Un espacio para compartir Arte, Historia, Viajes, Fotografía y en definitiva Cultura

Entradas etiquetadas como “HISTORIA

ALFONSO X “EL SABIO” (1221-1284) Rey de Castilla y León

María Teresa García Pardo

Doctora en Historia del Arte

ALFONSO X “EL SABIO” (1221-1284)

Rey de Castilla y León

Alfonso X el Sabio (José Alcoverro) - Biblioteca Nacional

Alfonso X. EL Sabio (1221 – 1284)

(Toledo, 23.XI.1221 – Sevilla, 4.IV.1284. Rey de Castilla y León)

Alfonso X “el Sabio” era hijo del monarca castellano-leonés Fernando III y de su esposa, la princesa alemana Beatriz de Suabia. Alfonso X fue rey de Castilla y de León desde la muerte de su padre en 1252 hasta 1284, año de su muerte.

Su infancia la pasó en tierras gallegas y recibió una sólida formación intelectual, punto de partida de su proyecto cultural. La muerte de su madre, en 1235, dejó una profunda huella en el joven Alfonso. El príncipe combinó la diplomacia con las armas y logró la incorporación del reino taifa de Murcia a la Corona de Castilla. En el año 1245 Cartagena, Lorca y Mula se rindieron definitivamente a los cristianos.

En el año 1249 Alfonso X se casó en Valladolid con Violante de Aragón, hija del rey de Aragón Jaime I “El Conquistador”.

Ya en el Trono, Alfonso X, prosiguiendo la labor de su padre en tierras de Andalucía incorporó a sus dominios la zona suroccidental del Guadalquivir. Tomó la ciudad portuaria de Cádiz, en el año 1262, y la ocupación del antiguo Reino de Niebla, coincidente con buena parte de la actual provincia de Huelva.

En el año 1260, Alfonso X puso en marcha una cruzada hacia las tierras del norte de África. En 1264, tuvo lugar tanto en la Andalucía Bética como en el Reino de Murcia una sublevación de la población mudéjar. Una vez sofocada aquella revuelta, el monarca decretó la expulsión de los mudéjares de las tierras de la Andalucía Bética, en particular de aquellos lugares en donde habían ofrecido una dura resistencia, como fue el caso de la villa de Jerez.

Mudéjar es un término que significa “doméstico”, y se utiliza para designar a los musulmanes que permanecieron viviendo en territorio reconquistado por los cristianos, aunque en barrios llamados morerías y aljamas bajo control cristiano. Solían ser campesinos o artesanos de origen humilde. Al principio se les permitió seguir practicando el islam, utilizar su lengua y mantener sus costumbres.

Alfonso X propició la Repoblación, fundamentalmente en el valle del Guadalquivir y en el reino de Murcia. Un ejemplo emblemático es la repoblación de la ciudad de Sevilla. Los mudéjares se vieron obligados a salir de Sevilla, debido a la larga resistencia que habían ofrecido. Sus espacios fueron ocupados por los repobladores, procedentes del norte de la Meseta y del valle del Tajo. En el repartimiento de Sevilla se distinguen los “donadíos” de los “heredamientos”.

Los “donadíos” eran premios a los más poderosos y se dividían en mayores y menores. Los mayores eran otorgados a gentes de la familia real, a grandes nobles, a las órdenes militares y a la Iglesia, y los menores, por lo general eran concesiones efectuadas a oficiales de la corte regia.

Un ejemplo ilustrativo de donadío mayor fue el que otorgó Alfonso X a su tío Alfonso de Molina, quien recibió la aldea de Corcubina, que contaba con 30.000 pies de olivar, 120 almarrales de viñas, higueras suficientes para recoger al año 1.000 seras de higos, 150 casas, 12 molinos de aceite y ocho huertas. Por lo demás Alfonso de Molina también fue beneficiado con 30 yugadas de tierra de labor en el lugar sevillano de Torres.

Los “heredamientos” iban dirigidos a los auténticos repobladores de Sevilla y su término. Pero hubo grandes diferencias entre las donaciones otorgadas a los caballeros de linajes, a los caballeros populares y a los simples peones.

Los repartimientos se efectuaron en otros muchos lugares de la Andalucía Bética como: Carmona, Écija, Jerez de la Frontera o El Puerto de Santa María. En tierras murcianas el rey de Aragón, Jaime I, cuando aplastó la revuelta mudéjar, realizó importantes concesiones a caballeros de sus reinos. De Murcia no fueron expulsados los mudéjares.

En el reinado de Alfonso X también hubo una gran actividad repobladora en el norte de la Península Ibérica, donde se crearon en el Norte las villas de Orduña, Tolosa, Segura y Mondragón y en Asturias, Cangas de Tineo, Grado, Lena.

Alfonso X aspiró al título de emperador germánico. Como hijo de una princesa alemana, perteneciente a la familia de los Staufen, presentó su candidatura al título imperial germánico después de que se lo suplicara una embajada que vino a tierras hispanas, en el año 1256, desde la ciudad italiana de Pisa.

Los emisarios pisanos le consideraron a Alfonso X “el más distinguido de todos los reyes que viven”, así como “el más cristiano y más fiel”, a la vez que le indicaban “que descendéis de la sangre de los duques de Suabia, una Casa a la que pertenece el Imperio con derecho y dignidad por decisión de los príncipes y por entrega de los Papas de la Iglesia”.

Alfonso X fue elegido emperador el día 1 de abril del año 1257, “Rey de Romanos y emperador electo”. Pero al mismo tiempo tuvo lugar, de manera sorprendente, la elección imperial de otro candidato al título: el inglés Ricardo de Cornualles.

Alfonso X había sido elegido emperador “por la mayor y más importante parte de los príncipes de Alemania”. A partir de aquel momento se inició una gran disputa entre los dos electos por el Trono imperial germánico.

Alfonso X pidió subsidios extraordinarios para sus aspiraciones imperiales, en las continuas reuniones de Cortes que se celebraron en los reinos de Castilla y León. Pero no encontró apoyo en los pontífices, si siquiera a raíz de la muerte de su rival, el inglés Ricardo de Cornualles, suceso que aconteció en el año 1272. Aquella dura pugna acabó en el año 1273, fecha en la que accedió al título imperial germánico Rodolfo de Habsburgo. El fracaso de Alfonso X en su aspiración al título imperial perjudicó otras facetas en el terreno político y en el económico.

Tampoco tuvo éxito Alfonso X en su intento de incorporar a la Corona de Castilla el territorio del Algarve, al sur de Portugal, el cual finalizó por ser incluido en el vecino reino lusitano.

El reinado de Alfonso X fue fundamental en el ámbito económico. Se pusieron en marcha numerosas ferias y se instituyó, en el año 1273, el “Honrado Concejo de la Mesta”, aunque con anterioridad habían existido Mestas de carácter local o regional.

Es posible, de todos modos, que la institución de la Mesta surgiera no por iniciativa real, sino por solicitud de los propios ganaderos. Se trataba de una institución, proyectada sobre el conjunto de los reinos de Castilla y León, que controlaba la actividad ganadera, en particular la ganadería ovina, la cual efectuaba grandes recorridos, desde el norte hasta el sur de la Península Ibérica, a través de las denominadas cañadas.

De todos modos la vida económica en época de Alfonso X conoció notables reveses plasmados en el alza de los precios y en las devaluaciones monetarias.

Alfonso X pretendía unificar a sus reinos en el ámbito legislativo. Su objetivo fue crear leyes. Elaboró, el Fuero Real, el cual quería introducir el monarca Alfonso X en todas las ciudades y villas de sus reinos, el Espéculo, libro que serviría en adelante de base para la actuación de los jueces, y, sobre todo, las denominadas Siete Partidas, que constituía una imponente compilación doctrinal.

1. La primera Partida se refiere a las fuentes y al derecho de la Iglesia;

2. la segunda trata de los emperadores y los reyes, Derecho Político;

3. la tercera alude al Derecho Procesal;

4. la cuarta trata de los desposorios y casamientos;

5. la quinta de las compras y ventas;

6. la sexta de cuestiones relacionadas con el Derecho Civil;

7. la séptima del Derecho Penal.

Esos textos se inspiraban, esencialmente, en el Derecho Romano, el cual, era “el único cuerpo de doctrina jurídica realmente desarrollado a la altura de las necesidades sociales del momento”.

Por otra parte, Alfonso X consolidó el poder regio. En las Partidas se afirma que “Vicarios de Dios son los Reyes cada uno en su reyno, puestos sobre las gentes para mantenerlas en justicia e en verdad quanto en lo temporal, bien assí como el Emperador en su Imperio”. Se identificaba en aquel tiempo a los reyes y a los emperadores al afirmar que “rex est imperator in regno suo”.

Alfonso X instituyó cargos nuevos como el de almirante, persona a la que se le encomendaba el gobierno de la actividad marinera, y los de los adelantados, que tenían atribuciones judiciales aunque también podían desempeñar funciones de carácter militar.

Alfonso X fortaleció la institución de las Cortes, generalizada para los reinos de Castilla y de León. Convocó Cortes con gran frecuencia, por lo general para solicitar recursos económicos, imprescindibles para mantener su aspiración al imperio.

Pero la faceta más conocida del reinado de Alfonso X está vinculada con el mundo de la cultura. El historiador Robert Sabatino ha afirmado que el principal legado transmitido a la posteridad por Alfonso X fue “su patronato y su contribución personal a todas las ramas del saber y del arte”.

El monarca castellano-leonés abarcaba campos muy variados, como la astrología o la historia. En el terreno de la astrología, se hicieron durante el reinado de Alfonso X numerosas traducciones: el Libro de la ochava esfera, el Libro de las Armellas y el Libro del astrolabio redondo. Esa disciplina interesaba mucho en aquella época porque se partía de la idea de que los astros ejercían una notable influencia en los seres humanos.

Pero al mismo tiempo se llevó a cabo, durante el reinado de Alfonso X, una obra astronómica original. Fue un libro que publicaron dos expertos judíos, Ishaq ben Sid (o Sayyid) y Yehudé ben Mosé, que habían efectuado importantes observaciones en el firmamento de la ciudad de Toledo, entre los años 1263 y 1272. Los mencionados hebreos redactaron una obra que lleva el siguiente título: Tablas astronómicas alfonsíes.

En el ámbito de la Historia el rey impulsó la redacción de la Grande e General Estoria, que no pasaba del siglo I después de Cristo. Pero el trabajo de índole histórica más importante que se efectuó en tiempos de Alfonso X fue la denominada Primera Crónica General de España. Dicha obra, que percibe el término de España como un elemento unitario, ofrece, siguiendo la línea del famoso escritor visigodo Isidoro de Sevilla, varias “Laudes Hispaniae”.

Alfonso X estudia en la Primera Crónica General de España lo acontecido en la península ibérica hasta el reinado del monarca castellano Alfonso VIII, apoyándose para ello en los más significativos cronistas del pasado, como Lucas de Tuy y Jiménez de Rada, no deja de señalar el importante papel ejercido, aparte de los cristianos, tanto por los musulmanes como por los judíos.

Alude a la intervención de las tres religiones en el desarrollo de la Historia de España: “Ca esta nuestra Estoria de las Espannas general la levamos Nos de todos los reyes dellas et de todos los sus fechos que acaescieron en el tiempo pasado, et de todos los que acaescen en el tiempo present en que agora somos, tan bien de moros como de cristianos, et aún de judíos si acaesciese en qué”.

Su obra poética fundamental fueron “las Cantigas”, escritas en lengua gallega, porque la consideró más apropiada para la lírica.

Hay que destacar el decisivo papel que el Rey Sabio dio a la lengua castellana, en la cual se efectuaban las traducciones que se realizaban en la Escuela de Traductores de Toledo. En castellano se elaboraron las obras originales de aquel tiempo. La lengua castellana “fue literariamente normalizada en el siglo XIII”.

La Escuela de traductores de Toledo designa en la historia desde el siglo XIII, a los distintos procesos de traducción e interpretación de textos clásicos greco-latinos, que habían sido vertidos del árabe o del hebreo a la lengua latina sirviéndose del castellano como lengua intermedia o de las emergentes lenguas vulgares, principalmente al castellano.

La conquista en 1085 de Toledo y la tolerancia de los reyes leoneses y castellanos con musulmanes y judíos facilitaron este comercio cultural que permitió el renacimiento filosófico, teológico de España y luego de todo el Occidente cristiano.

En el reinando de Fernando III, rey de Castilla y de León, se compuso el Libro de los Doce Sabios (1237), resumen de sabiduría política y moral clásica pasada por manos «orientales». En la segunda mitad del siglo XIII el rey Alfonso X (rey de Castilla y de León), institucionalizó en cierta manera en Toledo esta «Escuela de traductores», centrada sobre todo en textos astronómicos, médicos y científicos.

Asimismo impulsó Alfonso X el cultivo de la música, de los juegos, en particular del ajedrez, e incluso de las artes plásticas, plasmadas tanto en el estilo gótico de inspiración francesa como en el arte de procedencia islámica.

El Studium Generale, germen de la universidad de Salamanca, instituido en 1218 por Alfonso IX de León, fue la primera institución educativa europea en obtener el título propiamente de Universidad, por la real cédula de Alfonso X el Sabio fechada el 9 de noviembre de 1252, posteriormente ratificada por la licentia ubique docendi de Alejandro IV en el año 1255.​ El rey Alfonso X fundó, en el año 1254, varias cátedras en la Universidad de Salamanca.

Una faceta muy interesante del reinado de Alfonso X fue la relativa a las relaciones con las minorías musulmanas y judías. Hubo una excelente comunicación entre las gentes de las tres religiones, sobre todo, en lo que se refiere al ámbito de la vida intelectual.

Lo peor que le sucedió en sus últimos años a Alfonso X fue la pugna abierta con su segundo hijo, Sancho que reclamaba el Trono castellano-leonés, frente a los derechos de los hijos y herederos de su hermano mayor, Fernando de la Cerda, que había fallecido unos años atrás.

Sancho IV, futuro monarca castellano-leonés, llegó a convocar unas Cortes en la villa de Valladolid, en el año 1282. En dichas Cortes Sancho reivindicó lo que él consideraba sus legítimos derechos al Trono de los reinos de Castilla y León.

Alfonso X murió en la ciudad de Sevilla en el año 1284. No obstante, antes de su fallecimiento, manifestó su voluntad de perdonar a su hijo Sancho, así como a todos aquellos naturales de sus reinos que le habían ofendido por una u otra vía.

Los restos mortales de Alfonso X fueron depositados en Santa María de Sevilla, cerca de los de su padre, Fernando III, y de los de su madre, Beatriz de Suabia.

OBRAS

El Fuero Real, 1252

Lapidario, 1253

Las Cantigas, 1257-1283

Espéculo

Libro de Astronomía, 1272

Primera Crónica General de España, 1276

Grande e General Estoria, 1280

Libro del axedrez, dados et tablas, 1283.

El reinado de Alfonso X conoció asimismo la publicación, por el franciscano fray Juan Gil de Zamora, de una interesante obra titulada Historia naturalis. En ella destacan las diversas referencias al mundo de la medicina, con alusiones frecuentes a médicos de la época griega, como por ejemplo Galeno, pero también a médicos árabes, entre ellos Avicena.

Galeno nacido en Pérgamo en 131 d.C. y estudió medicina en Corinto y Alejandría. Durante cuatro o cinco años, ejerció con gladiadores y adquirió una experiencia práctica sobre los traumatismos profundos. En Roma fue nombrado por Marco Aurelio cirujano del ejército. Se convirtió, después, en médico personal del emperador Cómodo y gozó del favor imperial hasta el fin de su carrera.

Cree que el mejor médico es también filósofo con formación en lógica y biología teórica. También se alzó contra la codicia de sus colegas, cuya vocación estaba motivada por el afán de lucro.

Su tesis sobre la circulación sanguínea gozaría de gran autoridad. Para él, la sangre se forma en el hígado tras la digestión de los alimentos. Las arterias contienen sangre y no aire como pensaba Erasístrato. La sangre arterial, cargada de espíritus vitales, sufre un movimiento rítmico que corresponde al pulso.

Avicena (980-1037 d.C.) fue médico, filósofo y científico musulmán, de nacionalidad persa por nacimiento.​ Escribió cerca de trescientos libros, con predominio de filosofía y medicina.

Destacan El libro de la curación y El canon de medicina, también conocido como Canon de Avicena. Sus discípulos le llamaban el más grande de los médicos, el Maestro por excelencia.

Tuvo una influencia capital, ya que presentó el pensamiento aristotélico ante los pensadores occidentales de la Edad Media. Sus obras se tradujeron al latín en el siglo XII, reforzando la doctrina aristotélica en Occidente aunque fuertemente influida por el pensamiento platónico.

 

ALFONSO DE LA CERDA. EL DESHEREDADO (1271–1333)

Alfonso era hijo del infante Fernando de la Cerda, primogénito de Alfonso X, y de su mujer Blanca de Francia, hija de Luis IX de Francia. Junto con su hermano Fernando se les conoce en la historiografía como “los infantes de la Cerda”.

En noviembre de 1275, Fernando, el primogénito y heredero de Alfonso X, murió en Ciudad Real por lo que se planteaba el problema de la sucesión en el trono castellano. ¿La corona de Castilla debería recaer en el infante Sancho, segundo hijo de Alfonso X, o en Alfonso, hijo mayor del infante muerto?

Desde el punto de vista legal, ambas soluciones eran posibles. Siguiendo las leyes tradicionales, la corona correspondía al infante Sancho, quien para defender sus derechos buscó el apoyo de Lope Díaz de Haro, señor de Vizcaya.

Las Partidas de Alfonso X introdujeron un nuevo sistema sucesorio, llamado de primogenitura y representación, en virtud del cual el nieto, Alfonso, era preferido al tío, Sancho. Pero las Partidas no entrarán en vigor hasta el Ordenamiento de Alcalá de 1348. Poco antes de morir, Fernando de la Cerda nombró tutor de sus hijos al poderoso Juan Núñez de Lara, para que defendiera los derechos al trono de su primogénito.

Alfonso X vaciló en la resolución del problema sucesorio y lo agravó, a punto de provocar un conflicto internacional, ya que Francia y Aragón apoyaban la candidatura de Alfonso de la Cerda.

En las Cortes de Burgos de 1276 salió fortalecida la candidatura de Sancho. En su favor jugó la experiencia política y su capacidad militar, demostrada en la lucha contra los benimerines, así como el fuerte arraigo popular del derecho tradicional y el apoyo que le proporcionaron algunos nobles y concejos.

Durante el reinado de Alfonso XI, nieto de Sancho IV, en concreto en el año 1331, tuvo lugar la definitiva renuncia al Trono castellano-leonés de los infantes de la Cerda, herederos de Fernando, primogénito de Alfonso X el Sabio, quien falleció antes que su padre.


HISTORIA DE LA ESCUELA DE TRADUCTORES DE TOLEDO

Entre los siglos XII y XIII se desarrolló la Escuela de Traductores de Toledo con un grupo de personas que trabajaron juntas y siguieron unos métodos comunes para trasladar a Europa la sabiduría de los antiguos griegos y los árabes.

Las universidades europeas conocían la cultura latina y, aunque se tenía conocimiento de los grandes filósofos griegos, no existían traducciones y se ignoraba el contenido de sus obras.

Los árabes, en su expansión por Bizancio, heredera de la antigua Grecia, tradujeron, estudiaron y conservaron las obras de estos autores. Finalmente las trajeron hasta la Península Ibérica junto con la valiosísima cultura que ellos habían creado.

Toledo fue la primera gran ciudad reconquistada por los cristianos en 1085. En ella existían bibliotecas y sabios, que conocían la cultura que los árabes habían traído de Oriente y de la que ellos mismos habían hecho florecer en la Península Ibérica.

Además en la ciudad había una importante comunidad de doctos hebreos y de intelectuales cristianos europeos. Todos fueron acogidos por el cabildo de su catedral, generando una atmósfera cultural que convierte a Toledo en la mediadora cultural entre Oriente y el Occidente en la época.

La Escuela de Traductores de Toledo tuvo dos periodos separados por una fase de transición. El primero fue el del arzobispo don Raimundo que, en el siglo XII, impulsó la traducción de obras de filosofía y religión del árabe al latín. Gracias a su labor, las universidades europeas iniciaron su despegue cultural.

Se tradujeron libros de Aristóteles comentados por filósofos árabes como Avicena, de autores hispano-judíos como Ibn Gabirol, y se tradujeron el Corán y los Salmos del Antiguo Testamento.

Por otra parte, en esta fase se empieza a recibir la ciencia oriental en Europa, a través de las traducciones de obras que sirvieron de manuales para los universitarios hasta el siglo XVI: el Canon de Avicena y el Arte de Galeno. La astrología, astronomía, y la aritmética se enriquecen igualmente al ser traducidas al latín las obras de Al-Razi, Ptolomeo o Al- Juwarizmi.

En el siglo XIII, con el rey Alfonso X, comienzan las traducciones de tratados de astronomía, física, alquimia y matemáticas. La recepción de un caudal de conocimientos tan enorme fructifica en la composición, a instancias del rey, de obras originales como el Libro de las Tablas Alfonsíes. Se tradujeron tratados de Azarquiel, de Ptolomeo y de Abu Ali al-Haitam, pero también obras recreativas como los Libros del ajedrez, dados y tablas y recopilaciones de cuentos para la literatura occidental como Calila e Dimna y Sendebar.

En esta segunda fase las traducciones ya no se hacen al latín, sino al castellano, desarrollándose el idioma para abordar temas científicos que hasta entonces sólo habían sido tratados en latín.

Los métodos de traducción evolucionaron con el tiempo. En un primer momento, un judío o cristiano conocedor del árabe traducía la obra original al castellano de forma oral ante un experto conocedor del latín que, a continuación, iba redactando en esta lengua lo que escuchaba. Más tarde, en la época de Alfonso X, los libros fueron traducidos por un único traductor conocedor de varias lenguas, cuyo trabajo era revisado al final por un enmendador.

Alfonso X, impulsor de la Escuela de Traductores de Toledo, fue un monarca polifacético interesado por multitud de disciplinas de la época: las ciencias, la historia, el derecho, la literatura, etc. Su labor consistió en dirigir y seleccionar las obras y a los traductores, revisar su trabajo e impulsar la composición de nuevos tratados. Se rodeó de sabios musulmanes y judíos, fue mecenas de eruditos y trovadores y a él se debe, en gran parte, el florecimiento de la cultura en esta época.

Meritoria fue también la tarea una larga lista de traductores como: Gerardo de Cremona, Domingo Gundisalvo, Abraham Alfaquí y otros muchos que, con sus conocimientos lingüísticos y su formación científica, asentaron en Europa las claves de un posterior desarrollo científico e intelectual.


BIBLIOGRAFÍA

M. A. Ladero Quesada, “Aspectos de la política económica de Alfonso X”, Revista de la Facultad de Derecho. Universidad Complutense, (1985);

C. Estepa, “La política imperial de Alfonso X: Esbozo de una posible ideología política alfonsina”, en Homenaje a Marcelo Vigil Pascual, Salamanca, Universidad de Salamanca, 1989.

C. de Ayala y F. J. Villalba, “Las Cortes bajo el reinado de Alfonso X”, en Las Cortes de Castilla y León, Valladolid, Junta de Castilla y León, 1990;

Márquez Villanueva, El concepto cultural alfonsí, Madrid, Mapfre, 1994;

J. O’Callaghan, El Rey Sabio. El reinado de Alfonso X de Castilla, trad. española, Sevilla, Universidad de Sevilla, 1996;

M. Rodríguez Llopís (coord.), Alfonso X. Aportaciones de un rey castellano a la construcción de Europa, Murcia, Editora Regional de Murcia, 1997;

J. Valdeón, Alfonso X el Sabio. La forja de la España moderna, Madrid, Temas de Hoy, 2003; H. S. Martínez, Alfonso X el Sabio. Una biografía, Madrid, Polifemo, 2003;

C. de Ayala, “Relaciones de Alfonso X con Aragón y Navarra”, en Revista de Estudios Alfonsíes, 4 (2004-2005), págs. 101-146; M. González Jiménez, Alfonso X el Sabio, Barcelona, Ariel, 2004.

Real Academia de la Historia

uclm.es

FOTO:

https://patrimonioypaisaje.madrid.es/

Las obras de la Biblioteca y Museo Arqueológico Nacionales, se iniciaron en 1866 por el arquitecto Francisco Jareño y Alarcón y fueron continuadas en 1885 por el cántabro Antonio Ruiz de Salces.

En 1891, la Real Academia de Bellas Artes convocó un concurso público entre escultores españoles, en el que se fijaban los temas y las dimensiones de todas las obras que debían ornamentarlos.

Este concurso, como todos los de la época, solicitaba a los artistas de los bocetos escogidos que realizasen una réplica en yeso a tamaño natural, que se juzgaba al ser observada en su destino antes de ser premiada y tallada de forma definitiva.

José Alcoverro Amorós (1835–1910) fue el artista ganador para la escultura de Alfonso X El Sabio, así como la de San Isidoro con la que hace pareja flanqueando la escalinata de la entrada a la Biblioteca Nacional, y la de Alonso Berruguete que se halla en el Museo Arqueológico.

Este escultor tarraconense, afincado en Madrid, era discípulo de José Piquer y autor de las estatuas del Padre Piquer, en la plaza de las Descalzas, y de Agustín Argüelles, antes situada en la calle de la Princesa, en el barrio que lleva su nombre, y ubicada ahora en pintor Rosales.

Es una estatua sedente del rey, sobre un asiento medieval, con gran monumentalidad y fuerza expresiva, a sugerencia de la Academia, que prefirió esa posición en lugar del pedestal arquitectónico que había propuesto el autor.

Se labró en mármol blanco italiano, respetando las medidas que había dictado la Academia. Por la escultura de Alfonso X, Alcoverro cobró 17.500 pesetas.

La escultura de Argüelles (1902) se trasladó a la Plaza del Marqués de Cerralbo, en el encuentro de la calle Ferraz con el Paseo del Pintor Rosales en 2011.

Ahora la escultura está en las inmediaciones del Templo de Debod. En 1968, el Speos de Abu Simbel fue reubicado en una colina artificial, construida en terrenos próximos situados sobre el nivel del futuro lago Nasser, para evitar que quedaran sumergidos, tras la construcción de la presa de Asuán, por el embalse formado por las aguas del río Nilo.

El gobierno egipcio, en agradecimiento por la colaboración internacional, le regaló a la ciudad de Madrid y fue transportado y reconstruido piedra a piedra y abierto al público en su actual ubicación en 1972. La reconstrucción ha mantenido la orientación de su lugar de origen de este a oeste.

Escultura de Alfonso X, 1892, escalinatas de la Biblioteca Nacional, Madrid

Escultor: ALCOBERRO Y AMORÓS, José

Alfonso X El Sabio

Descargar el pdf o leer en línea aquí


Pedro III de Aragón

María Teresa García Pardo

Doctora en Historia del Arte

Pedro III de Aragón. El Grande (1240 – 1285)

Pedro III Rey de Aragón

Pedro III de Aragón. El Grande (1240 – 1285)

Valencia, 7.8.1240 – Villafranca del Penedés, Barcelona, 11.XI.1285.

Rey de Aragón y de Valencia, conde de Barcelona.

Pedro III de Aragón, I de Valencia y II de Cataluña, nació en Valencia en el verano de 1240, siendo el primer hijo varón de Jaime I y de su segunda esposa, Violante de Hungría. Era el segundo en la línea sucesoria, ya que la Corona correspondía a su primogénito Alfonso, hijo del primer matrimonio del rey.

Las malas relaciones de Jaime I con su hijo Alfonso y la ambición de Violante favorecieron a Pedro, a quien en 1241 Jaime I, en el primero de los repartos que desmembraron la Corona de Aragón, le reservó Valencia, Mallorca y los señoríos al norte de los Pirineos.

Tras la muerte de la reina Violante en 1251, la formación del infante Pedro quedó en manos de los nobles, especialmente de los catalanes, que le instruyeron en el manejo de las armas, la caza, las letras y la cultura de trovadores, escribiendo el rey poemas durante toda su vida.

En 1257 Jaime I le nombró procurador general del Principado de Cataluña, adquiriendo un importante peso político, frente a su hermano Alfonso, gobernador de Aragón.

Al fallecer Alfonso sin descendencia, Pedro se convirtió en el heredero y futuro rey de Aragón y Valencia, y conde de Barcelona, quedando para Jaime, el hermano menor, Mallorca, Rosellón, Cerdaña y otros señoríos al norte de los Pirineos.

En Montpellier, en 1262, a los veintidós años, contrajo matrimonio con la princesa siciliana Constanza Staufen, hija del rey Manfredo y nieta del emperador alemán Federico II. Este hecho abrió el Mediterráneo central a la expansión de la Corona de Aragón.

Con Constanza tuvo cuatro hijos y dos hijas:

1. Alfonso, el sucesor;

2. Jaime, que fue rey de Sicilia y luego de Aragón (Jaime II);

3. Fadrique, también rey de Sicilia,

4. Pedro, casado con Guillermina de Moncada, hija de Gastón, vizconde de Verán, que murió sin hijos en 1296,

5. Santa Isabel, reina de Portugal al casarse con don Dionís,

6. Violante, esposa de Roberto, rey de Nápoles.

En la administración hay que señalar el importante papel que la minoría judía desempeñó durante buena parte del reinado de Pedro el Grande, siguiendo la trayectoria de su padre, Jaime I, con el que se había iniciado el auge de los funcionarios judíos.

A pesar de las prohibiciones eclesiásticas dictadas en el IV Concilio de Letrán en 1215, que prohibía que los judíos desempeñaran cargos públicos y de gobierno, Jaime I y Pedro III no dudaron en utilizar a personajes de esta religión para el ejercicio de funciones político-administrativas.

También fueron recaudadores de impuestos, médicos, embajadores y grandes traductores debido a su conocimiento de la lengua árabe. Toda esta “edad del oro” judía se terminó cuanto Pedro III en 1283-1284 se vio obligado a aprobar el Privilegio General de Aragón y el Recognoverunt próceres de Barcelona, donde se contenían disposiciones legislativas que prohibían a los judíos ejercer cargos de gobierno, lo que supuso su separación de las funciones de gobierno en los Estados de la Corona de Aragón.

