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Hera, Juno romana. Diosa del matrimonio

María Teresa García Pardo

Doctora en Historia del Arte

HERA (JUNO ROMANA). DIOSA DEL MATRIMONIO

Es la hermana y esposa de Zeus, igual que sucedía en Egipto con Isis y Osiris.Como hija mayor de Crono y Rea pertenece a la segunda generación de dioses olímpicos y es la reina del Olimpo, la más poderosa de las diosas.  Zeus tomó la apariencia de un cuclillo, ave menor que una tórtola, para seducirla y se unió a ella cuando ésta le colocó sobre su regazo para preservarlo de la lluvia.

JUNO, MUSEO DEL PRADO

1650 – 1700. Mármol, 46 x 34 cm.

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Este busto representa a la diosa Juno, vestida con túnica anudada sobre ambos hombros y con el cabello recogido con una diadema.

En 1985 se incluyó esta pieza entre las falsificaciones de antigüedades hechas en Italia. Tanto el estilo como el modelo, los ropajes y la forma de acabar la parte inferior del busto con una línea recta horizontal, se repite en algunos de los bustos de la colección del marqués del Carpio, por lo que podría formar parte de una serie de encargos realizados por él a copistas romanos de la segunda mitad del siglo XVII.

La diosa Hera es la protectora de las mujeres casadas, de la maternidad y del matrimonio, a pesar de sufrir las innumerables infidelidades de su esposo Zeus.

En Roma Júpiter, Juno y Minerva formarán la Triada Capitolina.

Los cuatro hijos de Zeus y Hera fueron:

Hefesto (Vulcano), dios del Fuego.

Ares (Marte), dios de la Guerra

Ilitía, que preside los alumbramientos y trato de impedir el parto de Leto para ayudar a su madre.

Hebe, personificación de la juventud y esposa de Heracles en su apoteosis.

ICONOGRAFÍA

La iconografía más habitual de Hera es la de una majestuosa matrona con cetro y vara de oro o piedras preciosas, que porta sobre su cabeza una corona o diadema.

Sus atributos son el cuclillo, el león, la granada, símbolo de fertilidad y el pavo real que suele tirar de su carro.

JUNO RECIBE LA CABEZA DE ARGOS. JACOPO AMIGONI

1732. Óleo sobre lienzo. 108 × 72 cm. Moore Park, Hertfordshire, Reino Unido

Argos, el de los Cien Ojos, recibió de Hera el encargo de vigilar a la ternera Ío. La ató a un olivo que crecía en un bosque sagrado de Micenas y gracias a sus múltiples ojos podía vigilarla, porque siempre tenía igual número de ojos abiertos que cerrados.

Pero Hermes recibió de Zeus el encargo de liberar a su amante Ío. Según unas versiones Hermes mató a Argo de una pedrada disparada de lejos y según otras le adormeció en un sueño mágico con su flauta y después le mató.

Hermes mató a Argo o Argos y Hera para inmortalizar a su fiel servidor trasladó sus ojos al plumaje del ave que le estaba confiada: el pavo real.

Hera también dirigió su cólera contra Leto, intentando impedir que diera a luz a los gemelos Apolo y Artemisa, con ayuda de su hija Ilitía.

Leto era hija del Titán Ceo y de la Titánide Febe y hermana de Ortigia.

Hera logra que nadie la acoja para el parto y Leto anduvo errante hasta llegar a la estéril isla de Ortigia, que cambió de nombre a Delos, la Brillante, porque Apolo vió en su suelo la primera luz.

Los dolores del parto duraron 9 días y 9 noches.

Todas las diosas acudieron a asistirla, salvo Hera y su hija Ilitía, diosa de los alumbramientos y su ausencia impedía el nacimiento.

Finalmente las demás diosas, conmovidas por los terribles dolores de Leto, enviaron a Iris como mensajera, prometiendo a Ilitía un collar de oro y ámbar.

Con esta recompensa la diosa acudió y se produjo el nacimiento de los gemelos, Artemisa y Apolo, hijos de Zeus y Leto.


El nacimiento de la Vía Láctea. Rubens. Museo del Prado

1636 – 1638. Óleo sobre lienzo, 181 x 244 cm.

Hera también desató su ira contra Heracles, hijo de Zeus y Alcmena.

Zeus aprovechó la ausencia de Anfitrión, el esposo de Alcmena para tomar su aspecto y engañar a su esposa engendrando a Heracles en una larga noche, prolongada por orden suya.

