su hija Gala Placidia (392-450) fue esposa de Constancio III y madre/regente de Valentiniano III. También fue esposa de Ataulfo, rey visigodo.

BIBLIOGRAFÍA

Pierre Grimal. Diccionario de Mitología Griega y Romana. Paidos.

https://maitearte.wordpress.com

http://www.vestal.es

http://www.roma.es

 

 

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