En el campo de la cultura, Pedro III tuvo fama de ser un excelente trovador y su extraordinaria personalidad ha hecho que pasara a la historia con el calificativo de “Grande”, y de ella se hicieron eco los propios cronistas de la época.

Las gestas del Monarca generaron un ciclo poético que duró hasta el Romanticismo, siendo objeto de multitud de poemas, de alabanza o denigratorios, por parte de los trovadores, mientras que Dante dijo de él: “de todo valor estuvo ceñido su corazón”; apareciendo en la famosa novela de caballerías Curial y Güelfa, y hasta el mismo Shakespeare se hizo eco de sus gestas.

Al morir Jaime I, en 1276, Pedro III subió al trono con más de treinta años y una amplia experiencia política. Conocía bien sus reinos, se había entrevistado con su cuñado, el rey de Castilla Alfonso X, y en París había visitado a Felipe III, viudo de su hermana Isabel, extendiendo su gestión diplomática hacia el Mediodía francés, Castilla y el Mediterráneo, donde cosecharía sus mejores frutos.

Pedro III, tras firmar una tregua de tres meses con los mudéjares sublevados en el Reino de Valencia, a los que estaba combatiendo, se coronó en Zaragoza en noviembre de 1276, aunque no juró los fueros y privilegios tradicionales de la nobleza.

Regresó al Reino de Valencia, sometió diversos castillos y tuvo que rendir a la fuerza el de Montesa, terminando la revuelta de 1277, antes de que granadinos y norteafricanos pudieran socorrer a los mudéjares. En el futuro ya no hubo más levantamientos.

Los problemas para Pedro el Grande estaban en el interior de sus Estados y se derivaban de los continuos choques que había tenido con la nobleza feudal, pues desde joven fue un celoso defensor de la dignidad real frente a la oligarquía aristocrática, deseosa de someter a la Monarquía.

Los nobles catalanes, que en muchos casos eran bandoleros, no querían al infante Pedro, porque era el encargado de reprimir los desmanes de los nobles, y así intervino en la contienda desarrollada en el condado de Urgel; capturó, hacia 1271, al noble catalán Ramón Guillem de Odena y lo hizo ahogar en el mar, mientras que el río Cinca fue el escenario donde pereció ahogado el bastardo real, Fernando Sánchez de Castro, por orden del infante Pedro.

La pacificación del Reino de Valencia provocó el descontento de los catalanes, cuyos privilegios no había jurado. A ello se añadió la cuestión del impuesto del bovaje, pagado sólo en Cataluña, que el rey necesitaba con urgencia para sofocar la revuelta.

El bovaje era un impuesto que gravaba a la población según la riqueza de sus habitantes y se justificaba y utilizaba para financiar la guerra. La consolidación de este impuesto permite comprender cómo los condados catalanes fragmentados se articularon en un Estado feudal a partir de la segunda mitad del siglo Xll.

Su autoritarismo exigió el pago de este impuesto sin respetar la costumbre de solicitarlo en las Cortes, como era preceptivo. Aceptar su pago era reconocer que el rey estaba por encima de la ley y el bovaje pasaba a ser un gravamen ordinario.

Los catalanes se negaron a pagarlo y una parte de la nobleza se rebeló contra el rey (1277-1278). Pedro III reunió a los nobles fieles de Valencia y Cataluña y sitió a los rebeldes en Balaguer que se rindió el 11 de julio de 1280. Los vencidos, presos un año y castigados con fuertes multas, colaboraron en el futuro en las empresas de la Monarquía.

Pero la nobleza aprovechó las dificultades de la Corona para obtener a través de las Cortes parcelas de poder. La paz interior permitió a Pedro el Grande dedicar sus esfuerzos hacia el exterior y preparar la empresa de Sicilia.

Quedaba por resolver la situación jurídica del rey de Mallorca con respecto al rey de Aragón, al que se resistía a prestar homenaje. Jaime II de Mallorca se avino a reconocer que tenía sus estados en feudo del rey de Aragón, prometiendo ayudarle contra cualquier enemigo y que en el condado del Rosellón se guardarían las leyes de Cataluña y no circularía otra moneda que la catalana.

Pedro III reconoció, por su parte, la donación hecha por su padre, Jaime I, a su hermano en 1279. Este Tratado de Perpiñán, fruto del desequilibrio de poder entre la Corona de Aragón y el Reino de Mallorca, mantuvo el control político-económico sobre el Reino de Mallorca y restableció la unidad jurisdiccional de la Corona de Aragón, rota por el testamento de Jaime I.

En su política peninsular, su hermana Violante, reina de Castilla, con su nuera Blanca, viuda de Fernando de la Cerda, y sus nietos Alfonso y Fernando, se refugiaron en Aragón, tras el nombramiento del infante Sancho como sucesor al Trono, donde fueron bien recibidos por Pedro III y los infantes retenidos en el castillo de Játiva como prenda para futuras negociaciones.

En marzo de 1281 Pedro III reconoció a Sancho como heredero de Castilla y se acordó la conquista y el reparto del Reino de Navarra, que no se realizó, mientras que el infante Sancho atacaría a Juan Núñez de Lara, que tenía Albarracín por su mujer Teresa Álvarez, le quitaría la ciudad y se la entregaría al rey de Aragón.

De cara a las alianzas internacionales hay que referirse al matrimonio de la infanta Isabel de Aragón, santa Isabel de Portugal, con el rey Dionís de Portugal en 1281.

Con Inglaterra el 15 de agosto de 1282 se pactó el matrimonio del primogénito Alfonso de Aragón con la princesa Leonor, hija del monarca inglés.

Por lo que respecta a la política exterior, en 1276, Aragón tenía cerradas sus posibilidades de expansión peninsular por el Islam y por el Mediodía de Francia, fruto de la política internacional de Jaime I, que había generado un aislamiento, contra el que Pedro III iba a luchar, de acuerdo con sus planteamientos políticos.

La necesidad de expansión de la casa de Aragón y de la incipiente burguesía mercantil y marinera de sus Estados marcó la política exterior. El matrimonio en 1262 de Pedro III, con Constanza Hohenstaufen, hija de Manfredo, rey de Sicilia. Al morir éste y ser decapitado el heredero Conradino por Carlos de Anjou, conde de Provenza, en 1268, la isla pasó a poder del francés al serle concedida por el Papa en calidad de feudo pontificio. Pero Pedro III heredó los derechos de la familia Hohenstaufen.

Ante el enfrentamiento con los Anjou, Pedro III desplegó su diplomacia para hacer valer sus derechos, exigiendo al rey de Mallorca vasallaje, reteniendo en su poder a los infantes de la Cerda, sobrinos del rey de Francia y legítimos herederos del Trono castellano y negociando las alianzas matrimoniales con Portugal e Inglaterra.

Pedro el Grande a orillas del Mediterráneo combinó la diplomacia y la guerra. Este es el sentido que tienen las embajadas enviadas a Granada y Fez en 1276, buscando establecer buenas relaciones con las potencias musulmanas norteafricanas, para evitar que ayudaran a los mudéjares valencianos.

Pero el ataque a Andalucía del sultán meriní Abū Yūsuf en 1277 rompió la paz y la flota de Pedro III atacó Algeciras. Pedro III anunció que preparaba una expedición contra Túnez y en diciembre de 1281 solicitó del papa Martín IV la bula de cruzada, que le fue negada.

El 31 de marzo estallaron en Palermo unos tumultos, que se extendieron al resto de la isla y que duraron cerca de un mes, episodio que la historiografía conoce como las “Vísperas Sicilianas”. El levantamiento de los sicilianos provocó una gran mortandad de angevinos, que fueron desalojados de la isla, aunque Carlos de Anjou trató en vano de sitiar Mesina por mar.

El Papa se negó por segunda vez a ofrecer los subsidios solicitados por el rey de Aragón, que en agosto de 1282 aceptó la Corona de Sicilia que le ofrecieron los sicilianos. El 30 de agosto desembarcó en Trapani, dirigiéndose a Palermo, donde se coronó, y luego a Mesina, levantando el asedio de Carlos de Anjou, al que venció en la batalla naval de Nicotera.

La conquista de Sicilia se hizo por intereses dinásticos y contó con más apoyo catalán que aragonés, ya que los catalanes eran los más beneficiados por sus actividades comerciales.

Pedro III tuvo que enfrentarse con los Anjou, Francia, el papado y con sus propios Estados, en particular Aragón, que contemplaba la empresa siciliana como algo ajeno a sus intereses.

Sicilia, en manos del rey de Aragón, permitía el control de las principales rutas del Mediterráneo, era la clave de la ruta de Levante, muy potenciada tras el movimiento cruzado.

El comercio catalán recibió un gran impulso, gracias a los privilegios obtenidos de inmediato y a la exportación de cereales, casi en régimen de monopolio.

Pero Aragón se encontraba solo en el plano internacional, sin la posible alianza de Castilla, Inglaterra o el emperador de Alemania, todos ellos empeñados en mantener la paz con Francia y el papado.

El 9 de noviembre de 1282 el Papa excomulgaba a Pedro III y en enero de 1283 le desposeía formalmente de su Reino, que sería entregado, como vasallo de la Santa Sede, a quien ésta creyera oportuno. La lucha contra el rey de Aragón adquiría el carácter de cruzada.

Carlos de Anjou propuso resolver la cuestión y abandonó el sur de Italia, dejando en Nápoles a su hijo Carlos de Salerno. El 22 de abril llegó a Mesina Constanza de Suabia, la reina de Aragón, para asumir el gobierno de la isla.

El Parlamento acordó que Sicilia no se incorporara a la Corona de Aragón y el segundogénito, el infante Jaime, fue jurado sucesor y heredero del Reino de Sicilia.

El paso siguiente fue la guerra entre Aragón y Francia, en base a la excomunión papal de Pedro III y la donación de la Corona de Aragón a Carlos de Valois, hijo de Felipe III de Francia, que fue investido el 27 de febrero de 1284.

Para estimular al monarca francés, el papa Martín IV dio a la guerra el carácter de cruzada. La situación fue muy grave para el rey de Aragón, ya que era una guerra en la que sus súbditos no veían beneficios y la consideraban una cuestión dinástica y no nacional.

La excomunión del rey, su separación legal del Trono y el enfrentamiento con el rey de Francia provocaron la rebeldía en Aragón, generando una violencia desconocida hasta entonces.

La exaltación de Cataluña, propició el recelo de los aragoneses, que buscaron defender sus privilegios, generando la primera revuelta nacionalista en Aragón: la Unión.

La guerra contra el moro había pasado a un segundo plano frente a la política internacional con los otros estados de la Cristiandad.

Los llamamientos para rechazar el ataque francés fueron desobedecidos y los nobles pidieron al rey sus reivindicaciones, que si no eran atendidas supondrían el abandono de la campaña. Las peticiones eran: mantenimiento de los privilegios, imposibilidad de exigir nuevos impuestos y un cambio en las formas de gobierno del rey que “no se aconsejaba de ellos, como los reyes pasados”.

Los juramentados se comprometían a ayudarse mutuamente si el rey procedía contra ellos. Es lo que se llamó Unión a fuero de Aragón.

Pedro III debía enfrentarse con un amplio movimiento, dirigido por la nobleza feudal, pero que englobaba a muchas villas y ciudades, y que ha sido interpretado como una exaltación de Aragón.

En las Cortes de Aragón, reunidas en Zaragoza en 1283, Pedro III tuvo que conceder el “Privilegio General”, cuyos 31 puntos se resumen en seis apartados:

1. Problemas de la nobleza, buscando los nobles mantener sus honores, regular el servicio militar, etc.

2. Administración central y local: sistema económico en contra del intervencionismo de la Corona y el establecimiento de monopolios;

3. Ataques al sistema fiscal, reclamando exención de impuestos y la imposibilidad de crear otros nuevos.

4. Se impulsan tres instituciones fundamentales: justicia de Aragón, el Consejo del Reino, integrado por representantes de todos los estamentos, y las Cortes.

5. También se incluyó la petición de la extensión del Fuero de Aragón en el Reino de Valencia, olvidando que Jaime I ya había dado sus Furs propios a este reino.

6. El Privilegio General fija legalmente la obligación del monarca de reunirse periódicamente con los aragoneses en Cortes.

Pedro III se les opuso con la ayuda de los valencianos. En las Cortes celebradas en Valencia en 1283 concedió a los valencianos fueros adaptados a su realidad social y económica, potenciando la personalidad jurídica de Valencia frente a los otros reinos, aunque la vigencia de los fueros aragoneses en parte del territorio mantuvo largo tiempo la pugna foral en estas tierras.

En diciembre de 1283 convocó Cortes catalanas en Barcelona para conseguir ayuda militar, que le fue concedida, aunque el rey hubo de conceder que las Cortes se reunirían en Cataluña anualmente y confirmó los Usatges catalanes y abolió el bovaje.

Carlos de Anjou murió el 7 de enero de 1285, viendo cómo fracasaba su obra, mientras que Pedro III se fortalecía con las alianzas de Castilla y de Eduardo I de Inglaterra en Sicilia.

En la intervención armada de Felipe III de Francia pesó mucho la situación del Reino de Navarra, en manos de su hijo, ya que Pedro III se había apoderado en 1284 de la región de Tudela y podía hacer lo mismo con el resto del Reino, por lo que se dispuso a la guerra. Contaba con la ayuda del rey de Mallorca, Jaime II, que entregó al francés las más importantes fortalezas del Rosellón.

Mientras tanto, en marzo de 1285, estalló en Barcelona una grave insurrección popular, que se enmarcaba en los movimientos sociales que por entonces se estaban dando en otras ciudades del Occidente europeo, siendo su protagonista Berenguer Oller.

La historiografía actual considera que la insurrección se debió a problemas sociales internos del pueblo contra el patriciado urbano. Pedro III, que estaba presidiendo Cortes aragonesas en Huesca, se dirigió con rapidez a Barcelona, detuvo a Berenguer Oller y lo hizo ahorcar el 25 de marzo, poniendo fin a la revuelta.

La cruzada contra el rey de Aragón estaba a punto de lanzarse contra Cataluña y para hacerle frente Pedro III esperó en Figueras al francés en abril de 1285. La flota aragonesa que operaba en Sicilia regresó a Cataluña para oponerse a la de Felipe III, quien sitió Gerona el 25 de junio.

Gerona se rindió, pero la mortandad, atribuida a las moscas salidas del sepulcro de san Narciso profanado por los franceses, y las dificultades de aprovisionamiento obligaron a Felipe III a retirarse, falleciendo en Perpiñán.

En octubre de 1285 Cataluña estaba libre. El siguiente paso de Pedro el Grande era confiscar el Reino de Mallorca, feudo de un vasallo traidor, Jaime II, tarea que encargó a su hijo, el infante Alfonso, pero su muerte el 11 de noviembre de ese año en Villafranca del Penedés le impidió ver el triunfo.

El rey manifestó su deseo de morir en el seno de la Iglesia y con el fin de obtener el perdón, ordenó que se devolviera al Papa el Reino de Sicilia, orden que no se cumplió y que no tenía otro objetivo que no morir excomulgado.

Ese año habían fallecido todos los protagonistas de esta primera etapa de la empresa siciliana: el papa Martín IV, Carlos de Anjou, Felipe III y Pedro III. Era el comienzo de la expansión mediterránea de la Corona de Aragón y el fin de los sueños imperialistas de los Anjou.

Pedro III fue sepultado en el monasterio cisterciense de Santes Creus, por el que había mostrado particular predilección durante su vida, manifestando su deseo de ser enterrado allí. Fue depositado en una tumba provisional, hasta que se realizó el proyecto definitivo, una urna de pórfido, que se supone traída desde Sicilia por Jaime II, donde aún reposan sus restos.


SANTA MARÍA DE SANTES CREUS

El Real Monasterio de Santa María de Santes Creus (Santas Cruces) es una abadía cisterciense erigida a partir del siglo XII, que se encuentra en la provincia de Tarragona. En el siglo XIII, bajo el patrocinio de Pedro III de Aragón que expresó su deseo de ser enterrado en el monasterio, se construyó el panteón real, en el cual a su vez fue sepultado su hijo el rey Jaime II. Parte de la nobleza siguió esta costumbre medieval y escogió este lugar para su descanso eterno, consiguiendo el cenobio el tiempo de máximo esplendor y grandeza gracias a los numerosos donativos recibidos, hasta la decisión de Pedro el Ceremonioso en 1340 de instalar el panteón de la monarquía en el monasterio de Poblet.

En el año 1835, como consecuencia de la desamortización de Mendizábal, la comunidad abandonó el edificio. Fue declarado monumento nacional por real orden de 13 de julio de 1921. Es el único monasterio incluido en la Ruta del Císter en el que no existe vida monástica.

Mausoleos reales del Monasterio de Santes Creus

Fotografía de https://es.wikipedia.org/ Lancastermerrin88. Mausoleos reales del Monasterio de Santes Creus.

Sepulcros de los reyes Pedro III el Grande y de su hijo, Jaime II el Justo, ambos reyes de Aragón.


BIBLIOGRAFÍA

F. Soldevila, Pere el Gran, Barcelona, Institut d’Estudis Catalans, 1950-1962;

L. González Antón, Las Uniones Aragonesas y las Cortes del reino. 1281-1301, Zaragoza, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Escuela de Estudios Medievales, 1975;

E. Sarasa Sánchez, Las Cortes de Aragón en la Edad Media, Zaragoza, Guara Editorial, 1979;

B. Desclot, Crònica, en Les quatre grans cròniques, pról. y notas de F. Soldevila, Barcelona, Selecta, 1983;

J. M. Lacarra, “La Corona de Aragón. 1213-1336”, en J. M.ª Jover Zamora (dir.), Historia de España de Menéndez Pidal, t. XIII/II, Madrid, 1990, págs. 93-316;

Real Academia de la Historia

Fotografía de Lancastermerrin88. Mausoleos reales del Monasterio de Santes Creus. En ellos se encuentran sepultados los reyes Pedro III el Grande, y su hijo, Jaime II el Justo, siendo ambos reyes de Aragón.

Descargar el pdf o leer en línea aquí


Jaime I El Conquistador

María Teresa García Pardo

Doctora en Historia del Arte

Jaime I El Conquistador (1208 – 1276)

(Montpellier, Francia, 2.II.1208 – Valencia, 26.VII.1276)

Monumento a Jaime I (Valencia)

Jaime I. Escultura en el Parterre de Valencia

Rey de Aragón, de Mallorca y de Valencia, conde de Barcelona y de Urgel y señor de Montpellier.

Jaime I era hijo de Pedro II de Aragón y de María de Montpellier. Su infancia fue muy difícil, porque su padre abandonó a la reina María y también al propio Jaime, envuelto por las guerras en el Midi francés, donde el rey Pedro II halló la muerte en 1213. Jaime I heredó la bancarrota financiera que dejó su padre, Pedro II, y los enfrentamientos con los nobles.

Jaime sufrió un atentado en su propia cuna, como el héroe griego Heracles. Su reinado se inició en su minoría bajo la protección del papa Inocencio III. Desde 1215 fue confiado a la Orden del Temple, según las disposiciones testamentarias de su madre, la reina María.

Jaime I se casó el 6 de enero de 1221 con Leonor, hija de Alfonso VIII de Castilla y de Leonor de Inglaterra, a punto de cumplir 13 años. El matrimonio fue anulado por la Iglesia, a petición del propio Jaime, por razones de parentesco, cuando el rey cumplió veintidós años y tenía ya un hijo, Alfonso, muerto en 1260.

Su segundo matrimonio se celebró en Barcelona el 8 de septiembre de 1235, a los 27 años, con Violante, hija de Andrés II de Hungría, que murió en Huesca, el 12 de octubre de 1251.

Tuvieron cuatro hijos y cinco hijas: Pedro III, el sucesor al Trono; Jaime, que reinaría en Mallorca; Fernando, que murió en vida del padre; y Sancho, abad de Valladolid y arzobispo de Toledo, falleciendo en 1275 prisionero de los moros granadinos.

Las hijas fueron: Violante, que casó con Alfonso X de Castilla; Constanza, casada con el infante castellano don Manuel, hijo de Fernando III; María, que profesó monja; Sancha, que murió como peregrina en Tierra Santa; e Isabel, casada en 1262 con Felipe III de Francia.

Jaime I partió sus reinos entre sus hijos. Hizo 4 testamentos con 4 repartos diferentes. En el último, de 1262, legó a Pedro Aragón, Cataluña y Valencia y a Jaime, las Baleares, Rosellón y Cerdaña.

Tras la muerte de Violante, el rey tuvo múltiples amoríos. Se casó con Teresa y de este matrimonio nació Jaime, señor de Jérica, y Pedro, señor de Eyerbe. De las relaciones amorosas con Blanca de Antillón nació Fernán Sánchez, al que entregó la baronía de Castro. Con Berenguela Fernández tuvo a Pedro Fernández, señor de la baronía de Híjar, mientras que con Berenguela Alfonso, hija del infante Alfonso de Molina, no tuvo descendencia. Sus bastardos fueron el origen de las más importantes casas nobiliarias de Aragón y Valencia.

Jaime I fue un monarca de fuerte personalidad, como se refleja en su propia Crónica. Era un personaje de considerable estatura, de presencia caballeresca y de cabello rubio. Entre sus cualidades sobresalen dos: su generosidad y su palabra.

Su educación le puso al servicio de la cristiandad contra el islam y transformó muchas mezquitas en iglesias o templos consagrados a la Virgen María.

Su valentía se plasmó en el episodio de sacarse él mismo la flecha que le atravesó el hueso del cráneo. Su sensibilidad quedo reflejada en las lágrimas derramadas al conquistar Valencia. En su leyenda negra figura cortarle la lengua al obispo de Gerona y ser muy mujeriego, incluso en vísperas de su muerte.

A partir de la batalla de las Navas de Tolosa, en 1212, se produjo la fragmentación del poder almohade, propiciando en las décadas siguientes el avance de los reinos cristianos hacia el sur.

Desde 1228 Jaime I intentaba recuperar el prestigio de la Corona, en una empresa militar colectiva que beneficiara a todos, con el monarca como motor y cabeza de este proyecto.

Su principal objetivo fue Valencia. La fidelidad y apoyo del noble Blasco de Alagón fue compensada por Jaime I en 1226 con la concesión de todos los lugares y castillos que pudiera conquistar en territorio musulmán valenciano, hecho que años después tendría importantes consecuencias.

En 1227, la intervención papal a través del arzobispo de Tortosa permitió firmar la concordia de Alcalá, que procuraba una paz entre el rey y sus aliados, por un lado, y las facciones de los barones, por otro, lo que dejó la puerta abierta a las grandes empresas conquistadores de Jaime I.

El musulmán Zayd buscó la ayuda de Jaime I y el 20 de abril de 1229 firmó en Calatayud (Zaragoza) un acuerdo por el que se declaró vasallo del rey de Aragón y la donación de Peñíscola, Morella, Alpuente, Culla y Segorbe, a cambio de ayuda militar y la entrega de los castillos de Ademuz y Castielfabib.

Jaime I fue el primer gran protagonista de la expansión mediterránea de la Corona de Aragón, comenzando por la conquista de Mallorca, que Jaime promocionaría como una obra colectiva, que a todos beneficiaría.

Los piratas mallorquines musulmanes agredían a los mercaderes de Barcelona, Tarragona y Tortosa, que pidieron ayuda al Monarca. Los barones catalanes participaron en la empresa a cambio del botín y tierras.

La conquista de Mallorca, aunque con participación de caballeros aragoneses por sus obligaciones con el Soberano, fue una empresa fundamentalmente catalana, siendo ellos la mayor parte de sus repobladores.

En Lérida los barones aragoneses sugirieron al rey que la empresa se dirigiera contra los musulmanes de Valencia. Las Cortes catalanas de 1228 reunidas en Barcelona concedieron al rey el subsidio correspondiente a la recaudación del impuesto del bovaje, que se cobraba en dinero o servicios personales, aunque inicialmente consistía en marcar las parejas de bueyes, hecho que le dio nombre.

La expedición estaba integrada por 150 naves y salió desde Salou y Tarragona el 5 de septiembre de 1229. Tras un largo asedio de tres meses, la ciudad de Palma se rindió el 31-12-1229 y con ella el resto de la isla, que apenas ofreció resistencia.

El rey volvió en 1231 a la isla, cuando moros no sometidos se ofrecieron al rey, reduciendo Menorca a la condición de tributaria. La isla de Ibiza fue conquistada en 1235 por el arzobispo de Tarragona, Guillem de Montgrí, y su hermano.

Mallorca se constituyó como un territorio más de la Corona bajo el nombre de “regnum Maioricarum et insulae adyacentes”. La institución en 1249 del municipio de Mallorca institucionalizó el reino. La conquista supuso acabar con la piratería islámica en las Baleares, que se constituían en puente para el comercio entre Cataluña y el norte de África.

Los participantes en la conquista recibieron donaciones en la isla, especialmente la nobleza, plasmadas en el “Libre del repartiment de Mallorca”, fortaleciendo su poder político y social.

La conquista de Valencia, gran obsesión de Jaime I durante 15 años, se preparó con minuciosidad dada su trascendencia, una vez ocupada Mallorca y alejado el peligro musulmán del Mediterráneo.

En 1233 en Alcañiz se planificó la campaña en tres etapas:

1. La primera dirigida a las tierras de Castellón, con la toma de Burriana en 1233 y otros enclaves, como Peñíscola;

2. La segunda abarca la zona central con la conquista de Valencia (1238) y las tierras llanas hasta el Júcar, para lo cual las Cortes concedieron la ayuda necesaria y el papa Gregorio IX dio a la empresa el carácter de cruzada. El rey entró en la ciudad el 9 de octubre;

3. La tercera fase abarca desde 1243 a 1245 llegándose a los límites estipulados para la conquista entre Aragón y Castilla en el tratado de Almizrra en 1244, firmado entre Jaime I y el infante Alfonso para delimitar las áreas de reconquista de las Coronas de Castilla y Aragón. Las tierras al sur de la línea Biar-Villa Joyosa quedaron reservadas para Castilla, incorporándose al reino de Valencia por Jaime II tras la sentencia arbitral de Torrellas (1304) y Elche (1305).

En 1239 Jaime I obtuvo un gran triunfo sobre la nobleza, al considerar las tierras conquistadas en Valencia como un reino con una entidad político-jurídica propia unido a la Corona de Aragón, lo que provocó la reacción de la nobleza aragonesa, que veía truncadas sus posibilidades de hacer de las tierras valencianas una prolongación de sus señoríos aragoneses.

El reino fue repoblado por catalanes y aragoneses, aunque durante mucho tiempo la población musulmana siguió siendo mayoritaria. Pero la falta de respeto de los cristianos por los pactos firmados con los mudéjares llevó a la sublevación de al-Azraq en 1247.

En Navarra, la falta de descendencia del monarca Sancho VII estuvo a punto conseguir la unión con Aragón. Sancho VII hizo en 1231 un pacto de prohijamiento mutuo con Jaime I, en virtud del cual Sancho se convertía en padre de Jaime, y al morir uno de ellos, el otro le sucedería en sus territorios.

El pacto favorecía a Jaime I, muy joven, ante la avanzada edad de Sancho VII, y contenía diversas cláusulas por las que el rey de Aragón debía defender Navarra frente a agresiones exteriores. Pero las campañas en Mallorca y Valencia hicieron que Jaime I se desentendiera de Navarra, donde al morir Sancho VII en 1234, subió al trono como su sucesor Teobaldo de Champaña.

Con el reino de Castilla, Jaime ayudó a su yerno Alfonso X a pacificar la rebelión de los mudéjares murcianos. Pero desató la oposición de la nobleza aragonesa en las Cortes de Zaragoza (1264), que se negó a cooperar, alegando que no obtenía beneficios en tal empresa. A pesar de todo, Jaime I acudió en ayuda del rey de Castilla. Sometió Murcia en 1266 e inició la repoblación con catalanes y aragoneses, devolviendo luego Murcia a Alfonso X el SabioAdemás autorizó a sus súbditos a luchar con el rey de Castilla frente a la ofensiva de Marruecos y Granada.

Para resolver sus diferencias con Francia, el 11 de mayo de 1258 Jaime I firmó con Luis IX (san Luis), el tratado de Corbeil, en virtud del cual Luis IX renunció a los derechos que desde tiempos de Carlomagno pretendía tener sobre el Rosellón y Cerdaña y a los condados catalanes (Barcelona, Urgel, Besalú, Ampurias, Gerona y Vic), y Jaime I a los derechos que le asistían sobre diversos lugares del mediodía francés.

El pacto se selló con el matrimonio de la infanta Isabel, hija menor de Jaime I, con Felipe, hijo y heredero de san Luis. Jaime I cedió a la reina de Francia, Margarita, sus derechos a los condados de Provenza y Folcalquier, lo que tenía en el marquesado de Provenza y el señorío de las ciudades de Arles, Marsella y Aviñón, que fueron del conde Ramón Berenguer. El tratado ha sido juzgado con dureza por los historiadores catalanes, ya que ponía fin a la expansión ultra pirenaica de la Corona de Aragón.

Respecto a la política norteafricana de Jaime I, éste se benefició del interés comercial de los catalanes, aprovechando su presencia en Marruecos y Túnez, utilizando el procedimiento de unir el comercio catalán al pago de un tributo por el sultán.

El espíritu de cruzada de Jaime I le llevó a emprender una expedición a Tierra Santa, como resultado de la embajada tártara que recibió en Toledo en la Navidad de 1268, mientras asistía a la primera misa de su hijo el infante Sancho, arzobispo de la ciudad.

Los tártaros, enemigos de los turcos, ofrecían unir su ayuda a la del emperador bizantino Miquel Paleólogo en la expedición a Tierra Santa, que desde hacía tiempo Jaime I proyectaba.

El 4 -9- 1269 zarpó de Barcelona una flota que fracasó, pues una tempestad les obligó a refugiarse cerca de Montpellier, donde desembarcó el rey, que regresó por tierra a Cataluña, olvidándose de la empresa en el Concilio de Lyon de 1274.

En los últimos años del reinado se produjo una revuelta de la nobleza catalana, en 1259, encabezada por el vizconde Ramón de Cardona y Fernando Sánchez de Castro (bastardo de Jaime I).

En la década de 1270 se produjo una auténtica guerra civil, cuando el rey se vio presionado por los partidarios de su primogénito, el infante Pedro, y por los rebeldes encabezados por el bastardo Fernández de Castro, que pretendían imponer su autoridad a la Corona. La lucha se saldó con la muerte del hermanastro Fernández de Castro por el infante Pedro (1275), mientras que sus partidarios aguardarían la hora de la venganza.