La historia del nacimiento de la Vía Láctea se narra en diversas obras entre las cuales está Ovidio en el primer libro de sus Metamorfosis (168-171).

Sin embargo éste relato es bastante somero de tal forma que, en el caso del lienzo pintado por Rubens, la fuente es el Poeticon Astronomicon de Higinio.

Según éste podrían ser dos los niños a los que amamantaba Juno en el momento de la creación de la Vía Láctea.

La leche de Juno convertía a quienes la tomaban en inmortal, por lo que Júpiter colocó allí a Hércules, hijo del dios y de la mortal Alcmena.

Higinio narra como la fuerza del niño hizo despertarse a la diosa, quien, al lanzarle lejos, hizo que su leche se derramara hasta crear la Vía Láctea.

En el lienzo el bebé no es arrojado, sino que la leche sale disparada, lo que hace pensar en una reinterpretación de la narración por parte del artista.

Este lienzo fue ejecutado enteramente por Rubens el cual introdujo cambios en el lienzo final con respecto al boceto original, conservado hoy en los Museos Reales de Bellas Artes de Bélgica en Bruselas.

Alpers, autora del único estudio completo del encargo de Rubens para la Torre de la Parada, habla de la mano del maestro para esta y otras obras del pintor.

Se introduce a la figura de Zeus (Júpiter) como testigo del suceso, a cuyos pies aparece el águila con los rayos en las garras.

Los lienzos para la Torre de la Parada fueron realizados en torno a 1636 -1638, siguiendo la correspondencia entre el Cardenal Infante Don Fernando, gobernador de Flandes en el momento del encargo, y su hermano Felipe IV.

La decoración de la Torre de la Parada, en cuyo proyecto también participaron otros autores como Velázquez, fue el mayor encargo que Rubens recibió de Felipe IV. A partir de 1636 se enviaron desde Amberes a Madrid más de 60 obras para esta casa de recreo situada en los montes del Pardo.

La mayor parte de las escenas narraban los amores y pasiones de los dioses, según fueron descritas en las Metamorfosis del poeta romano Ovidio y otras fuentes clásicas.

Para llevar a cabo un proyecto tan amplio, Rubens realizó pequeños bocetos sobre tabla, donde capta la esencia moral de las historias y las actitudes de los personajes.

Estos bocetos sirvieron de base para la elaboración de los lienzos definitivos.

El Museo del Prado conserva diez de los bocetos de Rubens, nueve de ellos donados en 1889 por la duquesa de Pastrana, y uno adquirido en el año 2000.

El Prado también conserva la mayoría de los lienzos realizados a partir de los diseños de Rubens para la decoración de este lugar (muchos de los cuadros fueron pintados por otros artistas).

(Información revisada y actualizada por el Departamento de Pintura Flamenca y Escuelas del Norte del Museo Nacional del Prado, 2014).

MATRIMONIO DE ZEUS Y HERA

Son poco frecuentes las representaciones del matrimonio sagrado de Zeus y Hera. Tenemos un ejemplo en la metopa del Templo de Selinonte, actualmente conservada en el Museo Arqueológico de Palermo. Foto in situ de 2008.

EL JUICIO DE PARIS. RUBENS. MUSEO DEL PRADO

1606 – 1608. Óleo sobre tabla, 89 x 114,5 cm.

Finalmente, Hera es representada, junto a Atenea y Afrodita, como contrincantes en el Juicio de Paris.

La historia del Juicio de Paris se remonta a las bodas de Tetis y Peleo, narrada en las Fabulas de Higinio.

En el banquete la diosa Discordia lanzó una manzana retando a que la más hermosa de las diosas la recogiera.

Ante la disputa entre Hera, Atenea y Afrodita, Zeus decidió darle la manzana a Hermes y que Paris actuase como juez.

El juicio aparece descrito en las Heroidas de Ovidio (XVI 65-88): “tú eres el árbitro de la belleza; termina con las aspiraciones de las diosas; pronuncia cuál de ellas merece derrotar a las otras dos a causa de su belleza”.

Hera le ofreció poder. Atenea victoria en la guerra y sabiduría. Afrodita sonrió: “Paris, no dejes que esos regalos te conmuevan, mi regalo será el amor y la belleza de Helena, la mujer más hermosa, que vendrá a tus brazos”.