En 1275 se sublevaron los mudéjares valencianos y Jaime I fue en persona a sofocar la revuelta. El rey fue derrotado en Llutxent en junio de 1276, falleciendo el mes de julio de ese mismo año.

En 1262 el rey se vio obligado a hacer un nuevo reparto testamentario, tras la muerte de su primogénito Alfonso que tenía como destino heredar Aragón. Finalmente el reino se reparte entre sus dos hijos varones supervivientes:

1. Pedro III, Aragón, Cataluña y Valencia,

2. Jaime II, las Islas Baleares.

Su herencia se repartió entre sus hijos: Pedro III de Aragón (Valencia y condado de Barcelona) y Jaime (Mallorca, los condados de Rosellón y Cerdaña y el señorío de Montpellier).

Durante el reinado de Jaime I nació la conciencia territorial en la Corona de Aragón, sobre todo, en los Estados fundacionales de Aragón y el principado de Cataluña, con la actuación de dos fuerzas:

1. la normalización del derecho, que creó una conciencia territorial,

2. la conversión de las Cortes en una institución cohesionadora de la conciencia de la comunidad.

En el ámbito jurídico, los Fueros de Aragón superaban el derecho consuetudinario (habitual o de costumbre). Jaime I encargó al obispo de Huesca, el jurista Vidal de Cañellas, una obra, promulgándose en las Cortes de Huesca de 1247, sustituyendo a tradiciones jurídicas locales como el fuero de Jaca.

En el Principado de Cataluña, que fue la entidad política que existió durante gran parte de la Edad Media, la protección de la Monarquía permitió el triunfo legislativo de los Usatges de Barcelona (Derecho consuetudinario) y su difusión a mediados del siglo XIII.

Jaime I otorgó a Valencia una ordenación político-administrativa, la Costum (1240), revisada en 1251. Los Foris et consuetudines Valentiae fueron confirmados por el rey en 1271, a pesar de la oposición de la nobleza aragonesa, deseosa de mantener su legislación, lo que generó una pugna foral no resuelta hasta 1329 con el triunfo de los Fueros valencianos.

Desde que en 1244 se decidió que el río Cinca fuera el límite entre Aragón y Cataluña y las Cortes se reunieron por separado. El Cinca nace en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, en el Pirineo Aragonés y desemboca en el río Segre en la Granja de Escarpe (Lérida).

Con Jaime I las ciudades interiores de la Corona perdieron impulso a favor de las ribereñas, estableciéndose la Corte y la Cancillería, base del actual Archivo de la Corona de Aragón por sus documentos diplomáticos, en Barcelona.

El reinado estuvo lleno de conflictos, pero el balance es positivo:

· las conquistas de Mallorca y Valencia,

· el matrimonio de su hijo Pedro con Constanza de Sicilia, que daría un impulso decisivo a la expansión mediterránea;

· el impulso dado al comercio y a la política africana;

· la redacción del Llibre del Consolat de mar, primer código de costumbres marítimas;

· su protección a los judíos;

· las reformas monetarias, con la creación de monedas propias en Valencia y Mallorca;

· su intervención en el movimiento jurídico, muy intenso con el refuerzo dado al derecho romano;

· el impulso dado a las instituciones generales, como las Cortes, y municipales;

· el progreso de las letras catalanas, con el rey como protagonista en esa gran obra que es el Llibre dels Feits, primera gran crónica catalana medieval, escrita o dictada por el rey, en estilo autobiográfico.

Para los historiadores aragoneses el juicio sobre Jaime I suele ser negativo, ya que no pensó en la unidad de la Corona, ya cimentada, y separó Aragón y Cataluña, entregando la primera a Alfonso y la segunda a Pedro, quedando Valencia para el tercer hijo, Jaime.

Complicó el problema de la frontera entre Aragón y Cataluña, tras la adjudicación final de Lérida a Cataluña, y puso la frontera en el cauce del Cinca, provocando el enfrentamiento entre zonas, que llevaban cien años unidas.

La creación de los reinos de Valencia y de Mallorca fragmentó la unidad de la Corona, que de ser un espacio unificado pasó a cuatro estados bajo la soberanía de un mismo rey, Jaime I.

Para mallorquines y valencianos, la visión del Monarca es radicalmente opuesta. Jaime I es el punto de partida de los futuros reinos de Mallorca y de Valencia y el creador de sus señas de identidad hasta nuestros días: territorio, fueros, moneda, instituciones, etc.

Jaime I el Conquistador. Plaza de Oriente. Madrid

JAIME EL CONQUISTADOR

Autor: Juan de LEÓN. 1750. Material: piedra caliza y granito.

Altura: 2,98 x Anchura: 0,99 x Fondo: 0,91 m. Jardines de Sabatini.

La escultura del rey Jaime I el Conquistador en pie está realizada como toda la serie en dos piezas de piedra de Colmenar, de tamaño mayor que el natural, vestido con coraza y cubierto con manto de armiño. En la mano derecha porta el cetro real y con la izquierda se recoge el manto. A sus pies aparece la cabeza de un moro.

En la inscripción: “JAIME 1º / REI DE ARAGON. / Mº Aº DE 1276”.

Esta serie de esculturas fue concebida por el fraile benedictino Padre Sarmiento entre 1750 y 1753 para la decoración exterior del Palacio Real y concretamente de la balaustrada corrida superior, atendiendo a los proyectos de Juvarra y Sacchetti.

Fueron esculpidas 114 estatuas, bajo la dirección de los escultores de S.M. Juan Domingo Olivieri y Felipe de Castro, que se llegaron a colocar total o parcialmente, pero durante el reinado de Carlos III el arquitecto mayor Francisco Sabatini llevo a cabo su desmontaje y almacenamiento en el Palacio.

En 1943 ocho de las estatuas de reyes que estaban en la plaza de Oriente pasaron a los Jardines de Sabatini y se instalaron alrededor del estanque que ordena el conjunto.

Jaime I, “el Conquistador”, a su muerte dividió los reinos entre sus hijos: a Pedro III le correspondió el reino de Aragón, y a Jaime, los reinos de Mallorca, el Rosellón y Cerdeña.

 

BIBLIOGRAFÍA

Real Academia de la Historia

F. Soldevila, Vida de Jaume I el Conqueridor, Barcelona, Aedos, 1958 (reed. 1969);

J. Torres Fontes, La reconquista de Murcia en 1266 por Jaime I de Aragón, Murcia, Academia Alfonso X el Sabio, 1967, 2.ª ed.;

J. Lalinde, La Corona de Aragón en el Mediterráneo medieval, 1229-1479, Zaragoza, Institución Fernando el Católico, 1979;

F. Soldevila, Jaume I. Pere el Gran, Barcelona, Vicens- Vives, 1980 (3.ª ed.); R. I. Burns, Jaume I i els valencians del segle XIII, València, Tres i Quatre, 1981;

J. M.ª Salrach, Història dels Països Catalans dels orígens a 1714, vol. I, Barcelona, Edhasa, 1981;

E. Belenguer Cebriá, Jaume I a través de la Història, València, Tres i Quatre, 1984;

R. I. Burns, Colonialismo Medieval, Valencia, Tres i Quatre, 1987; VV. AA., En torno al 750 aniversario. Antecedentes y consecuencias de la conquista de Valencia, Valencia, Consell Valencià de Cultura, 1989;

A. Santamaría, Ejecutoria del reino de Mallorca, Palma de Mallorca, Ayuntamiento, 1990; R. Ferrer Navarro, Conquista y repoblación del reino de Valencia, Valencia, Del Senia al Segura, 1999;

J. A. Sesma, La Corona de Aragón. Una aproximación histórica, Zaragoza, Caja de Ahorros de la Inmaculada de Aragón, 2000;

J. L. Villacañas, Jaume I el Conquistador, Madrid, Espasa Calpe, 2003;

J. Laínz, La Nación Falsificada, Madrid, Encuentro, 2006, págs. 41-46; E. Belenguer, Jaime I y su reinado, Lérida, Milenio, 2008.

http://www.monumentamadrid.es

Fotografía tomada de la Wikipedia:

Estatua ecuestre de Jaime I en el Parterre de Valencia de Agapito Vallmitjana, 1891. Es una representación idealizada, pues porta la cimera del Rey de Aragón, que es anacrónica, ya que fue una innovación heráldica del siglo XIV de Pedro IV el Ceremonioso. La cimera es la parte superior del yelmo, generalmente adornado con plumas u otros motivos.

 

Creado en diciembre de 2019

Descargar el pdf o leer en línea aquí


Viaje de primavera 2020. San Petersburgo – Moscú

María Teresa García Pardo

Doctora en Historia del Arte

Viaje Primavera 2020

San Petersburgo – Moscú

del 30 de mayo al 6 de junio

CANCELADO

CANCELADO POR LA SITUACIÓN CREADA POR EL COVID-19

Comenzamos este año con el lanzamiento del viaje de primavera.

Vamos a realizar un viaje con un tremendo atractivo visitando El Hermitage, que es uno de los más impactantes museos del mundo en la época más interesante del año, las noches blancas. Un viaje que nadie se debe perder.

 

Introducción

La época imperial en la que los zares dominaban Rusia resplandece en nuestra memoria gracias a los lujos de la corte. Moscú, San Petersburgo y Kiev han sido, a lo largo de la historia, las tres ciudades más importantes. En esos lugares se respira un ambiente indescifrablemente exótico.

Pasear por las calles es como sumergirse en el interior de un país de leyenda, donde la más original de las fantasías se ha convertido en realidad. Quizá uno de los personajes, propios de la imaginación, utilizó todos sus poderes para inspirar su creación a los zares y ellos, a su vez, pusieron esa magia en las manos de los hombres para construir majestuosas ciudades llenas de encanto. Un encanto que se plasma en edificios de enormes dimensiones, museos con colecciones únicas en el mundo, parques de belleza excepcional y una red de metro que es una auténtica obra de arte.

En Rusia cualquier turista quedará maravillado al descubrir, entre muchas otras atracciones: la plaza roja de Moscú, el Hermitage de San Petersburgo, cualquiera de los magníficos pueblos históricos del Anillo de Oro y los prados de flores silvestres del Cáucaso.

 


Datos de Interés

 

DOCUMENTACION: La entrada en Rusia requiere de un Pasaporte en vigor con al menos seis meses de vigencia y un visado.

DIFERENCIA HORARIA: En Rusia dos horas más adelantado con respecto a la hora peninsular.

MONEDA: En Rusia, la Unidad monetaria es el rublo que se divide en 100 kopeks. El cambio actual aproximado es 1 Euro = 75 Rublos.

IDIOMA: El idioma oficial es el ruso, En los hoteles y principales lugares turísticos se habla el inglés.

COMPRAS: La artesanía local ofrece productos tentadores lo mismo que los recuerdos gastronómicos.

CLIMA: Los meses más fríos del año son Enero y Febrero, la temperatura puede bajar hasta los –30º. En verano el clima es suave y agradable.

GASTRONOMIA: Entre las muchas escuelas soviéticas de cocina, las especialidades de la rusa son la sopa de pollo ácido, los entremeses, la carne o el pescado con gelatina, la crema de leche, el caviar y el cordero troceado con col.

 


Relación de Precios por persona:

 

NUMERO DE PERSONAS POR GRUPO:

31/35

25/30

20/24

En habitación doble:

2.145,00€

2.218,00€

2.303,00€

Suplemento habitación individual:

400,00€

400,00€

400,00€


Tasas aéreas, Visado de entrada en Rusia y seguro de asistencia y anulación Incluidos Incluidos Incluidos


 

 

INFORMACIÓN Y RESERVAS

Organización Técnica:

 

HILAS VIAJES S.L.


C/ O’Donnell, 46


28009 MADRID


Persona de Contacto: Natividad Areces


Teléfono móvil: 670 793 713

 

Programa detallado

Descargar el pdf o leer en línea aquí

 


Constituciones Españolas: de 1812 a 1978

María Teresa García Pardo

Doctora en Historia del Arte

Constituciones Españolas: de 1812 a 1978

 

Constituciones-Españolas

 

NOTA:   En este documento existen enlaces a documentos originales en pdf de alta calidad de los archivos almacenados en la web del Congreso.   Debido al volumen de los archivos, para descargarlos haz click derecho en el enlace que te interese y guardar enlace como.

También puedes verlos on-line en la entrada ANEXO de Constituciones Españolas: de 1812 a 1978, en este blog.

 

CONSTITUCIONES HISTÓRICAS ESPAÑOLAS

1. Constitución de Cádiz, de 19 de marzo de 1812

   Vigencia: desde 1812 hasta 1814.

   Desde 1820 hasta 1823.

   Desde 1836 hasta 1837

2. Constitución de 18 de junio de 1837

   Vigencia: desde1837 hasta 1845

3. Constitución de 23 de mayo de 1845

   Vigencia: desde 1845 hasta 1868

4. Constitución de 6 de junio de 1869

   Vigencia: desde 1869 hasta 1873

5. Constitución de 30 de junio de 1876

   Vigencia: desde 1876 hasta 1923

6. Constitución de 9 de diciembre de 1931

   Vigencia: desde 1931 hasta 1939

7. Constitución de 6 de diciembre de 1978

   Vigencia: Hasta el momento actual (2019)

Desde el 3 de diciembre de 2018 hasta el 31 de mayo de 2019 se pueden contemplar los ejemplares originales de las constituciones, firmados por los diputados y senadores, que se conservan en el Archivo del Congreso de los Diputados.

La exposición, conmemorativa del 40 aniversario, está situada en la Carrera de San Jerónimo 36, Madrid.

 

EL CONGRESO EN EL TEATRO REAL (1841-1850)

El Congreso de los Diputados es un edificio neoclásico, construido entre 1843 y 1850, por el arquitecto Narciso Pascual y Colomer.

Su fachada principal está compuesta por un pórtico clásico con seis columnas corintias. Al final de la escalinata se encuentra una puerta de bronce, realizada por José María Sánchez Pescador; a ambos lados de la escalinata están situados los leones, obra de Ponciano Ponzano, fundidos en bronce en la Maestranza de Sevilla en 1866.

Hasta 1850 las Cortes no tuvieron una ubicación estable.

El Congreso de los Diputados y el Teatro Real comparten su historia entre 1841 y 1850.

Durante nueve años, el Salón de Baile del Teatro de Oriente se convirtió en Salón de Sesiones para que los parlamentarios continuaran su trabajo legislativo mientras se realizaban las obras de construcción del nuevo Palacio de la Carrera de San Jerónimo.

Durante la primera mitad del siglo XIX fueron ocupando conventos, iglesias y teatros, debido a la invasión napoleónica y a Fernando VII y su actitud cambiante hacia la Constitución.

El espacio para reunir a los diputados y la acústica necesaria para que todos los presentes pudieran atender a los discursos de los oradores eran los principales motivos por los que se optaba por recintos religiosos o por teatros.

En 1841 el Congreso de los Diputados se traslada desde el ruinoso Convento del Espíritu Santo, sobre el que se construirá el Palacio de las Cortes, al Salón de Baile del Teatro Real.

Allí celebraron sus sesiones durante los nueve años que duran las obras en la Carrera de San Jerónimo.

En 1814, cuando las Cortes se trasladan de Cádiz a Madrid, ocuparon unos meses el Teatro de los Caños del Peral, sobre cuyo solar se colocará en 1818, la primera piedra del Teatro Real.

El Estatuto Real de 1834 diseña un modelo bicameral:

1. El Estamento de Próceres, que se instala en el Convento de Dª María de Aragón, que pasaría a denominarse posteriormente Senado.

2. El de Procuradores, que se establece en el Convento del Espíritu Santo de la Carrera de San Jerónimo.

El edificio fue remodelado por el arquitecto Tiburcio Pérez Cuervo para uso civil, pero en la reconstrucción surgen problemas de humedad y filtraciones de agua en sus cimientos.

La Reina María Cristina de Borbón, acompañada de su hija Isabel II, menor de edad, presta juramento el 18 de julio de 1837 en el Salón de Sesiones, que recuerda el ábside del antiguo Convento.

En verano de 1841, bajo la Constitución de 1837, el Congreso de los Diputados se traslada por la amenaza de ruina del edificio.

El presidente Agustín Argüelles nombra una comisión, formada por los diputados Ignacio López Pinto y Agustín Fernández Gamboa junto con el arquitecto del Congreso Juan Pedro Arregui y Juan José Sánchez Pescador, para que emitan un dictamen sobre el estado del antiguo Convento y la necesidad de buscar una nueva ubicación con el menor gasto posible.

El 8 de junio se decide que el Congreso celebre sus sesiones de forma provisional en el gran Salón de Baile y demás oficinas del Teatro de Oriente. En los nueve años durante los que se prolongaron las obras del nuevo Palacio de la Carrera de san Jerónimo los diputados realizan sus trabajos en el “Salón de Baile”.

 

TEATRO REAL (1818-1850)

DE SALÓN DE BAILE A SALÓN DE SESIONES

El Teatro empezó a construirse tras el derribo, en 1818, del viejo Teatro de los Caños, y en su mismo solar fue terminado en 1850.

Cuando en 1841, llegó de modo provisional la sede de las Cortes, solo estaba acabada la parte que daba a la plaza de Isabel II.

El edificio tiene dos cuerpos. La planta baja estaba adornada con un pórtico de granito con seis columnas y cinco ingresos a través de arcos de medio punto que pueden verse.

La segunda planta, más pobre, tenía cinco balcones, que correspondían a los lunetos de la bóveda del salón de baile.

El Salón de Baile, de planta rectangular con alta bóveda, se habilitó para salón de sesiones, desde la primavera de 1841, hasta 1850, año en el que se concluyó el Teatro de Oriente y el actual Palacio de las Cortes, tal y como se relata en la publicación: Las Cortes Españolas, del escritor y letrado Gaspar Gómez de la Serna (1971).

“Para reforzar la gravedad del lugar, se cubrieron con gasa los espejos y se colocó la mesa del presidente en el testero correspondiente a la fachada de la Plaza de Isabel II”.

En 1943 se mejoró el aspecto del salón y de las oficinas contiguas, aderezándolas más de acuerdo con su destino en vista de la lentitud que llevaban las obras del nuevo Palacio de las Cortes.

La Presidencia se colocó entonces en el testero norte del salón y se mejoraron las instalaciones y mobiliario para la comodidad y el trabajo de los señores diputados”.

En su Historia del Teatro Real, Joaquín Turina indica que “la decoración del mismo es prolija en ricas telas con las que se adornan los paramentos, arañas y candelabros para su iluminación. La adecuación para salón de Cortes fue sin duda transformar su aspecto en un espacio más serio, cubriendo espejos y eliminando algunos elementos del que se denominó Gran Salón de Oriente”.

El letrado de las Cortes Nicolás Pérez-Serrano Jáuregui recogió estos pormenores en su monografía titulada: En un lugar de las Cortes… El Congreso: trashumancia, nomadismo y destierro hasta lograr sede fija en Madrid en 1850, en la que al repasar las distintas sedes de la institución parlamentaria, dedica un capítulo a este periodo, que denominado “décimo escenario”: el Teatro de los Caños del Peral o de Oriente, hoy Teatro Real, en Madrid.

“…Siendo la edificación mayor de la primera mitad del siglo XIX, el Teatro Real sirvió como Salón de Baile, cuartel de la Guardia Civil y espacio de reunión de los diputados.

La gran cantidad de salas alrededor de la sala teatral así lo permitió, especialmente el salón que mira a la Plaza de la Opera y que sirvió hasta hace poco para los conciertos del Conservatorio…”.

Durante estos nueve años, hubo 13 presidentes y 54 leyes.

El traslado al Teatro de Oriente se efectúa el 22 de junio de 1841 y la legislatura finalizaría el 24 de agosto del mismo año.

Durante las siguientes legislaturas se sucedieron 13 presidentes de la Cámara, desde Agustín Argüelles hasta Luis Mayans, que ejercieron su mandato bajo la Constitución de 1837 y la de 1845.

Aunque las sesiones solemnes, como la jura de la Constitución de la Reina Isabel II, en noviembre de 1843, se celebraban en el Palacio del Senado, durante ese periodo los diputados debatieron y aprobaron en el Salón de Baile del Palacio de Oriente un total de 54 leyes y disposiciones legales, y elaboraron la Constitución de 1845.

En este periodo surge la creación oficial de la Guardia Civil cuando, por Real Decreto aprobado el 28 de marzo de 1844 y publicado días después en la Gaceta de Madrid, se crea un “cuerpo especial de fuerza armada de Infantería y Caballería”.

Durante la estancia del Congreso en el Teatro se aprueba, en marzo de 1846, la Ley Electoral que regula la elección de diputados a Cortes para las elecciones del 6 de diciembre de 1846.

En noviembre de 1849 se aprueba la Ley sobre arreglo de pesas y medidas, que unificaba los criterios en “todos los dominios españoles” y establecía que “la unidad fundamental de este sistema será igual en longitud a la diezmillonésima parte del arco del meridiano quo va del polo Norte al Ecuador, y se llamará metro”.

El 31 de octubre de 1850, con Isabel II como Reina, se inaugura el nuevo palacio de la Carrera de San Jerónimo en la sesión regia de apertura de las Cortes, para la legislatura de 1850 a 1851.

El 19 de noviembre se inauguraría el Teatro Real, coincidiendo con la onomástica de la Reina Isabel II.

 

EL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS

El Congreso de los Diputados, en la Plaza de las Cortes, ha ido creciendo en los últimos años, a medida que aumentaban las funciones desempeñadas por la Cámara, hasta convertirse, a partir de la constitución 1978, en el centro de la vida política nacional.

Está formado por siete edificios:

1. Edificio de Palacio,

2. Edificio Ampliación I,

3. Edificio Ampliación II,

4. Edificio Ampliación III,

5. Edificio Ampliación IV,

6. Edificio Plaza Cortes 9 y

7. Edificio Institucional,

Tiene una superficie total construida de 88.691,45 m2.

El primer edificio se construyó entre 1843 y 1850 y fue inaugurado el 31 de octubre de 1850 por la Reina Isabel II según el proyecto del arquitecto don Narciso Pascual y Colomer (1801-1870) en estilo Neoclásico.

La documentación sobre la construcción de este edificio se conserva en el Archivo de la Cámara en las series de Obras de Palacio y Gobierno Interior.

De estilo neoclásico, tiene una fachada principal, con un amplio pórtico compuesto de seis grandes columnas corintias que sirven de base a un frontón triangular clásico con un bajorrelieve en el tímpano de Ponciano Ponzano:

· Representa a España abrazando a la Constitución,

· Rodeada de la Fortaleza, la Justicia, las Bellas Artes, la Armonía, el Comercio, la Agricultura, los Ríos y Canales de navegación, el Valor español, las Ciencias y la Abundancia y la Paz.

· Detrás de las columnas hay una gran puerta de bronce para la entrada del Rey y para la entrada del pueblo con ocasión de las Jornadas de Puertas Abiertas.

· Al pie del pórtico y de las seis columnas se accede por una escalinata de granito, en cuyos lados figuran dos grandes leones de bronce, de Ponzano.

En la planta baja del edificio están las estancias más representativas:

· El Salón de Sesiones,

· El Salón de Conferencias o de “Pasos perdidos”,

· Los despachos de Presidencia, la Sala de Ministros y la Biblioteca.

El Salón de Sesiones es de planta semicircular. Mide 110 pies de diámetro y 40 de testero, estando cerrado por una bóveda de 50 metros de altura.

En el testero figura un amplio dosel adornado con el escudo nacional. A ambos lados se hallan las estatuas de los Reyes Católicos, en mármol blanco de Carrara, ejecutadas por José Panuchi (Isabel la Católica) y Andrés Rodríguez (Fernando el Católico).

Más allá de éstas se encuentran dos lienzos:

· a la izquierda, uno de Gisbert, que refleja a la reina María de Molina presentando a su hijo, el infante Don Fernando, a las Cortes de Valladolid,

· a la derecha hay otro, de Casado del Alisal, que recoge el juramento de los primeros Diputados de las Cortes de Cádiz.

Al nivel de la bóveda, hay cuatro cariátides de Sabino Medina que simbolizan:

· las Ciencias,

· el Comercio,

· la Marina y

· la Agricultura.

En los dos ángulos superiores se contemplan dos pinturas triangulares de Carlos Luis de Ribera, una representando al Decálogo y otra al Evangelio.

Delante de la Presidencia, se halla la tribuna de oradores, donde pronuncian sus discursos los Diputados y miembros del Gobierno.

La mayor parte del salón está ocupada por los 580 escaños de los Diputados, en forma semicircular.

En un segundo nivel, y por encima de algunos escaños, figuran las tribunas del Cuerpo Diplomático, Prensa y Tribuna Pública.

La bóveda es de Carlos Luis de Ribera, en la que se representa a Isabel II en su trono con la Constitución, rodeada de personajes históricos españoles:

· El Cid,

· Cristóbal Colón,

· Cervantes, etc.

A ambos lados de esa pintura figuran dos grandes espacios dedicados a las cuatro virtudes cardinales.

Uniendo estos espacios se disponen cuatro cuadros recogiendo la historia de la legislación: legisladores de la época greco-romana, época goda, de la época aragonesa y de la época de la restauración.

La pieza de unión entre el vestíbulo de la puerta principal y el Salón de Sesiones es el Salón de Conferencias, de planta rectangular, conservado con fidelidad: estucos de muros, suelos de mármoles de distintos puntos de la Península, techos pintados en dos cuerpos sucesivos, dos grandes arañas de apliques en dos alturas, etc.

Su techo se cierra con un gran lucernario de vidriera artística.

En el centro se ubica una mesa de estilo imperio, con adornos de bronce y nácar y tablero de ágata, regalo de Isabel II al Palacio.

En los ángulos figuran cuatro bustos de:

· Martínez de la Rosa, por Ponciano Ponzano;

· Argüelles, por Sabino Medina;

· Conde de Toreno, por José Piquer,

· Mendizábal, por José Grajera.

La bóveda de este salón, pintada por Vicente Camarón, está dividida en varios compartimentos.

La estatua de Isabel II está realizada por José Piquer y Duart.

El Vestíbulo principal se halla entre el Salón de Conferencias y el acceso al pórtico de la Carrera de San Jerónimo. Es de forma elíptica, decorado con estucos imitando mármoles de colores y bóveda de casetones.

A la izquierda del Vestíbulo se encuentra el Gabinete de los Ministros, donde se celebran las reuniones de la Mesa del Congreso de los Diputados.

La Biblioteca de la Cámara es obra del arquitecto-conservador del Congreso, Arturo Mélida, de 1889. Consta de tres pisos con estantería general de cedro y caoba. Su sala de lectura tiene el techo decorado con una alegoría del templo de las leyes. La Biblioteca alberga más de 100.000 volúmenes.

La primera planta está ocupada por la Sala de reuniones de la Junta de Portavoces, denominada de Mariana Pineda porque en ella cuelga el cuadro pintado por Juan Antonio Vera y Calvo, y diversas salas y despachos de los miembros de la Mesa y del Jefe de la Oposición.

En sus pasillos figura el cuadro de Dióscoro de la Puebla sobre el “Compromiso de Caspe” y una galería de retratos de Presidentes de las Cortes o del Congreso de los Diputados desde 1810.

En la segunda planta se sitúan las dependencias de la Secretaria General de la Cámara y el Registro del Congreso de los Diputados.

 

CONSTITUCIONES ESPAÑOLAS: 1812 – 1978

Las Constituciones españolas originales se custodian en el Archivo del Congreso de los Diputados.

La página web presenta estudios divulgativos sobre cada una de las constituciones y enlaces a los textos de las mismas en el formato original manuscrito o en ediciones impresas.

Las constituciones españolas de los siglos XIX y XX son:

1. 1812

2. 1834 (Estatuto Real)

3. 1837

4. 1845

5. 1869

6. 1876

7. 1931

8. 1978

CONSTITUCIÓN DE CÁDIZ DE 1812 – LA PEPA

La Constitución de Cádiz, aprobada el 19 de marzo de 1812, festividad de San José, conocida por eso como la Pepa, es la primera Constitución propiamente española, ya que el Estatuto de Bayona de 1808 no dejó de ser una “Carta otorgada” marcada por el sello napoleónico.

La Constitución se aprobó en el marco de la Guerra de la Independencia (1808 a 1814).

Fue la respuesta del pueblo español a las intenciones invasoras de Napoleón Bonaparte que, aprovechando los problemas dinásticos entre Carlos IV y Fernando VII, aspiraba a constituir en España una monarquía satélite del Imperio, como ya había hecho con Holanda, Alemania e Italia, destronando a los Borbones y coronando a su hermano José Bonaparte.

El levantamiento de los madrileños, el 2 de mayo de 1808, se unió finalmente en una Junta central Suprema, y después en una Regencia de cinco miembros, cuyos cometidos principales fueron la dirección de la guerra y la reconstrucción del Estado.

Había dos tendencias: seguir anclados en el Antiguo Régimen, o realizar una reforma influidos por las doctrinas y ejemplo de Francia.

La Regencia convocó reunión a Cortes en la Real isla de León, actual San Fernando de Cádiz, el día 24 de septiembre de 1810.

La designación de los Diputados se realizó de manera anómala por la situación del país. Su aportación fue la Constitución de 1812.

Cartera de terciopelo rojo - 1812 - Click para agrandar

Cartera de terciopelo rojo con cordones de seda roja y borlas que penden de las esquinas, con cerradura de metal plateado,

probablemente utilizada para transportar la Constitución de Cádiz de 1812 (390 x 330 x 95 mm.) Federico Reparaz

 

La constitución de 1812 enlazaba con las Leyes tradicionales de la Monarquía española pero, incorporaba principios del liberalismo democrático como a soberanía nacional y la separación de poderes.

La soberanía, poder pleno y supremo del Estado, que hasta entonces había correspondido al Rey, pasa ahora a la Nación, representado por los diputados.

La separación de poderes, la más rígida de nuestra historia, siguió el modelo de la constitución francesa de 1791 y la de los Estados Unidos, lo que impidió un régimen parlamentario en España.

La Constitución no incorporó una tabla de derechos y libertades, pero sí recogió algunos derechos dispersos, como la libertad personal o el derecho de propiedad.

Sin embargo, el texto proclama a España como Estado confesional, no reconociendo la libertad religiosa.

En lo que a los órganos constitucionales se refiere, la Constitución de Cádiz dedicaba atención especial a las Cortes, al Rey y a sus Secretarios de despacho o Ministros.

Las Cortes se organizaban en una Cámara única, por temor a que el clero y la nobleza obstaculizasen la renovación política, social y económica que se pretendía operar.

Los diputados a Cortes eran elegidos mediante sufragio indirecto, siendo necesario para ser candidato poseer una renta anual procedente de bienes propios, con lo cual, el Parlamento quedaba en manos de las clases acomodadas.

En los poderes del Rey hubo modificaciones sustanciales. El monarca ahora lo era por la gracia de Dios y la Constitución.

Su poder se vio limitado, conservando una participación en el Poder legislativo, con una tímida iniciativa y un veto suspensivo así como la titularidad del Poder ejecutivo, aunque sus actos debían ser refrendados por los Secretarios de despacho.

Destacar en la Comisión Constitucional D. Diego Muñoz Torrero, Presidente de la misma, y D. Agustín Argüelles, que redactó el Proyecto de la Constitución y su discurso preliminar.

La Constitución de 1812 tuvo una vigencia efímera. Fernando VII la derogó a su vuelta a España en 1814, implantando el más férreo absolutismo durante seis años.

Tras el pronunciamiento de Riego en 1820, con las tropas que debían viajar a América para detener la emancipación, el Rey se vio obligado a jurar la Constitución de 1812, iniciándose así el Trienio liberal.

Con ello terminó la vigencia de la Constitución de Cádiz, pero no su influjo, que gravitó sobre la política nacional, directamente hasta 1868, e indirectamente, durante el resto del ciclo liberal.

Tuvo gran influencia fuera de España, tanto en América, en las constituciones de las viejas colonias españolas al independizarse, como en Europa, en la que durante años operó como un auténtico mito, influyendo en las ideas constitucionales portuguesas, en el surgimiento del Estado italiano e incluso en la Rusia zarista. 

Descarga de textos en pdf de alta calidad, almacenados en la web del congreso:

flecha para arriba

SUBIR A CONSTITUCIONES

ESTATUTO REAL DE 1834

La intervención de los Cien Mil Hijos de San Luis en 1823 puso fin al Trienio liberal y dio paso a la llamada “Década Ominosa“, en la que Fernando VII recuperó plenos poderes desde 1823 a 1833, entroncando con el despotismo ilustrado de Carlos III.

La reacción antiliberal fue menos fuerte y ello provocó, en el marco de los problemas sucesorios, la división entre los “realistas puros”, descontentos de la moderación del régimen que apoyaron al hermano del Rey, Don Carlos María Isidro y aquellos que respaldaron a Fernando VII y su apertura moderada.

Tras la muerte del rey el 29 de septiembre de 1833, el 3 de octubre de ese año se hizo público su testamento, en el que nombraba a su viuda, María Cristina de Borbón, Gobernadora del Reino durante la minoría de edad de su hija Isabel II, instituyéndose un Consejo de Gobierno que habría de asesorarla y que se encargaría de realizar la transición liberal.

La reforma, dirigida en primer término por Cea Bermúdez y después por Martínez de la Rosa, no restablecería la Constitución de 1812, pero sí abriría el paso a nuevo texto, el Estatuto Real de 1834.

El Estatuto Real fue una carta otorgada flexible, breve e incompleta. De tan sólo 50 artículos, que regulaban la organización de las Cortes, sus funciones y sus relaciones con el Rey.

No recogía ningún título dedicado a la Monarquía ni a sus Ministros y, sobre todo, no contenía una declaración de derechos fundamentales del ciudadano.

Los pilares del Estatuto Real fueron, en primer lugar, una soberanía compartida de las Cortes con el Rey. Se desechó, por tanto, la soberanía nacional.

La separación de poderes, recogida implícitamente, se articuló de manera flexible, permitiendo la colaboración e interacción entre los tres poderes y con ello el nacimiento por primera vez en España del régimen parlamentario.

El Estatuto reconoció formalmente la existencia del Consejo de Ministros y la compatibilidad entre el cargo de ministro y el de parlamentario.

El segundo principio fue su carácter moderado y conciliador.

El Estatuto pretendió conjugar el orden y la libertad, la tradición con las ideas nuevas, y buscó, sin éxito, la conciliación de todos los españoles, divididos en extremos ideológicos.

Cabe subrayar la potestad del Monarca de disolver las Cortes en caso de conflicto entre los Ministros y el Parlamento.

El Estatuto Real fue el primer texto en hablar de Cortes Generales, fijando definitivamente el bicameralismo en el constitucionalismo español del siglo XIX.

El artículo segundo establecía que: “Las Cortes Generales se compondrán de dos Estamentos: el de Próceres del Reino y el de Procuradores del Reino”.

En el Estamento de Próceres se reunía la aristocracia social, eclesiástica, de sangre, administrativa, intelectual y económica.

Estaba compuesto por dos clases de miembros: los de pleno derecho y los de nombramiento real, entre las categorías citadas.

El Estamento de Procuradores era la Cámara electiva, de signo conservador, pues para ser Procurador se necesitaba una renta propia anual de doce mil reales.

El texto no contenía ningún precepto referido al sistema electoral. El Decreto de 24 de mayo de 1836 estableció por primera vez en España la elección directa, introduciéndose además el sufragio censitario.

El Estatuto Real significó el fin definitivo del Antiguo Régimen en España e introdujo las instituciones y mecanismos parlamentarios que existían en los Estados europeos políticamente más avanzados de aquel tiempo.

El régimen político que el Estatuto intentó establecer no llegó a estabilizarse a causa de la Guerra Carlista y la división de los liberales.

Los progresistas nunca perdonaron al Estatuto que dejara de lado el reconocimiento de la soberanía nacional, teniendo siempre como modelo el recuerdo de la Constitución de 1812.

En 1837, cuando los progresistas accedieron al poder, entendieron que aquel viejo edificio no era el adecuado para acoger a la cámara, por lo que en las Cortes constituyentes de aquel año decidieron la construcción de uno nuevo sobre el solar del antiguo convento.

El 21 de marzo de 1842 comenzó la demolición de la iglesia y el 10 de octubre de 1843 la reina Isabel II puso la primera piedra del nuevo palacio del Congreso de los Diputados.

El Congreso fue realizado por el arquitecto Narciso Pascual y Colomer e inaugurado solemnemente el 31 de octubre de 1850.

 

Estatuto Real de 1834 - Click para agrandar

Estatuto Real de 1834. Federico Reparaz

flecha para arriba

SUBIR A CONSTITUCIONES

 

CONVENTO DEL ESPÍRITU SANTO, DEMOLIDO EN 1842

En su ubicación, actualmente se encuentra el Congreso de los Diputados

El convento del Espíritu Santo, adscrito a la Congregación de Clérigos Regulares Menores, creada en Nápoles en 1588, se ubicó en la Carrera de San Jerónimo de Madrid, donde hoy se levanta el Palacio de las Cortes.

Fundado en 1594, por el denominado Caballero de Gracia, se trasladó a su ubicación definitiva en 1599, hasta que fue demolido en 1842, tras ser desamortizado.

Fue fundado en 1594 bajo la advocación de San José sobre una casa que para tal efecto les dejó Jacobo Trenci, apodado el Caballero de Gracia.

Según León Pinelo, allí estuvieron los religiosos hasta que tras surgir algunas diferencias con Jacobo Trenci, se trasladaron bajo el amparo de Magdalena de Guzmán, II marquesa del Valle de Oaxaca por su matrimonio con Martín Cortés Zúñiga, a unas casas en la carrera de San Jerónimo que compró al marqués de Tabara.

El traslado se efectuó el 20 de enero de 1599, tomando el patronato del convento dicha marquesa, quien caerá en desgracia y será desterrada de la Corte tras ser acusada de conspirar contra el duque de Lerma desde la cámara de la reina Margarita de Austria, donde ejercía también de aya de la infanta Ana desde 1601.

En cuanto a su arquitectura, era una iglesia de planta de cruz latina, con crucero y cúpula sobre pechinas, las cuales, estaban decoradas con pinturas de Luis Velázquez.

En el exterior, la fachada principal costaba de un cuerpo central flanqueado por dos torres. En lo alto del cuerpo central, destacaba un medallón de mármol que representaba a Cristo resucitado.

El convento quedó vacío tras un violento incendio ocurrido en 1823, mientras oía misa el duque de Angulema, el militar francés que al frente de los cien mil hijos de San Luis acabó con el trienio liberal.

Convento Espiritu Santo. Actual situción del Congreso - Click para agrandar

Convento del Espíritu Santo, sede del Estamento de Procuradores, situado en el lugar que hoy ocupa el Congreso de los Diputados

 Así estuvo durante más de una década hasta que en 1834 la Reina Regente María Cristina ordenó que se habilitara la iglesia del convento para acoger la reunión de las Cortes Generales.

 

CABALLERO DE GRACIA (1517- 1619)

1517:    24 de Febrero; Nace en Módena Jacobo Gratii.

1524:    Al morir sus padres, queda bajo la tutoría de sus tíos.

1534:    Descubre el fraude de que ha sido objeto en su infancia y va a Florencia donde trabajó durante cuatro años. Un accidente con un florete, le obligó a huir de Florencia. Se instala en Bolonia.

1541-46:  Gastagna y él se doctoran en derecho en la Universidad de Bolonia. Gratii trabaja para Castagna.

1548:    Estancia en Roma. Trabajan para el Cardenal Veralli, tío de Castagna. Conocimiento de San Felipe Neri y de su espiritualidad.

1552:    Misión diplomática en Francia junto a Veralli quien, al enfermar, encomienda el trabajo a su sobrino, Castagna, y a su Secretario Jacobo Gratii, nombrado como tal a partir de 1553.

1553:    Día 4 de abril: Juan Bautista Castagna es consagrado arzobispo de Rossano (Calabria), ciudad donde reside el tiempo que le dejan los encargos de gobierno y diplomacia que recibe continuamente de la Santa Sede.

1555:    Vive en Ferno (Italia), donde Castagna es gobernador.

1559:    Castagna es nombrado gobernador de Perusa y Umbría. Jacobo esta con él.

1562-63: Asisten a la tercera y última sesión del Concilio de Trento (Italia).

1566-72:  Jacobo Gratii es Secretario del Nuncio en España (Mons, Castagna). Hace frecuentes viajes a Roma y Venecia; se está negociando la alianza para la batalla de Lepanto.

Recibe el Hábito de la Orden de Cristo portuguesa, por favor especial del rey Sebastián y a petición de su madre, la princesa Juana, fundadora de las Descalzas Reales de Madrid.

1573-75:   Jacobo de Gracia es el secretario de Juan Bautista Castagna en Venecia. Esta embajada era, con la de España, una de las más importantes del momento, seguidas por el Imperio y Francia.

1575:    En Navidades es enviado por Gregorio XIII a Madrid en misión diplomática. Son frecuentes sus viajes y estancia en la capital española durante este periodo de 1575 a 1580.

1578:    Alquiler de la casa de la calle Florida, en Madrid donde se queda ya a vivir.

1581-82:  Hace funciones de Nuncio ante Felipe II. Fundación del Hospital de los Italianos en Madrid.

1582:    Gregorio XIII concede a Juan Bautista Castagna la púrpura cardenalicia con el título de San Marcelo.

Fundación de un Colegio para niños pobres: Ntra. Sra. de Loreto. Actualmente, situado al final de la calle O´Donnell.

(En fecha aún desconocida, es probable el año 87, el Caballero de Gracia recibe la ordenación sacerdotal, en torno a los 70 años)

1588:    En mayo, compra de la casa y tierras alquiladas diez años antes en la calle de la Florida, que pasó a ser llamada hasta el día de hoy calle del Caballero de Gracia.

Durante estos años, el Caballero de Gracia gesta la obra: la Real, Antigua y Venerable Congregación de Indignos Esclavos del Santísimo Sacramento.

Hay un único dato: “Doña Catalina Ponce de León ya difunta indigna del Santísimo Sacramento, rueguen a Dios por ella, año 1595″ (en el I Libro de Acuerdos, que se conserva en el Oratorio).

Entre otras figuras que han estado al frente de la Congregación, recordemos a San Simón de Rojas, Lope de Vega, Nicolás Antonio, Agustín Barbosa, Cardenal Lorenzo y figuras como Alonso Ramón, Tirso de Molina, Agustín Moreto, y entre los Congregantes, desde Felipe III a Alfonso XIII, con la excepción de Isabel II y Alfonso XII.

1590:    15 de septiembre: Juan Bautista Castagna es elegido Papa, tomando el nombre de Urbano VII. Muere doce días más tarde, el 27 de septiembre.

1594:    Funda en su propia casa el Convento de los Clérigos Regulares Menores, de San Francisco Caracciolo, con obligación de permitir a los miembros de la Congregación Eucarística ejercer sus deberes de piedad en la Capilla de la Virgen de Gracia, en la iglesia que les entregaba.

1604:    Fundación en su propia casa y jardín del Convento de Franciscanas de la Purísima Concepción, pronto llamadas Franciscanas del Caballero de Gracia, ahora en Blasco de Garay.

Las hizo herederas universales de su Iglesia, casa y obras de arte que hubiera en el momento de su muerte.

1619:    13 de Mayo: muere el Caballero atendido por los Congregantes y, especialmente, por los sacerdotes Fray Domingo Daza, o de Aza, y San Simón de Rojas.

1644:    Traslado del cuerpo, incorrupto, del Caballero de Gracia.

 

ORATORIO DE CABALLERO DE GRACIA – VILLANUEVA

El Oratorio del Caballero de Gracia es obra de Juan de Villanueva, su estilo neoclásico recuerda una pequeña basílica romana.

En su interior, destaca la imagen del Santísimo Cristo de la Agonía, obra del siglo XVII, considerada como una de las mejores tallas del Señor en la Cruz que hay en Madrid.

El Oratorio pertenece a la Asociación Eucarística del Caballero de Gracia, fundada por Jacobo Gratii, a finales del siglo XVI.

El fin principal de la Asociación es difundir la devoción a la Eucaristía, además de a María Inmaculada y a San José, Patrono del Oratorio.

El Oratorio está encomendado a sacerdotes del Opus Dei.

 

CONSTITUCIÓN DE 1837

La Constitución de 1837 fue fruto de la crisis del Estatuto Real, y sobrevivió dificultosamente hasta su derogación definitiva por la Constitución de 1845.

El enfrentamiento entre moderados y progresistas condujo al Motín de los Sargentos de la Granja en agosto de 1836, que forzó a la Regente María Cristina a restaurar la Constitución gaditana de 1812 y a que se constituyese un nuevo gobierno de corte progresista, poniendo fin a la breve existencia del Estatuto Real, cuyo epitafio escribió Larra: ” vivió y murió en un minuto“.

La promulgación de la Constitución de 1812 admitía las modificaciones que el paso del tiempo pudiese hacer necesarias.

A tal efecto, unas nuevas Cortes, elegidas en octubre de 1837, iniciaron los preparativos de la reforma constitucional.

El primer paso fue la creación de una comisión presidida por Argüelles, cuyo prestigio personal en las Cortes de Cádiz sirvió para silenciar a quienes se atrevieron a cuestionar la profundidad de las reformas.

Argüelles y el joven secretario de la comisión, Salustiano Olózaga, entre otros, alumbraron un proyecto que las Cortes aprobaron por amplia mayoría.

La Constitución de 1837 fue obra de los progresistas y era un texto conciliador, que aceptaba postulados del partido moderado, como:

· la existencia de una Cámara Alta

· que los miembros del Ejecutivo perteneciesen al Parlamento

· la división de poderes que establecía la Constitución de Cádiz.

En su génesis, los principios de la Constitución de 1837 se inspiraron en los de la Constitución de 1812, tanto en la parte dogmática como en la orgánica.

La Constitución de Cádiz proclamó el principio de la soberanía nacional en su artículo tercero.

La Constitución de 1837 trasladó esta declaración al Preámbulo, situándolo deliberadamente fuera del articulado constitucional.

Este peculiar emplazamiento tenía una justificación que Olózaga explicó años más tarde observando que el principio de la soberanía nacional no debía convertirse en un precepto que invitase constantemente a modificar la Constitución.

La Constitución articuló el principio de separación de poderes de forma flexible, permitiendo así la colaboración entre el Gobierno y las Cortes.

Constitución de 1837 - Click para agrandar

Constitución de la Monarquía Española, 1837. Original manuscrito. 44 p.; 37 cm. Caja de piel. Federico Reparaz

 

La Constitución de 1837 incorporó, por vez primera en nuestra historia constitucional, una declaración sistemática de derechos.

Entre los derechos que se recogieron figuran los siguientes:

· la libertad personal,

· la inviolabilidad del domicilio,

· la libertad de expresión,

· las garantías penales y procesales,

· la igualdad el acceso a los cargos públicos

· las garantías del derecho de propiedad.

El rasgo más sobresaliente era la autonomía de las Cortes frente al Rey, en su composición y en su organización y funcionamiento.

El régimen que instauró la Constitución de 1837 fue el de una Monarquía constitucional.

Por un lado, reforzaba los poderes del Rey, ratificando las facultades, que ya preveía el Estatuto Real, de convocatoria y disolución de las Cámara, así como el derecho de veto.

Pero, a la vez, subrayaba el carácter limitado de la Monarquía, que necesitaba el refrendo ministerial para sus decisiones, aunque era el monarca quien nombraba a los ministros del Gobierno.

Las Cortes se componían de dos cuerpos colegisladores:

· el Congreso de los Diputados y

· el Senado, denominaciones que se han mantenido hasta hoy.

El texto de 1837 se situaba de nuevo en la línea de las constituciones europeas de la época, como eran la francesa de 1830 y la belga de 1831.

SUFRAGIO

El término sufragio proviene del vocablo latino “Suffragium” (voto).

Es el derecho a ejercer el voto para elegir cargos públicos.

El sufragio puede ser restringido y universal.

El Restringido se limita a un sector de la población, siendo excluido el resto, por diferentes motivos: sexo, riqueza, etc.

Un ejemplo de sufragio restringido lo constituye el censitario, que impide el ejercicio del voto a aquellos cuyas rentas no superen una mínima cuantía.

Durante parte del siglo XIX y hasta la extensión de los derechos a toda la población, sólo los más ricos, tuvieron ventajas políticas en el seno del sistema capitalista de clases.

Otro ejemplo de restricción al voto lo constituyó la condición de ser mujer. Tras la Primera Guerra Mundial, el movimiento sufragista luchó por abolir esa limitación.

En el Reino unido las mujeres lo consiguieron en 1920, en tanto que en España la mujer alcanzó sus derechos electorales en 1931.

Universal: la única limitación que existe para ejercer el voto es la edad mínima.

Todo integrante de la sociedad, sea hombre o mujer, rico o desfavorecido, analfabeto o instruido, tiene derecho a elegir sus representantes y a ser escogido como tal, si así lo solicita.

En 1837 el Congreso de los Diputados se elegía mediante un sistema de voto censitario.

El Senado tenía una composición mixta:

· senadores designados por el Rey

· senadores a título propio, que eran los hijos del Rey y del heredero inmediato a la Corona desde que cumplían los veinticinco años.

La Constitución de 1837 fue un texto conciliador, sin embargo, el período de vigencia de esta Constitución se caracterizó por la inestabilidad política que se mantuvo tanto en la regencia de María Cristina, como luego en la regencia de Espartero y en la mayoría de edad de Isabel II.

Esta inestabilidad se reflejó en la sucesión vertiginosa de Gobiernos (más de once en los primeros cuatro años, de la regencia de María Cristina) y en la continua tensión entre las dos principales fuerzas políticas, cada una con sus correspondientes apoyos militares.

La Constitución de 1837 fue una gran ocasión perdida por el pueblo español para superar sus diferencias.

Con ello se posponía la paz entre las dos Españas: “la España antigua“, dice Pérez Galdós, “representada por el inepto hermano de Fernando VII, y la España moderna, simbolizada en una niña y una viuda joven, hermosa y dulce, que había sabido ablandar con su ternura el corazón del monstruo a quien la ligó el destino”.

La Reina jura la Constitución de 1837 en el convento Espiritu Santo, el 18 de junio de 1837

La Reina Gobernadora María Cristina de Borbón jura la Constitución de 1837, en sesión solemne celebrada en el Congreso (Convento del Espíritu Santo), Museo Romántico, Madrid.

Descarga de textos en pdf de alta calidad, almacenados en la web del congreso:

 

flecha para arriba

SUBIR A CONSTITUCIONES

CONSTITUCIÓN DE 1845

La andadura del régimen constitucional de 1845 se inició tras una de las épocas más difíciles de la historia de España: desde la Guerra de la Independencia, la impronta que dejó el régimen gaditano había provocado reacciones de todo tipo, tanto absolutistas como liberales, que contribuyeron a crear un clima de desasosiego, que se arrastraría hasta 1840.

Busto de Juan Alvarez Mendizabal

Busto de Juan Álvarez de Mendizábal. Salón de Conferencias, planta baja, Palacio del Congreso de los Diputados

 

La Guerra Carlista, el cambio que se produjo en el régimen de la propiedad con la desamortización de Mendizábal y la inestabilidad de la regencia de María Cristina, dominaron el período entre 1837 y 1840.

Constitución 1845 - Click para agrandar

Constitución de 1845. Original manuscrito. 31 cm. Carpeta de piel. Federico Reparaz

 

El esfuerzo de los moderados por conciliar tradición y revolución fue la Constitución de 1845.

Una vez más se confirmó en nuestro constitucionalismo decimonónico, la regla de que el cambio del grupo en el poder determina el cambio de Constitución.

En el texto de 1845 ya no aparece, como en las Constituciones de 1812 y 1837, la formula revolucionaria de la soberanía de la nación, sino que se revierte a la fórmula tradicional histórica de la soberanía compartida por las Cortes y el Rey.

Sobre esta base, se articulaba el dominio de la Corona sobre las demás instituciones a través de la prerrogativa fundamental de poder nombrar al Jefe de Gobierno y disolución de las Cortes.

El Senado fue otro de los temas más debatidos y objeto de sucesivas reformas. No pudiendo ser ya hereditario se optó por la fórmula francesa de un Senado de nombramiento real, vitalicio y reservado a personalidades dotadas de una determinada renta.

La Constitución de 1845 fue la de vida más larga del periodo (24 años, salvo el paréntesis del Bienio Progresista), aunque padeció intentos de adecuación por los moderados a las circunstancias:

· en 1848 con Narváez,

· en 1852 con el proyecto de constitución de Bravo Murillo,

· en 1856 con el Acta Adicional de O’Donnell,

· en 1857 con la Ley Constitucional de Reforma de Narváez y

· en 1864 con la derogación de Mon.

La Constitución de 1845 fue una Constitución nueva, dirigida a realzar la posición de la Corona y a consolidar a una burguesía moderada que buscaba el justo medio entre el radicalismo revolucionario y el conservadurismo del Antiguo Régimen.

 

DESAMORTIZACIÓN DE MENDIZÁBAL (1836-1837)

La desamortización de Juan Álvarez Mendizábal junto con la de Pascual Madoz constituyen las dos desamortizaciones liberales más importantes.

El gobierno del conde de Toreno aprobó la Real Orden de Exclaustración Eclesiástica del 25 de julio de 1835 por la que se suprimían todos los conventos en los que no hubiera al menos doce religiosos profesos.​

Tras la dimisión del conde de Toreno, Mendizábal pasó a ser presidente del Consejo de Ministros en septiembre de 1835.

El 11 de octubre de 1835 se decretó la supresión de todos los monasterios de órdenes monacales y militares.

El 19 de febrero de 1836 se decretó la venta de los bienes inmuebles de esos monasterios y el 8 de marzo de 1836 se amplió la supresión a todos los monasterios y congregaciones de varones.

Como la división de los lotes se encomendó a comisiones municipales, que configuraron grandes lotes inasequibles a los pequeños propietarios pero pagables, por las oligarquías muy adineradas que podían comprar lotes grandes y pequeños.

Los pequeños labradores no pudieron pujar y las tierras fueron compradas por nobles y burgueses, de forma que no pudo crearse una clase media en España que sacase al país de su situación. 

Descarga de textos en pdf de alta calidad, almacenados en la web del congreso:

 flecha para arriba

SUBIR A CONSTITUCIONES

CONSTITUCIÓN DE 1869

La revolución en Europa de 1848 también se reflejó en España.

El descontento hacia el régimen de Isabel II, sobre todo, en los dos últimos gobiernos de Narváez y González Bravo, desembocó en insurrección y represión.

El pronunciamiento del almirante Topete en Cádiz desencadenó el destronamiento de Isabel II.

En esta etapa hay gran dinamismo político:

· el cambio a la monarquía de Amadeo I de Saboya en 1870,

· La I República,

· las constituciones de 1869 y de 1873, esta última nonata,

· una guerra colonial en Cuba,

· dos guerras civiles y una incesante mudanza de juntas.

La revolución de 1868, conocida como “la Gloriosa“, fue acogida con gran entusiasmo porque reclamaba el sufragio universal, bandera del liberalismo democrático: no era un derecho más, sino la “conquista más preciada de la Revolución“.

Se asiste así a una experiencia hasta entonces insólita en España: la convocatoria de unas Cortes Constituyentes, reunidas por sufragio universal, como se hizo notar en el Preámbulo de la Constitución.

Este ideal democrático enlazaba con la tradición liberal, anclada en la soberanía nacional de los textos de 1812, 1837 y 1856 y en el contexto europeo de la época

Caja de la Constitución de 1869

Caja de plata para guardar la Constitución de 1869. Orfebrería. Plata. Constituciones.

Despacho del Presidente, planta baja del Palacio del Congreso de Diputados. Federico Reparaz

 

Constitución 1869 - Click para agrandar

Constitución de la Monarquía Española, 1869. Federico Reparaz

Constitución de 1869 primera - Click para agrandar

Ejemplar original manuscrito de la  Constitución de 1869, encuadernado en
piel marrón con adornos de terciopelo rojo. Federico Reparaz.

Constitución de 1869_segunda - Click para agrandar

Edición original manuscrita de la Constitución de 1869, con una rica caligrafía y ornamentada, encuadernada en terciopelo morado. Federico Reparaz.

 

La Revolución del 1868, quedó consignada en el texto constitucional:

· soberanía nacional,

· sufragio universal,

· concepción de la Monarquía como poder constituido

· declaración de derechos.

Para plasmar en el texto estos principios, los constituyentes se inspiraron en diversos textos extranjeros:

· en la Constitución belga de 1831, por ser la más democrática

· en la Constitución norteamericana de 1787, por su concepción de los derechos individuales como derechos naturales.

Lo fundamental de la Constitución era su declaración de derechos.

El Título I (casi la tercera parte de los artículos), Carta Magna del liberalismo español hasta la Segunda República, siempre proyectará su sombra a lo largo de la historia española, en cuestiones fundamentales como:

· el juicio por jurado,

· el derecho de asociación,

· la libertad de enseñanza

· la libertad de cultos (auténtica novedad en nuestro constitucionalismo).

La Constitución de 1876, la de más prolongada vigencia de nuestra historia constitucional, contiene importantes aspectos legados por la Constitución democrática de 1869.

Además, la obra legislativa de la Revolución (Leyes Municipal y Provincial de 1870, Ley Orgánica del Poder Judicial, Ley del Registro Civil, Ley del Matrimonio Civil, reforma de la Ley Hipotecaria) no sería derogada por la Restauración, que en unas ocasiones se limitaría a limar sus contenidos democráticos, mientras que en otras los dejará vía libre hasta llegar casi hasta nuestros días.

Descarga de textos en pdf de alta calidad, almacenados en la web del congreso:

flecha para arriba

SUBIR A CONSTITUCIONES

 

CONSTITUCIÓN DE 1876

El 29 de diciembre de 1874 el General Martínez Campos proclamó a Alfonso de Borbón, hijo de la Reina exiliada Isabel II, como Rey de España.

Se abría un período histórico conocido como la Restauración, que fue la etapa política más estable del liberalismo español del siglo XIX, y cuyo artífice fue Antonio Cánovas del Castillo.

Cánovas tomó las riendas del Partido Alfonsino y redactó en 1874 para don Alfonso el Manifiesto de Sandhurst, verdadera declaración de intenciones del futuro Rey.

Proclamado Alfonso XII, y nombrado Cánovas presidente del Consejo de Ministros, éste último redactó la Constitución que permitiría la instauración de una paz flexible y duradera que habría de subsistir hasta el golpe de Estado de Primo de Rivera en 1923.

La Constitución de 1876 es un texto breve y abierto de 89 artículos, que permite mantener la alternancia de partidos.

El texto vuelve a adoptar la soberanía del Rey con las Cortes, verdadera “Constitución interna”, a juicio de Cánovas.

Otro principio fundamental, no escrito, era el de la doble confianza, que exige en toda Monarquía constitucional que el Gobierno cuente con la confianza tanto regia como parlamentaria.

La Constitución posibilitaba:

· el derecho de asociación

· la tolerancia religiosa en la práctica privada de las religiones

· reconocimiento del catolicismo como la religión del Estado

· la libertad de imprenta

· la libertad de enseñanza.

Jura de la regente María Cristina de Habsburgo (Francisco Jover, Joaquín Sorolla) - Click para agrandar

Sesión en el Congreso de 30 de diciembre de 1885. Obra de Francisco Jover y Joaquín Sorolla, 1890-1897. Senado, Madrid.

Jura de la Constitución de 1876 por la Reina regente M. Cristina de Habsburgo, acompañada por las Infantas Mercedes y Teresa.

La Constitución es sostenida por Cánovas (Presidente del Gobierno), y el texto del juramento por el conde de Toreno (Presidente del Congreso).

La Constitución establecía un sistema bicameral diferenciado en cuanto al acceso a la condición de parlamentario.

El Congreso de los Diputados tenía un origen electivo abierto.

El Senado guardaría hasta el final una composición tripartita:

· senadores por derecho propio,

· senadores vitalicios nombrados por la Corona,

· senadores elegidos por las corporaciones del estado y mayores contribuyentes.

El 25 de diciembre de 1878 vio la luz una Ley electoral, que restableció por última vez en España un sufragio restringido basado en la riqueza y la instrucción.