Finalmente, Paris optó por Afrodita consiguiendo así a Helena, lo que desencadenó la guerra de Troya.

A partir de ese momento Afrodita será la diosa del Amor y de la Belleza.

El tema del Juicio de Paris fue utilizado por Rubens en multitud de ocasiones, permitiendo al autor deleitarse en el ideal de belleza femenino, y también considerar las consecuencias del amor.

Al igual que sucede en otras versiones del artista sobre este tema, la atención recae en el grupo de diosas que se encuentran en el centro de la composición, rodeadas de cupidos que tratan de quitarles la ropa.

Afrodita, en medio de las tres y con corona, se muestra más tranquila que las otras, que tienen problemas para desvestirse, mientras que a la izquierda, 2 personajes masculinos contemplan la escena.

Las armas y ropas de Atenea aparecen en el suelo en primer término, a la derecha de la composición.

Es una pintura temprana y la principal diferencia es la técnica, ejecutada en este caso con una pincelada menos suelta y con mayor importancia de la línea.

El desnudo es el tema de la composición, donde destaca el brillo de los cuerpos femeninos frente a los masculinos, que reciben menor luz.

A diferencia de sus otros Juicios de Paris, conservados dos de ellos en la National Gallery de Londres, uno fechado entre 1597-1599 y otro de 1632-1635, y uno conservado en la colección real española desde 1639, encargado por el propio rey Felipe IV y de mayor tamaño, éste data de sus años italianos.

Realizado hacia 1606 mientras estuvo en Italia, la obra muestra el contacto con la estatuaria clásica, pero también con el renacimiento y el manierismo.

Las diosas parecen inspirarse en Giulio Romano, Parmigianino y Bronzino.

Esta obra se relaciona con otra conservada en la Akademie de Viena, fechada por la misma época.

Esta obra, al igual que Diana y Calisto y El Jardín del Amor aparecen citadas en el inventario del Alcázar en 1666, en concreto en la Galería del Cierzo.

Sin embargo, a diferencia de otras piezas como Las Tres Gracias o las copias de Tiziano de Adán y Eva y El Rapto de Europa, adquiridas en la almoneda de sus bienes puestos en venta en 1640, ninguna de estas tres aparecen en la lista, ni de los vendidos ni de los comprados por Felipe IV.

Presumiblemente fueron adquiridas a la familia pero, o bien no se reflejaron en el inventario o bien se trató de otro tipo de transacción más directa.

El interés de Felipe IV por las obras de Rubens se manifestó en mayor medida entre 1630 -1640, no solo con los grandes y numerosos encargos al final de la vida del artista, sino también en la adquisición de obras suyas a su muerte.

Información revisada y actualizada por el Departamento de Pintura Flamenca y Escuelas del Norte del Museo del Prado (marzo 2015).

Bibliografía

Pierre Grimal “Diccionario de Mitología Griega y romana. Paidos.

Mitología Clásica e Iconografía Cristiana. UNED.

Mi blog: maitearte.wordpress.com

www.museodelprado.es

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ZEUS (JÚPITER ROMANO). DIOS DEL CIELO

MARÍA TERESA GARCÍA PARDO, DOCTORA EN HISTORIA DEL ARTE

ZEUS (JÚPITER ROMANO). DIOS DEL CIELO

El Titán Crono engendró y devoró a sus hijos: Hestia, Hera, Deméter, Hades y Poseidón.

Cuando iba a nacer Zeus, Rea huyó a Creta y dio a luz en secreto. Después envolvió una piedra en pañales y se la entregó a su esposo, Crono.

Cuando Zeus creció, con la  ayuda de Metis, hija de Océano, hizo tomar una hierba a Crono con la que vomitó a sus hijos: Hera, Hestia, Hades, Deméter y Poseidón.

Zeus y sus hermanos se levantaron contra Crono y los Titanes en una guerra que duró 10 años, la Titanomaquia.

La Gigantomaquia simboliza en la cultura griega el triunfo de la civilización y el orden natural sobre la brutalidad, la ignorancia y el caos.

Finalmente, Zeus venció a Tifón con sus rayos y le aplastó con el Etna mientras huía.

 

LUCHA ENTRE ZEUS Y SUS HERMANOS POR EL PODER

Después de estas batallas, Zeus y sus hermanos comenzaron a luchar por el poder y forman la Primera Generación de Dioses Olímpicos.

Los dioses del género masculino se repartieron el mundo:

1.    Zeus se convertirá en el rey de todos los dioses del Olimpo, en el dios más poderoso, el dios del cielo.

2.    Poseidón será el dios de los mares.

3.    Hades el dios de los infiernos.

4.    Hera, esposa de Zeus, la protectora del matrimonio.

5.    Deméter es la diosa de la agricultura.

6.    Hestia es la diosa del fuego sagrado y del hogar.

Los griegos dotaron a sus dioses de lo que deseaban para si en grado sumo: inmortalidad, juventud, belleza y fuerza.

La Teogonía de Hesíodo nos ofrece el árbol genealógico de las divinidades del Olimpo.

 

ZEUS COMO PODER SUPREMO

Es el dios más poderoso del Panteón griego, el Padre de los dioses y de los hombres.

Es el dios del cielo, del rayo, del relámpago y el trueno.

Es el guardián del orden social. Es el árbitro y dirige el universo.

Zeus era hijo de Crono y Rea, pero su madre dio a luz en secreto en Creta para salvarle de ser devorado por su padre, Crono.

Dejó a Zeus al cuidado de las ninfas y según la tradición fue amamantado por la ninfa Amaltea, que colgó al niño de un árbol para que Crono no le encontrase ni en el cielo, ni en la tierra, ni en el mar.

Para los antiguos Amaltea es la cabra con la que se amamantó a Zeus y con cuya piel fabricará más tarde su escudo el dios.

Tuvo numerosos amores con otras divinidades y con mortales, lo que despertó la cólera de su hermana y esposa, Hera, (igual que en el matrimonio egipcio de los dioses Isis y Osiris) que perseguía a las amantes de su esposo y a sus hijos, ya que no se atrevía a oponerse a él, porque las mujeres eran simples posesiones en la antigua Grecia.

Sus incontables aventuras amorosas son las que han despertado la imaginación de los artistas, ya que Zeus se transformaba continuamente para conseguir sus amores:

Cisne blanco – Leda

Toro blanco –   Europa

Lluvia de oro – Dánae

Nube – Ío

Águila – Ganímedes


LEDA Y EL CISNE

Se transformó en cisne para seducir a Leda como plasmó Paul Cézanne, Filadelfia, Fundación Barnes.

La bella princesa Leda era hija del rey Testio de Etolia y hermana de Altea, madre de Meleagro.

Leda se casó con el rey Tindáreo de Esparta, pero Zeus se enamoró de ella y se convirtió en un hermoso cisne blanco para poseerla.

 

Leda y el cisne. Paul Cézanne. 1880-82

Leda y el cisne. Paul Cézanne. 1880-82

Barnes Foundation, Lincoln University, Philadelphia, USA

 


Eurípides cuenta que de esta unión Leda puso un huevo o dos de los que nacieron Cástor y Helena, hijos de Zeus, y Pólux y Clitemnestra, hijos de Tindáreo.

Aunque la versión más conocida es que sólo Clitemnestra, futura esposa de Agamenón, era hija de su esposo.

 

Leda. Salvador Dalí. Museo de Figueras

Leda. Salvador Dalí. Museo de Figueras

 


El óleo de Dalí data de 1949 y se encuentra en la Sala del Tesoro del Teatro-Museo Dalí de Figueras.

Salvador Dalí se inspiró en el mito griego para realizar esta obra.

Leda se representa de frente, sentada en un pedestal y con la mano izquierda rozando un cisne que se le ha acercado para besarla.

Se plasman diversos objetos: un libro, una escuadra y un huevo, fruto de la unión del cisne con Leda, del cual nacieron los gemelos.

Al fondo aparecen las rocas del Cabo Norfeu, situado entre Rosas y Cadaqués, como referente de su tierra.

Leda sigue la proporción aurea, que establece que lo menor es a lo mayor como lo grande es al todo.

La proporción aurea se encuentra en el arte, la composición musical, en las proporciones de nuestro cuerpo y en la Naturaleza. (Tarjetas)

Leda y el cisne se inscriben en un pentágono en cuyo interior se inserta una estrella de cinco puntas de la que Dalí realizó diversos estudios.

La armonía de las referencias ha sido calculada matemáticamente por el artista.   Las obras de arte son cálculo y armonía.

Gala, su esposa y musa, fue su modelo bella y espiritual. Es un amor intenso sin contacto físico, que él llama cledalismo.