Durante la Regencia de Dª María Cristina, la llegada al Gobierno de Sagasta permitió el restablecimiento del sufragio universal por Ley de 26 de junio de 1890 para los hombres mayores de 25 años y en pleno uso de sus derechos civiles.

La Constitución prescribía que las Cortes debían reunirse todos los años, pero no establecía un plazo mínimo en la duración de las sesiones anuales.

El Rey podía disolver simultánea o separadamente la parte electiva del Senado y el Congreso de los Diputados, pero en este caso, debía convocar y reunir al Cuerpo o Cuerpos disueltos dentro del plazo de tres meses.

Las competencias legislativas se articulaban en un derecho de iniciativa de los dos cuerpos colegisladores compartido con el Rey.

La función de control del Gobierno se basó en el principio de la doble confianza política y la fiscalización del comportamiento penal de los Ministros, que podían ser acusados por el Congreso y juzgados por el Senado.

El Título VI de la Constitución se denominaba “Del Rey y de sus Ministros” y declaraba al Rey inviolable.

Sus facultades eran ejercidas por Ministros responsables.

La Constitución canovista sólo menciona la compatibilidad del cargo de Ministro con el de miembro de las Cortes. El tiempo afianzó progresivamente al Ejecutivo como centro del poder político.

La vida de la Constitución transcurrió en tres etapas:

1. De 1875 a 1885 llamada la de Alfonso XII, el Pacificador, y que culminó con el Pacto del Pardo que contempla la alternancia en el poder de conservadores y liberales.

2. De 1885 a 1902, bajo la Regencia de doña María Cristina, marcada por la oligarquía, el caciquismo, el problema regional y, sobre todo, por la pérdida de las colonias en 1898, que permitió resonaran todas las voces.

3. La de Alfonso XIII, de 1902 a 1923, en la que el sistema político se mantiene pero se revisa.

Es la época de los problemas sociales y la progresiva caída de los cuatro bastiones de la Restauración:

1. En 1912, el asesinato de Canalejas rompe el turno de partidos

2. En 1917, la Asamblea de Parlamentarios evidencia la crisis de las Cortes

3. En 1923, el golpe de Estado de Primo de Rivera involucra al ejército y suspende la Constitución

4. En 1931, tras el fracaso de la Dictadura, sucumbe la Monarquía. 

Descarga de textos en pdf de alta calidad, almacenados en la web del congreso:

flecha para arriba

SUBIR A CONSTITUCIONES

CONSTITUCIÓN DE 1931

El 9 de diciembre de 1931, el Presidente de las Cortes, Julián Besteiro, promulgó la Constitución de la Segunda República.

La República y la Constitución fueron la consecuencia inevitable de la dictadura agotada de Primo de Rivera.

La Constitución de 1931 se enmarca en el constitucionalismo europeo del período de entreguerras.

Es evidente la impronta de la Constitución alemana de Weimar en el diseño del sistema parlamentario y la de la Constitución de Austria de la época en lo que atañe a la formación de la justicia constitucional.

Constitución 1931 - Click para agrandar

Constitución española 1931. Pº Rº Adolfo de Sanjuán Montes. Manuscrito. 34 cm. Federico Reparaz

Constitución 1931, detalle de cierre - Click para agrandar

Detalle del broche de cierre de la encuadernación de la Constitución de 1931

Portada de la Constitución de 1931, Congreso de los Diputados - Click para alargar

Portada de la Constitución de 1931 (ejemplar del Congreso de Diputados)

Refleja otras influencias como la mejicana, ya que constitucionaliza los llamados derechos sociales y económicos.

Contempla unas Cortes unicamerales que chocaban con el modelo de Estado descentralizado, que la propia Constitución establecía. Un Estado de estructura federal tiene su representación en una Cámara Alta o Senado.

La Constitución de 1931 es un texto de extensión media, consta de 125 artículos, agrupados en nueve títulos, más uno preliminar.

El artículo primero de la Constitución define España como “una República democrática de trabajadores de toda clase, que se organiza en régimen de Libertad y de Justicia”.

Afirmar que “la República constituye un Estado integral, compatible con la autonomía de los municipios y las regiones“.

Nuestra historia constitucional recoge en este texto, por primera vez, un Estado distinto del unitario que había existido desde la Constitución de Cádiz hasta la Restauración canovista. Lo que se pretendió en 1931 fue superar los conceptos tanto unitarios como federales.

Los principios políticos que inspiran la Constitución de 1931 son:

· la democracia,

· el regionalismo,

· el laicismo y

· la economía social.

El carácter democrático de la Constitución se refleja en la proclamación de la soberanía popular, que se consagra en el sufragio universal, así como en las formas de democracia directa y en las instituciones representativas.

Los principios democráticos se plasman también en una amplia declaración de derechos y en la división e interrelación de los poderes del Estado.

Junto a los derechos políticos y civiles clásicos de las constituciones liberales del siglo XIX, se recogen los derechos sociales y económicos y, lo que es igualmente importante, un sistema de garantías de todos los derechos que culmina en el Tribunal de Garantías Constitucionales.

Clara Campoamor fue la impulsora del voto femenino.

Este elemento democrático tiene su expresión en la composición de las Cortes, que se eligen por sufragio universal igual, libre, directo y secreto.

La Constitución republicana reconoce por primera vez el voto de la mujer en condiciones de igualdad con el hombre.

Entre las facultades de las Cortes se encuentran:

· la potestad legislativa,

· el control del Gobierno a través de la moción de censura

· el nombramiento del Presidente de la República, que se realiza junto a compromisarios elegidos por los ciudadanos.

En lo que a la distribución de los poderes se refiere, los constituyentes de 1931 fortalecieron al Parlamento frente al Ejecutivo y a la Jefatura del Estado.

El Presidente de la República tiene atribuciones muy relevantes:

· nombrar al Jefe del Gobierno,

· facultad de disolución del Parlamento,

· importantes competencias en la aprobación de las leyes.

· si los proyectos de ley no son urgentes, pueden ser devueltos a la Cámara para una nueva deliberación.

La cuestión religiosa había venido siendo un problema disgregador en toda nuestra historia constitucional.

El artículo tercero de la Constitución afirma que “el Estado no tiene religión oficial“, en contraposición con las constituciones anteriores que habían proclamado la unidad religiosa.

El artículo 27 establece la libertad de conciencia y de culto.

El artículo 26 suprimía todo apoyo económico estatal a la Iglesia Católica y a las órdenes religiosas, que pasaban a tener la condición de asociaciones, prohibiéndoseles el ejercicio de la enseñanza.

El artículo 44 declara que la riqueza está subordinada a los intereses de la economía nacional, constitucionalizando el Estado que podía expropiar en base a un supremo interés social.

El artículo 45 garantiza que el patrimonio artístico nacional quede bajo la tutela del Estado.

El artículo 46 regula la protección del trabajo en un amplio abanico de prestaciones sociales y el artículo 47 se refiere a la política agraria.

La Constitución de 1931 ha sido una de las más polémicas de nuestra historia. Para unos fue “la más terminante y rigurosa expresión del realismo español” y para otros representó “un modelo teórico y doctrinal” que no tomó suficientemente en cuenta a la sociedad de su época.

Descarga de textos en pdf de alta calidad, almacenados en la web del congreso:

flecha para arriba

SUBIR A CONSTITUCIONES

 

CONSTITUCIÓN DE 1978 – CONSTITUCIÓN DEL CONSENSO

Don Juan Carlos de Borbón inició su reinado dentro del sistema de las Leyes Fundamentales del anterior régimen, las cuales incluían la posibilidad de su modificación.

Esto permitió que el establecimiento de un nuevo sistema democrático se hiciese sin traumas; valiéndose de los instrumentos de la legalidad anterior, como eran las Cortes Españolas.

El 18 de noviembre de 1976, aprobaron la Ley para la Reforma Política, que culminó en la Constitución de 1978.

El 15 de junio de 1977 las elecciones para constituir las Cortes que habrían de elaborar y aprobar la Constitución hoy vigente.

Formadas las nuevas Cortes por las dos Cámaras, Congreso y Senado, previstas en la Ley para la Reforma Política, se eligió la Comisión Constituyente del Congreso, que, a su vez, designó la Ponencia integrada por los diputados señores:

· Gabriel Cisneros (UCD),

· Manuel Fraga (AP),

· Miguel Herrero Rodríguez de Miñón (UCD),

· Gregorio Peces-Barba (Socialistas del Congreso),

· José Pedro Pérez Llorca (VCD),

· Miguel Roca Junyent (Minoría Catalana) y

· Jordi Solé Tura (Grupo Comunista).

Constitución de 1978 - Click para alargar

Constitución de 1978

Constitución de 1978 - Click para agrandar

Constitución de 1978. Reforma. Existen dos reformas: una en 1992 y otra en 2011

 

La Ponencia redactó dos proyectos, el segundo después de recibir 3100 enmiendas.

Discutido el texto por la Comisión y el Pleno del Congreso, por los mismos organismos del Senado y por la Comisión Mixta encargada de resolver las discrepancias entre ambas Cámaras, fue definitivamente aprobado por éstas y por abrumadora mayoría en el referéndum celebrado el 6 de diciembre de 1978.

Sanción regia de la Constitución de 1978 por el Rey D. Juan Carlos I. Con la sanción terminaban su andadura las Cortes previstas por la Ley para la Reforma Política de 1976.

El texto constitucional que se acaba de aprobar mantiene aspectos esenciales como su carácter bicameral.

La Constitución de 1978 proclama como principio originario la soberanía del pueblo español, constituido en un Estado social y democrático de derecho.

A ese principio corresponde la declaración de derechos y libertades, así como al pluralismo “ninguna confesión tendrá carácter estatal“, aunque “los poderes públicos mantendrán relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones”.

Dos cuestiones clave son la libertad de enseñanza y la libertad de empresa. Ambos principios son proclamados explícitamente, pero con patente apertura a criterios muy diversos en su aplicación.

La Monarquía es parlamentaria y entendida como forma de Estado más que como forma de Gobierno.

La Corona se sitúa en la esfera de la influencia y el prestigio más que en la de los poderes políticos específicos.

El protagonismo político corresponde al Gobierno, juntamente con las Cortes Generales, formadas por el Congreso y el Senado, en los que el pueblo aparece representado por los partidos políticos.

Por primera vez figuran en una constitución española los partidos políticos. (Las anteriores, de 1876 y 1931, los ignoraban, aunque fuesen una realidad de primer orden).

Detalle de la Constitución de 1978 - Click para alargar

Detalle de la Constitución de 1978

La gran novedad de la Constitución de 1978 es el reconocimiento pleno de las Comunidades Autónomas a las que se refiere ya en su artículo segundo, según el cual la Constitución se fundamenta en “la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran”.

A diferencia de lo que sucedió con la Segunda República, en la que sólo llegaron a aprobarse varios Estatutos de Autonomía, en las últimas décadas se ha generalizado el proceso de descentralización política y administrativa iniciado en 1978, existiendo en la actualidad diecisiete Comunidades Autónomas plenamente consolidadas.

El Congreso de los Diputados tiene la primacía como órgano legislativo y político.

La función del Senado es ser la Cámara de representación territorial o de las Autonomías.

La Constitución de 1978 ha sido aceptada por todos y elaborada por todos, fruto de un espíritu de concordia y realismo, gracias al cual, en todos los puntos debatidos, incluso en los más delicados, se pudo llegar a resultados positivos.

Durante el debate constitucional fue descrita como la constitución del consenso; una vez promulgada hubo quien la presentó como hecho único en la historia de España, como demostración de que “no hay dos Españas irreconciliables en permanente confrontación”.

El “milagro de la transición” y el “milagro de la Constitución”.

La primera reforma constitucional (1992) consiste en añadir, en el artículo 13.2, la expresión “y pasivo” referida al ejercicio del derecho de sufragio de los extranjeros en elecciones municipales.

La segunda reforma constitucional (2011) consiste en sustituir íntegramente el artículo 135.

El Congreso de los Diputados inició la publicación del Portal de la Constitución con ocasión del 25 aniversario de la misma. 

Descarga de textos en pdf de alta calidad, almacenados en la web del congreso:

flecha para arriba

SUBIR A CONSTITUCIONES

 

Bibliografía:

www.congreso.es

 

______________________________________________________________

Descargar el pdf o leer en línea aquí


Constituciones Españolas de 1812 a 1978 – ANEXO –

María Teresa García Pardo

Doctora en Historia del Arte

Constituciones Españolas: de 1812 a 1978

ANEXO

 

Constituciones-Españolas

 

 

 

CONSTITUCIONES ESPAÑOLAS: 1812 – 1978

Las Constituciones españolas originales se custodian en el Archivo del Congreso de los Diputados.

La página web presenta estudios divulgativos sobre cada una de las constituciones y enlaces a los textos de las mismas en el formato original manuscrito o en ediciones impresas.

Las constituciones españolas de los siglos XIX y XX son:

  1. 1812
  2. 1837
  3. 1845
  4. 1869
  5. 1876
  6. 1931
  7. 1978

CONSTITUCIÓN DE CÁDIZ DE 1812 – LA PEPA

 

Constitución de 1812

 

Constitución de 1812 (Impresa)

 

Estatuto de Bayona

 

Manifiesto de los Persas

 

Descarga de textos en pdf de alta calidad, almacenados en la web del congreso:

flecha para arriba

SUBIR A CONSTITUCIONES

 

CONSTITUCIÓN DE 1837

 

Constitución de 1837

 

Mayoría de edad de Isabel II

 

Descarga de textos en pdf de alta calidad, almacenados en la web del congreso:

 

flecha para arriba

SUBIR A CONSTITUCIONES

 

CONSTITUCIÓN DE 1845

 

Constitución de 1845

 

 

Descarga de textos en pdf de alta calidad, almacenados en la web del congreso:

 flecha para arriba

SUBIR A CONSTITUCIONES

CONSTITUCIÓN DE 1869

 

Constitución de 1869

 

Proyecto de Constitución Federal de 1873

 

Ley Acta de aceptación del trono de España por su S.A.R. Amadeo de Saboya

 

Descarga de textos en pdf de alta calidad, almacenados en la web del congreso:

flecha para arriba

SUBIR A CONSTITUCIONES

 

 

CONSTITUCIÓN DE 1876

 

Constitución de 1876

 

Ley de 25/12/1878 – Primera Parte. Ley electoral

 

Ley de 25/12/1878 – Segunda Parte. Ley electoral

 

Ley de 26/06/1890. Ley electoral. (Primera Parte)

 

Ley de 26/06/1890. Ley electoral. (Segunda Parte)

 

Descarga de textos en pdf de alta calidad, almacenados en la web del congreso:

flecha para arriba

SUBIR A CONSTITUCIONES

 

CONSTITUCIÓN DE 1931

 

Constitución de 1931

 

Ley organizando el Tribunal de Garantías Constitucionales, 07/06/1933 (Primera Parte)

 

Ley organizando el Tribunal de Garantías Constitucionales, 07/06/1933 (Segunda Parte)

 

Ley relativa a Confesiones y Congregaciones religiosas. 17/05/1933

 

Descarga de textos en pdf de alta calidad, almacenados en la web del congreso:

flecha para arriba

SUBIR A CONSTITUCIONES

 

CONSTITUCIÓN DE 1978 – CONSTITUCIÓN DEL CONSENSO

 

Constitución de 1978

 

Reforma del artículo 13.2

 

Reforma del artículo 135

 

Ley para la reforma política. Ley 1/1977

 

Descarga de textos en pdf de alta calidad, almacenados en la web del congreso:

flecha para arriba

SUBIR A CONSTITUCIONES

 

 

Bibliografía:

www.congreso.es

 


Viaje Cultural a Nápoles y la Costa Amalfitana. Octubre de 2019

María Teresa García Pardo

Doctora en Historia del Arte

Viaje Cultural a Nápoles y la Costa Amalfitana

Octubre de 2019

Nápoles-y-la-Costa-Amalfitana-1

Organización Técnica: HILAS VIAJES S.L.

C/ O’Donnell, 46 – Entreplanta D 28009 MADRID

Para reservas e información, persona de Contacto: Naty

grupos@hilasviajes.es

Teléfono móvil: 670 793 713

(00 34 670 793 713 llamadas desde fuera de España)

Introducción

En Nápoles, la ciudad referencia de la región de Campania se mezclan el paisaje con la historia y la cultura. Por un lado, las vistas al Vesubio la convierten en una ciudad romántica. La cercanía del volcán y de Pompeya es un atractivo más de esta ciudad del sur de Italia.

Si los griegos hubiesen querido construir un anfiteatro natural nunca hubiesen logrado lo que el capricho de la naturaleza ha conseguido en el golfo de Nápoles, con la península sorrentina y la punta Campanella al sur y el cabo Misino, -lengua de tierra de los Campos Flégreos- al norte; y el volcán Vesubio cual torre vigía. Todo ello abierto al mar Tirreno y su azul cobalto adornando una de las postales más bellas del Mediterráneo.

Nápoles vive con mucha intensidad la fe y la devoción, aún en pleno siglo XXI, con gestos y tradiciones que sorprenden y fascinan a partes iguales. Los ex voto abundan en las iglesias, como ofrendas por “milagros” concedidos a plegarias y oraciones infinitas; las vírgenes y los santos “patrocinan” los barrios, y en iglesias como la Chiesa della Sanità sus catacumbas exhiben sin pudor los cuerpos momificados de los monjes -al estilo de las catacumbas de los capuchinos de Palermo.

De otro lado, Nápoles tiene una gran riqueza artística. En ella encontramos una curiosa mezcla entre un pasado muy ligado a la Historia de España, y una vida cotidiana muy activa, donde la calle es el mejor de los escenarios. Declarada Patrimonio de la Humanidad por sus monumentos, en Nápoles se funden mar, arte e historia, entre pizzas y tarantellas napolitanas.

La Costa de Amalfi, patrimonio de la Humanidad desde 1997, es uno de los lugares más encantadores de Italia. Compuesta por trece pueblos ensortijados a lo largo de la carretera panorámica y tortuosa que une el Golfo de Nápoles con el Golfo de Salerno, es famosa en todo el mundo por su riqueza paisajística, natural, enológica y gastronómica. Trece localidades espléndidas, con sus propias peculiaridades y características, aunque todas ricas de historia y cultura y enmarcadas por un paisaje natural fascinante, que sabrán satisfacer las exigencias más variadas.

 


Viaje Cultural a Jordania en Junio de 2019

María Teresa García Pardo

Doctora en Historia del Arte

Viaje Cultural a Jordania en Junio de 2019

 

¡¡PLAZAS AGOTADAS!! – ¡¡ABIERTA LISTA DE ESPERA!!

MARAVILLAS DE JORDANIA

Organización Técnica, información y reservas:

HILAS VIAJES S.L.

C/ O’Donnell, 46 – Entreplanta D 28009 MADRID

Persona de Contacto: Naty

grupos@hilasviajes.es

Teléfono móvil: 00 34 670 793 713

El País

Historias de la Biblia, ciudades perdidas, Lawrence de Arabia… Jordania está asociada a multitud de leyendas románticas. Es un país que debería rebosar de turistas, sin embargo, los conflictos de Oriente Próximo han mantenido a las masas alejadas. Pero no hay que dejarse engañar: Jordania es, por lo general, un lugar tranquilo. Más que eso, es uno de los países más acogedores y hospitalarios, y ni siquiera reina ese machismo tan inquietante que se respira por toda la región. ¿En qué otro país puede el viajero dejar sus pertenencias en la calle durante horas y confiar en que todavía va a encontrarlas cuando regrese? ¿En qué otro país gentes totalmente desconocidas invitan al turista a su hogar, sin que ello signifique que son los propietarios de un comercio de alfombras?

Pero Jordania no es únicamente esa amistosa taza de té con los nativos; es también el escenario de dos de los parajes más espectaculares de Oriente Próximo. Petra, la antigua ciudad de los nabateos, inundada de visitantes, es una de las ruinas más cautivadoras del mundo. Para una experiencia ligeramente más contemplativa, hay que visitar el paisaje desértico de Wadi Rum, que fascinó a Lawrence de Arabia y ha empujado a más de un visitante a enfundarse el típico pañuelo palestino.

Continua leyendo en el folleto siguiente:


Divinidades Mitológicas Celestes

María Teresa García Pardo

Doctora en Historia del Arte

DIVINIDADES MITOLOGICAS CELESTES

 

Las principales divinidades celestes en la Mitología clásica son:

1.   Helios, el Sol,

2.   Selene, la Luna,

3.   Eos, la Aurora,

4.   Eolo, el Viento.

HELIOS, EL SOL – APOLO

Pertenece a la generación de los Titanes y, por tanto, es anterior a los Dioses Olímpicos.

Es hermano de la Luna (Selene) y de la Aurora (Eos).

Helio o Helios es la personificación del Sol, aunque se terminó asociando con Apolo, dios de la Luz.

 

HELIOS, DIOS DEL SOL

HELIOS, DIOS DEL SOL

Su esposa fue Perseis, una de las hijas de Océano y Tetis, y sus hijos más destacado fueron:

1.   Circe, la maga,

2.   Pasifae, esposa del rey Minos,

3.   Eetes, rey de la Cólquide,

4.   Perses que destronó a su hermano Eetes y fue asesinado por su sobrina Medea.

5.   Faetón.

Helio es el ojo del mundo, el que todo lo ve, como Dios en el Cristianismo y el ojo de Horus en Egipto.

Helios revela a Hefesto el adulterio de Afrodita con Ares.

Se le representa como un joven de gran belleza con cabellos dorados, que recorre el cielo en su carro tirado por una cuadriga de velocísimos corceles.

Todas las mañanas, precedido del carro de Eos, la Aurora, atraviesa el cielo. Continua el viaje durante todo el día y al anochecer llega al Océano, donde se bañan sus fatigados caballos, mientras él se retira a descansar en su palacio de oro para volver a salir de madrugada.

El episodio más desafortunado vinculado a Helio es el de su hijo Faetón.

Faetonte o Faetón, hijo del Sol y Clímene, creció sin saber quién era su padre. Cuando se enteró que era hijo del Sol rogó a su padre que le dejase conducir su carro solar. Tras grandes dudas, Helios consintió haciéndole muchas recomendaciones.

Faetón partió por el camino trazado en la bóveda celeste, pero pronto se apoderó de él un gran terror por la altura en que se hallaba. Descendió tanto que casi incendia la Tierra y después subió tanto que los astros se quejaron.

Zeus, para evitar una conflagración universal, le fulminó con sus rayos. Sus hermanas, las Helíades, le lloraron tanto que fueron transformadas en álamos.

Circe también es hija del Sol. Es una maga que desempeña un papel fundamental en la Odisea y en la leyenda de los Argonautas.

JAN CAREL VAN EYCK, LA CAÍDA DE FAETÓN. MUSEO DEL PRADO

1636 – 1638. Óleo sobre lienzo, 197 x 180 cm.

Amberes, ca. 1610, post. 1685

Jan Carel Van Eyck era un maestro flamenco nacido aproximadamente en 1610 y maestro de la cofradía de San Lucas en 1632-1633. A menudo es confundido con Johannes van Eyck también presente en Amberes.

Pintor de temas de historia y mitología. Participó, bajo la dirección de Rubens, en 1635, en la decoración de la ciudad de Amberes con motivo de la entrada triunfante del Cardenal Infante don Fernando de Austria y en el Arco de triunfo. Este tipo de arquitecturas efímeras eran muy frecuentes en el Barroco.

Fue uno de los colaboradores de Rubens en la decoración pictórica de la Torre de la Parada para Felipe IV entre 1636-1638 para el que pintó La Caída de Faetón, siguiendo el boceto de Rubens.  

El joven Faetón era hijo de Helios y le pidió al dios Solar poder conducir durante un día su carro.

A pesar de las advertencias y de la peligrosidad de guiar a los caballos, Faetón insistió y finalmente acabó en desastre.

Este tema plasma la enseñanza moral de la osadía y la irresponsabilidad de la juventud, que no es consciente del peligro.

Ovidio en el Libro II de sus Metamorfosis dice que Faetón se asustó.   No sabía por dónde dirigir el carro, ni qué camino tomar, por lo que enloquecido soltó las riendas.

Tras sumir a la tierra en un profundo caos, Júpiter intervino lanzando sus rayos y, tal y como cuenta Ovidio, arrojó al auriga de la vida y del carro.

El lienzo realizado por Jan Carel Van Eyck, sigue fielmente el boceto de Rubens, salvo en la parte derecha de la composición, cortada en el lienzo con respecto al boceto inicial.

S. Alpers es la autora del único estudio completo del encargo de Rubens para la Torre de la Parada hasta la fecha.

 

JAN CAREL VAN EYCK. LA CAÍDA DE FAETÓN. 1636 - 1638.

JAN CAREL VAN EYCK. LA CAÍDA DE FAETÓN. 1636 – 1638.

MUSEO DEL PRADO

 

Los lienzos para la Torre de la Parada fueron realizados en torno a 1636 y 1638, siguiendo la correspondencia entre el Cardenal Infante Don Fernando y su hermano el rey Felipe IV.

La decoración de la Torre de la Parada fue el mayor encargo que Rubens recibió de Felipe IV.

Dese 1636 se enviaron desde Amberes a Madrid más de 60 obras para esta casa de recreo de los Montes del Pardo.

Para llevar a cabo un proyecto tan amplio, Rubens realizó pequeños bocetos sobre tabla, donde capta la esencia moral de las historias y las actitudes de los personajes. Estos bocetos sirvieron de base para la elaboración de los lienzos definitivos.

El Museo del Prado conserva diez de los bocetos de Rubens, nueve de ellos donados en 1889 por la duquesa de Pastrana, y uno adquirido en el año 2000.

El Prado también conserva la mayoría de los lienzos realizados a partir de los diseños de Rubens para la decoración de este lugar, muchos de los cuadros pintados por otros artistas.

SELENE, LA LUNA – ÁRTEMIS

Selene es la personificación de la Luna y se la asocia con Artemisa, que con el paso del tiempo acabará reemplazando a la diosa de la Luna.

Se la representa como una bella joven que recorre el cielo en su carro de plata tirado por dos caballos (Biga).

Bigas, trigas y cuadrigas son carros tirados por dos, tres o cuatro caballos que se empleaban en los carros de guerra, carreras, etc.

Selene suele portar una antorcha en la mano y una media luna.

Selene tuvo amores con Zeus y con el dios Pan. Pero su amor más célebre es el del bello pastor Endimión, de quien tuvo 50 hijas.

Selene pidió a Zeus que sumiera en un sueño eterno a Endimión, que le hiciera permanecer joven y hermoso, para poder amarle todas las noches y su deseo fue concedido.

Endimión, inmortal y eternamente joven, se equipara en el arte paleocristiano con el profeta Jonás en una iconografía alusiva a la inmortalidad del alma. Jonás estuvo tres días en el vientre de la ballena, pero su fe y sus oraciones consiguieron que saliera totalmente sano del monstruo marino y se salvara.

 

SELENE, DIOSA DE LA LUNA

SELENE, DIOSA DE LA LUNA

 

 

 

ANTONIO CANOVA. ENDIMIÓN DORMIDO. 1822ANTONIO CANOVA. ENDIMIÓN DORMIDO. 1822

85 x 183 x 35 cm. Museo e Gipsoteca Antonio Canova, Possagno, Treviso

 

 

 

HÉCATE, LUNA EN SU FASE INVISIBLE

Hécate desciende de la generación de los Titanes, es pues anterior a los dioses Olímpicos.

Zeus le mantuvo y acrecentó sus antiguos privilegios.

Extiende su benevolencia a todos los hombres, concediendo los favores que se le piden:

·        Prosperidad material,

·        Pescado en abundancia a los pescadores,

·        Elocuencia a los políticos,

·        Victoria en las batallas y en los juegos.

Poco a poco la diosa sufrió una especialización en un sentido diferente. Se la considera la divinidad que preside la magia y los hechizos y está vinculada al mundo de las sombras.

Se aparece a los magos y a las brujas con una antorcha en la mano o en forma de distintos animales: yegua, perra, loba, etc.

Se le atribuye la invención de la hechicería.

Tradiciones tardías le dan como hijas a Circe y a Medea.

Hécate preside las encrucijadas y los lugares de magia por excelencia. En ellas se colocaban estatuas de una mujer de triple cuerpo y a sus pies se depositaban ofrendas.

La iconografía muestra a Hécate triformis, al representarse desde el siglo V a.C. una escultura de tres mujeres que juntan las espaldas y sujetan unas antorchas.

Representa a la Luna en su fase invisible, suponiéndose que estaba en los Infiernos. Su llegada se anunciaba a través de los ladridos de sus infernales perros.

HÉCATE

 

HÉCATE

 

EOS, LA AURORA

Eos es hermana de Helios y Selene y es la personificación de la Aurora.

Pertenecen a la Primera Generación Divina, la de los Titanes.

Es representada como una diosa cuyos dedos, color de rosa, abren las puertas del cielo al carro del sol.

Es representada como una mujer joven y  alada, envuelta en un fino manto, y conduciendo un carro que precede al carro de Helios para ahuyentar la oscuridad de la noche.

Tuvo amores con Ares y por ello Afrodita la castigó a estar eternamente enamorada.

Engendró los Vientos: Céfiro, Bóreas y Noto, así como la Estrella de la Mañana.

Su hijo predilecto fue Memnón, que murió ante las murallas de Troya luchando contra Aquiles.

Poéticamente se narra que las gotas de rocío de la mañana son las lágrimas que derrama la diosa por su hijo.

 

MIGUEL ÁNGEL. LA AURORA. TUMBAS MEDICEAS, FLORENCIAMIGUEL ÁNGEL. LA AURORA. TUMBAS MEDICEAS, FLORENCIA

 

Su iconografía, portando el cuerpo de su querido hijo muerto,  evoca el tema de la piedad en el arte cristiano.

En las tumbas florentinas de Juliano y Lorenzo de Médicis, Miguel Ángel representó el Día y la Noche y el Crepúsculo y la Aurora.

En el Barroco se representó el Triunfo de Aurora, como decoración apoteósica de los techos palaciegos.

En el arte contemporáneo Rodin y Matisse esculpirán la imagen de la diosa.

 

EOS, LA AURORA, Y SU HIJO MEMNÓN.EOS, LA AURORA, Y SU HIJO MEMNÓN.