En otras obras de Dalí como la Madona de Port Lligat (1952) la figura central también levita.

Dalí identifica a Gala con Helena de Troya, porque es su inspiración, su musa, contemplándola es capaz de crear obras sublimes.

Salvador Dalí, en uno de sus escritos dijo cuál era la finalidad de su obra: “Empecé a pintar la Leda Atómica que exalta a Gala, la diosa de mi metafísica y conseguí crear el ‘espacio-suspendido“.

 

EL RAPTO DE EUROPA, RUBENS

1628-1629. Óleo sobre lienzo, 182,5x 201,5 cm. Museo del Prado

Según se relata en Las Metamorfosis de Ovidio, Júpiter, enamorado de la princesa Europa, se convierte en un toro blanco con el fin de raptarla.

Se acercó a la playa donde ella jugaba con sus compañeras para atraerla y llevarla mar adentro hacia Creta.

Durante el segundo viaje de Rubens a España Pacheco cuenta como copió todas las obras de Tiziano que tiene el Rey.

La colección real española es una de las mejores en obras de Tiziano, tanto por el número como por la variedad temática.

Las obras de Tiziano colgaban por diferentes sitios reales y Rubens pudo contemplarlas durante su viaje a España, momento en el que haría copias de algunas obras.

De todas las obras realizadas por el maestro entre 1628-1629, este conjunto es el más personal del artista durante su estancia.

 

 

Rapto de Europa, Rubens. Museo del Prado

Rapto de Europa, Rubens. Museo del Prado

 

Rubens se llevó las copias a Amberes y posteriormente Felipe IV adquirió ésta en su almoneda, entre otras obras del artista.

De esta manera, Felipe IV tuvo al mismo tiempo las versiones de Tiziano y Rubens, si bien no llegaron a colgar juntas ya que la obra del flamenco aparece inventariada en 1674 en El Pardo.

La obra de Tiziano también fue copiada por Velázquez en el segundo plano de Las Hilanderas.

El original del italiano salió de España en época de Carlos II y se conserva en la actualidad en el Isabella Stewart Gardner Museum de Boston.

El tema está sacado de las Metamorfosis de Ovidio en el libro II.

La princesa Europa se sentó sobre el lomo de un hermoso toro blanco, sin saber que era Zeus transformado.

El toro raptó a la joven y se adentró en el mar y Europa asustada miró a la costa.     Con la mano izquierda agarró un cuerno,  mientras sus ropas se agitaban con el viento.

En esta pintura se plasma la playa donde aparecen las doncellas que acompañaban a Europa, que tumbada sobre el toro blanco agarrándose a uno de sus cuernos es trasladada mar adentro.

(Información revisada y actualizada por el Departamento de Pintura Flamenca y Escuelas del Norte del Museo del Prado, Marzo 2015).

El Cupido sobre un delfín, alude a la impaciencia del Amor, mientras los dos putti que los acompañan con el arco y las flechas anuncian el éxito del dios en la seducción.

Rubens volvió a utilizar este tema en el encargo de 1636-1638 para la Torre de la Parada.

DÁNAE RECIBIENDO LA LLUVIA DE ORO

1560 – 1565. Óleo sobre lienzo, 129,8 x 181,2 cm. Museo del Prado

Las primeras poesías que recibió el príncipe Felipe fueron Dánae (1553, The Wellington Collection) y Venus y Adonis (1554, Museo del Prado), versiones de otras anteriores, pero revestidas del prestigio de su propietario, y que se convirtieron a su vez en modelos para múltiples réplicas como Dánae recibiendo la lluvia de oro (1560-65, Museo del Prado).

Tiziano pintó para Felipe II a una sensual Dánae, que recostada en su lecho espera ser poseída por Zeus en forma de lluvia de oro, fruto de cuya unión nacerá el gran héroe Perseo.

Se plasma el momento en que Júpiter la posee en forma de lluvia de oro.

Tiziano pintó la primera Dánae en Roma en 1544-45 para el cardenal Alessandro Farnese, que aludía a los amores del cardenal con una cortesana.

 

Dánae de Tiziano. Museo del Prado

Dánae de Tiziano. Museo del Prado

Esta Dánae fue modelo para la de Felipe II, donde Cupido fue sustituido por una anciana cuidadora, cuya inclusión brinda un sofisticado contraste: juventud frente a vejez; belleza frente a fealdad; figura desnuda frente a vestida.

Felipe II recibió la obra que ahora se conserva en la colección Wellington en 1553 y permaneció en la colección real española, primero en el Alcázar y después en el Buen Retiro, hasta que, tras la Guerra de la Independencia, Fernando VII se la regaló al duque de Wellington.

Su tamaño original era similar al de Venus y Adonis, pero a finales del siglo XVIII se eliminó el tercio superior por razones de conservación. Descripciones antiguas y una copia flamenca, revelan que en ese tercio superior se incluía el rostro de Júpiter y un águila con los rayos, atributos del dios.

En 1565, Tiziano pintó la Dánae que se conserva en el Prado con una factura más deshecha y una extraordinaria calidad.

El responsable de su llegada a España fue Velázquez, a quien en 1634 Jerónimo de Villanueva abonó mil ducados por dieciocho pinturas para el adorno del Buen Retiro, entre las que figuraba la Dánae de Tiziano.

La Dánae del Prado es de gran calidad y sugiere un encargo expreso del comitente y una relación directa entre éste y el pintor. Esta obra es muy superior a las otras réplicas conservadas en Viena y San Petersburgo.

Además presenta una marcada sensualidad, por la expresión de éxtasis del rostro, los labios abiertos y el gesto de la mano. Incluso la aparición del perro podría aludir en este contexto a la lujuria.

(Texto extractado de Falomir, M.; Joannides, P.: “Dánae y Venus y Adonis, las primeras poesías de Tiziano para Felipe II”, Boletín del Museo del Prado, 2014, pp. 7-51).

 

Dánae de Correggio (1489 - 1534) Galleria Borghese, Roma

Dánae de Correggio (1489 – 1534) Galleria Borghese, Roma

 


ÍO Y JÚPITER

Zeus se metamorfoseó en fenómeno atmosférico para envolver en forma de nube a la doncella Ío.

Ío era una doncella de Argos, sacerdotisa de Hera, que fue amada por Zeus.  Cuando Hera sospechó la aventura de su esposo, Zeus la transformó en una maravillosa ternera blanca y juró a Hera que jamás la había amado.

Hera exigió que se la ofreciera como presente y la confió a la custodia de Argo o Argos de los Cien Ojos.

 

Júpiter e Ío. Correggio. Museo de Viena

Júpiter e Ío. Correggio. Museo de Viena

 


EL RAPTO DE GANÍMEDES. RUBENS. MUSEO DEL PRADO

1636 – 1638. Óleo sobre lienzo, 181 x 87,3 cm.

El rapto de Ganímedes aparece en las Metamorfosis de Ovidio en el libro X, (155-160).

Zeus amó al joven Ganímedes, al que raptó transformado en águila y al que trasladó al Olimpo para que se convirtiera en copero de los dioses.

Según otras versiones le encarga esta misión a su ave favorita y la más poderosa, el águila real, emblema del Imperio Romano.

Ganímedes era un joven héroe perteneciente a la estirpe real de Troya.

El efebo más hermoso de los mortales y Zeus le raptó cuando guardaba los rebaños en las montañas que rodeaban  Troya.

En el Olimpo escanciaba el néctar en la copa de Zeus contra la voluntad de Hera (Juno).

Este mito es uno de los raptos representados en la Torre de la Parada que se completaría con otros como el de Europa, Proserpina, Hipodamia o Deyanira (actualmente desaparecidos).

Júpiter, transformado en águila rapta a Ganímedes y Rubens plasma el momento concreto del rapto.

El formato permite centrarse en las dos figuras, dando mayor dramatismo al episodio, como ocurre en muchas obras de la serie.

El rostro del joven, con los ojos enrojecidos y mirando al cielo, marca la tensión del momento, que se aprecia en la falta de movimiento del efebo, impedido por el águila.

Los lienzos para la Torre de la Parada fueron realizados en torno a 1636-1638, para esta casa de recreo situada en los montes del Pardo.

La documentación sobre las obras de arte de este edificio se obtienen de la correspondencia entre el Cardenal Infante Don Fernando, gobernador de Flandes en el momento del encargo, y su hermano el rey Felipe IV.

La decoración de la Torre de la Parada, en cuyo proyecto también participaron otros autores como Velázquez, fue el mayor encargo que Rubens recibió de Felipe IV. 