 

LA AURORA, MUSEO RODIN, PARÍS

LA AURORA, MUSEO RODIN, PARÍS

 

PASEO DE RECOLETOS, MADRID

El Paseo de Recoletos fue uno de los ejes limítrofes del recinto urbano de Madrid, integrado en la gran reforma del Salón del Prado promovida por el Conde de Aranda y ejecutada por el ingeniero militar José de Hermosilla, en el reinado de Carlos III.

Su denominación se debe al convento de agustinos recoletos que ocupó la zona desde 1592 a 1836, cuando fue desamortizado y demolido.

El paseo se convirtió en el lugar de asentamiento de las personalidades económicamente más influyentes del momento.

El edificio de Seguros La Aurora en su origen fue un palacio proyectado en 1880 como residencia de Ramón Pla Monje, un empresario y filántropo ferrolano que, tras emigrar a Cuba, se instaló en la década de 1860 en Madrid, lugar en el que permaneció hasta su muerte, el 6 de septiembre de 1892.

El edificio fue diseñado por Agustín Ortiz de Villajos, importante arquitecto que se convirtió en uno de los representantes más característicos del eclecticismo madrileño.

César Cañedo y Sierra, duque de Agüera, transformó significativamente el inmueble en 1918 para convertirlo en viviendas de alquiler.

El arquitecto elegido en esta ocasión fue José Monasterio Arrillaga, quien añadió al edificio dos plantas más y sustituyó gran parte de la ornamentación por el programa decorativo que posee en la actualidad, de corte ecléctico con reminiscencias del barroco francés.

El edificio fue entonces estructurado en viviendas independientes, una por planta, en torno a una escalera central y patio interior; se añadieron entonces nuevos servicios higiénicos, ascensor, calefacción y una escalera de servicio.

En 1919 el inmueble fue alquilado a la compañía de Seguros La Aurora, la cual lo adquirió definitivamente en 1922, cerrando el patio interior para aprovechar el espacio y abriendo en el chaflán la actual puerta de acceso.

En 1920 se colocó una cuadriga de bronce sobre la cúpula decorada con guirnaldas, obra del escultor Juan Adsuara.

La cuádriga trataba de simbolizar la potencia económica de la compañía de seguros bilbaína, reiterado en ciertos edificios del momento, tales como la antigua sede del Banco de Bilbao en la calle de Alcalá, 16, obra del escultor bilbaíno Higinio Basterra.

Aurora y la cuadriga - Palacio de Ramon Pla Monje 1

 

CUÁDRIGA DE LA AURORA, PASEO DE RECOLETOS, 4. MADRID

LOS VIENTOS

Hay muchas leyendas sobre Eolo, pero la más difundida le denomina hijo de Poseidón y Señor de los Vientos.

Eolo es considerado el dios o rey de los vientos, apareciendo por primera vez en la Odisea.

Cuando Ulises llegó a la isla Eolia, Eolo le recibió cordialmente y le retuvo un mes a su lado.

Al partir de la isla le entregó un odre en el que estaban encerrados todos los vientos excepto uno, el que debía llevarle directamente a Ítaca.

Mientras Ulises dormía, sus compañeros abrieron el odre creyendo que estaba lleno de vino, pero los vientos se escaparon desencadenando una tempestad.

Eolo tenía el poder de excitar o calmar los vientos.

Los cuatro vientos que cita Homero son:

·        Bóreas,

·        Noto,

·        Euro y

·        Céfiro.

 En Atenas se les dedicó la Torre de los Vientos, un edificio en el que cada cara simbolizaba un viento.

 

BÓREAS, EL VIENTO DEL NORTE

Bóreas es el dios del frío viento invernal, que habitaba en Tracia, el país frío por excelencia.

Es hijo de Eos (La Aurora) y hermano de Céfiro y Noto.

Pertenece a la estirpe de los Titanes, seres que personifican las fuerzas de la Naturaleza.

Se representaba como un hombre barbado con túnica y alas.

Su iconografía más difundida es el Rapto de Oritía, Hija de Erecteo, rey de Atenas, a quien se llevó consigo a Tracia tras el rechazo de la joven.

 

NOTO

Noto es el dios del viento del Sur, cálido y cargado de humedad.

Es hijo de Eos y a diferencia de sus hermanos, Bóreas y Céfiro, no interviene en ningún mito.

 

EURO

Euro es el viento del Sudoeste. También es hijo de Eos.

 

CÉFIRO

Céfiro es el viento suave y apacible de Poniente. Es el más utilizado en la literatura y el arte.

 

 

RUBENS. 1620. EL RAPTO DE ORITIA. ACADEMIA DE BELLAS ARTES DE VIENA.

RUBENS. 1620. EL RAPTO DE ORITIA. ACADEMIA DE BELLAS ARTES DE VIENA.            

 (BÓREAS RAPTA A LA JOVEN Y BELLA ORITIA)

 

BIBLIOGRAFÍA

Pierre Grimal. Diccionario de Mitología Griega y Romana. Paidos.

http://www.museodelprado.es   

http://www.miradormadrid.com

 

Descarga el pdf aquí


Deidades Mitológicas Menores

María Teresa García Pardo

Doctora en Historia del Arte

DEIDADES MITOLÓGICAS MENORES

Botticelli. La Primavera. Uffizi. Florencia

 

Las deidades menores más relevantes en la Mitología Clásica son:

· Las 9 Musas

· Las Tres Cárites – Las Tres Gracias

· Las Tres Horas – Las Cuatro Estaciones

· Las 3 Moiras – Las 3 Parcas

LAS MUSAS

Homero describe la jornada de los dioses como una continua fiesta. Son deleitados por la lira de Apolo y el dulce canto de las Musas, mientras Ganímedes escancia el néctar en sus copas, etc.

 

HARMONÍA

Según unas tradiciones Harmonía es hija de Ares y Afrodita y según otras es hijo de Zeus y Electra, una de las hijas de Atlante.

Harmonía simboliza el equilibrio, la concordia y la armonía.

Se la vincula con el séquito de las Cárites (Gracias) y de Afrodita.

En las tendencias tardías hay tendencia a identificarla o confundirla con la esposa de Cadmo.

 

LAS MUSAS

Las Musas son las hijas de Zeus, aunque en otras tradiciones se presentan como hijas de Harmonía o de Urano (El Cielo) y Gea (La Tierra).

Estas genealogías son simbólicas y se relacionan con la primacía de la Música en el Universo.

Las Musas son las cantantes divinas, cuyos coros e himnos deleitan a Zeus y los demás dioses.

Son deidades del canto, la inspiración poética y la inteligencia.

Presidían el pensamiento en todas sus facetas: elocuencia, sabiduría, persuasión, Historia, Matemáticas, Astronomía.

Ellas acompañaban a los reyes y les dictaban palabras convincentes para establecer la paz entre los hombres. Además les confieren el don de la dulzura, que les granjea el amor de sus súbditos.

Hesíodo decía que cuando un cantor, inspirado por Las Musas celebra las proezas de los hombres, quien tenga preocupaciones las olvidará al momento.

El canto más antiguo de las Musas es aquel que entonaron tras la victoria de los Dioses Olímpicos sobre los Titanes, para celebrar un nuevo orden bajo el mandato de Zeus.

Las Musas no poseen un ciclo legendario propio, pero intervienen como cantoras en las bodas de Tetis y Peleo y en las de Harmonía y Cadmo.

Todas tienen aventuras amorosas. Calíope es madre de Orfeo.

Existían dos grupos de Musas: las de Tracia y las de Beocia.

Las de Tracia, tierra dura e inhóspita, eran vecinas del Olimpo y guardan relación con el mito de Orfeo y el culto a Dionisos que había logrado gran importancia en Tracia.

Las musas de Beocia, ubicadas en las laderas del Helicón (Monte próximo al Parnaso) dependen directamente de Apolo, quien dirige sus cantos en torno a la fuente de Hipocrene.

Hipocrene (La fuente del caballo)

Es una fuente de agua que nació en la falda del monte Helicón en Beocia, cuando Pegaso, el caballo alado, golpeó con sus cascos a la montaña y del suelo brotó un manantial o fuente.

Esta fuente favorecía la inspiración poética y las Musas se reunían en torno a ella para cantar y bailar.

 

LAS NUEVE MUSAS

Desde la época clásica se impone la cifra de 9 Musas que aparecen solas o en compañía de Apolo:

1 – Calíope – La poesía épica.

2 – Clío – La Historia.

3 – Polimnia – La pantomima.

4 – Euterpe – La flauta.

5 – Terpsícore – la poesía ligera y la danza.

6 – Erato – La lírica.

7 – Melpómene – La tragedia.

8 – Talía – La comedia.

9 – Urania – La astronomía.

Las Musas, a partir del Renacimiento, se convierten en encargos de reyes y aristócratas como tema decorativo.

 

LA GUERRA DE LOS TREINTA AÑOS

El rey Gustavo II de Suecia participó en la Guerra de los Treinta años en defensa de sus creencias protestantes, pero murió en combate dejando el trono a su hija de casi 6 años.

LA REINA CRISTINA DE SUECIA (1626-1689)

Cristina de Suecia nació el 18 de diciembre de 1626 y fue una decepción para su madre, María Leonor de Brandeburgo, quien deseaba darle a su esposo, el rey Gustavo II, un heredero al trono.

El monarca encontró la solución al problema. Un año después confirmaba a su hija como heredera al trono sueco en caso de que no llegara el deseado heredero.

En 1632, cuando Cristina aún no había cumplido los seis años, su padre moría en la batalla de Lützen, durante la Guerra de los Treinta Años.

Desde aquel momento y hasta su mayoría de edad, fue el canciller Axel Oxenstierna quien se hizo cargo del gobierno del país ejerciendo una eficiente regencia.

Oxenstierna también dirigió y supervisó la educación de la futura reina, apartándola de su madre, quien fue educada por distintas damas de su familia y de la familia del canciller.

Pronto empezó a acudir a las reuniones del Consejo del Reino. Tenía entonces 16 años pero ya demostró grandes capacidades intelectuales y un carácter fuerte.

El breve reinado de 4 años

En 1650, la joven Cristina era coronada como reina de Suecia.

A partir de entonces y durante un breve período de cuatro años Cristina gobernó con eficacia su país.

Sin embargo, las presiones acerca de un necesario matrimonio y sus contactos con la religión católica hicieron que en 1654 anunciara oficialmente su deseo de abdicar del trono.

Su posterior conversión al catolicismo pudo ser una de las causas.

Su primo, Carlos Gustavo, fue nombrado rey de Suecia.

La reina Cristina de Suecia fue una de los monarcas más destacados de la historia de su país.

Cristina vivió el resto de su vida fomentando el arte y la cultura.

MECENAS DEL ARTE Y LAS LETRAS

Tras su abdicación, Cristina continuó con su labor de protectora de las artes y las letras.

Fijó su residencia en Roma, sede de su nueva religión, y mantuvo una vida dedicada a coleccionar obras de arte y financiar proyectos culturales y científicos.

Cristina no se olvidó de su país y defendió la libertad religiosa de los pueblos, criticando las persecuciones por razones de fe.

La llamada Atenea del Norte murió en Roma el 19 de abril de 1689.

A pesar de haber pedido ser enterrada con sencillez en el Panteón de Agripa, el papa Inocencio XI, decidió honrarla con un funeral de Estado.

En 1701 Clemente XI, ordenó a Carlo Fontana, discípulo de Bernini, que erigiera un precioso monumento funerario en la Basílica de San Pedro para la reina, que hoy podemos contemplar.

Carlo Fontana. Monumento funerario de la Reina Cristina de Suecia.

Carlo Fontana. Monumento funerario de la Reina Cristina de Suecia.

Basílica de San Pedro. Roma


ESCULTURAS DE LAS MUSAS EN EL MUSEO DEL PRADO

El Museo del Prado posee un conjunto escultórico formado por ocho Musas que pertenecían a la reina Cristina de Suecia.

Melpómene – La tragedia. Falta en el Museo del Prado

La reina las tenía ubicadas en una sala de su palacio y fue durante casi cien años, hasta 1774, el único grupo de este tipo que se conocía.

Cuando la reina se sentaba en el trono, situado frente a una estatua de Apolo instalada en la misma sala que las musas, asumía el puesto de la novena musa, representando así, en un lenguaje típicamente barroco, sus ambiciones científicas y artísticas.

Completadas por Ercole Ferrata, las ocho musas eran utilizadas por Cristina de Suecia para escenificar su propia presencia en la Roma de finales del siglo XVII.

Las primeras referencias sobre la procedencia de este grupo de musas se debe a Pirro Ligorio, estudioso romano de la Antigüedad.

Relata que bajo el Papa Borgia Alejandro VI (1492-1503) se habían encontrado nueve musas sedentes en la Villa Adriana, en el teatro griego de la Academia, y que habían sido trasladadas a la viña del Papa Clemente VII en el Monte Mario.

Dado que Ligorio habla de nueve musas y Heemskerck reprodujo musas de ambas series, procedentes de los dos talleres antiguos que componen el conjunto del Prado, es muy probable que ocho de las nueve mencionadas por Ligorio llegaran en la segunda mitad del siglo XVII a la colección de Cristina de Suecia.

Las nueve musas que Hesíodo presenta como hijas de Zeus eran invocadas por los poetas para que les trasmitiesen inspiración y noticias veraces.

Las musas del Prado, representadas altas, esbeltas y sentadas en altos promontorios de roca están todas vestidas con mangas, es decir, una delgada prenda interior de la que se ven sólo las mangas abotonadas, que llegan hasta los codos.

Sobre él visten otro chitón o túnica sin mangas, de una tela algo más gruesa; sobre ambos hombros esa prenda lleva broches parcialmente completados. Ambos vestidos están ceñidos bajo el pecho, bien con un delgado cordón, bien con una cinta plana.

Sobre ambas prendas interiores visten un manto amplio que cubre el regazo y las piernas y arranca en el hombro izquierdo o en el asiento de roca.

En sus pies se identifica un calzado cerrado con triple o doble suela.

Sus atributos no fueron completados mayoritariamente hasta el siglo XVII.

Miran frontalmente al espectador. Mientras que el manto amplio y rico en pliegues marca el asiento generalmente ancho de las musas y otorga volumen y peso a la mitad inferior del cuerpo, el busto, de aspecto sensual gracias a la vestimenta ceñida, se caracteriza por una constitución delgada y un movimiento aún bien definido.

En la vista posterior casi todas levantan un poco el hombro y giran ligeramente el torso, saliendo del plano.

Así se sitúan entre las representaciones de las musas con más movimiento del segundo cuarto del siglo II d. C.

Las musas del Museo del Prado fueron creadas en talleres distintos.

Aunque el trabajo de ambas es diferente, la fecha de su creación no difiere mucho. Todas son del siglo II d.C., época de Adriano.

Las musas pasaron a través de la Colección de Livio Odescalchi en Roma a la Colección de Felipe V en San Ildefonso

Las esculturas llegaron al Museo del Prado con graves desperfectos y un restaurador del siglo XIX, posiblemente Salvatierra, decidió repetir algunos miembros en época barroca para sustituir los deteriorados.


BIBLIOGRAFÍA

Grimal, Pierre. Diccionario de Mitología Griega y Romana. Paidos.

http://www.museodelprado.es

Schröder, S. F.: Catálogo de la escultura clásica, Museo Nacional del Prado, 2004, pp. 204-214.

Allendesalazar, Úrsula. La reina Cristina de Suecia.

clip_image007

ESCULTURA ROMANA. SIGLO II D.C- CLÍO, MUSA DE LA HISTORIA,

MUSEO DEL PRADO, MADRID

 

LAS TRES CÁRITES – LAS TRES GRACIAS

Las Cárites, en latín son las Gracias (Gratiae), divinidades de la belleza.

Esparcen la alegría en la Naturaleza, en el corazón de los humanos e incluso en el de los dioses.

Son hijas de Zeus y Eurínome, hija de Océano, aunque otras versiones le atribuyen su maternidad a Hera.

Se representan como tres hermanas que viven en el Olimpo, llamadas Eufrósine, Talía y Áglae.

Esparcen la alegría en la Naturaleza, en el corazón de los dioses y de los hombres y representan lo que la vida puede tener de agradable y amable.

Pertenecen al séquito de Apolo, el dios músico. Son compañeras de las Musas y a veces forman coro con ellas.

Hasta el siglo VI a.C. se las representa ataviadas con túnicas y ordenadas en procesión.

La iconografía más difundida las representa como tres jóvenes desnudas, cogidas por los hombros, situándose la central de espaldas y con la cabeza de perfil, motivo que aparece ya en los frescos pompeyanos.

clip_image009

FRESCO ROMANO DE POMPEYA

Se atribuye a Las Gracias toda clase de influencias sobre los trabajos del espíritu y las obras de arte.

Hay una interpretación alegórica de las Gracias. Lo que una hermana da, otra lo recibe, volviendo el beneficio a la tercera.

Aparecen vestidas con gasas y bailando cerca de Venus en La Primavera de Botticelli.

BOTTICELLI – LA PRIMAVERA, GALERÍA UFFIZI, FLORENCIA

1482. Temple sobre tabla. 203 x 314 cm. Galería Uffizi desde 1919

La Primavera es una de las pinturas más famosas de los Uffizi, como sublime representación del amor sensual.

La obra fue encargada por Lorenzo de Pierfrancesco de Médicis, primo de Lorenzo el Magnífico, el mismo comitente para quien Botticelli ilustra la Divina Comedia.

La pintura adornaba el salón de la villa de los Médicis en Castello, Junto a Florencia.

En 1815 la obra entró en los Uffizi, después pasó a la Academia y volvió definitivamente al museo en 1919.

La alegoría se inspira en los textos de Ovidio y en algunos versos de las estrofas de La Justa de Juliano de Médicis, escrita por Agnolo Poliziano, amigo de la Familia y de Botticelli.

Poliziano describe a las Tres Gracias y al viento Céfiro persiguiendo a la ninfa Cloris con quien se desposará. Tras la boda le otorga la facultad de hacer brotar flores de su boca.

Junto a la ninfa hay una mujer vestida con flores, metamorfosis de Cloris en Flora.

Venus aparece en un jardín, como alegoría de su reino cantada por los poetas antiguos.

El fondo es una tupida decoración vegetal. Los naranjos del jardín de Venus están cargados de frutas y flores. Las hojas se perfilan sobre un cielo claro con una delicada filigrana.

En 1982 algunos botánicos identificaron casi 200 especies diferentes de flores pintadas del natural. Muchas de ellas todavía florecen en las colinas cercanas a Florencia y en los prados próximos a la villa de los Médicis en Castello.

Sobre Venus aparece su hijo Cupido, dios del Amor, a punto de disparar la fecha con los ojos vendados, porque el amor es ciego.

A la izquierda, tres hermosas jóvenes danzan. Son las 3 gracias que en un sentido platónico son una alusión a la relación entre lo humano y lo divino. A su izquierda aparece Mercurio.

A la derecha Céfiro, viento del oeste, persigue a Flora.

Flora es la potencia vegetal que preside todo lo que florece y anuncia la llegada de la primavera con su vestido lleno de flores.

Con el nombre de Flora Ovidio relata un mito helénico, suponiendo que Flora era la ninfa griega Cloris.

BOTTICELLI. 1482. LA PRIMAVERA, GALERÍA UFFIZI, FLORENCIA

BOTTICELLI. 1482. LA PRIMAVERA, GALERÍA UFFIZI, FLORENCIA

Céfiro, dios del viento cálido, se enamoró de Cloris cuando paseaba por el campo en primavera. La raptó y después se casó con ella.

Le concedió a su amada el don de reinar sobre las flores de los jardines y de los campos de cultivo.

Cloris le regaló a los seres humanos las semillas de las flores y la miel.

 

RUBENS. LAS TRES GRACIAS, MUSEO DEL PRADO

1630 – 1635. Óleo sobre tabla de madera de roble, 220,5 x 182 cm.

Las hijas de Júpiter, Aglae, Eufrosina y Talía, simbolizan diferentes conceptos desde la antigüedad.

Se las relacionó con la diosa Afrodita, convirtiéndose así en símbolo de la belleza, el amor, la fertilidad y la sexualidad.

Se las relaciona con la generosidad y la amistad, al ser capaces de recibir y otorgar dones.

Rubens las sitúa en un paisaje al aire libre con ciervos que parecen esbozados, frente al detalle de las figuras de primer plano.

A la derecha vemos una cornucopia de la que sale agua hacia una fuente y en la parte superior una guirnalda de flores, que da un toque de color.

Las figuras ocupan prácticamente toda la superficie en primer plano.

Esta obra de 1630-1635 muestra las calidades y cualidades técnicas del Rubens final.

La piel de las diosas se hunde al contacto de unas con otras, demostrando un gran conocimiento del cuerpo femenino.

La luz incide en los cuerpos femeninos y en el detalle de sus joyas. La pincelada es suelta, trabajando a través del color.

Rubens pintó este tema al menos doce ocasiones, enmarcados en diferentes contextos.

Esta pintura es un alarde de belleza, vitalidad y sensualidad, característica de las obras de su última etapa, tras haberse casado con la joven Helena Fourment en 1630.

La tabla no fue un encargo, sino un deseo del pintor tras su segundo matrimonio, lo que nos habla de su alegría personal.

Rubens era viudo de su primera esposa, Isabella Brant, con la que tuvo tres hijos y murió en 1626 a causa de la peste.

Helena se casó con Rubens​ el 6 de diciembre de 1630. Ella tenía 16 años y él 53. Helena era la más joven de los 11 hermanos.

Los rasgos de la Gracia de la izquierda se han identificado con su esposa Helena, enfatizando su vinculación personal con la obra.

La obra entró en la colección real a través de la venta de los bienes del artista tras su muerte en junio de 1640.

Su familia puso a la venta sus bienes y sus pinturas, acudiendo compradores de toda Europa.

Felipe IV acrecentó la colección española de pinturas de Rubens y adquirió obras de otros artistas flamencos, como Van Dyck, que el artista atesoraba en su colección.

El infante cardenal Don Fernando, hermano del rey y gobernador de Flandes en ese momento, mantuvo una correspondencia con su hermano en la que nos habla de la intención del monarca de adquirir obras en esta almoneda.

El ayuda de cámara Francisco de Rojas estuvo al cargo de la compra.

En 1666 aparece en el Alcázar de Madrid con el número 92 del inventario de la venta, “las tres gracias desnudas”.

Una vez en Madrid se colocó en la Galería baja que cae sobre el jardín de los Emperadores, una de las estancias de las conocidas como “Bóvedas del Ticiano” o “cuartos bajo de verano”, situados bajo el cuarto nuevo de la reina, donde el rey se retiraba en los meses de calor y considerado un lugar apartado e íntimo.


BIBLIOGRAFÍA

Pierre Grimal. Diccionario de Mitología Griega y Romana. Paidos.

http://www.museodelprado.es

Uffizi. Florencia. Everest, 2004

 

RUBENS. 1630 - 1635. LAS TRES GRACIAS, MUSEO DEL PRADO

RUBENS. 1630 – 1635. LAS TRES GRACIAS, MUSEO DEL PRADO

 

LAS TRES HORAS – LAS CUATRO ESTACIONES

Son hijas de Zeus y Temis, la Justicia, y hermanas de las Moiras, las Parcas romanas.

Son tres Horas: Disciplina, Justicia y Paz. Sin embargo los atenienses evocaban las ideas de brotar, crecer y fructificar.

Las Horas tienen un aspecto doble: como divinidades de la Naturaleza, presiden el ciclo de la vegetación.

Pero como divinidades del orden, hijas de Temis, La Justicia, aseguran el equilibrio social.

Velan las puertas de la mansión divina del Olimpo y se les atribuye haber criado a Hera.

Formaban parte del séquito de Afrodita y Dioniso.

Pan, dios de los bosques y de los rebaños, se complace en su compañía.

Las tres Horas griegas pasan a ser las cuatro Estaciones romanas, y tienen una función benefactora.

Se las representa como mujeres jóvenes con atributos vegetales de temporada:

Primavera – Flores

Verano – Espigas de trigo y hoz

Otoño – Uvas

Invierno – Piezas de caza.

En Roma su temática sirvió para decorar mosaicos pavimentales y su simbolismo, como paso del tiempo, se utilizó en sarcófagos.

El Renacimiento asoció a cada Hora con una divinidad:

Venus – Primavera, donde pisaba crecían flores.

Ceres – Verano, las espigas de trigo y la hoz.

Baco – Otoño, las uvas.

Vulcano – Invierno, el fuego.

 

BOTTICELLI. EL NACIMIENTO DE VENUS. UFFIZI, FLORENCIA

Temple sobre tela de lino.172,5 x 278,5 cm. Uffizi, Florencia.

En el Renacimiento Botticelli recuperó la temática mitológica, como un pretexto para la plasmación del desnudo femenino.

El pintor presenta a una diosa púdica que arriba a las costas de Chipre impulsada por el soplo del dios del viento calmado y favorable Céfiro y de su esposa Cloris.

Céfiro es el Viento suave y agradable del oeste.

Cloris (Flora en Roma) reinaba sobre las flores y los jardines.

Florencia 2018 - Galería de los Uffizi - El nacimiento de Venus - Botticelli

BOTTICELLI. EL NACIMIENTO DE VENUS. GALERÍA DE LOS UFFIZI, FLORENCIA

En tierra aguarda una Hora para cubrirla con un manto de flores.

Las 3 Horas griegas, divinidades de las estaciones, pasan a ser las 4 Estaciones romanas.


BIBLIOGRAFÍA

Grimal, Pierre. Diccionario de Mitología Griega y Romana. Paidos.

maitearte.wordpress.com

 

LAS TRES MOIRAS – LAS TRES PARCAS

Las 3 Moiras, hijas de Zeus y Temis (la Justicia) son la personificación del Destino que le corresponde a cada persona en este mundo.

Todo ser humano tiene su Moira, parte de felicidad y parte de desgracia o tristeza en la vida. La Moira siempre es inflexible.

Encarna una ley que ni los mismos dioses pueden transgredir sin poner en peligro el orden del universo.

La Moira es la que impide a un dios socorrer a un héroe cuando le ha llegado “su hora”.

Se las representa como hilanderas que tejen el destino y limitan a su antojo la vida de los hombres.

Regulan la vida desde el nacimiento hasta la muerte, con la ayuda de un hilo:

1. La primera hilaba,

2. La segunda enrollaba y

3. La tercera cortaba el hilo de la vida.

En Roma las Parcas son las divinidades del Destino, identificadas con las Moiras griegas.

Las Parcas son tres hermanas:

1. Una preside el nacimiento

2. Otra, el matrimonio y

3. La tercera, la muerte.

En el Foro las tres Parcas estaban representadas por tres estatuas a las que se llamaban las tres Hadas.

 

GOYA, PINTURAS NEGRAS. LAS PARCAS (ÁTROPOS)

clip_image017

GOYA. 1820-1823. 123 x 266 cm. PINTURAS NEGRAS. LAS TRES PARCAS.

MUSEO DEL PRADO

Técnica mixta sobre revestimiento mural trasladado a lienzo.

El conjunto de 14 escenas al que pertenece esta obra se conoce como las Pinturas Negras, por el uso de pigmentos oscuros y negros y por lo sombrío de los temas.

Decoraron dos habitaciones, en las plantas baja y alta, de la conocida como Quinta del Sordo, casa de campo a las afueras de Madrid, junto al río Manzanares, conocida por ese nombre antes de su adquisición por Goya en 1819.

Se conocen fotos del conjunto in situ, realizadas hacia 1873 por el fotógrafo francés Jean Laurent (1816-1886), y se incluyeron por primera vez en el catálogo del Museo del Prado de 1900.

La casa fue derribada hacia 1909.

Las Pinturas Negras se pintaron directamente sobre la pared seca, no al fresco, y en la mezcla de los pigmentos se utilizó el óleo.

Esta escena se tituló “Atropos“, nombre de la Parca de la mitología griega que corta el hilo de la vida, en el inventario de las obras en propiedad del hijo de Goya, redactado en fecha indeterminada, a mediados del siglo XIX, por el pintor Antonio Brugada (1804-1863), que regresó a Madrid en 1832 del exilio en Burdeos.

Se describió por primera vez, junto con el resto de las escenas, en la monografía de Charles Yriarte sobre el artista, de 1867, refiriéndose a ella como “Las Parcas“.

Formaba pareja con el “Duelo a garrotazos” en una de las paredes principales de la sala de la planta alta de la Quinta del Sordo.

En el primer catálogo del Prado de 1900 se le dio el mismo título.

 

BIBLIOGRAFÍA

Pierre Grimal. Diccionario de Mitología Griega y Romana. Paidos.

http://www.museodelprado.es

 

 

Descarga el pdf aquí


Hermes – Mercurio

María Teresa García Pardo

Doctora en Historia del Arte

HERMES (MERCURIO)

DIOS DEL COMERCIO Y PSICOPOMPOS

Hermes-del-Belvedere-Museos-Vaticanos

Hermes es hijo de Zeus y Maya, la más joven de las Pléyades.

Las Pléyades son 7 hermanas, hijas del gigante Atlante, que fueron divinizadas y se convirtieron en 7 estrellas de la constelación homónima.

Hermes nació el cuarto día del mes, fue envuelto con bandas y depositado en una cuna.

El mismo día de su nacimiento dio muestras de una precocidad extraordinaria. Se desató y se escapó a Tesalia, donde Apolo guardaba los rebaños de Admeto.

Hermes le robó parte del rebaño a su hermano Apolo y le llevó hasta Pilos:

·       12 vacas

·       100 terneras y

·       1 toro

En Pilos, nombre de una bahía, de una ciudad costera al sudoeste del Peloponeso, en el sur de Grecia, sacrificó 2 de los animales y los dividió en 12 partes, una para cada uno de los 12 dioses. Después ocultó el resto del rebaño y huyó a una gruta.

A la entrada de la gruta había una tortuga a la que vació y colocó unas cuerdas fabricadas con los intestinos de los bueyes que había sacrificado. Así quedó construida la primera lira.

Apolo buscó el rebaño por todas partes hasta que descubrió el escondite y la lira de bellos sonidos, y seducido por ella cambió su ganado por la lira.

Hermes, mientras guardaba los rebaños, inventó la flauta (siringa).

Apolo quiso comprársela y le ofreció el cayado de oro que utilizaba para guardar el rebaño.

Hermes le pidió además lecciones de arte adivinatoria.

Apolo aceptó el trato y así la vara de oro (el caduceo) figura entre los atributos de Hermes.