A partir de 1636 se enviaron desde Amberes a Madrid más de 6 obras para esta casa de recreo en los montes del Pardo.

La mayor parte de las escenas narraban las pasiones de los dioses, según fueron descritas en las Metamorfosis del poeta romano Ovidio y otras fuentes clásicas.

Para llevar a cabo un proyecto tan amplio, Rubens realizó pequeños bocetos sobre tabla, que sirvieron de base para la elaboración de los lienzos definitivos.

El Museo del Prado conserva diez de los bocetos de Rubens, nueve de ellos donados en 1889 por la duquesa de Pastrana y uno adquirido en el año 2000.

 

El Rapto de Ganímedes. Rubens. Museo del Prado

El Rapto de Ganímedes. Rubens. Museo del Prado

El Prado también conserva la mayoría de los lienzos realizados a partir de los diseños de Rubens para la decoración de este lugar (muchos de los cuadros fueron pintados por otros artistas).

(Información revisada y actualizada por el Departamento de Pintura Flamenca y Escuelas del Norte del Museo Nacional del Prado, 2014).

 

ICONOGRAFÍA

 

Zeus. Bronce. Museo Arqueológico de Atenas

Zeus. Bronce. Museo Arqueológico de Atenas

 

La iconografía presenta a Zeus como un guerrero desnudo y barbado que lanza o porta el rayo.

Su segundo tipo iconográfico es el de Zeus entronizado, como garante de justicia y orden.  Zeus como juez y árbitro supremo.

 

Recreación del Zeus de Fidias en Olimpia

Recreación del Zeus de Fidias en Olimpia

 

La obra más famosa fue la escultura crisoelefantina (de oro y marfil) que hizo Fidias para el templo de Zeus en Olimpia, sólo conocida por la numismática en la actualidad.

Representa al rey de los dioses con el torso desnudo y un manto sobre las piernas.

En Grecia y Roma los templos albergaban las esculturas de los dioses, no tenían la finalidad de reunir a personas.

Sentado en su trono y sosteniendo en una mano el cetro, vara de oro o piedras preciosas, coronada por un águila.

El águila es el animal más poderoso del cielo, impera entre las aves, y fue el emblema del Imperio romano, del emperador Carlos V, etc.

En la otra mano sostiene una Niké o victoria alada, símbolo de triunfo.

 

 

 


NAPOLEÓN I EN EL TRONO IMPERIAL, 1806, INGRES.

ÓLEO SOBRE LIENZO. 260 X 163 CM. Museo del Ejército, París

 

Napoleón Bonaparte se convierte en emperador de los franceses el 18 de mayo de 1804.

La fastuosa ceremonia de coronación se organizó unos meses más tarde, el 2 de diciembre de 1804, en Nôtre-Dame de París.

Con ese traje, compuesto de un manto de terciopelo púrpura, decorado con abejas de oro, con el que el joven pintor Jean-Auguste-Dominique Ingres le representa en 1806.

Napoleón ostenta en su manto la abeja (siempre laboriosa), junto al poderoso águila, emblema tradicionalmente elegido para manifestar el poder del imperio.

La corona de laurel recuerda, junto al color púrpura, a los emperadores de la antigua Roma.

Hay objetos que ya habían sido llevados por los reyes de Francia: el cetro con una estatuilla de Carlomagno en la punta, la mano de Justicia (a la derecha) y la espada legendaria de Carlomagno.

Este retrato es uno de los más conocidos de Napoleón hoy en día, aunque fue mal valorado en su época que lo consideran “gótico” y “bárbaro“.

La originalidad de la composición, de frente, sentado, la cabeza sobresaliendo de un cuerpo perdido dentro de un imponente traje, se acerca aquí a Júpiter Olímpico o a un icono bizantino.

La escenificación de la tradición clásica fue una de las constantes en la producción neoclásica de Ingres.

Su interés por la literatura grecolatina desempeñó un papel esencial, porque le permitía aunar la vocación clasicista de su estética y el valor de los grandes argumentos de la Antigüedad.

 

Napoleón. Ingres. Los Inválidos, París

Napoleón. Ingres. Los Inválidos, París.

 


BIBLIOGRAFÍA:

 

Pierre Grimal “Diccionario de Mitología Griega y romana. Paidos.

Mitología Clásica e Iconografía Cristiana. UNED.

Mi blog: maitearte.wordpress.com

www.museodelprado.es