Zeus, satisfecho con la habilidad de su hijo, le consagró a su servicio personal y al de los dioses infernales, Hades y Perséfone.

Hermes salvó a Zeus en su lucha contra el monstruo Tifón, logrando recuperar los tendones que le había cortado a Zeus y que había escondido en una piel de oso custodiada por un dragón. Con la ayuda de Pan se volvieron a unir los tendones al cuerpo de Zeus.

A Ulises le da a conocer el molly, planta mágica que le protegerá contra los hechizos de Circe y le ahorrará la humillante transformación sufrida por sus compañeros.

Su aventura más conocida es la muerte de Argo, designado por Hera como guardián de Ío, transformada en una ternera blanca.

Recibió el encargo de acompañar a las 3 diosas, Hera, Atenea y Afrodita, al monte Ida de Frigia ante Paris en su disputa por la belleza, desempeñando un papel decisivo en la decisión que provocaría la Guerra de Troya.

Hermes es el dios del Comercio y guiaba a los viajeros en los caminos.

Velaba por los pastores y con frecuencia era representado llevando en hombros un cordero, conocido como Hermes Cristóforo.

Es el Psicopompos, encargado de acompañar a los Infiernos a las almas de los difuntos.

Se le representa calzado con sandalias aladas, un sombrero de ala ancha (el pétaso) y empuñando el caduceo, símbolo de sus funciones como heraldo (mensajero) de los dioses.

ÍO

Zeus se enamoró de la bella doncella Ío, una princesa de la estirpe real de Argos, y pronto Hera sospechó de esta aventura.

Para distraer los celos de su esposa, Zeus transformó a Ío en una hermosa ternera blanca y juró que jamás la había amado.

Hera exigió la ternera como presente y la confió a la custodia de Argo de los Cien Ojos, pariente de la joven.

La ternera anduvo errante por las cercanías de Micenas y por donde pasaba la tierra hacia brotar plantas nuevas para ella.

Zeus le encargó a Hermes que la liberase y decidió tocar su flauta mágica adormeciendo los 50 ojos que Argo tenía abiertos, mientras los 50 restantes estaban sumidos en un sueño natural.

Después con una espada o sable mató a Argo.

A la muerte de Argo, Hera le envió un tábano que la enfureció y atravesó el mar por los estrechos que separan la ribera de Europa de Asia, dando origen al nombre del Bósforo (Paso de la Vaca).

Anduvo errante hasta que dio a luz a Épafo, el hijo de Zeus, que dio origen a las Danaides.

Posteriormente Ío recuperó su figura, encontró a su hijo y volvió a Egipto para ocupar su trono, donde recibió honores divinos siendo venerada bajo la denominación de Isis.

VELÁZQUEZ.  MERCURIO Y ARGOS. MUSEO DELPRADO

Hacia 1659. Óleo sobre lienzo sin forrar, 127 x 250 cm.

Mercurio, con su sombrero alado y un instrumento musical, se acerca sigilosamente hacia un pastor al que ha adormecido con la belleza de su música.

Zeus se unió a la bella doncella Ío y pronto Hera sospechó de su aventura, por lo que Zeus la transformó en una hermosa ternera blanca y juró a Hera que jamás la había amado.

Hera exigió que se la ofreciese como presente y la confió a la custodia de Argo, dotado de 100 ojos distribuidos por todo el cuerpo.

 

Zeus encargó a Hermes que liberase a Ío, y con su bella música consiguió adormecer los 50 ojos que Argo tenía vigilando.

Este episodio procede de las Metamorfosis de Ovidio y fue el tema de una de las cuatro escenas mitológicas que pintó Velázquez para decorar el Salón de los Espejos del Alcázar de Madrid, que era el espacio más importante y representativo.

En el Salón de Espejos se exhibían retratos de los monarcas españoles de la Casa de Austria e historias mitológicas y bíblicas.

Los otros tres cuadros representaban a Apolo desollando a Marsias, Venus y Adonis y Psiquis y Cupido. Todos desaparecieron como consecuencia del incendio del Alcázar en 1734.

El Salón de los Espejos se enriqueció con pinturas para ser un suntuoso escenario para negociar las bodas entre Luis XIV y María Teresa, la hija mayor de Felipe IV.

En los últimos años de su carrera, Velázquez lleva a sus últimas consecuencias la plasmación de la perspectiva aérea.

El artista se pudo inspirar en distintas versiones de la escultura romana que representa el Galo moribundo, Museos Capitolinos.

Al igual que Las Hilanderas, esta obra sufrió un añadido, que consistió en una banda de unos 25 cm que recorre todo el extremo superior, y otra más estrecha (unos 10 cm) en el inferior.

VELÁZQUEZ. MERCURIO Y ARGOS. 1659. MUSEO DELPRADO

VELÁZQUEZ. MERCURIO Y ARGOS. 1659. MUSEO DELPRADO

Al igual que otros episodios de la vida amorosa de Zeus, este tema formaba parte de las Metamorfosis de Ovidio, el principal repertorio en el que se basaron las más de 60 escenas mitológicas que adornaban la Torre de la Parada.

Texto extractado de Fábulas de Velázquez. Mitología e Historia Sagrada en el Siglo de Oro. J. Portus Pérez. Madrid, Museo Nacional del Prado, 2007, pp. 335-336.

RUBENS Y TALLER. MERCURIO Y ARGOS. MUSEO DEL PRADO

1636 – 1638. Óleo sobre lienzo, 180 x 298 cm.

Se representa el momento en el que Mercurio levanta la espada y la dirige hacia el cuello de Argos, el pastor de cien ojos encargado de vigilar a Ío, convertida en ternera blanca.

A partir de 1636 se enviaron desde Amberes a Madrid más de 60 obras para esta casa de recreo situada en los montes del Pardo.

La decoración de la Torre de la Parada, en cuyo proyecto también participaron otros autores como Velázquez, fue el mayor encargo que Rubens recibió de Felipe IV.

RUBENS. MERCURIO Y ARGOS. 1636-1638. MUSEO DEL PRADO

RUBENS. MERCURIO Y ARGOS. 1636-1638. MUSEO DEL PRADO

Las escenas narraban las pasiones de los dioses, según fueron descritas en las Metamorfosis de Ovidio y otras fuentes clásicas.

Para llevar a cabo un proyecto tan amplio, Rubens realizó pequeños bocetos sobre tabla, donde capta las actitudes de los personajes.

Estos bocetos son la base para elaborar los lienzos definitivos.

El Museo del Prado conserva 10 bocetos de Rubens, nueve de ellos donados en 1889 por la duquesa de Pastrana y uno adquirido en el año 2000.

El Prado también conserva la mayor parte de los cuadros ejecutados a partir de los bocetos, entre ellos los realizados por el propio Rubens o por su taller y muchos pintados por otros artistas.

Texto extractado de Vergara, A.; y Pérez Preciado J.J.: Rubens, Guías de la Colección. Museo Nacional del Prado, 2010, p. 52.

HERMAFRODITO

Hermafrodito tiene un nombre que recuerda a los de sus padres, Hermes y Afrodita.

Fue criado por las ninfas en los bosques de Ida, en Frigia.

Era muy hermoso y a los 15 años decidió recorrer mundo y viajó por Asia Menor.

Un día llegó a un bonito lago y Salmacis, la ninfa de ese lago, se enamoró de él, pero Hermafrodito la rechazó.

La ninfa se escondió mientras el joven se desnudó y se zambulló en las aguas cristalinas del lago. Cuando le vio en sus dominios se dirigió hacia él y le estrechó entre sus brazos con gran fuerza.

La ninfa dirigió una plegaria a los dioses, pidiéndoles que jamás pudiesen separarse sus dos cuerpos. Los dioses la escucharon y los unieron en un nuevo ser dotado de doble naturaleza.

De este modo, se denomina hermafroditas a todos los seres que tienen doble naturaleza, masculina y femenina.

Hermafrodito obtuvo del cielo que quien se bañase en las aguas del lago Salmacis perdiese la virilidad.

Con frecuencia, Hermafrodito aparece representado entre los compañeros de Dioniso.

HERMAFRODITO. BRONCE. 1652. MUSEO DEL PRADO

 HERMAFRODITO. BRONCE. 1652. MUSEO DEL PRADO

HERMAFRODITO. MUSEO DEL PRADO

1652. Bronce, 61 x 160 cm.

Hermafrodito aparece desnudo y tumbado sobre un lecho en el que hay un almohadón y un paño que cubre parcialmente sus piernas.

Es copia del modelo clásico del Hermafrodita, en mármol, que procede de la colección Borghese de Roma, actualmente en el Museo del Louvre.

El original fue descubierto cerca de las termas de Diocleciano hacia 1608. Presentado al cardenal Scipione Borghese se convirtió enseguida en una de las estatuas más admiradas de su colección.

El tema deriva de un mito helenístico de origen oriental que habla de un ser mitad hombre, mitad mujer, hijo de Hermes y Afrodita.

Era un hermoso joven que se bañó en un lago donde vivía la ninfa Salmacis, que se enamoró de él y le abrazó con tal pasión que sus cuerpos quedaron convertidos en uno.

Catálogo de la escultura de época moderna Siglos XVI-XVIII, Madrid: Museo Nacional del Prado, 1998, pág. 250)

PRAXÍTELES. SIGLO IV A.C. HERMES CON EL NIÑO DIONISO

Mármol. 213 cm y 370 cm base. Museo Arqueológico de Olimpia.

El escultor griego del siglo IV a.C. nació en Atenas en el 400 a. C. y sus obras se caracterizan por la curva praxiteliana.

Fue el primero en esculpir un desnudo femenino a tamaño natural, la Afrodita de Gnido.

Dioniso es hijo del dios Zeus y de la mortal Sémele, hija del rey de Tebas.

Zeus se enamoró de Sémele y se disfrazó de humano, pero ella lo rechazó. Cuando Zeus le dijo quién le aceptó y concibió un hijo.

Al sexto mes de embarazo, la celosa Hera, esposa de Zeus, disfrazada de anciana le dijo que ese hombre no era Zeus, y Sémele obligó a Zeus a que se presentara en su máximo esplendor.

Zeus, lleno de ira, se transformó en rayo y Sémele cayó fulminada, pero Hermes consiguió salvar al niño que aún no había nacido sacándolo del vientre de su madre y cosiéndolo al muslo de Zeus, donde permaneció durante tres meses hasta el final del embarazo.


Es por esta razón por la que se conoce a Dioniso como el dios nacido dos veces.

 

clip_image008

PRAXÍTELES. SIGLO IV A.C. HERMES CON EL NIÑO DIONISO.

MUSEO ARQUEOLÓGICO DE OLIMPIA.

Zeus encargó a Hermes que llevara al niño a las ninfas de la montaña para mantenerle oculto y protegerle de los celos de Hera.

La obra representa a Hermes llevando a Dionisio, desde el Olimpo hasta la mansión de las ninfas encargadas de su custodia, en el momento en que Hermes ofrece al niño un racimo de uvas (perdido hoy) con su mano derecha.

El racimo de uvas alude a la vinculación de Dioniso con el vino.

Esta escultura representa a Hermes con Dioniso niño en brazos y podría ser la única obra original de Praxíteles que perdura.

El conjunto escultórico está tallado en un bloque de mármol de 213 centímetros y la obra completa con la base mide 370 centímetros.

Se encontró el año 1877 entre las ruinas del templo dedicado a Hera en Olimpia y se encuentra actualmente en el Museo Arqueológico de Olimpia.

La obra muestra un elemento característico de Praxíteles, la curva praxiteliana, una forma sinuosa que le otorga una posición relajada, pero dinámica.

El rostro y el torso de Hermes están perfectamente pulidos, sin embargo, en la espalda tiene marcas del cincel y el resto de la escultura sólo está pulida parcialmente.

HERMES, EL PSICOPOMPOS

Hermes era el guardián de las almas de los difuntos, interviniendo en la psicostasia (peso de las almas), que determina la salvación o condenación eterna.

El papel del Psicopompos también consistía en guiar al fallecido al Inframundo, lo que conecta con su faceta de dios viajero.

En el siglo VI a. C., en los vasos áticos de figuras negras, Hermes sostenía la balanza que determinaba el camino a seguir por el alma del difunto.

La representación de Hermes psicopompos destacó en los lécitos blancos de carácter funerario.

El lécito se caracteriza por una forma alargada, un cuello estrecho y una embocadura ancha, que permitía a la vez limitar el flujo del aceite y facilitar su aplicación. Desde fines del siglo VI a. C. hasta el segundo cuarto del siglo V a. C.

En el lécito de Múnich, Hermes aparece sentado en unas rocas y extiende la mano a una mujer difunta a la derecha.

BIBLIOGRAFÍA

Pierre Grimal. Diccionario de Mitología Griega y Romana. Paidos.

http://www.museodelprado.es

guiadegrecia.com

Imágenes de la tradición Clásica y Cristiana. UNED. 2018

maitearte.wordpress.com

Descarga el pdf aquí


Viaje a Florencia. 12 a 16 de septiembre de 2018

María Teresa García Pardo

Doctora en Historia del Arte

Viaje a Florencia. 12 a 16 de septiembre de 2018

FLORENCIA-2018-1

Organización Técnica: HILAS VIAJES S.L.

C/ O’Donnell, 46 – Entreplanta D 28009 MADRID

Persona de Contacto: Naty

grupos@hilasviajes.es

Teléfono móvil: 00 34 670 793 713

Conocer Florencia es algo imprescindible para el amante del arte.

La capital toscana es la maravilla del Renacimiento; el lugar donde se hallan las huellas de personajes como Dante o Miguel Ángel y miles de obras de aquellos hombres que en el tramo final de la Edad Media impulsaron el desarrollo del hombre y realizaron algunas de las más bellas creaciones artísticas de todos los tiempos.

Pero hay que advertir que el fondo artístico de Florencia es casi inagotable.

Es ésta una urbe a la que hay que volver una y otra ver, para degustar en ella el arte de los siglos finales del medievo.

No hay otra ciudad en el mundo con tan magnífico elenco artístico de esta época.

Ver más en el folleto adjunto…

Descarga el pdf aquí


HESTIA (VESTA EN ROMA). ESPIRITUAL. DIOSA DEL HOGAR.

María Teresa García Pardo

Doctora en Historia del Arte

HESTIA (VESTA EN ROMA)

ESPIRITUAL

DIOSA DEL HOGAR

HESTIA (VESTA EN ROMA). ESPIRITUAL. DIOSA DEL HOGAR.

Hestia es la primera hija de Crono y Rea y hermana de Zeus, Hades, Poseidón, Hera y Deméter.

Hestia constituye el concepto de Hogar, es la diosa del Hogar.

Fue cortejada por Apolo y Poseidón, pero obtuvo de Zeus la gracia de guardar eternamente su virginidad.

Zeus le concedió el honor excepcional de ser objeto de culto en todas las casas de los hombres y en los templos de cualquier divinidad.

Mientras los demás dioses viajaban por el mundo, Hestia permaneció siempre en el Olimpo, por eso no desempeñó ningún papel en las leyendas divinas.

Hestia es el centro religioso de la mansión divina.

VESTA (ROMA)

Es una diosa romana muy arcaica que preside el fuego del hogar doméstico.

Pertenece como la Hestia helénica al grupo de las 12 grandes divinidades del Olimpo.

Su culto se halla bajo la dependencia directa del Gran Pontífice, asistido por las Vestales, sobre las que ejercía una autoridad paterna.

Su culto fue introducido en Roma por Rómulo.

Sus templos son circulares, como las cabañas del Lacio, y no se levantaban en el interior de la ciudad palatina, sino en el Foro  romano, fuera de la ciudad atribuida  Rómulo.

Su animal sagrado es el asno, animal mediterráneo por excelencia, en oposición al caballo que es indoeuropeo.

A mediados de junio se coronaba a los asnos con flores en el día de la Vestalia y no se les hacía trabajar.

Una leyenda tardía cuenta que Vesta fue protegida por un asno en una tentativa amorosa de Príapo.

 

Templo de Vesta o Templo de Hercules Vencedor

PRÍAPO, LA VIRILIDAD

Príapo, hijo de Afrodita y Dioniso, tenía como misión guardar las viñas y los jardines.

Los romanos colocaban estatuas de Príapo en sus jardines para garantizar sus cosechas.

Tenía la virtud de desviar “el mal de ojo” y anular el maleficio de los envidiosos que trataban de perjudicar las cosechas.

Según otras versiones es hijo de  Zeus y Afrodita.

El dios se enamoró de la bella Afrodita y se unió a ella. La celosa Hera, temerosa de que el niño sacara la belleza de su madre y el poder de su padre, tocó el vientre de Afrodita, de modo que el niño nació deforme.

Al nacer, Príapo tenía un miembro viril enorme y  desmesurado.

Afrodita temió las burlas y le abandonó en el monte. Allí le descubrieron unos pastores que le criaron y le rindieron culto a la virilidad, convirtiéndole en un dios rústico.

En los frescos de Pompeya encontramos una pintura de Príapo, subiéndose la túnica para exhibir su enorme miembro, símbolo de la fecundidad, que se dispone a pesar en una balanza.

Pablo Ruíz Picasso le dedicó una escultura a este personaje mitológico.

VIRGENES VESTALES

Una Vestal era una sacerdotisa de Roma, que estaba consagrada a Vesta, la diosa del hogar, y su misión fundamental era mantener el fuego sagrado.

Se las seleccionaba siendo niñas y debían permanecer vírgenes durante los 30 años obligatorios de permanencia al servicio de Vesta.

Las Vestales eran las únicas sacerdotisas de la religión romana, pues todos los demás eran hombres.

Exigir la virginidad de las vestales proviene de los primeros tiempos, cuando a las muchachas jóvenes y solteras se les encargaba la tarea de vigilar el fuego sagrado, ya que no tenían familia ni tareas hogareñas que atender.

En ese mismo concepto de no tener cargas familiares para desempeñar mejor su cargo, se basa el celibato de los sacerdotes católicos.

La importancia de las Vestales era enorme en Roma, por ello se creó la Casa de las Vestales en el foro, para que pudiesen disfrutar de todas las comodidades.

Inicialmente pudieron ser dos, en el siglo I d.C., en tiempos de Plutarco, eran cuatro y posteriormente su número ascendió a seis.

Plutarco debe su fama a su obra “Vidas paralelas”, una serie de 22 biografías de ilustres personajes griegos y romanos, agrupados en parejas para comparar entre figuras de una y de otra cultura con gran cantidad de detalles históricos. Esta obra sirvió de inspiración a grandes escritores como William Shakespeare.

Las Vestales eran seleccionadas por el Pontífice Máximo entre los seis y diez años y debían ser hermosas, vírgenes y de padre y madre reconocidos.

Se seleccionaba a las aspirantes y se introducían en una vasija unas tablillas con sus nombres. El Pontífice Máximo sacaba una tablilla con el nombre de la elegida por la diosa para ser Vestal.

Era un gran reconocimiento para la familia que su hija fuera elegida Vestal.

Una vez seleccionada, se la separaba de la familia y era llevada al templo, donde se producía la ceremonia de admisión como Vestal, que consistía en:

·         Independencia total de su familia.

·         Vestirla con un velo en la cabeza.

·         Entregarle una lámpara encendida.

En la Casa de las Vestales se iniciaba el aprendizaje:

·         Aprendían a leer.

·         Estudiaban a los dioses y sus potestades.

·         La realización de los ritos.

·         El protocolo en los actos públicos.

·         El mantenimiento del fuego sagrado.

El servicio como vestal duraba treinta años:

·         10 dedicados al aprendizaje,

·         10 al servicio como Vestal,

·         10 dedicados a la instrucción de las jóvenes vestales.

Transcurridos estos años podían casarse si lo deseaban, aunque casi siempre las vestales retiradas decidían permanecer célibes en el templo.

Su vestimenta reflejaba su elevado rango dentro de la sociedad romana:

·         Utilizaban túnicas de lino blanco adornadas con una orla de púrpura.

·         Llevaban un velo sobre la cabeza y los hombros.

·         Portaban una lámpara encendida entre las manos.

·         la vitta, banda que rodea la cabeza de lana con color blanco o púrpura, que servía para confinar el cabello e identificaba su condición virginal.

·         La palla era un sencillo manto. El broche y el manto se colgaron sobre el hombro izquierdo

La Vitta también era usada por las doncellas y las jóvenes en el día de la boda.

La vitta era lo primero que perdía una vestal cuando rompía su voto de virginidad o abandonaba el sacerdocio, transcurridos los 30 años de servicio a Vesta.

La vitta también era usada por los sacerdotes cuando realizaban la ofrenda de los sacrificios y por los profetas y poetas.

La mayor falta de una Vestal era perder la virginidad.

El castigo era la lapidación, posteriormente fue el enterramiento en vida.         Al varón se le condenaba a muerte por suplicio.

Las Vestales tenían privilegios y honores en todas partes, reservándoles lugares de privilegio en los actos públicos a los que tenían que asistir.

Las sacerdotisas viajaban en un carro de dos ruedas cubierto, que siempre tenía preferencia de paso.

La falta de compostura en los rituales sagrados y actos públicos era una falta.

Su gran responsabilidad era que no se apagase el fuego del templo. La vestal que había estado de guardia cuando la llama se había apagado era azotada.

Las vestales eran las únicas mujeres, que disponían de un status similar al de los hombres romanos y podían testar y disponer de sus bienes y herencia.

Custodiaban objetos sagrados y valiosos como los testamentos de Julio César y Marco Antonio.

La Leyenda sobre la orden de las vestales cuenta que fue creada por el héroe troyano Eneas, considerado padre del Imperio Romano, al ser el origen de los fundadores de Roma.

La leyenda cuenta que Rhea Silvia fue obligada por su tío a convertirse en vestal, para asegurarse de que no tuviese descendencia.

El dios Marte raptó a Rhea Silvia, quien posteriormente dio a luz a dos gemelos: Rómulo y Remo.

Rhea Silvia fue condenada a ser enterrada viva y los gemelos debían ser eliminados. Pero Marte protegió a sus hijos y los abandonó en las orillas del río Tíber.

Marte dejó a Rómulo y Remo al cuidado de una loba, que los amamantó y se casó con Rhea Silvia para salvarla del enterramiento en vida.

Pasado el tiempo, Rómulo y Remo fueron a Alba Longa, la ciudad fundada por Ascanio, hijo de Eneas, y devolvieron el trono a su abuelo, Numitor, padre de Rhea Silvia.

Tito Livio cuenta que se ordenó la matanza de Rómulo y Remo, pero el río Tíber había crecido y los soldados trataron de evitar el sacrifico de los gemelos, pensando que el agua y el fango les ahogarían.

La loba sería una leyenda y los gemelos fueron recogidos por una prostituta casada con un pastor, amamantándolos y cuidando a Rómulo y Remo.

La palabra lupa significa en latín loba, pero también significa prostituta.

El emperador Teodosio disolvió oficialmente las Casas de las Vestales,     al convertirse el Cristianismo en la religión oficial del Imperio.

En el año 313 d.C. el emperador Constantino proclamó el Edicto de Milán, que conllevaba la Libertad de cultos en el Imperio romano.

Teodosio (Coca, Segovia 346 – Milán, 395), convirtió el catolicismo en la religión oficial y dividió el Imperio entre Oriente y Occidente.

Promulgó el Edicto de Tesalónica en el 380 por el que declaró el cristianismo la religión oficial del Imperio Romano.

Teodosio I dejó el trono a sus dos hijos: Honorio y Arcadio.

A Arcadio le correspondió Oriente (con 17 años) y a Honorio (un niño de 11) Occidente. La división del imperio fue irreversible desde el 395.

Su hija Gala Placidia (392-450) fue esposa de Constancio III y madre/regente de Valentiniano III. También fue esposa de Ataulfo, rey visigodo.

BIBLIOGRAFÍA

Pierre Grimal. Diccionario de Mitología Griega y Romana. Paidos.

https://maitearte.wordpress.com

http://www.vestal.es

http://www.roma.es

 

 

Descargar el pdf aquí

Pdf de Hestia



Hera, Juno romana. Diosa del matrimonio

María Teresa García Pardo

Doctora en Historia del Arte

HERA (JUNO ROMANA). DIOSA DEL MATRIMONIO

Es la hermana y esposa de Zeus, igual que sucedía en Egipto con Isis y Osiris.Como hija mayor de Crono y Rea pertenece a la segunda generación de dioses olímpicos y es la reina del Olimpo, la más poderosa de las diosas.  Zeus tomó la apariencia de un cuclillo, ave menor que una tórtola, para seducirla y se unió a ella cuando ésta le colocó sobre su regazo para preservarlo de la lluvia.

JUNO, MUSEO DEL PRADO

1650 – 1700. Mármol, 46 x 34 cm.

clip_image002

Este busto representa a la diosa Juno, vestida con túnica anudada sobre ambos hombros y con el cabello recogido con una diadema.

En 1985 se incluyó esta pieza entre las falsificaciones de antigüedades hechas en Italia. Tanto el estilo como el modelo, los ropajes y la forma de acabar la parte inferior del busto con una línea recta horizontal, se repite en algunos de los bustos de la colección del marqués del Carpio, por lo que podría formar parte de una serie de encargos realizados por él a copistas romanos de la segunda mitad del siglo XVII.

La diosa Hera es la protectora de las mujeres casadas, de la maternidad y del matrimonio, a pesar de sufrir las innumerables infidelidades de su esposo Zeus.

En Roma Júpiter, Juno y Minerva formarán la Triada Capitolina.

Los cuatro hijos de Zeus y Hera fueron:

Hefesto (Vulcano), dios del Fuego.

Ares (Marte), dios de la Guerra

Ilitía, que preside los alumbramientos y trato de impedir el parto de Leto para ayudar a su madre.

Hebe, personificación de la juventud y esposa de Heracles en su apoteosis.

ICONOGRAFÍA

La iconografía más habitual de Hera es la de una majestuosa matrona con cetro y vara de oro o piedras preciosas, que porta sobre su cabeza una corona o diadema.

Sus atributos son el cuclillo, el león, la granada, símbolo de fertilidad y el pavo real que suele tirar de su carro.

JUNO RECIBE LA CABEZA DE ARGOS. JACOPO AMIGONI

1732. Óleo sobre lienzo. 108 × 72 cm. Moore Park, Hertfordshire, Reino Unido

Argos, el de los Cien Ojos, recibió de Hera el encargo de vigilar a la ternera Ío. La ató a un olivo que crecía en un bosque sagrado de Micenas y gracias a sus múltiples ojos podía vigilarla, porque siempre tenía igual número de ojos abiertos que cerrados.

Pero Hermes recibió de Zeus el encargo de liberar a su amante Ío. Según unas versiones Hermes mató a Argo de una pedrada disparada de lejos y según otras le adormeció en un sueño mágico con su flauta y después le mató.

Hermes mató a Argo o Argos y Hera para inmortalizar a su fiel servidor trasladó sus ojos al plumaje del ave que le estaba confiada: el pavo real.

Hera también dirigió su cólera contra Leto, intentando impedir que diera a luz a los gemelos Apolo y Artemisa, con ayuda de su hija Ilitía.

Leto era hija del Titán Ceo y de la Titánide Febe y hermana de Ortigia.

Hera logra que nadie la acoja para el parto y Leto anduvo errante hasta llegar a la estéril isla de Ortigia, que cambió de nombre a Delos, la Brillante, porque Apolo vió en su suelo la primera luz.

Los dolores del parto duraron 9 días y 9 noches.

Todas las diosas acudieron a asistirla, salvo Hera y su hija Ilitía, diosa de los alumbramientos y su ausencia impedía el nacimiento.

Finalmente las demás diosas, conmovidas por los terribles dolores de Leto, enviaron a Iris como mensajera, prometiendo a Ilitía un collar de oro y ámbar.

Con esta recompensa la diosa acudió y se produjo el nacimiento de los gemelos, Artemisa y Apolo, hijos de Zeus y Leto.


El nacimiento de la Vía Láctea. Rubens. Museo del Prado

1636 – 1638. Óleo sobre lienzo, 181 x 244 cm.

Hera también desató su ira contra Heracles, hijo de Zeus y Alcmena.

Zeus aprovechó la ausencia de Anfitrión, el esposo de Alcmena para tomar su aspecto y engañar a su esposa engendrando a Heracles en una larga noche, prolongada por orden suya.

La historia del nacimiento de la Vía Láctea se narra en diversas obras entre las cuales está Ovidio en el primer libro de sus Metamorfosis (168-171).

Sin embargo éste relato es bastante somero de tal forma que, en el caso del lienzo pintado por Rubens, la fuente es el Poeticon Astronomicon de Higinio.

Según éste podrían ser dos los niños a los que amamantaba Juno en el momento de la creación de la Vía Láctea.

La leche de Juno convertía a quienes la tomaban en inmortal, por lo que Júpiter colocó allí a Hércules, hijo del dios y de la mortal Alcmena.

Higinio narra como la fuerza del niño hizo despertarse a la diosa, quien, al lanzarle lejos, hizo que su leche se derramara hasta crear la Vía Láctea.

En el lienzo el bebé no es arrojado, sino que la leche sale disparada, lo que hace pensar en una reinterpretación de la narración por parte del artista.

Este lienzo fue ejecutado enteramente por Rubens el cual introdujo cambios en el lienzo final con respecto al boceto original, conservado hoy en los Museos Reales de Bellas Artes de Bélgica en Bruselas.

Alpers, autora del único estudio completo del encargo de Rubens para la Torre de la Parada, habla de la mano del maestro para esta y otras obras del pintor.

Se introduce a la figura de Zeus (Júpiter) como testigo del suceso, a cuyos pies aparece el águila con los rayos en las garras.

Los lienzos para la Torre de la Parada fueron realizados en torno a 1636 -1638, siguiendo la correspondencia entre el Cardenal Infante Don Fernando, gobernador de Flandes en el momento del encargo, y su hermano Felipe IV.

La decoración de la Torre de la Parada, en cuyo proyecto también participaron otros autores como Velázquez, fue el mayor encargo que Rubens recibió de Felipe IV. A partir de 1636 se enviaron desde Amberes a Madrid más de 60 obras para esta casa de recreo situada en los montes del Pardo.

La mayor parte de las escenas narraban los amores y pasiones de los dioses, según fueron descritas en las Metamorfosis del poeta romano Ovidio y otras fuentes clásicas.

Para llevar a cabo un proyecto tan amplio, Rubens realizó pequeños bocetos sobre tabla, donde capta la esencia moral de las historias y las actitudes de los personajes.

Estos bocetos sirvieron de base para la elaboración de los lienzos definitivos.

El Museo del Prado conserva diez de los bocetos de Rubens, nueve de ellos donados en 1889 por la duquesa de Pastrana, y uno adquirido en el año 2000.

El Prado también conserva la mayoría de los lienzos realizados a partir de los diseños de Rubens para la decoración de este lugar (muchos de los cuadros fueron pintados por otros artistas).

(Información revisada y actualizada por el Departamento de Pintura Flamenca y Escuelas del Norte del Museo Nacional del Prado, 2014).

MATRIMONIO DE ZEUS Y HERA

Son poco frecuentes las representaciones del matrimonio sagrado de Zeus y Hera. Tenemos un ejemplo en la metopa del Templo de Selinonte, actualmente conservada en el Museo Arqueológico de Palermo. Foto in situ de 2008.

EL JUICIO DE PARIS. RUBENS. MUSEO DEL PRADO

1606 – 1608. Óleo sobre tabla, 89 x 114,5 cm.

Finalmente, Hera es representada, junto a Atenea y Afrodita, como contrincantes en el Juicio de Paris.

La historia del Juicio de Paris se remonta a las bodas de Tetis y Peleo, narrada en las Fabulas de Higinio.

En el banquete la diosa Discordia lanzó una manzana retando a que la más hermosa de las diosas la recogiera.

Ante la disputa entre Hera, Atenea y Afrodita, Zeus decidió darle la manzana a Hermes y que Paris actuase como juez.

El juicio aparece descrito en las Heroidas de Ovidio (XVI 65-88): “tú eres el árbitro de la belleza; termina con las aspiraciones de las diosas; pronuncia cuál de ellas merece derrotar a las otras dos a causa de su belleza”.

Hera le ofreció poder. Atenea victoria en la guerra y sabiduría. Afrodita sonrió: “Paris, no dejes que esos regalos te conmuevan, mi regalo será el amor y la belleza de Helena, la mujer más hermosa, que vendrá a tus brazos”.

Finalmente, Paris optó por Afrodita consiguiendo así a Helena, lo que desencadenó la guerra de Troya.

A partir de ese momento Afrodita será la diosa del Amor y de la Belleza.

El tema del Juicio de Paris fue utilizado por Rubens en multitud de ocasiones, permitiendo al autor deleitarse en el ideal de belleza femenino, y también considerar las consecuencias del amor.

Al igual que sucede en otras versiones del artista sobre este tema, la atención recae en el grupo de diosas que se encuentran en el centro de la composición, rodeadas de cupidos que tratan de quitarles la ropa.

Afrodita, en medio de las tres y con corona, se muestra más tranquila que las otras, que tienen problemas para desvestirse, mientras que a la izquierda, 2 personajes masculinos contemplan la escena.

Las armas y ropas de Atenea aparecen en el suelo en primer término, a la derecha de la composición.

Es una pintura temprana y la principal diferencia es la técnica, ejecutada en este caso con una pincelada menos suelta y con mayor importancia de la línea.

El desnudo es el tema de la composición, donde destaca el brillo de los cuerpos femeninos frente a los masculinos, que reciben menor luz.

A diferencia de sus otros Juicios de Paris, conservados dos de ellos en la National Gallery de Londres, uno fechado entre 1597-1599 y otro de 1632-1635, y uno conservado en la colección real española desde 1639, encargado por el propio rey Felipe IV y de mayor tamaño, éste data de sus años italianos.

Realizado hacia 1606 mientras estuvo en Italia, la obra muestra el contacto con la estatuaria clásica, pero también con el renacimiento y el manierismo.

Las diosas parecen inspirarse en Giulio Romano, Parmigianino y Bronzino.

Esta obra se relaciona con otra conservada en la Akademie de Viena, fechada por la misma época.

Esta obra, al igual que Diana y Calisto y El Jardín del Amor aparecen citadas en el inventario del Alcázar en 1666, en concreto en la Galería del Cierzo.

Sin embargo, a diferencia de otras piezas como Las Tres Gracias o las copias de Tiziano de Adán y Eva y El Rapto de Europa, adquiridas en la almoneda de sus bienes puestos en venta en 1640, ninguna de estas tres aparecen en la lista, ni de los vendidos ni de los comprados por Felipe IV.

Presumiblemente fueron adquiridas a la familia pero, o bien no se reflejaron en el inventario o bien se trató de otro tipo de transacción más directa.

El interés de Felipe IV por las obras de Rubens se manifestó en mayor medida entre 1630 -1640, no solo con los grandes y numerosos encargos al final de la vida del artista, sino también en la adquisición de obras suyas a su muerte.

Información revisada y actualizada por el Departamento de Pintura Flamenca y Escuelas del Norte del Museo del Prado (marzo 2015).

Bibliografía

Pierre Grimal “Diccionario de Mitología Griega y romana. Paidos.

Mitología Clásica e Iconografía Cristiana. UNED.

Mi blog: maitearte.wordpress.com

www.museodelprado.es

Descarga en pdf. Click aquí

pdf


ZEUS (JÚPITER ROMANO). DIOS DEL CIELO

MARÍA TERESA GARCÍA PARDO, DOCTORA EN HISTORIA DEL ARTE

ZEUS (JÚPITER ROMANO). DIOS DEL CIELO

El Titán Crono engendró y devoró a sus hijos: Hestia, Hera, Deméter, Hades y Poseidón.

Cuando iba a nacer Zeus, Rea huyó a Creta y dio a luz en secreto. Después envolvió una piedra en pañales y se la entregó a su esposo, Crono.

Cuando Zeus creció, con la  ayuda de Metis, hija de Océano, hizo tomar una hierba a Crono con la que vomitó a sus hijos: Hera, Hestia, Hades, Deméter y Poseidón.

Zeus y sus hermanos se levantaron contra Crono y los Titanes en una guerra que duró 10 años, la Titanomaquia.

La Gigantomaquia simboliza en la cultura griega el triunfo de la civilización y el orden natural sobre la brutalidad, la ignorancia y el caos.

Finalmente, Zeus venció a Tifón con sus rayos y le aplastó con el Etna mientras huía.

 

LUCHA ENTRE ZEUS Y SUS HERMANOS POR EL PODER

Después de estas batallas, Zeus y sus hermanos comenzaron a luchar por el poder y forman la Primera Generación de Dioses Olímpicos.

Los dioses del género masculino se repartieron el mundo:

1.    Zeus se convertirá en el rey de todos los dioses del Olimpo, en el dios más poderoso, el dios del cielo.

2.    Poseidón será el dios de los mares.

3.    Hades el dios de los infiernos.

4.    Hera, esposa de Zeus, la protectora del matrimonio.

5.    Deméter es la diosa de la agricultura.

6.    Hestia es la diosa del fuego sagrado y del hogar.

Los griegos dotaron a sus dioses de lo que deseaban para si en grado sumo: inmortalidad, juventud, belleza y fuerza.

La Teogonía de Hesíodo nos ofrece el árbol genealógico de las divinidades del Olimpo.

 

ZEUS COMO PODER SUPREMO

Es el dios más poderoso del Panteón griego, el Padre de los dioses y de los hombres.

Es el dios del cielo, del rayo, del relámpago y el trueno.

Es el guardián del orden social. Es el árbitro y dirige el universo.

Zeus era hijo de Crono y Rea, pero su madre dio a luz en secreto en Creta para salvarle de ser devorado por su padre, Crono.

Dejó a Zeus al cuidado de las ninfas y según la tradición fue amamantado por la ninfa Amaltea, que colgó al niño de un árbol para que Crono no le encontrase ni en el cielo, ni en la tierra, ni en el mar.

Para los antiguos Amaltea es la cabra con la que se amamantó a Zeus y con cuya piel fabricará más tarde su escudo el dios.

Tuvo numerosos amores con otras divinidades y con mortales, lo que despertó la cólera de su hermana y esposa, Hera, (igual que en el matrimonio egipcio de los dioses Isis y Osiris) que perseguía a las amantes de su esposo y a sus hijos, ya que no se atrevía a oponerse a él, porque las mujeres eran simples posesiones en la antigua Grecia.

Sus incontables aventuras amorosas son las que han despertado la imaginación de los artistas, ya que Zeus se transformaba continuamente para conseguir sus amores:

Cisne blanco – Leda

Toro blanco –   Europa

Lluvia de oro – Dánae

Nube – Ío

Águila – Ganímedes


LEDA Y EL CISNE

Se transformó en cisne para seducir a Leda como plasmó Paul Cézanne, Filadelfia, Fundación Barnes.

La bella princesa Leda era hija del rey Testio de Etolia y hermana de Altea, madre de Meleagro.

Leda se casó con el rey Tindáreo de Esparta, pero Zeus se enamoró de ella y se convirtió en un hermoso cisne blanco para poseerla.

 

Leda y el cisne. Paul Cézanne. 1880-82

Leda y el cisne. Paul Cézanne. 1880-82

Barnes Foundation, Lincoln University, Philadelphia, USA

 


Eurípides cuenta que de esta unión Leda puso un huevo o dos de los que nacieron Cástor y Helena, hijos de Zeus, y Pólux y Clitemnestra, hijos de Tindáreo.

Aunque la versión más conocida es que sólo Clitemnestra, futura esposa de Agamenón, era hija de su esposo.

 

Leda. Salvador Dalí. Museo de Figueras

Leda. Salvador Dalí. Museo de Figueras

 


El óleo de Dalí data de 1949 y se encuentra en la Sala del Tesoro del Teatro-Museo Dalí de Figueras.

Salvador Dalí se inspiró en el mito griego para realizar esta obra.

Leda se representa de frente, sentada en un pedestal y con la mano izquierda rozando un cisne que se le ha acercado para besarla.

Se plasman diversos objetos: un libro, una escuadra y un huevo, fruto de la unión del cisne con Leda, del cual nacieron los gemelos.

Al fondo aparecen las rocas del Cabo Norfeu, situado entre Rosas y Cadaqués, como referente de su tierra.

Leda sigue la proporción aurea, que establece que lo menor es a lo mayor como lo grande es al todo.

La proporción aurea se encuentra en el arte, la composición musical, en las proporciones de nuestro cuerpo y en la Naturaleza. (Tarjetas)

Leda y el cisne se inscriben en un pentágono en cuyo interior se inserta una estrella de cinco puntas de la que Dalí realizó diversos estudios.

La armonía de las referencias ha sido calculada matemáticamente por el artista.   Las obras de arte son cálculo y armonía.

Gala, su esposa y musa, fue su modelo bella y espiritual. Es un amor intenso sin contacto físico, que él llama cledalismo.

En otras obras de Dalí como la Madona de Port Lligat (1952) la figura central también levita.

Dalí identifica a Gala con Helena de Troya, porque es su inspiración, su musa, contemplándola es capaz de crear obras sublimes.

Salvador Dalí, en uno de sus escritos dijo cuál era la finalidad de su obra: “Empecé a pintar la Leda Atómica que exalta a Gala, la diosa de mi metafísica y conseguí crear el ‘espacio-suspendido“.

 

EL RAPTO DE EUROPA, RUBENS

1628-1629. Óleo sobre lienzo, 182,5x 201,5 cm. Museo del Prado

Según se relata en Las Metamorfosis de Ovidio, Júpiter, enamorado de la princesa Europa, se convierte en un toro blanco con el fin de raptarla.

Se acercó a la playa donde ella jugaba con sus compañeras para atraerla y llevarla mar adentro hacia Creta.

Durante el segundo viaje de Rubens a España Pacheco cuenta como copió todas las obras de Tiziano que tiene el Rey.

La colección real española es una de las mejores en obras de Tiziano, tanto por el número como por la variedad temática.

Las obras de Tiziano colgaban por diferentes sitios reales y Rubens pudo contemplarlas durante su viaje a España, momento en el que haría copias de algunas obras.

De todas las obras realizadas por el maestro entre 1628-1629, este conjunto es el más personal del artista durante su estancia.

 

 

Rapto de Europa, Rubens. Museo del Prado

Rapto de Europa, Rubens. Museo del Prado

 

Rubens se llevó las copias a Amberes y posteriormente Felipe IV adquirió ésta en su almoneda, entre otras obras del artista.

De esta manera, Felipe IV tuvo al mismo tiempo las versiones de Tiziano y Rubens, si bien no llegaron a colgar juntas ya que la obra del flamenco aparece inventariada en 1674 en El Pardo.

La obra de Tiziano también fue copiada por Velázquez en el segundo plano de Las Hilanderas.

El original del italiano salió de España en época de Carlos II y se conserva en la actualidad en el Isabella Stewart Gardner Museum de Boston.

El tema está sacado de las Metamorfosis de Ovidio en el libro II.

La princesa Europa se sentó sobre el lomo de un hermoso toro blanco, sin saber que era Zeus transformado.

El toro raptó a la joven y se adentró en el mar y Europa asustada miró a la costa.     Con la mano izquierda agarró un cuerno,  mientras sus ropas se agitaban con el viento.

En esta pintura se plasma la playa donde aparecen las doncellas que acompañaban a Europa, que tumbada sobre el toro blanco agarrándose a uno de sus cuernos es trasladada mar adentro.

(Información revisada y actualizada por el Departamento de Pintura Flamenca y Escuelas del Norte del Museo del Prado, Marzo 2015).

El Cupido sobre un delfín, alude a la impaciencia del Amor, mientras los dos putti que los acompañan con el arco y las flechas anuncian el éxito del dios en la seducción.

Rubens volvió a utilizar este tema en el encargo de 1636-1638 para la Torre de la Parada.

DÁNAE RECIBIENDO LA LLUVIA DE ORO

1560 – 1565. Óleo sobre lienzo, 129,8 x 181,2 cm. Museo del Prado

Las primeras poesías que recibió el príncipe Felipe fueron Dánae (1553, The Wellington Collection) y Venus y Adonis (1554, Museo del Prado), versiones de otras anteriores, pero revestidas del prestigio de su propietario, y que se convirtieron a su vez en modelos para múltiples réplicas como Dánae recibiendo la lluvia de oro (1560-65, Museo del Prado).

Tiziano pintó para Felipe II a una sensual Dánae, que recostada en su lecho espera ser poseída por Zeus en forma de lluvia de oro, fruto de cuya unión nacerá el gran héroe Perseo.

Se plasma el momento en que Júpiter la posee en forma de lluvia de oro.

Tiziano pintó la primera Dánae en Roma en 1544-45 para el cardenal Alessandro Farnese, que aludía a los amores del cardenal con una cortesana.

 

Dánae de Tiziano. Museo del Prado

Dánae de Tiziano. Museo del Prado

Esta Dánae fue modelo para la de Felipe II, donde Cupido fue sustituido por una anciana cuidadora, cuya inclusión brinda un sofisticado contraste: juventud frente a vejez; belleza frente a fealdad; figura desnuda frente a vestida.

Felipe II recibió la obra que ahora se conserva en la colección Wellington en 1553 y permaneció en la colección real española, primero en el Alcázar y después en el Buen Retiro, hasta que, tras la Guerra de la Independencia, Fernando VII se la regaló al duque de Wellington.

Su tamaño original era similar al de Venus y Adonis, pero a finales del siglo XVIII se eliminó el tercio superior por razones de conservación. Descripciones antiguas y una copia flamenca, revelan que en ese tercio superior se incluía el rostro de Júpiter y un águila con los rayos, atributos del dios.

En 1565, Tiziano pintó la Dánae que se conserva en el Prado con una factura más deshecha y una extraordinaria calidad.

El responsable de su llegada a España fue Velázquez, a quien en 1634 Jerónimo de Villanueva abonó mil ducados por dieciocho pinturas para el adorno del Buen Retiro, entre las que figuraba la Dánae de Tiziano.

La Dánae del Prado es de gran calidad y sugiere un encargo expreso del comitente y una relación directa entre éste y el pintor. Esta obra es muy superior a las otras réplicas conservadas en Viena y San Petersburgo.

Además presenta una marcada sensualidad, por la expresión de éxtasis del rostro, los labios abiertos y el gesto de la mano. Incluso la aparición del perro podría aludir en este contexto a la lujuria.

(Texto extractado de Falomir, M.; Joannides, P.: “Dánae y Venus y Adonis, las primeras poesías de Tiziano para Felipe II”, Boletín del Museo del Prado, 2014, pp. 7-51).

 

Dánae de Correggio (1489 - 1534) Galleria Borghese, Roma

Dánae de Correggio (1489 – 1534) Galleria Borghese, Roma

 


ÍO Y JÚPITER

Zeus se metamorfoseó en fenómeno atmosférico para envolver en forma de nube a la doncella Ío.

Ío era una doncella de Argos, sacerdotisa de Hera, que fue amada por Zeus.  Cuando Hera sospechó la aventura de su esposo, Zeus la transformó en una maravillosa ternera blanca y juró a Hera que jamás la había amado.

Hera exigió que se la ofreciera como presente y la confió a la custodia de Argo o Argos de los Cien Ojos.

 

Júpiter e Ío. Correggio. Museo de Viena

Júpiter e Ío. Correggio. Museo de Viena

 


EL RAPTO DE GANÍMEDES. RUBENS. MUSEO DEL PRADO

1636 – 1638. Óleo sobre lienzo, 181 x 87,3 cm.

El rapto de Ganímedes aparece en las Metamorfosis de Ovidio en el libro X, (155-160).

Zeus amó al joven Ganímedes, al que raptó transformado en águila y al que trasladó al Olimpo para que se convirtiera en copero de los dioses.

Según otras versiones le encarga esta misión a su ave favorita y la más poderosa, el águila real, emblema del Imperio Romano.

Ganímedes era un joven héroe perteneciente a la estirpe real de Troya.

El efebo más hermoso de los mortales y Zeus le raptó cuando guardaba los rebaños en las montañas que rodeaban  Troya.

En el Olimpo escanciaba el néctar en la copa de Zeus contra la voluntad de Hera (Juno).

Este mito es uno de los raptos representados en la Torre de la Parada que se completaría con otros como el de Europa, Proserpina, Hipodamia o Deyanira (actualmente desaparecidos).

Júpiter, transformado en águila rapta a Ganímedes y Rubens plasma el momento concreto del rapto.

El formato permite centrarse en las dos figuras, dando mayor dramatismo al episodio, como ocurre en muchas obras de la serie.

El rostro del joven, con los ojos enrojecidos y mirando al cielo, marca la tensión del momento, que se aprecia en la falta de movimiento del efebo, impedido por el águila.

Los lienzos para la Torre de la Parada fueron realizados en torno a 1636-1638, para esta casa de recreo situada en los montes del Pardo.

La documentación sobre las obras de arte de este edificio se obtienen de la correspondencia entre el Cardenal Infante Don Fernando, gobernador de Flandes en el momento del encargo, y su hermano el rey Felipe IV.

La decoración de la Torre de la Parada, en cuyo proyecto también participaron otros autores como Velázquez, fue el mayor encargo que Rubens recibió de Felipe IV. 

A partir de 1636 se enviaron desde Amberes a Madrid más de 6 obras para esta casa de recreo en los montes del Pardo.

La mayor parte de las escenas narraban las pasiones de los dioses, según fueron descritas en las Metamorfosis del poeta romano Ovidio y otras fuentes clásicas.

Para llevar a cabo un proyecto tan amplio, Rubens realizó pequeños bocetos sobre tabla, que sirvieron de base para la elaboración de los lienzos definitivos.

El Museo del Prado conserva diez de los bocetos de Rubens, nueve de ellos donados en 1889 por la duquesa de Pastrana y uno adquirido en el año 2000.

 

El Rapto de Ganímedes. Rubens. Museo del Prado

El Rapto de Ganímedes. Rubens. Museo del Prado

El Prado también conserva la mayoría de los lienzos realizados a partir de los diseños de Rubens para la decoración de este lugar (muchos de los cuadros fueron pintados por otros artistas).

(Información revisada y actualizada por el Departamento de Pintura Flamenca y Escuelas del Norte del Museo Nacional del Prado, 2014).

 

ICONOGRAFÍA

 

Zeus. Bronce. Museo Arqueológico de Atenas

Zeus. Bronce. Museo Arqueológico de Atenas

 

La iconografía presenta a Zeus como un guerrero desnudo y barbado que lanza o porta el rayo.

Su segundo tipo iconográfico es el de Zeus entronizado, como garante de justicia y orden.  Zeus como juez y árbitro supremo.

 

Recreación del Zeus de Fidias en Olimpia

Recreación del Zeus de Fidias en Olimpia

 

La obra más famosa fue la escultura crisoelefantina (de oro y marfil) que hizo Fidias para el templo de Zeus en Olimpia, sólo conocida por la numismática en la actualidad.

Representa al rey de los dioses con el torso desnudo y un manto sobre las piernas.

En Grecia y Roma los templos albergaban las esculturas de los dioses, no tenían la finalidad de reunir a personas.

Sentado en su trono y sosteniendo en una mano el cetro, vara de oro o piedras preciosas, coronada por un águila.

El águila es el animal más poderoso del cielo, impera entre las aves, y fue el emblema del Imperio romano, del emperador Carlos V, etc.

En la otra mano sostiene una Niké o victoria alada, símbolo de triunfo.

 

 

 


NAPOLEÓN I EN EL TRONO IMPERIAL, 1806, INGRES.

ÓLEO SOBRE LIENZO. 260 X 163 CM. Museo del Ejército, París

 

Napoleón Bonaparte se convierte en emperador de los franceses el 18 de mayo de 1804.

La fastuosa ceremonia de coronación se organizó unos meses más tarde, el 2 de diciembre de 1804, en Nôtre-Dame de París.

Con ese traje, compuesto de un manto de terciopelo púrpura, decorado con abejas de oro, con el que el joven pintor Jean-Auguste-Dominique Ingres le representa en 1806.

Napoleón ostenta en su manto la abeja (siempre laboriosa), junto al poderoso águila, emblema tradicionalmente elegido para manifestar el poder del imperio.

La corona de laurel recuerda, junto al color púrpura, a los emperadores de la antigua Roma.

Hay objetos que ya habían sido llevados por los reyes de Francia: el cetro con una estatuilla de Carlomagno en la punta, la mano de Justicia (a la derecha) y la espada legendaria de Carlomagno.

Este retrato es uno de los más conocidos de Napoleón hoy en día, aunque fue mal valorado en su época que lo consideran “gótico” y “bárbaro“.

La originalidad de la composición, de frente, sentado, la cabeza sobresaliendo de un cuerpo perdido dentro de un imponente traje, se acerca aquí a Júpiter Olímpico o a un icono bizantino.

La escenificación de la tradición clásica fue una de las constantes en la producción neoclásica de Ingres.

Su interés por la literatura grecolatina desempeñó un papel esencial, porque le permitía aunar la vocación clasicista de su estética y el valor de los grandes argumentos de la Antigüedad.

 

Napoleón. Ingres. Los Inválidos, París

Napoleón. Ingres. Los Inválidos, París.

 


BIBLIOGRAFÍA:

 

Pierre Grimal “Diccionario de Mitología Griega y romana. Paidos.

Mitología Clásica e Iconografía Cristiana. UNED.

Mi blog: maitearte.wordpress.com

www.museodelprado.es


Tintoretto en Venecia

Documento sobre la obra de Tintoretto en Venecia enfocado para las clases de UNED senior que estoy impartiendo. En él conoceremos la obra existente en su ciudad natal.

.


.

TINTORETTO EN VENECIA

TINTORETTO (1518-1594), TEATRALIDAD

Tintoretto, Jacopo Robusti. Venecia, 1518 – Venecia, 1594

Su apelativo viene de la profesión de su padre, quien se dedicaba a teñir paños de seda, por eso a su hijo se le conoce como Tintoretto.

La carrera de Tintoretto transcurrió enteramente en su Venecia natal, donde trabajó para comitentes locales, especialmente para las cofradías religiosas conocidas como scuole.

Durante un corto periodo de tiempo fue discípulo de Tiziano, si bien no hay consenso de las obras que realizó durante esa década.

En 1548, con el Milagro de San Marcos liberando al esclavo (Galleria dell‘Accademia, Venecia) demuestra una nueva forma de pintar en la que destaca la teatralidad, introduciendo juegos de luces y sombras que consiguen la perspectiva aérea y que se convierten en atributo propio de la pintura.

A partir de 1548 inicia una evolución en los contrastes de luz y sombra, tendiendo a la eliminación de colores. Crea diagonales y composiciones en movimiento.

1549, San Roque entre los apestados (Iglesia San Roque, Venecia).

Entre 1550 y 1553 realiza los lienzos para la Escuela de la Trinidad, San Juan en Patmos (National Gallery of Art, Washington) y Susana y los viejos (Kunsthistorisches Museum, Viena).

En 1564 Tintoretto empieza la primera fase de la decoración de la Escuela de San Rocco, que es su conjunto de mayor envergadura.

La actividad del pintor y de su taller para esta institución terminará en 1587. En algunas de estas pinturas el artista transmite con gran fuerza la visión mística del episodio bíblico, como en la Visión de santa María Egipcíaca o en el Cristo delante de Pilatos (Escuela de San Roque, Venecia), donde la simbiosis entre pintura, luz y figura humana alcanza gran espiritualidad.

Realiza algunas obras para el Palacio Ducale destacando por su calidad una serie de alegorías, entre las que se encuentran Las tres Gracias y Mercurio, Ariadna, Venus y Baco y La fragua de Vulcano (1577-1578), o episodios históricos como la Toma de Zara o la Batalla de Salvore (Palazzo Ducale, Venecia).

Un encargo significativo fue la Excomunión de Federico Barbarroja (destruido) para la Sala del Maggior Consiglio del Palazzo Ducale.

Para el mismo palacio, Tintoretto y su taller, con una intervención señalada de su hijo Doménico, realizaron el controvertido Paraíso destinado a la sala mayor del Consejo.

El Paraíso, pintado entre 1588-90, para el Palazzo Ducale fue encomendado originalmente a Veronés y solo tras su muerte, fue traspasado a Tintoretto.

Su forma de pintar puede apreciarse en las obras encargadas para la iglesia de San Marcuola, La Última Cena y El Lavatorio (Prado), en las que empieza a plasmar un uso peculiar de las figuras y del espacio, y un extraordinario dominio de la perspectiva.

Cristo caminando sobre el Mar de Galilea (National Gallery of Art, Washington) demuestra un interés por la luz similar al que caracteriza a su intervención en la Escuela de San Roque.

Tintoretto recibiría pocos encargos de comitentes extranjeros, siendo eclipsado por la preferencia de éstos hacia Tiziano.

A finales del siglo XVI la aristocracia española empieza a adquirir sus obras. Entre ellas, además de numerosos retratos, se cuentan el Lavatorio, y la «Serie de las historias bíblicas», que en la actualidad se conservan en el Museo del Prado.

Las dos últimas obras pintadas por Tintoretto en 1594, el mismo año de su muerte, estaban destinas a la iglesia de San Jorge el Mayor y representan La caída del maná y La Última Cena.

En 1587, Tintoretto pintó su célebre Autorretrato frontal (Musée du Louvre, París). (Mancini, M. en: E.M.N.P., 2006, tomo VI, pp. 2077-2079).enecia plasma el lujo, la luz y los colores vivos: amarillo, rojo, oro, frente a Florencia que ofrece una pintura muy racional.

Accede al documento completo para descargarlo o leerlo on-line

 

Para descargarlos haz clic aquí.

pdf documento de sólo texto

 

… Lee el documento completo en el siguiente pdf:

 

Artículos relacionados:

 


Pintura Veneciana – Tiziano y Giorgione

He creado estos documentos sobre Giorgione y  Tiziano y su relación con el Emperador Carlos V y con Felipe II.  Uno con sólo texto y otro acompañado de imágenes de las obras descritas.  

En ellos se describen las principales obras mitológicas del artista en el Museo del Prado, junto a pinturas religiosas como la Asunción de la Virgen y la Madonna Pesaro de la Iglesia veneciana del Frari y las principales obras de la Academia de Venecia.

A modo de introducción os dejo las primeras páginas ya que el documento es extenso.

Podéis leerlo online o descargarlo desde los enlaces que os dejo.

.


.

PINTURA VENECIANA

Venecia plasma el lujo, la luz y los colores vivos: amarillo, rojo, oro, frente a Florencia que ofrece una pintura muy racional.

Los representantes de la Escuela Veneciana son:

  • Giorgione

  • Tiziano

  • Tintoretto

  • Veronés

 

IL GIORGIONE (1477-1510)

Fue el iniciador de la escuela veneciana y un gran retratista.

Es discípulo del pintor veneciano Giovanni Bellini.

Prescinde del dibujo previo y llega a pintar con las manos, prescindiendo del pincel.

Da mucha importancia al paisaje.

Es el pintor de la luz y de la atmósfera.

Pocas de sus obras llevan su firma, lo que dificulta extremadamente su identificación. Entre las que se le atribuyen podemos destacar: Los tres filósofos (Kunsthistorisches Museum de Viena) y La Tempestad (Academia, Venecia, Italia).

La Venus dormida (c. 1510, Galería de pinturas, Dresde, Alemania), es una de las primeras obras modernas dentro del arte en la que un desnudo femenino constituye el tema principal de un cuadro.

Inauguró la utilización de desnudos en paisajes como uno de los grandes temas del arte europeo.

Falleció en 1510 a causa de la peste.

La Tempestad, 1505, Academia de Venecia.

La tempestad es uno de los cuadros más misteriosos de la Historia del Arte.  A pesar de su pequeño tamaño,  los investigadores no se ponen de acuerdo sobre el tema, ni el significado de esta obra.

En primer término una mujer semidesnuda amamanta a un niño, mientras un caminante a la izquierda observa la escena.

Este desnudo en un paisaje es extremadamente novedoso.

Nuevamente encontramos tres figuras relacionadas con el espacio y el tiempo y además vinculadas al paisaje.

Al fondo de este paisaje boscoso se puede ver una ciudad y un cielo tormentoso.

Los personajes están ajenos a la llegada inminente de la tempestad, este hecho es el que da nombre a la obra, puesto que ni siquiera sabemos su título original.

Para descargarlos haz clic aquí. (Alojado en google drive) para el archivo de sólo texto

pdf documento de sólo texto

haz clic aquí. (Alojado en google drive) para el archivo completo con imágenes

pdf completo con imágenes

… Lee el documento de sólo texto en el siguiente pdf:

… Documento completo con imágenes en el siguiente pdf: